Por Canuto  

Los proyectos de centros de datos de IA avanzan en Estados Unidos, pero la construcción, el suministro eléctrico y el empaquetado avanzado de chips podrían limitar la capacidad que entre en operación durante los próximos años.
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  • SynMax calcula que la capacidad bruta desplegada en EE. UU. subiría de unos 11 GW en 2025 a entre 16 y 18 GW en 2026.
  • El empaquetado avanzado podría sostener un máximo práctico de poco más de 20 GW para 2027, si no aumenta antes la capacidad disponible.
  • Permisos, energía y posibles cortes de suministro también amenazan los plazos, en especial en mercados concentrados como Texas y Virginia.


El ritmo de construcción no garantiza que los proyectos anunciados puedan recibir los aceleradores necesarios para operar.

Centros de datos de IA en EE. UU. crecerían más rápido que el suministro de chips

Una expansión visible, pero por debajo de las proyecciones

Estados Unidos está levantando centros de datos para inteligencia artificial a un ritmo acelerado, aunque las obras observables no parecen suficientes para cumplir algunos pronósticos ambiciosos hacia 2028. Un informe de Jefferies, compartido con The Register, identifica varios límites para los proyectos: permisos, acceso a electricidad y disponibilidad de aceleradores de IA que ya hayan pasado por el empaquetado necesario.

Para medir el avance real, SynMax analiza imágenes satelitales semanales de los terrenos destinados a centros de datos. Su seguimiento registra desde la limpieza del suelo y la aparición de las primeras estructuras hasta el progreso de la construcción, lo que permite distinguir las obras en marcha de proyectos que solo figuran en anuncios o planes.

Con esos datos, la firma estima que Estados Unidos desplegará cerca de 11 gigavatios (GW) de capacidad bruta en 2025 y entre 16 y 18 GW en 2026. El segundo rango supera su pronóstico anterior, que se ubicaba entre 14 y 16 GW, pero no significa que todos los proyectos anunciados vayan a terminarse en esos plazos.

Para 2027, SynMax calcula un límite práctico de poco más de 20 GW, mientras la superficie que se prepara para nuevas instalaciones se ha estancado. La actividad visible queda así muy por debajo de la escala necesaria para entregar más de 80 GW, una cifra implícita en algunos conjuntos de proyectos anunciados y modelos de demanda de chips para 2028.

El empaquetado avanzado, otra restricción para los aceleradores

La brecha entre anuncios y obras tampoco aparece por primera vez en el análisis de Jefferies. Un informe anterior del banco señaló que solo la mitad de la capacidad estadounidense prevista para 2026 estaba en construcción, y que el trabajo aún no había comenzado en hasta 80% de los proyectos del conjunto previsto para 2028.

A las dificultades de obra se suma una etapa menos visible de la cadena de suministro: el empaquetado avanzado. Producir los componentes de un acelerador no basta, porque los dies deben integrarse con otros elementos, incluida la memoria de alto ancho de banda, antes de que los fabricantes de equipos originales puedan instalarlos en servidores.

Este proceso conecta varios dies y componentes de memoria mediante interconexiones de alta densidad, una técnica que se utiliza en CPU y aceleradores de IA de última generación. Por eso, disponer de capacidad de fabricación de semiconductores no asegura que exista, al mismo tiempo, capacidad para convertir esos componentes en aceleradores listos para su instalación.

Incluso los chips fabricados en Estados Unidos podrían tener que viajar al extranjero, normalmente a Taiwán, para completar el empaquetado. Ese paso añade una posible restricción entre la producción de semiconductores y la puesta en funcionamiento de centros de datos, y puede retrasar la conversión de chips fabricados en capacidad operativa.

Un techo cercano a 20 GW y riesgos para la red eléctrica

SynMax estima que la capacidad actual de empaquetado avanzado permitiría fabricar aceleradores cuyo consumo conjunto equivaldría a cerca de 13 GW de potencia bruta. Al incorporar CPU, memoria, refrigeración y otras cargas de las instalaciones, la firma traduce esa cifra en aproximadamente 17,5 GW de potencia total para centros de datos.

Dos proyectos adicionales de empaquetado que se espera que entren en operación en 2027 podrían respaldar otros 6 GW. Con esa contribución, el techo práctico subiría a poco más de 20 GW, salvo que la capacidad de empaquetado crezca más rápido de lo previsto; la cifra, por tanto, no representa una garantía de que todos esos gigavatios se desplieguen.

La preocupación por el suministro de chips también aparece en un informe del año pasado de London Economics International. Según ese análisis, si todos los proyectos estadounidenses de centros de datos previstos entre 2025 y 2030 siguieran adelante, el mercado de Estados Unidos necesitaría recibir 90% de todo el crecimiento mundial del suministro de chips de IA.

El desarrollo, además, se concentra en estados como Texas y Virginia, lo que vuelve las cifras nacionales especialmente sensibles a demoras en cualquiera de esos mercados. En Texas, conseguir un suministro eléctrico ininterrumpido puede tomar tiempo, mientras que aceptar interrupciones ocasionales podría permitir que un centro de datos se conecte antes, con la condición de que reduzca su consumo cuando la red lo solicite.

Jesse Gossett, exdesarrollador y participante en el grupo de trabajo de grandes cargas del Electric Reliability Council of Texas (ERCOT), dijo a Jefferies que una disponibilidad de 99% podría ser financieramente viable si los cortes fueran lo bastante previsibles. En ese escenario, los operadores podrían modelar y asegurar las interrupciones, reflejarlas en acuerdos de nivel de servicio o cubrirlas con recursos de respaldo.

Gossett advirtió que la economía puede deteriorarse ante un corte impredecible de cinco minutos bajo el sistema Security-Constrained Economic Dispatch de ERCOT para Provisional Controllable Load Resources. Un centro de datos puede organizarse para afrontar interrupciones planificadas de una o dos horas, pero una instrucción inesperada con apenas cinco minutos de aviso plantea un problema distinto para sus operaciones.

La expansión de la IA depende, por tanto, de más que anuncios de inversión o disponibilidad de terrenos: también exige energía conectada a tiempo y aceleradores terminados. Las estimaciones de SynMax apuntan a un límite cercano a 20 GW en 2027, pero el ritmo final dependerá de que avancen las obras y aumente la capacidad de empaquetado.


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