Por Canuto  

El oro cotiza cerca de USD $4.030 tras caer 28% desde su récord de enero, mientras los rendimientos reales, el dólar y una Reserva Federal más agresiva reducen la liquidez disponible para activos sin rendimiento como Bitcoin.

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  • El oro se ubica cerca de USD $4.030, presionado por rendimientos reales superiores al 2%, un dólar en máximos de 13 meses y expectativas de tasas elevadas.
  • Bitcoin enfrenta fuerzas macroeconómicas similares, aunque los flujos hacia sus ETF al contado y la demanda institucional siguen ofreciendo respaldo.
  • La dirección de ambos activos dependerá de si prevalecen la inflación persistente y las tasas altas, o el bajo crecimiento y una futura mejora de la liquidez.

 


El oro cotiza cerca de USD $4.030 por onza, aproximadamente 28% por debajo del récord alcanzado en enero de este año. La corrección expone una dinámica que también afecta a Bitcoin (BTC): cuando suben los rendimientos reales y se restringe el dinero, los activos sin rendimiento enfrentan mayor presión.

El metal precioso y la principal criptomoneda no pagan un cupón periódico. Por esa razón, los inversionistas comparan su potencial de apreciación con los retornos disponibles en efectivo y bonos gubernamentales.

Rendimientos reales y dólar fuerte presionan al oro

Al 20 de julio de 2026, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años rondaba 4,57%. Las expectativas de inflación se ubicaban cerca de 2,3%, una diferencia que dejaba los rendimientos reales por encima del 2%.

Los rendimientos reales miden el retorno de un activo después de descontar la inflación esperada. Cuando aumentan, sube el costo de oportunidad de mantener oro o Bitcoin, porque los instrumentos de deuda ofrecen una remuneración más atractiva.

En paralelo, el dólar alcanzó su nivel más alto en 13 meses. Un dólar fuerte suele dificultar la valorización de activos denominados en esa moneda y puede reducir el atractivo de las posiciones que dependen exclusivamente de una futura subida de precio.

La combinación de tasas reales elevadas, moneda estadounidense fuerte y menor liquidez ha llevado a algunos participantes a priorizar efectivo y bonos del Gobierno. Esta rotación puede afectar al oro, a Bitcoin y a las acciones de crecimiento al mismo tiempo.

El análisis de Cryptopolitan sostiene que la trayectoria del oro depende cada vez más de las tasas, la liquidez y los flujos de capital. La misma lectura macroeconómica resulta relevante para los inversionistas en criptomonedas, aunque cada mercado conserva factores propios.

La Reserva Federal aumenta la sensibilidad del mercado

La presión sobre el oro se intensificó después de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal del 17 de junio de 2026. En ese encuentro, Kevin Warsh mantuvo la tasa de referencia entre 3,50% y 3,75%.

Aunque la tasa permaneció sin cambios, el mercado interpretó el tono de la reunión como más restrictivo de lo esperado. Según el reporte, Warsh no presentó el gráfico de puntos con las proyecciones de los funcionarios ni ofreció orientación sobre el futuro de la política monetaria.

La ausencia de una guía clara aumenta la importancia de cada dato económico relevante. Los informes sobre inflación, empleo y crecimiento pueden modificar con mayor rapidez las expectativas sobre las próximas decisiones de la Fed.

Ese entorno vuelve más sensibles los precios del oro a los movimientos de los rendimientos reales. También puede elevar la volatilidad de Bitcoin, debido a que los operadores de activos digitales suelen reaccionar con rapidez a los cambios en las condiciones financieras.

Wall Street ya ajustó sus previsiones para el metal. El 3 de julio, JPMorgan redujo su estimación para el cuarto trimestre de 2026 desde USD $6.000 hasta USD $4.500.

HSBC también recortó su pronóstico promedio para el oro en 2026, desde USD $4.864 hasta USD $4.560 por onza. Sin embargo, el banco fijó su estimación de cierre de año en USD $4.750.

Ambas entidades indicaron que sus revisiones reflejan la trayectoria actual de las tasas de interés. Los ajustes no implican necesariamente que consideren la corrección como una nueva realidad permanente para el precio del oro.

El soporte de los bancos centrales y los ETF

La corrección no ha eliminado todos los factores favorables para el oro. La demanda de los bancos centrales continúa proporcionando un piso importante en un momento en que las tenencias de algunos inversionistas privados se han estabilizado.

El Consejo Mundial del Oro informó que los bancos centrales realizaron compras netas por 244 toneladas durante el primer trimestre de 2026. La cifra superó tanto el trimestre anterior como el promedio registrado en los últimos cinco años.

Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo, señaló que las tenencias de los ETF de oro se estabilizaron después de varios meses de ventas. En su lectura, las compras oficiales se convirtieron en la principal fuente de apoyo para el metal.

Los flujos de inversión también muestran que el oro y Bitcoin compiten por una parte de la demanda de diversificación. BlackRock reportó entradas netas de USD $44.400 millones en ETF de oro al contado durante el período informado.

En el mismo período, los ETF de Bitcoin al contado recibieron USD $23.600 millones. El administrador de activos indicó que los inversionistas consideran ambos instrumentos como posibles coberturas frente a la inflación, la depreciación de las monedas y la concentración tradicional en acciones y bonos.

La diferencia entre ambos flujos no elimina la relevancia institucional de Bitcoin. Más bien, muestra que el oro conserva una base de demanda más amplia, mientras la criptomoneda continúa construyendo su papel dentro de las carteras diversificadas.

El dilema macroeconómico para oro y criptomonedas

Hansen describió al oro como un activo atrapado entre dos fuerzas opuestas. El aumento de los precios de la energía puede alimentar una inflación más persistente y provocar una política monetaria más estricta.

En el escenario contrario, un crecimiento económico débil, las preocupaciones por la deuda fiscal y la depreciación de las monedas podrían impulsar la demanda de activos defensivos. La dirección del mercado dependerá de cuál de estas narrativas domine durante la segunda mitad del año.

La cotización del oro funciona así como una prueba de liquidez para otros mercados. Si los rendimientos reales bajan cuando el ciclo de tasas cambie de dirección, el metal y las criptomonedas podrían recibir un impulso.

Si la Fed mantiene una postura agresiva y el dólar sigue fortaleciéndose, los inversionistas podrían enfrentar un ajuste adicional de las condiciones financieras. En ese escenario, los activos digitales quedarían expuestos a una menor disposición a asumir riesgo.

La relación no significa que oro y Bitcoin se comporten de manera idéntica. El oro cuenta con compras de bancos centrales y una historia más prolongada como refugio, mientras Bitcoin depende en mayor medida de los flujos institucionales, los ETF y la percepción de riesgo.

Las acciones vinculadas con inteligencia artificial, como Nvidia y ASML, también aparecen dentro de este mapa de liquidez. Una reducción de tasas puede beneficiar a las tres clases de activos, aunque un dólar fuerte genera efectos mixtos sobre las empresas tecnológicas.

Los rendimientos reales elevados suelen ejercer una presión especialmente intensa sobre el oro y Bitcoin. En las acciones de crecimiento, el impacto puede ser moderado por las expectativas de ganancias, pero las valoraciones también enfrentan el aumento del costo del capital.

Qué deben observar los inversionistas en Bitcoin

El principal mensaje para los inversionistas cripto es que la liquidez importa tanto como los avances específicos de cada protocolo. En periodos de dinero restringido, incluso los fundamentos sólidos pueden quedar temporalmente subordinados a las decisiones de asignación de los grandes capitales.

Las expectativas sobre la Fed, los rendimientos de los bonos y la fortaleza del dólar se han convertido en variables centrales para Bitcoin. Los flujos hacia los ETF al contado pueden ofrecer respaldo, pero no aíslan al activo de un entorno monetario desfavorable.

La caída del oro también muestra que la demanda de cobertura no siempre se traduce en una subida inmediata. Aunque los inversionistas busquen protección frente a la inflación o la depreciación monetaria, las tasas reales pueden obligarlos a reducir posiciones en activos que no generan ingresos.

La compra de 244 toneladas por parte de bancos centrales ofrece una señal de soporte para el oro, pero no existe un mecanismo equivalente para Bitcoin. La criptomoneda puede beneficiarse de los flujos institucionales, aunque su estructura de demanda responde a incentivos diferentes.

Para el mercado, la próxima tendencia dependerá de la disponibilidad y el costo del dinero. Una mejora de la liquidez podría favorecer al oro, Bitcoin y las acciones de crecimiento, mientras que un endurecimiento adicional probablemente aumentaría la presión sobre las tres clases de activos.

La conclusión no es una predicción definitiva sobre el precio de ninguno de ellos. La evidencia presentada apunta a que los inversionistas deben vigilar la inflación, el crecimiento, los rendimientos reales, el dólar y los flujos de ETF antes de interpretar cualquier movimiento aislado.

El oro cerca de USD $4.000 representa, por tanto, una señal amplia sobre el funcionamiento del mercado. La evolución de la liquidez global puede terminar siendo más determinante que las narrativas individuales de protección, innovación tecnológica o adopción cripto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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