Por Canuto  

El presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, sostiene que la inflación estadounidense continúa demasiado elevada en todos los sectores, mientras el banco central eleva las tasas y prepara a los mercados para una lucha más prolongada contra los precios.
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  • Neel Kashkari afirmó que la inflación se extiende por toda la economía estadounidense, especialmente en los servicios, y no se limita a la energía.
  • La Fed elevó su tasa de fondos federales hasta un rango de 3,75% a 4,00%, en su primer aumento desde julio de 2023.
  • Las nuevas proyecciones retrasan hasta 2029 el regreso de la inflación al objetivo de 2% y muestran riesgos ampliamente inclinados al alza.

 


 

La inflación que enfrentan los hogares estadounidenses continúa mostrando una amplitud que preocupa a la Reserva Federal, incluso cuando el debate público suele concentrarse en el petróleo y la energía. Neel Kashkari, presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, afirmó que las presiones de precios también están profundamente arraigadas en los servicios y en otros sectores de la economía, por lo que el banco central todavía dispone de herramientas para responder.

En declaraciones al programa Sunday Morning Futures de Fox News, Kashkari señaló que el encarecimiento que sienten los consumidores todos los días va mucho más allá de las cotizaciones energéticas. Su advertencia llega después de que la Fed elevara las tasas de interés y reconociera que el retorno de la inflación a su objetivo de 2% podría tardar más de lo previsto, una perspectiva que mantiene bajo presión a los mercados financieros.

Una inflación que supera al petróleo

Kashkari sostuvo que la inflación está presente en prácticamente todos los aspectos de la economía estadounidense, con una incidencia particularmente visible en el sector de servicios. Según su explicación, los precios no solo aumentan por factores vinculados con el crudo o las interrupciones logísticas, sino también por una dinámica más amplia que puede persistir aunque se moderen algunos componentes volátiles.

El funcionario subrayó que las categorías de energía y alimentos son importantes para los hogares, pero pidió observar también la inflación subyacente, que excluye precisamente esos componentes por su mayor volatilidad. A su juicio, incluso después de retirar ambos grupos del cálculo, el indicador continúa cómodamente elevado, una señal de que las presiones no dependen únicamente de un episodio puntual en los mercados de materias primas.

La política monetaria no puede desbloquear las rutas marítimas ni reducir directamente el precio del crudo, reconoció Kashkari, pero sí puede actuar sobre la inflación que se afianza en los servicios y en la economía general. Esa distinción resulta central para interpretar la estrategia de la Reserva Federal (Fed): el banco no controla cada causa individual de los aumentos, aunque puede enfriar la demanda mediante tasas más altas y evitar que los incrementos se incorporen de forma permanente a las expectativas.

El presidente de la Fed de Minneapolis también dijo que la institución espera recibir ayuda de otras áreas del gobierno y de la economía real. La referencia apunta a que una reducción sostenida de la inflación no dependerá exclusivamente de las decisiones del banco central, especialmente cuando los costos energéticos, las cadenas de suministro y las condiciones externas agregan presión a los precios que pagan los consumidores.

La Fed prepara un escenario de tasas más altas

Kashkari votó a favor de la decisión de la semana pasada para aumentar la tasa de fondos federales en un cuarto de punto porcentual, hasta un rango objetivo de 3,75% a 4,00%. El movimiento representó el primer incremento desde julio de 2023 y confirmó un cambio relevante frente a la reunión anterior, cuando Kashkari había sido uno de los tres funcionarios que defendieron una subida mientras la mayoría optó por mantener las tasas sin cambios.

El mensaje del funcionario coincidió con el expresado por el presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien situó la inflación de agosto medida por el indicador de precios preferido del banco central en aproximadamente 3,6%. Warsh afirmó que demasiadas categorías continuaban registrando aumentos superiores a 3% tanto en periodos de seis meses como de doce meses, un comportamiento que dificulta declarar controlada la inflación aunque algunos datos mensuales mejoren.

