Por Canuto  

La empresa confirmó su salida del RE100 después de una década de membresía, mientras financia al menos una docena de plantas de gas natural para sostener sus centros de datos de inteligencia artificial.
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  • Meta abandonó el RE100, una iniciativa corporativa que promueve el uso total de electricidad renovable, tras diez años de participación.
  • La compañía ha financiado al menos 12 plantas de gas natural, incluidas 10 instalaciones en Luisiana con una capacidad conjunta de 7,5 gigavatios.
  • Meta sostiene que compensará el consumo eléctrico de sus centros de datos con energía limpia, aunque el gas genera contaminación y emisiones dañinas.

 


Meta confirmó que ya no forma parte del RE100, una iniciativa corporativa enfocada en impulsar la transición hacia un consumo total de electricidad renovable. La empresa había pertenecido al grupo durante una década.

La salida ocurrió de manera mutua, según explicó un portavoz de Meta. La compañía no detalló las razones detrás de la decisión, mientras que Climate Group, la organización sin fines de lucro que dirige el programa, no respondió a las consultas de TechCrunch.

RE100 ofrece apoyo técnico y orientación sobre políticas públicas a las corporaciones que buscan alcanzar un suministro eléctrico completamente renovable. El proyecto tiene sede en Reino Unido y fue cofundado por el ex primer ministro británico Tony Blair.

La decisión adquiere relevancia porque Meta ha acelerado al mismo tiempo su inversión en infraestructura de gas natural. La empresa necesita grandes volúmenes de electricidad para operar sus centros de datos, especialmente por el crecimiento de sus sistemas de inteligencia artificial.

Apple, Google y Microsoft continúan entre los 444 miembros del RE100. La salida de Meta, por tanto, marca una diferencia visible entre su estrategia energética y la postura pública de otros gigantes tecnológicos.

El momento de la retirada también coincide con una actualización de las reglas del programa. Climate Group publicó recientemente una guía con exigencias más estrictas para que las empresas reporten sus avances hacia los objetivos de energía renovable.

Meta había informado anteriormente al RE100 que operaría todas sus actividades con electricidad renovable para 2020. La promesa forma parte del debate sobre qué significa realmente que una compañía tecnológica se presente como una empresa de energía limpia.

La empresa todavía afirma que mantiene ese compromiso, aunque su infraestructura física incluya instalaciones alimentadas con gas. Su explicación depende de la forma en que contabiliza y compensa el consumo eléctrico.

Recharge News informó primero sobre la salida de Meta del RE100. TechCrunch confirmó posteriormente la decisión con la compañía y la vinculó con la expansión de sus proyectos energéticos para centros de datos.

La controversia no se limita a la pertenencia formal a una iniciativa ambiental. También plantea dudas sobre la diferencia entre comprar certificados de atributos ambientales y utilizar electricidad renovable en el mismo momento y lugar donde ocurre el consumo.

Gas natural para sostener la expansión de la inteligencia artificial

Durante el último año, Meta financió la construcción de al menos una docena de plantas de energía a gas natural. La estrategia busca garantizar electricidad para sus centros de datos, cuya demanda aumentó con la expansión de la inteligencia artificial.

El primer proyecto destacado fue una planta de 200 megavatios ubicada detrás del medidor en Ohio. Meta anunció la instalación en junio del año anterior y señaló que serviría para alimentar uno de sus centros de datos.

Dos meses después, la compañía anunció tres grandes plantas de gas natural en Luisiana. Las instalaciones fueron destinadas a suministrar energía al centro de datos Hyperion, uno de los proyectos asociados con su expansión tecnológica.

En abril, Meta comunicó que financiaría otras siete plantas de gas natural para el mismo proyecto. En conjunto, las 10 plantas de Luisiana alcanzarían una capacidad de 7,5 gigavatios.

La electricidad generada por esas instalaciones sería suficiente para alimentar todo el estado de Dakota del Sur y aún superar esa referencia. La escala muestra la magnitud de la energía requerida por los centros de datos diseñados para cargas avanzadas de inteligencia artificial.

El gas natural suele emitir menos contaminación que el carbón cuando se quema para producir electricidad. Sin embargo, esa ventaja relativa no elimina las emisiones ni los riesgos asociados con la operación continua de grandes centrales.

Un centro de datos de 1 gigavatio que opere las 24 horas y dependa exclusivamente del gas natural liberaría 438 toneladas métricas de óxidos de nitrógeno. También produciría 149 toneladas métricas de material particulado fino, 61 toneladas métricas de óxidos de azufre y 298 toneladas métricas de monóxido de carbono.

Estos contaminantes se relacionan con diversas enfermedades, entre ellas asma, cáncer, afecciones cardiovasculares y demencia. El impacto convierte la elección del combustible en un asunto de salud pública, además de un problema climático.

Meta continúa adquiriendo energía renovable y sostiene que igualará el consumo eléctrico de sus centros de datos con un 100% de energía limpia y renovable. La afirmación no significa necesariamente que cada instalación funcione a cada hora con electricidad renovable.

La empresa puede reclamar ese porcentaje mediante certificados de atributos ambientales. Por ejemplo, podría invertir en una granja solar en Arizona mientras utiliza electricidad generada con gas en un centro de datos ubicado en Ohio.

En ese sistema, la compañía contabiliza el consumo como renovable si la granja solar produce durante el año suficiente energía para compensar el uso total del centro de datos. Esta práctica se conoce como coincidencia anual y ha sido utilizada por numerosas empresas.

Otros gigantes tecnológicos buscan métodos más estrictos. Microsoft trabaja para igualar su uso de electricidad con la producción renovable sobre una base horaria, un enfoque que vincula mejor la generación con el momento real del consumo.

La coincidencia horaria también puede incentivar inversiones en proyectos que combinen fuentes renovables con baterías. Google adoptó recientemente un proyecto de ese tipo en Minnesota, una alternativa distinta a las plantas de gas previstas para Hyperion.

Meta no es la única empresa tecnológica que recurre a los combustibles fósiles. Google y Microsoft también han invertido recientemente en grandes proyectos relacionados con gas natural, aunque la apuesta de Meta destaca por su escala.

La carrera por construir infraestructura de inteligencia artificial ha convertido la disponibilidad eléctrica en una prioridad estratégica para las grandes plataformas. En ese contexto, las centrales de gas ofrecen generación constante, pero también prolongan la dependencia de una fuente contaminante.

La salida voluntaria de una organización industrial no siempre representa una noticia decisiva. En este caso, la coincidencia con la expansión de plantas de gas hace que el cambio resulte difícil de ignorar.

El caso de Meta muestra una tensión cada vez más visible en el sector tecnológico. Las empresas quieren presentar sus operaciones como compatibles con la transición energética, pero también necesitan asegurar electricidad firme para centros de datos que consumen cantidades crecientes de energía.

La discusión seguirá dependiendo de cómo se definan términos como energía limpia, electricidad renovable y compensación. Mientras las compañías utilicen métricas anuales, podrán sostener determinados compromisos ambientales aunque sus instalaciones quemen gas en tiempo real.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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