Las principales inversiones petroleras de Donald Trump ganaron entre USD $1,5 millones y USD $4,4 millones durante los primeros seis meses de la guerra con Irán, mientras sus cuentas continuaban comprando y vendiendo acciones en jornadas que movieron los mercados. El caso reaviva el debate sobre los conflictos de interés presidenciales, aunque no existe evidencia de que Trump dirigiera las operaciones o conociera de antemano sus decisiones militares.
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- Las nueve mayores participaciones de Trump en petróleo y gas aumentaron entre USD $1,5 millones y USD $4,4 millones entre el 27 de febrero y el 31 de agosto.
- Sus cuentas reportaron compras y al menos 23 ventas de acciones energéticas, incluidas operaciones en días de anuncios que alteraron los precios del crudo.
- La Casa Blanca asegura que gestores independientes controlan el portafolio, pero organizaciones de ética cuestionan si esa estructura elimina el conflicto de interés.
🚨 Inversiones petroleras de Trump aumentaron entre USD 1,5 y 4,4 millones durante los primeros 6 meses de la guerra con Irán.
Sus cuentas reportaron 23 ventas y compras en días volátiles.
La Casa Blanca dice que gestores independientes controlan el portafolio. pic.twitter.com/tXZ0D9RX9q
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 9, 2026
Las nueve mayores inversiones de Donald Trump en compañías de petróleo y gas aumentaron entre USD $1,5 millones y USD $4,4 millones durante los primeros seis meses de la guerra con Irán, según un análisis de CNBC basado en divulgaciones financieras, reportes corporativos y datos de mercado. El cálculo cubre el periodo comprendido entre el cierre del 27 de febrero, la víspera del conflicto, y el 31 de agosto de 2026. La estimación refleja ganancias en papel, no beneficios realizados ni una fotografía exacta de las posiciones actuales del presidente.
El portafolio siguió negociando acciones energéticas mientras las decisiones militares y diplomáticas de Trump provocaban fuertes movimientos en el petróleo. Sus cuentas reportaron compras y al menos 23 ventas relacionadas con las nueve empresas hasta el 29 de junio, la fecha más reciente incluida en sus divulgaciones. Los documentos no precisan el número de acciones, los precios de ejecución ni los títulos específicos vendidos, por lo que el rango calculado no permite reconstruir cada operación individual.
Un portafolio expuesto al petróleo
El análisis identificó las nueve participaciones a partir de las posiciones que Trump declaraba al cierre de 2025 y las ordenó según el valor divulgado en sus cuentas de inversión. La lista incluye Chevron, ConocoPhillips, Exxon Mobil, Kinder Morgan, Marathon Petroleum, Occidental Petroleum, Phillips 66, Valero Energy y Williams Companies. En conjunto, esas empresas ofrecen exposición a la producción, el transporte y la refinación de combustibles, segmentos que reaccionaron de forma distinta a la interrupción del suministro.
Para calcular el rango, se utilizaron los valores mínimo y máximo que Trump informó para cada participación, junto con la variación de sus acciones entre el 27 de febrero y el 31 de agosto. El resultado más conservador fue una ganancia estimada de USD $1,5 millones, mientras que el escenario superior alcanzó USD $4,4 millones. La diferencia responde a que las declaraciones financieras permiten conocer intervalos de inversión, pero no cantidades exactas que puedan compararse con precisión frente al precio de cada jornada.
Exxon Mobil y Chevron figuraban entre las posiciones energéticas más importantes del presidente. Trump entró en la guerra con una inversión declarada de entre USD $3,2 millones y USD $12,5 millones en Exxon, y el avance de sus acciones hasta el 31 de agosto habría añadido entre USD $176.000 y USD $690.000 a esa posición inicial, antes de considerar compras o ventas posteriores.
La exposición ocurrió en un sector directamente afectado por las decisiones de la administración y por la respuesta global a la guerra. Pavel Molchanov, estratega sénior de inversiones especializado en energía de Raymond James & Associates, explicó que los movimientos del petróleo estuvieron vinculados con una disrupción histórica del suministro, aunque también recordó que se trata de una mercancía global cuyos precios impactan a inversores y consumidores en numerosos países.
