Por Canuto  

La Casa Blanca analiza una prohibición de 90 días sobre las exportaciones de diésel, pero expertos advierten que la medida podría reducir la producción estadounidense, encarecer el transporte y no resolver la escasez global.
***

  • La administración de Donald Trump evalúa, según informes, un veto temporal a las exportaciones de diésel para contener los precios internos.
  • Economistas y analistas señalan que la medida podría reducir los incentivos de las refinerías, además de enfrentar límites logísticos entre regiones.
  • La guerra con Irán y los ataques contra refinerías rusas y de Medio Oriente han elevado la demanda internacional por combustibles estadounidenses.


Los precios del diésel en Estados Unidos alcanzaron niveles récord mientras la Casa Blanca busca una respuesta ante el malestar de agricultores, legisladores republicanos y otros sectores afectados por el costo del combustible. Según informes citados por Yahoo Finance, la administración de Donald Trump evalúa una prohibición de 90 días sobre las exportaciones, una medida que podría extenderse hasta finales de año si se implementa durante las próximas semanas. La propuesta surge en un contexto de fuertes presiones económicas y políticas antes de las elecciones de medio término.

La lógica del plan parece sencilla: mantener más diésel dentro del país aumentaría la oferta doméstica y presionaría los precios a la baja. Sin embargo, especialistas en combustibles, economistas y observadores del mercado petrolero sostienen que el mecanismo podría producir efectos opuestos, especialmente porque los precios se forman dentro de un mercado internacional integrado. La incertidumbre también aumenta porque, según el material de origen, existen pocas perspectivas inmediatas de que termine la guerra con Irán.

Tobin Marcus, jefe de política y política estadounidense en Wolfe Research, escribió a sus clientes que Trump parece dispuesto a responder a los llamados de alivio, aunque la Casa Blanca conoce claramente los riesgos de una prohibición. Esa tensión resume el dilema de la administración: actuar para mostrar una respuesta frente al encarecimiento o evitar una intervención que podría alterar la producción, el transporte y los incentivos comerciales sin resolver la causa principal del problema.

### Una oferta doméstica que no está completamente disponible

Estados Unidos produce actualmente 5,3 millones de barriles diarios de diésel, un combustible destilado que se obtiene durante la refinación del petróleo crudo. De ese volumen, cerca de 3,6 millones de barriles diarios permanecen en el mercado estadounidense para cubrir la demanda local, mientras que aproximadamente 1,67 millones se exportan a otros países, de acuerdo con datos de RSM Research. Esa corriente exportadora equivale a cerca del 18% del suministro mundial de diésel, una proporción que explica por qué cualquier restricción tendría consecuencias más allá de las fronteras estadounidenses.

En teoría, la prohibición trasladaría esos barriles al mercado interno y ampliaría la disponibilidad para empresas de transporte, agricultores y otros consumidores intensivos en combustible. El problema es que la producción y el consumo no se distribuyen de manera uniforme dentro del país, por lo que un excedente nacional no necesariamente llega con rapidez a las regiones que enfrentan escasez. El analista de petróleo de GasBuddy, Patrick de Haan, ha señalado que esa desconexión geográfica limita el alcance de una solución basada únicamente en retener exportaciones.

La mayor parte del diésel estadounidense se produce a lo largo de la costa del Golfo de Luisiana, donde se concentra el principal complejo de refinación del país. Mientras tanto, los problemas de abastecimiento aparecen en el Noreste y la Costa Oeste, regiones que no pueden recibir automáticamente el combustible excedente del Golfo. Los oleoductos terrestres operan cerca de su capacidad, de modo que una parte importante del suministro tendría que viajar por agua, con más tiempo y costos de transporte.

La Ley Jones añade otra dificultad a ese traslado. La administración de Trump prorrogó en agosto por otros 90 días una exención que permite a buques extranjeros transportar petróleo y combustibles entre puertos estadounidenses, según informes de prensa. La norma exige que los productos movilizados entre esos puertos viajen en barcos estadounidenses tripulados por trabajadores estadounidenses, condiciones que elevan los costos de envío y mano de obra. Pese a la exención, el precio promedio nacional del diésel llegó a USD 6,52 por galón el miércoles, según AAA, una señal de que el obstáculo no depende solamente de las reglas marítimas.

