Por Canuto  

Las baterías de almacenamiento con cuatro horas de duración ya resultan menos costosas que las turbinas de gas de ciclo abierto en los 43 mercados analizados por Wood Mackenzie, mientras la demanda de energía de los centros de datos presiona los precios y los plazos de entrega.
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  • El informe compara baterías de cuatro horas con turbinas de ciclo abierto y encuentra una ventaja de costo para el almacenamiento en los 43 mercados encuestados.
  • La demanda de centros de datos de IA ha elevado los precios de las turbinas y sus plazos de entrega se extienden de dos a cuatro años.
  • La energía solar continúa como la alternativa nueva más barata en los mercados estudiados; en Oriente Medio y África, las baterías podrían ser 33% más baratas que las plantas de gas de punta para 2035.

 


El almacenamiento en baterías de cuatro horas cuesta menos que las turbinas de gas natural de ciclo abierto en los 43 mercados analizados por Wood Mackenzie, según un informe divulgado el día de hoy. La comparación incluye mercados de todos los continentes y llega en medio de una escalada de la demanda eléctrica asociada con los centros de datos, incluidos los que sostienen servicios de inteligencia artificial.

La diferencia de costos no significa que las baterías hayan reemplazado a las plantas de gas ni que todos los sistemas puedan cubrir las mismas necesidades. Sí marca un giro económico para una tecnología que muchas empresas de servicios públicos utilizan como respaldo durante los periodos de alta demanda, justo cuando los precios de las turbinas suben y conseguirlas requiere esperar años.

La presión de la IA encarece las turbinas

Los desarrolladores de centros de datos de inteligencia artificial han estado comprando las turbinas de gas que logran conseguir, una demanda que contribuye al encarecimiento de los equipos. El impacto se nota especialmente en las turbinas de ciclo abierto, que están más disponibles que las de ciclo cerrado, pero son menos eficientes y más costosas de operar.

Las compañías eléctricas suelen recurrir a las unidades de ciclo abierto como plantas de punta: las activan cuando el consumo alcanza niveles elevados y la red requiere generación adicional. Por eso, el aumento del precio de estas turbinas puede repercutir en los costos de las empresas de servicios públicos, además de elevar la factura de los nuevos proyectos de generación a gas.

La relativa sencillez de fabricación de las turbinas de ciclo abierto ya no evita las demoras. De acuerdo con la información del reporte, adquirir una puede tomar entre dos y cuatro años, mientras que las listas de espera para las turbinas de ciclo cerrado se prolongan hasta principios de la década de 2030.

Esos plazos contribuyeron a impulsar los precios de las nuevas centrales eléctricas de gas natural. La tensión se suma al aumento de los precios de la energía en Estados Unidos y otros lugares, que alimenta la inflación y coincide con una demanda eléctrica que crece a medida que se expanden los centros de datos.

El almacenamiento gana terreno frente al gas

El hallazgo central del informe es que las baterías con cuatro horas de duración son menos costosas que las turbinas de ciclo abierto en cada uno de los 43 mercados examinados. La comparación, que abarca todos los continentes, sugiere que el cambio no se limita a una región particular ni a un caso aislado de precios.

Wood Mackenzie prevé que el costo de la electricidad proveniente de baterías seguirá bajando durante las próximas décadas. Para la generación con turbinas de gas, la consultora anticipa la dirección opuesta: sus costos aumentarán, una tendencia que podría ampliar la diferencia económica entre las dos opciones.

La duración de cuatro horas es un dato importante para interpretar el resultado, porque el informe compara sistemas de almacenamiento con esa capacidad frente a turbinas de ciclo abierto. La evaluación no plantea que una batería pueda sustituir cualquier planta de gas en todo momento; muestra que, bajo esa comparación, el almacenamiento ya presenta una alternativa menos costosa en los mercados estudiados.

La consultora describe el avance como un cambio económico que gana fuerza. Ahmed Jameel Abdullah, analista principal de Wood Mackenzie, afirmó que «este cambio económico es decisivo y se está ampliando», una valoración que apunta a la extensión geográfica del resultado, aunque no elimina las diferencias entre mercados ni las condiciones particulares de cada sistema eléctrico.

La solar mantiene la ventaja y las regiones siguen trayectorias distintas

Las baterías no son la única tecnología que compite con la generación a gas en precio. La energía solar es la forma más barata de nueva generación en todos los mercados de la encuesta, según el informe, aunque la consultora advierte que en Norteamérica los precios solares están bajo presión por los aranceles y las restricciones a las importaciones.

Dentro de ese panorama norteamericano, la solar a escala de servicios públicos estaría mejor posicionada frente a esos choques de corto plazo. Wood Mackenzie señala que 168 gigavatios se encuentran en gran medida protegidos gracias a disposiciones de «safe harbor» de la One Big Beautiful Bill.

Esas disposiciones mantuvieron créditos fiscales para proyectos que comiencen su construcción o se completen antes de que termine 2027. La fuente también prevé que el mercado estadounidense de gas natural se reducirá en la próxima década, aunque no ofrece en el material citado una cifra para cuantificar esa contracción.

Las proyecciones regionales también destacan el potencial del almacenamiento. En Oriente Medio y África, las baterías de cuatro horas serían 33% más baratas para 2035 y, de acuerdo con el informe, desplazarían por costos a las plantas de gas de punta en todos los mercados de gas de la región.

China y el costo de la transición

China presenta otra diferencia notable: los costos del almacenamiento de energía allí están 55% por debajo de los de sus vecinos, según los datos difundidos por la consultora. La brecha subraya que el ritmo y la economía del almacenamiento varían entre países, incluso cuando la tendencia general apunta a una reducción de costos.

La comparación entre baterías, turbinas y energía solar ocurre en un momento de fuerte presión sobre la infraestructura eléctrica. Los centros de datos elevan la demanda y los plazos de entrega de las turbinas dificultan que la generación a gas responda con rapidez, mientras las empresas y los sistemas eléctricos evalúan alternativas para sumar capacidad.

El informe no afirma que las baterías vayan a reemplazar por completo al gas ni aporta una fecha para una sustitución generalizada. Su conclusión es más acotada: en los 43 mercados analizados, el almacenamiento de cuatro horas ya es menos costoso que las turbinas de ciclo abierto, y sus costos podrían seguir cayendo frente a una generación a gas cada vez más cara.

La presión sobre los precios y la disponibilidad de equipos convierte esa diferencia en un factor relevante para las decisiones de inversión energética. Si se cumplen las proyecciones de costos, las baterías podrían ganar atractivo como alternativa a las plantas de punta, mientras la solar conserva su posición como la opción más barata para nueva generación en los mercados encuestados.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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