Por Canuto  

El próximo informe de empleo en Estados Unidos podría definir si la Reserva Federal mantiene intacta su postura o si reaparece la presión por recortar tasas. Pero entre una economía resiliente, inflación persistente y el impacto de la guerra con Irán, el margen para un giro monetario parece cada vez más estrecho.
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  • El mercado ya no espera recortes de tasas de la Fed este año, a diferencia de enero, cuando descontaba dos bajas de 25 puntos básicos en 2026.
  • Los rendimientos del Tesoro subieron con fuerza desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, reflejando expectativas de tasas más altas por más tiempo.
  • Analistas ven que solo un deterioro claro y sostenido del mercado laboral podría reactivar seriamente el debate sobre una flexibilización monetaria.


El informe de empleo de Estados Unidos que se publicará esta semana se perfila como una prueba clave para los mercados. Su lectura podría ayudar a determinar si la economía conserva suficiente fortaleza como para justificar una política monetaria sin cambios, o si el enfriamiento del mercado laboral empieza a darle nueva vida al argumento a favor de recortes de tasas.

La discusión no ocurre en el vacío. En los últimos meses, la combinación de crecimiento económico sólido y preocupaciones por una inflación alimentada por la guerra con Irán ha cambiado con fuerza las expectativas de los inversionistas. Lo que antes parecía un ciclo de alivio monetario posible ahora luce mucho menos probable.

En enero, los operadores de futuros sobre fondos federales esperaban dos recortes de 25 puntos básicos en 2026. Hoy, esa visión prácticamente ha desaparecido. El consenso del mercado se inclina más bien hacia un escenario de tasas altas por más tiempo.

Para los lectores menos familiarizados con el tema, la tasa de referencia de la Reserva Federal influye en el costo del crédito, el desempeño de los bonos, la renta variable y, de forma indirecta, en activos de riesgo como bitcoin y otras criptomonedas. Cuando cae la expectativa de recortes, suele subir el rendimiento de los bonos y endurecerse el entorno financiero general.

Jonathan Cohn, jefe de estrategia de la mesa de tasas de Estados Unidos en Nomura, resumió esa idea al señalar que el trasfondo económico y los datos han sido bastante resilientes durante el conflicto. A su juicio, incluso sin la incertidumbre vinculada a Irán, podría sostenerse que la economía no necesita una flexibilización significativa por ahora.

Esa postura explica por qué un solo dato flojo probablemente no alcanzaría para alterar de inmediato el consenso en la Fed. Aunque un informe laboral muy débil podría llamar la atención, seguirían pesando el sólido reporte del mes anterior, otros indicadores firmes y una inflación que no termina de ceder.

El empleo como variable decisiva para la Fed

Según analistas citados por Reuters, una señal clara de deterioro en el mercado laboral sí podría hacer que los funcionarios de la Reserva Federal comiencen a pensar en tasas más bajas. Sin embargo, ese deterioro tendría que ser visible y consistente, no apenas un desvío puntual en una sola publicación mensual.

El dato de marzo mostró una economía todavía robusta. Estados Unidos añadió 178.000 empleos, casi el triple de los 60.000 previstos por economistas encuestados. Además, la tasa de desempleo cayó ligeramente hasta 4,3%, un nivel que no sugiere un mercado laboral en crisis.

Para abril, los economistas consultados esperan que el Departamento de Trabajo informe la creación de 62.000 empleos, con una tasa de desempleo estable en 4,3%. Ese resultado implicaría una moderación respecto del mes previo, aunque no necesariamente una señal de quiebre.

Vail Hartman, estratega de tasas de Estados Unidos en BMO Capital Markets, planteó que si la Fed termina recortando no será por buenas noticias de inflación. Según explicó, sería más bien por malas noticias en el frente laboral. También advirtió que ese debilitamiento debería verse en más de un informe y probablemente venir acompañado por un aumento sostenido del desempleo.

El mensaje es relevante para inversionistas de todos los mercados. En renta variable y en cripto, buena parte de las subidas de precios suele descansar en la expectativa de liquidez futura o de condiciones financieras menos restrictivas. Si esa expectativa se retrasa, la narrativa alcista pierde un soporte importante.