Operaciones en días de alta volatilidad
Las divulgaciones muestran que las cuentas de Trump negociaron repetidamente títulos energéticos en fechas en las que los acontecimientos bélicos sacudieron los mercados. El 2 de marzo, primer día de negociación después del ataque inicial de Estados Unidos e Israel contra Irán, las cuentas reportaron compras en ocho grandes compañías de petróleo y gas, incluida una operación de entre USD $100.001 y USD $250.000 en Exxon.
El 23 de marzo, Trump aplazó antes de la apertura del mercado los ataques que había amenazado contra la infraestructura energética iraní y describió las conversaciones como “muy buenas y productivas”. El Brent cayó casi 11% ante la expectativa de una desescalada, mientras las cuentas del presidente declararon 16 compras de acciones petroleras y gasíferas, sin ventas, por un valor combinado aproximado de entre USD $163.000 y USD $570.000.
Causas del movimiento: (a) confirmado: la decisión de aplazar los ataques fue seguida por una caída del Brent de 10,92%, hasta USD $99,94 por barril, según Reforma. (b) plausible: la expectativa de una desescalada y de una menor interrupción del suministro ayudó a explicar la reacción del mercado, pero la evidencia disponible no permite atribuir por sí sola las compras declaradas ese día a una estrategia determinada ni establecer que existiera información privilegiada.
Entre esas compras del 23 de marzo aparecieron títulos de Exxon, Chevron y Phillips 66, tres empresas sensibles a los cambios en el crudo y en los márgenes de refinación. Donald Sherman, presidente y director ejecutivo de Citizens for Responsibility and Ethics in Washington, sostuvo que el calendario de esas operaciones podía alimentar preguntas sobre si una decisión presidencial que movió el mercado coincidió con inversiones de las que Trump se beneficiaba. Esa afirmación describe una preocupación ética, no una prueba de que el presidente ordenara las transacciones.
Otro episodio ocurrió el 7 de abril, cuando una cuenta de Trump reportó la venta de entre USD $500.001 y USD $1 millón en acciones de Exxon. Unas dos horas y media después del cierre del mercado, el presidente anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán y Exxon abrió más de 6% abajo al día siguiente; si los títulos vendidos se hubieran mantenido desde antes de la guerra, habrían tenido un valor estimado entre USD $35.000 y USD $70.000 mayor al momento de la venta, aunque la divulgación no permite calcular la ganancia real.
La defensa de los gestores independientes
La Casa Blanca negó que Trump o algún integrante de su familia pueda dirigir, influir o aportar información sobre las decisiones del portafolio. Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, afirmó que todas las decisiones de inversión las toman gestores independientes y que no existe conflicto de interés. CNBC no encontró evidencia de que Trump o sus administradores negociaran con conocimiento previo de sus decisiones militares, ni de que sus intereses financieros hubieran determinado la política pública.
La Trump Organization había señalado previamente que instituciones financieras externas controlan las decisiones individuales y que los activos se encuentran en cuentas totalmente discrecionales. La empresa también indicó que los gestores dependen en gran medida de estrategias automatizadas, una estructura que busca separar al propietario de la ejecución diaria. Sin embargo, la organización no respondió a varias solicitudes de comentarios para el análisis sobre las inversiones energéticas.
Los grupos de vigilancia ética consideran que la administración externa no resuelve por completo el problema. Scott Greytak, subdirector ejecutivo de Transparency International U.S., describió una cuenta discrecional como una “cortina de humo, no un fideicomiso a ciegas”, porque Trump todavía conoce que posee una exposición importante al sector energético y puede observar cómo sus decisiones oficiales afectan el valor de ese patrimonio.
La preocupación aumenta porque Trump criticó públicamente a Exxon y Chevron mientras ambas compañías formaban parte de sus inversiones. El 3 de agosto dijo a los periodistas que no le gustaba que las empresas ganaran demasiado dinero gracias a una escasez, y pidió que devolvieran parte de esos beneficios al público mediante menores precios para los consumidores. Sus declaraciones llegaron después de que las compañías informaran ganancias récord en el segundo trimestre.
Ganancias corporativas y presión para los consumidores
Las nueve empresas energéticas incluidas en el portafolio reportaron una ganancia combinada de USD $47.600 millones en el segundo trimestre, frente a USD $15.900 millones un año antes, de acuerdo con el análisis de sus informes corporativos. Exxon y Chevron concentraron USD $26.600 millones, comparados con USD $9.600 millones en el mismo periodo anterior, favorecidas por los precios más altos del crudo y por los márgenes de refinación.