Las proyecciones actualizadas de la institución elevaron la estimación de inflación PCE general a 3,7% para el año, mientras que la inflación PCE subyacente quedó en 3,4%. Cada previsión aumentó 0,1 puntos porcentuales frente a las cifras publicadas en junio, y la Fed retrasó hasta 2029 el momento previsto para regresar a su objetivo de 2%, lo que refleja una evaluación más pesimista sobre la velocidad de la desinflación.

El mapa de riesgos también mostró una postura firme: 16 de los 18 participantes del Comité Federal de Mercado Abierto proyectaron al menos una subida adicional de tasas, mientras que 17 de los 18 consideraron que los riesgos para la inflación están inclinados al alza. La señal no garantiza que cada aumento previsto se concrete, pero sí indica que dentro de la Fed existe una preocupación ampliamente compartida por la posibilidad de que los precios permanezcan elevados durante más tiempo.

Energía y tensiones geopolíticas complican el panorama

Los precios de la energía se han convertido en uno de los factores que influyen en el escenario inflacionario más amplio, aunque Kashkari insistió en que no explican por sí solos el problema. Cuando el petróleo sube, el impacto puede transmitirse a los combustibles, el transporte y otros costos empresariales, pero la persistencia de la inflación subyacente sugiere que también operan fuerzas internas en sectores alejados de la energía.

El crudo aumentó a medida que se intensificaron las tensiones en Medio Oriente, de acuerdo con la información citada por CNBC. Entre los acontecimientos señalados aparecen ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz y el cierre del oleoducto Este-Oeste por parte de Arabia Saudita, dos hechos capaces de alimentar la preocupación sobre el suministro y de elevar la sensibilidad de los mercados ante cualquier interrupción adicional.

Para los hogares, la combinación de alimentos, energía y servicios caros puede resultar más visible que cualquier promedio estadístico, porque afecta gastos recurrentes y difíciles de aplazar. Esa experiencia cotidiana ayuda a explicar por qué la Fed presta atención tanto al índice general como a las medidas subyacentes, mientras intenta distinguir entre un shock temporal y una inflación que comienza a incorporarse en salarios, contratos y decisiones empresariales.

La postura descrita por Kashkari deja a los mercados ante una disyuntiva conocida: tasas más altas pueden contribuir a reducir las presiones de demanda, pero también pueden encarecer el crédito y frenar la actividad económica. El desafío para la Fed consiste en mantener suficiente restricción monetaria para contener la inflación sin provocar un deterioro mayor de la economía, mientras los factores energéticos y geopolíticos siguen fuera de su control directo.

Qué significa para los mercados financieros

Un entorno de tasas elevadas suele modificar la valoración de múltiples activos, porque aumenta el rendimiento exigido por los inversionistas y encarece el financiamiento. Aunque la noticia no establece una reacción específica para bitcoin, las criptomonedas, las acciones tecnológicas y otros activos de riesgo suelen recibir la influencia de las expectativas sobre liquidez, inflación y decisiones futuras de los bancos centrales.

La proyección de nuevas subidas y el retraso del objetivo de 2% hasta 2029 pueden reforzar la percepción de que el dinero continuará siendo relativamente costoso durante más tiempo. Para los operadores, el dato más importante no es únicamente el aumento ya ejecutado, sino la posibilidad de que la Fed mantenga una postura restrictiva si la inflación de servicios no muestra una desaceleración convincente.

En el mercado de divisas, una política monetaria más dura puede respaldar al dólar frente a otras monedas, aunque el efecto final también depende de las decisiones de otros bancos centrales y de la evolución de los riesgos geopolíticos. En materias primas, la tensión en Medio Oriente añade una prima de incertidumbre al petróleo, mientras que en los mercados de deuda las perspectivas de inflación condicionan los rendimientos y las expectativas sobre futuros recortes.

El mensaje de Kashkari, por tanto, no anuncia una medida extraordinaria distinta de la subida ya aprobada, sino que explica por qué la Fed considera necesario mantener abiertas sus opciones. Mientras la inflación permanezca extendida y varias categorías continúen creciendo por encima de 3%, el banco central tendrá menos margen para declarar victoria y comenzar rápidamente una relajación de las condiciones financieras.


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