Una encuesta revela que los centros de datos de inteligencia artificial generan más rechazo vecinal que otros desarrollos inmobiliarios en Estados Unidos. Sin embargo, los condados de Virginia que concentran estas instalaciones han utilizado su recaudación para financiar escuelas, elevar salarios docentes y reducir impuestos, creando una paradoja entre el costo local de la IA y sus beneficios fiscales.
***
- El 53% de los residentes estadounidenses se opone a un centro de datos de IA en su vecindario, frente a un 34% que lo apoya.
- Loudoun y Prince William, en Virginia, han incrementado sus ingresos fiscales y el gasto educativo gracias a estas instalaciones.
- El consumo de electricidad y agua, el ruido y el temor a la pérdida de empleos alimentan la oposición ciudadana.
El avance de la inteligencia artificial depende de una infraestructura física cada vez más grande. Los centros de datos concentran servidores, sistemas de refrigeración y redes eléctricas capaces de procesar enormes volúmenes de información.
Para muchos residentes de Estados Unidos, esa infraestructura representa una contradicción. La sociedad quiere aprovechar el auge de la IA, pero una mayoría preferiría no tener uno de estos complejos cerca de su vivienda, indica un reporte publicado por The Next Web.
El rechazo supera al de otros desarrollos
El 53% de los residentes estadounidenses se opone a la construcción de un centro de datos de IA en su vecindario. La encuesta fue encargada por Redfin y realizada por Ipsos en mayo. En contraste, el 34% de los consultados apoya la llegada de un centro de datos a su comunidad. La diferencia muestra una resistencia mayor que la registrada frente a otras estructuras urbanas.
El rechazo a un nuevo bloque de apartamentos alcanzó el 39% entre los encuestados. En el caso de un desarrollo de uso mixto, la oposición llegó al 32%.
Estos resultados colocan a los centros de datos como la estructura menos bienvenida entre todas las alternativas planteadas en la consulta. La reacción resulta especialmente relevante mientras las empresas tecnológicas aceleran sus inversiones en IA.
La oposición cambia según la generación. Alrededor del 65% de los baby boomers y el 60% de la Generación X rechazaron un centro de datos cercano, frente al 42% de la Generación Z y el 43% de los millennials.
Electricidad, agua y temor laboral
Las objeciones de los residentes se concentran en efectos concretos sobre la vida cotidiana. Los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad y agua para mantener operativos sus equipos.
La demanda energética también puede aumentar la presión sobre las redes locales. Para los vecinos, ese consumo plantea dudas sobre el costo de la infraestructura y sobre quién termina pagando las ampliaciones necesarias.
El agua constituye otra preocupación. Los sistemas de refrigeración de los complejos pueden intensificar la competencia por este recurso, especialmente en comunidades que ya enfrentan restricciones o aumentos en sus facturas.
El ruido y el tamaño de los edificios agregan tensión a los proyectos. Muchos residentes consideran que una estructura industrial de grandes dimensiones no encaja con áreas dominadas por viviendas.
La inquietud no se limita al impacto físico. El 58% de los residentes dijo que cree que la IA reducirá empleos y dificultará la asequibilidad de las viviendas.
La política responde a la oposición
El descontento ciudadano ya influye en las decisiones públicas. Nueva York se convirtió recientemente en el primer estado de Estados Unidos en congelar nuevos centros de datos.
La medida refleja un debate más amplio sobre los límites del crecimiento tecnológico. Las autoridades deben decidir si priorizan la atracción de inversiones o la protección de los recursos y la calidad de vida locales.
La oposición de base se ha extendido por todo el país. Vecinos y organizaciones comunitarias cuestionan la ubicación de los complejos, sus efectos ambientales y la posibilidad de que los beneficios económicos no se distribuyan de manera suficiente.
El debate también tiene una dimensión inmobiliaria. La construcción de instalaciones industriales cerca de zonas residenciales puede modificar la percepción del entorno, incluso cuando la actividad genere ingresos para los gobiernos locales.
Matt Ferris, agente de Redfin, señaló que sus clientes se preocupan menos por la ganancia fiscal que por la interrupción. El ruido, el tráfico y la presencia constante de grandes instalaciones pesan más en sus decisiones residenciales.
Virginia muestra el lado fiscal de la expansión
La discusión adquiere un matiz distinto en los lugares que concentran la mayor cantidad de centros de datos. El condado de Loudoun, en el norte de Virginia, alberga 176 instalaciones.