Las refinerías Marathon Petroleum, Phillips 66 y Valero Energy sumaron otras ganancias combinadas por USD $12.700 millones durante el trimestre. Esos resultados reflejan la ventaja que obtuvieron los productores y refinadores en un escenario de oferta restringida, pero también explican por qué el conflicto trasladó presión a las estaciones de servicio. Las compañías pueden beneficiarse del entorno mientras los hogares enfrentan un encarecimiento directo del transporte y de otros bienes.
Darren Woods, director ejecutivo de Exxon, dijo en la llamada de resultados del 31 de julio que la capacidad de refinación frente a la demanda era la más ajustada que había observado fuera de la pandemia. Mark Lashier, director ejecutivo de Phillips 66, expresó una visión similar el 5 de agosto y señaló que las condiciones de refinación continuarían siendo fuertes incluso si la paz estallaba al día siguiente.
El crudo estadounidense cotizaba alrededor de USD $91 por barril el viernes referido en el análisis, aproximadamente 36% por encima de los niveles previos a la guerra. La gasolina promedió USD $4,09 por galón a escala nacional, y la Asociación Estadounidense del Automóvil anticipó que el fin de semana del Día del Trabajo sería el más costoso de la historia para los conductores.
El debate político y las próximas investigaciones
El encarecimiento de la gasolina también amenaza con convertirse en un problema electoral para la administración. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada a principios de agosto entre 4.505 adultos encontró que 48% de los estadounidenses consideraba el costo de vida su principal tema de votación, mientras 70% desaprobaba la gestión de Trump en esa materia. El margen de error de la encuesta era de más o menos 1,5 puntos porcentuales.
Desde el inicio de la guerra, los hogares estadounidenses habrían pagado USD $71.500 millones adicionales por gasolina, equivalentes a unos USD $604 por hogar, según una estimación del personal demócrata del Comité Económico Conjunto del Congreso basada en datos federales y de la Asociación Estadounidense del Automóvil. Esa cifra conecta el debate sobre las inversiones presidenciales con un costo concreto para los consumidores, aunque no demuestra que las operaciones financieras hayan influido en las decisiones de política exterior.
Un informe de agosto elaborado por el personal demócrata del Comité Económico Conjunto calculó que el portafolio petrolero y gasífero más amplio de Trump podía haber aumentado hasta USD $15,5 millones en lo que iba del año. La senadora Elizabeth Warren, demócrata de Massachusetts, vinculó públicamente ese incremento con el inicio de la guerra y sostuvo que el conflicto había impulsado las acciones energéticas, una interpretación política que los datos de mercado no convierten por sí sola en una acusación de conducta ilegal.
Las participaciones energéticas forman parte de intereses financieros más amplios relacionados con Medio Oriente, incluidos ingresos de decenas de millones de dólares procedentes de un negocio de licencias inmobiliarias en el extranjero. Algunos demócratas del Congreso han planteado investigar las operaciones bursátiles de Trump y los negocios de su familia si recuperan el control de una de las cámaras en las elecciones de mitad de periodo de noviembre.
El 27 de agosto, el representante Jamie Raskin, demócrata de Maryland, abrió una investigación sobre 1789 Capital, firma en la que Donald Trump Jr. es socio. Raskin alegó que la empresa se benefició de contratos, financiamiento y medidas regulatorias de la administración Trump, mientras Trump Jr. calificó esas acusaciones como “puntos de conversación sin fundamento”. Por ahora, el elemento central del caso energético sigue siendo la tensión entre la gestión independiente declarada y la capacidad presidencial de mover un mercado mediante decisiones oficiales.
Molchanov, de Raymond James, anticipó que el petróleo y probablemente las acciones energéticas caerían cuando terminara la guerra, aunque añadió que el momento dependería, en última instancia, de una decisión política. Esa perspectiva resume el riesgo que atraviesa el portafolio: las mismas decisiones que pueden alterar el precio del crudo también pueden cambiar el valor de las inversiones presidenciales, incluso cuando no exista evidencia pública de instrucciones directas a los gestores.
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