La propia Reserva Federal ha mostrado menos interés en preservar una inclinación explícita hacia los recortes. En su reunión más reciente dejó las tasas sin cambios, pero tres responsables de política monetaria discreparon del lenguaje que sugería un sesgo orientado a futuras bajas.

Menos espacio para una flexibilización monetaria

Jerome Powell dijo la semana pasada, en su rueda de prensa posterior a la reunión, que el banco central podría abandonar ese sesgo de flexibilización tan pronto como en el encuentro del 16 y 17 de junio. Esa posibilidad reforzó la idea de que las condiciones para reducir la tasa de fondos federales, hoy en el rango de 3,50% a 3,75%, se han estrechado considerablemente.

El crecimiento económico de Estados Unidos recuperó impulso en el primer trimestre. El repunte fue impulsado por una mayor inversión empresarial en inteligencia artificial y por un alza del gasto público después de un cierre gubernamental paralizante. A eso se suma un consumidor que, pese al aumento del precio de la gasolina, todavía ha mostrado capacidad de gasto.

Michael Lorizio, jefe de negociación de tasas de Estados Unidos e hipotecas en Manulife Investment Management, señaló que una ola inusualmente grande de reembolsos fiscales podría haber ayudado a enmascarar cierta debilidad económica subyacente. Ese colchón habría permitido a muchos hogares absorber mejor el shock energético reciente.

De acuerdo con su lectura, el mercado estará atento a la rapidez con que desaparezca ese apoyo. También observará si los mayores precios del petróleo empiezan a reflejarse con más claridad en el consumo o en otros indicadores macroeconómicos durante los próximos meses.

El problema para quienes apuestan por un giro dovish es que la economía no solo sigue creciendo, sino que además la inflación permanece demasiado alta. Ese doble escenario deja a la Fed con pocos incentivos para actuar rápido.

Hartman sostuvo que incluso si los precios del petróleo se normalizaran tras un alto el fuego, eso solo eliminaría un obstáculo, no despejaría por completo el camino hacia tasas más bajas. A su juicio, la inflación ya seguía una trayectoria preocupante antes del shock petrolero, por lo que perder de vista ese riesgo sería prematuro.

Bonos, inflación y cambio en las expectativas del mercado

La reacción del mercado de bonos muestra con claridad ese cambio de ánimo. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió a 4,43% desde 3,94% antes del inicio de la guerra el 28 de febrero. El rendimiento a 2 años, más sensible a las tasas, avanzó a 3,94% desde 3,38% en el mismo período.

Ese movimiento representa una reevaluación amplia del escenario monetario. En términos simples, los inversionistas están ajustando sus carteras a una realidad en la que la Reserva Federal podría mantener su política restrictiva durante más tiempo del esperado a comienzos de año.

Jonathan Cohn también mencionó varios factores que limitan la posibilidad de que el mercado empiece a descontar un endurecimiento aún mayor por parte de la Fed. Entre ellos figuran la pendiente confirmación en el Senado del exgobernador Kevin Warsh para reemplazar a Powell al frente del banco central, las expectativas de inflación de largo plazo todavía ancladas y lo que definió como un sesgo implícito moderado dentro del comité de política monetaria.

No obstante, el estratega advirtió que ese sesgo por sí solo no bastará para devolver al mercado a una valoración agresiva de recortes si no aparece un deterioro real en los datos. En ausencia de esa evidencia, será difícil volver por completo a las expectativas anteriores a la guerra.

La conclusión, por ahora, es relativamente clara. El listón sigue alto en los dos frentes que más importan. Sin una grieta visible en el empleo, cuesta construir un caso sólido a favor de recortes. Con inflación todavía elevada, resulta sencillo defender una postura de espera.

Para los mercados globales, incluidos los de criptomonedas y activos de riesgo, eso implica un entorno más exigente. Si el mercado laboral de Estados Unidos comienza a resquebrajarse, las expectativas de recortes podrían reaparecer con más fuerza. Pero si eso no ocurre, la narrativa dominante seguirá siendo la de tasas altas durante más tiempo.


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