La cifra de Loudoun supera más del doble a la de cualquier otro condado estadounidense. El vecino condado de Prince William ocupa el tercer lugar nacional, con 77 centros de datos.
Ambos condados gravan el equipo informático instalado dentro de los edificios. Esa política convirtió a los servidores y otros componentes tecnológicos en una fuente importante de ingresos para las administraciones locales.
En Loudoun, el equipo informático se convirtió en la mayor fuente individual de ingresos por impuestos sobre la propiedad personal. La recaudación per cápita asociada aumentó aproximadamente un 639% en 15 años.
Prince William registró un incremento del 349% en ese indicador. En el vecino condado de Fairfax, el aumento fue de apenas 91% durante el mismo periodo.
Más recursos para escuelas y contribuyentes
Los ingresos adicionales ayudaron a financiar los sistemas educativos de Loudoun y Prince William. En Loudoun, el gasto educativo por residente aumentó un 77%, hasta USD $2.955.
En Prince William, el gasto educativo por residente creció un 82%, hasta USD $1.589. Las cifras muestran cómo la actividad tecnológica puede ampliar la capacidad presupuestaria de los gobiernos locales.
Los salarios docentes también avanzaron en Loudoun. La remuneración de los maestros aumentó aproximadamente un 40%, hasta cerca de USD $83.000.
Ese nivel superó los salarios docentes del vecino condado de Fairfax. La mejora ofrece un ejemplo concreto del impacto que pueden tener los impuestos vinculados con los centros de datos.
Los funcionarios también utilizaron la bonanza para reducir la carga de algunos propietarios. Prince William recortó su tasa de impuesto inmobiliario de USD $1,12 por cada USD $100 de valor en 2022 a USD $0,92 en 2025.
Loudoun también redujo su tasa impositiva. Sin embargo, el aumento de los valores de las viviendas recuperó parte de ese beneficio para los propietarios.
Una bonanza con límites y riesgos
Yingqi Xu, economista de Redfin, afirmó que estos ingresos pueden financiar presupuestos crecientes sin ejercer la misma presión sobre los impuestos a la propiedad residencial. La ventaja fiscal, sin embargo, no garantiza por sí sola una mejora equivalente en todos los servicios.
Xu advirtió que la recaudación no se traduce automáticamente dólar por dólar en gasto público. Ese matiz impide presentar a los centros de datos como una solución fiscal universal para las comunidades.
Los resultados de Virginia muestran que los beneficios dependen de las reglas locales. La forma en que cada condado grava los equipos y distribuye los recursos determina cuánto recibe la población.
La cercanía también importa. Una escuela mejor financiada puede beneficiar a toda una comunidad, mientras que el ruido, el consumo de agua o la transformación del paisaje afectan con mayor intensidad a quienes viven junto al complejo.
Virginia añadió ahora un impuesto estatal sobre la electricidad consumida por estos sitios. La medida busca capturar parte del costo asociado con la demanda energética de la industria.
El dilema entre tecnología y comunidad
Los dos hallazgos coexisten de manera incómoda. La oposición ciudadana es real y se está extendiendo, pero el argumento fiscal explica por qué algunas ciudades continúan aprobando estos proyectos.
Los centros de datos pueden fortalecer las finanzas públicas y respaldar servicios esenciales. Al mismo tiempo, pueden alterar barrios, presionar las redes de energía y agua, y aumentar la percepción de inseguridad económica.
La expansión de la IA añade urgencia al debate. Cada nuevo modelo requiere capacidad informática, aunque los residentes no siempre consideran que los beneficios tecnológicos compensen los costos locales.
El conflicto no se resuelve únicamente con promesas de inversión. Las comunidades también evalúan el ruido, el tamaño de las instalaciones, el uso de recursos y el efecto sobre sus viviendas.
El intercambio entre estrés y ruido, por un lado, y escuelas mejor financiadas y facturas más bajas, por otro, depende de dónde viva cada persona y de qué tan cerca esté del centro de datos.
La experiencia de Loudoun y Prince William ofrece una referencia para otras jurisdicciones. Su resultado no elimina la resistencia, pero demuestra por qué la expansión de la infraestructura de IA sigue avanzando pese al rechazo vecinal.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Biohacking
Science Corporation obtiene aprobación de la UE para su chip que restaura la visión
IA
Yope recauda USD $12,3 millones para crear una red social privada sin algoritmos ni anuncios
Capital de Riesgo
GlossGenius se convierte en Genius AI tras recaudar USD $44 millones
Cadena de Suministros