### El mercado global limita el alcance del veto

Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US, advirtió a sus clientes que la prohibición corregiría artificialmente el precio de los destilados y reduciría los ingresos de toda la industria energética estadounidense. Si las empresas reciben menos por cada barril en el mercado interno, podrían responder recortando la producción hasta encontrar un nuevo equilibrio de precios. En ese escenario, la medida desplazaría la dinámica del mercado en lugar de resolverla, con un posible efecto temporal sobre los consumidores y un daño más persistente sobre la oferta.

Brusuelas calificó el debate sobre el veto como otro caso en el que una idea parece atractiva a primera vista, pero pierde fuerza cuando se examinan sus consecuencias. La advertencia coincide con la experiencia histórica de controles y restricciones energéticas, que pueden modificar los incentivos de refinadores y productores sin eliminar la presión internacional sobre las materias primas. En un mercado abierto, los operadores comparan de forma constante el valor de vender dentro del país con el precio que pueden obtener en el exterior.

La crisis actual se relaciona con interrupciones en varios centros de suministro. Las exportaciones de destilados desde Medio Oriente se desaceleraron de forma abrupta por la guerra con Irán, mientras una campaña militar ucraniana contra el sector de refinación ruso retiró capacidad del mercado mundial. Antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022, Rusia representaba aproximadamente el 10% de las exportaciones globales de diésel, por lo que los ataques contra sus instalaciones afectan una red de suministro que Estados Unidos no controla por sí solo.

Según la información citada en la historia, Ucrania atacó el lunes una importante refinería rusa, que habría quedado fuera de servicio, pese a los reportes sobre llamados de Trump al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky para que buscara otros objetivos. En ese entorno, las exportaciones estadounidenses de gasolina y diésel crecieron hasta 40% frente al mismo periodo del año anterior, porque los compradores internacionales ofrecieron precios más altos. La conclusión de Haan es que el combustible sale del país por la señal económica del mercado, no porque los políticos obliguen a los refinadores a exportarlo.

Haan sostuvo que devolver esos barriles al mercado doméstico podría provocar recortes en la operación de las refinerías, sin resolver la escasez mundial que impulsa los precios. Michael Every, estratega global de Rabobank, planteó una advertencia similar al afirmar que un veto no sería una solución duradera mientras los mercados operen libremente dentro de un sistema global integrado. Para los consumidores estadounidenses, el resultado podría ser una baja limitada o pasajera, acompañada por menor producción y una presión internacional que seguiría intacta.

### El antecedente de las restricciones energéticas

Estados Unidos ya recurrió a una prohibición de exportaciones después del embargo petrolero árabe de 1973 y 1974, cuando los precios de la gasolina se dispararon y muchos conductores enfrentaron filas de varias horas en las estaciones de servicio. Como respuesta, el Congreso aprobó en 1975 la Ley de Política y Conservación de la Energía, que ordenó al presidente restringir ampliamente las exportaciones de petróleo crudo producido en el país. La experiencia se convirtió en un antecedente importante para evaluar los riesgos de intervenir en el comercio energético.

Estudios de Brookings y de otras instituciones de investigación concluyeron que aquella prohibición hizo poco para aliviar las presiones diarias sobre los precios que pagaban los estadounidenses. También señalaron que probablemente incentivó a los productores a reducir su producción, una reacción que se parece al riesgo planteado ahora por los analistas para el mercado del diésel. La ley fue derogada en 2015, después del auge del esquisto estadounidense y del fuerte incremento de la producción petrolera nacional.

Samantha Gross, directora de la Iniciativa de Seguridad Energética y Climática de Brookings, explicó que los controles de precios en un contexto de aumentos podían llevar a los refinadores a retener la gasolina para venderla más adelante a un precio mayor. Esa conducta altera el momento en que aparece el producto, pero no crea capacidad adicional de refinación ni garantiza que el combustible llegue a la región donde más se necesita. El mismo incentivo podría aparecer si los participantes esperan cambios regulatorios o una recuperación posterior de los precios.

El plan de 90 días enfrenta, por tanto, una combinación de problemas políticos, logísticos y económicos. La administración debe decidir si prioriza una señal inmediata de alivio para grupos afectados o si evita una medida que podría perjudicar la producción y tensar todavía más el mercado internacional. Mientras persistan la guerra con Irán, los ataques contra refinerías rusas y la competencia global por los destilados, el precio estadounidense seguirá expuesto a factores que una prohibición local difícilmente puede controlar.

La Casa Blanca queda ante un dilema: no intervenir y asumir el costo político de precios crecientes, o limitar las exportaciones y arriesgar una corrección que solo desplace temporalmente el problema.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín