El juicio entre Elon Musk y OpenAI entró en una fase clave con el testimonio de Greg Brockman, quien rechazó la versión del magnate sobre los orígenes de la empresa, negó que existiera un compromiso para mantener una estructura distinta y aseguró que la organización sigue controlada por una fundación sin fines de lucro. El caso también abrió una nueva línea de tensión por el diario personal del cofundador, su patrimonio y supuestos episodios de presión de Musk dentro y fuera de OpenAI.
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- Greg Brockman negó en tribunal haber asumido compromisos con Elon Musk sobre la estructura corporativa de OpenAI.
- El presidente de OpenAI afirmó que Musk quiso tomar control de la organización y que incluso reclutó personal de la startup para trabajo en Tesla.
- El diario personal de Brockman se volvió pieza central del caso, mientras la defensa de Musk lo usa para cuestionar sus motivaciones financieras.
El juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman avanzó esta semana con un testimonio clave del presidente de la compañía. Durante dos días en un tribunal federal de Oakland, California, Brockman rechazó buena parte de la narrativa presentada por Musk sobre los primeros años de la startup de inteligencia artificial.
La disputa gira en torno a una pregunta central para el futuro de OpenAI: si sus líderes traicionaron o no el espíritu fundacional de la organización al crear una estructura con fines de lucro. Musk sostiene que hubo una obligación de preservar el carácter no lucrativo de la entidad, mientras OpenAI responde que la supervisión sigue en manos de una fundación y que el empresario conocía desde temprano las discusiones sobre un nuevo modelo corporativo.
Para una industria tecnológica que sigue de cerca la gobernanza de los grandes laboratorios de IA, el caso tiene implicaciones más allá de las partes enfrentadas. El proceso expone cómo se mezclaron ideales de seguridad, ambiciones empresariales, disputas accionarias y viejas rivalidades entre algunos de los nombres más poderosos del sector.
Brockman contradice la versión de Musk
Brockman declaró que nunca asumió ningún compromiso con Musk sobre una estructura corporativa específica para OpenAI. Añadió que tampoco escuchó a otra persona dentro de la organización asumir ese tipo de obligación ante el empresario.
En ese punto, insistió en que OpenAI sigue gobernada por una organización sin fines de lucro. Según su testimonio, la entidad fundacional continúa en el centro del modelo de control de la empresa, pese a la existencia de una subsidiaria con fines de lucro creada después de la salida de Musk de la junta en 2018.
La semana previa, Musk había testificado que su tiempo, dinero y recursos fueron decisivos para el éxito de OpenAI. También acusó repetidamente a Altman y Brockman de intentar “robar una organización benéfica”, una frase que se convirtió en uno de los ejes retóricos del juicio.
Brockman respondió que Musk sí ayudó a atraer a ciertos talentos en los inicios de la firma, pero matizó el impacto de su figura. Dijo que algunos candidatos se sentían atraídos por la presencia del CEO de Tesla y SpaceX, mientras otros se veían disuadidos por su reputación de ser “extremadamente exigente”.
La disputa por el control y la estructura con fines de lucro
Uno de los puntos más sensibles del testimonio fue la etapa de negociaciones de 2017, cuando Musk, Altman y Brockman exploraron la posibilidad de establecer una subsidiaria con fines de lucro en la que Musk tendría participación accionaria. De acuerdo con Brockman, esas conversaciones se deterioraron cuando el tema pasó al reparto de capital.
El presidente de OpenAI afirmó que, en ese momento, “algo realmente cambió” en Musk. Relató que el empresario se mostró enojado y alterado durante una reunión presencial, rechazó una propuesta de distribución accionaria, arrancó de la pared una pintura de un Tesla Model 3 y salió furioso del lugar.
Antes de retirarse, según Brockman, Musk preguntó cuándo él y sus cofundadores abandonarían la empresa. El directivo añadió que en ese momento temió que el empresario pudiera golpearlo, una declaración que elevó aún más la tensión pública alrededor del proceso.
La defensa de OpenAI también preguntó si Musk explicó por qué quería controlar la organización. Brockman respondió que el magnate decía haber vivido experiencias negativas cuando no tenía control en otras empresas. Entre los ejemplos mencionó a Zip2 y SolarCity, donde, según su relato, Musk veía problemas asociados a la falta de mando directo.
Brockman añadió que Musk expresó interés en controlar OpenAI, en parte, para financiar la construcción de una “ciudad en Marte”, proyecto que, según dijo, requería alrededor de USD $80.000 millones en el momento de aquellas conversaciones. En paralelo, el contexto competitivo entre ambas partes se ha intensificado porque xAI, rival de OpenAI y propiedad de Musk a través de SpaceX, busca posicionarse agresivamente en el mercado de IA.
El diario personal de Brockman entra al centro del juicio
Además de los correos y mensajes de texto, otra pieza de evidencia se convirtió en protagonista del proceso: el diario personal de Brockman. Según informó The Guardian, los abogados de Musk lo han usado para presentar extractos que buscan retratar al cofundador como una figura egoísta, ambiciosa y dispuesta a engañar a Musk sobre el verdadero rumbo de OpenAI.
Entre las notas citadas en sala aparece una entrada de 2017 en la que Brockman escribió: “Financieramente, ¿qué me llevará a USD $1.000 millones?”. Otra entrada mencionada explora el papel de Musk en la organización y contiene una frase donde Brockman advertía que sería “moralmente en bancarrota” convertir la organización en una b-corp sin él.
Durante el contrainterrogatorio, el abogado de Musk, Steven Molo, usó repetidamente esos fragmentos para cuestionar si Brockman estaba más interesado en enriquecerse que en financiar una misión benéfica. El presidente de OpenAI respondió que la misión de la empresa siempre fue su motivación principal y que la compensación justa como fundador era una consideración secundaria.
Brockman también intentó restar peso probatorio al cuaderno. Describió el contenido como escritura de flujo de conciencia, muy personal, que nunca imaginó que se haría pública. Aun así, afirmó que no hay nada allí de lo que se avergüence, aunque reconoció que el proceso ha sido doloroso.
Tesla, reclutamiento y un relato de tensiones internas
Otro elemento llamativo del testimonio fue la acusación de que Musk reclutó a varios empleados de OpenAI para realizar meses de trabajo gratuito en Tesla. Brockman sostuvo que ese esfuerzo se enfocó sobre todo en replantear el enfoque de la automotriz para el desarrollo de tecnología de conducción autónoma dentro del equipo de Autopilot en 2017.
El directivo también habló del caso de Andrej Karpathy. Musk había declarado que el exinvestigador de OpenAI se unió a Tesla solo después de que ya planeaba abandonar la startup. Brockman dijo que, tras contratarlo, Musk se acercó con “una disculpa y una confesión”, y que ni Musk ni Karpathy le habían informado antes que el investigador pensaba salir de la empresa.
Según Brockman, Musk no solía estar muy disponible para reuniones o conversaciones, por lo que dependía de intermediarios como Sam Teller y Shivon Zilis, exmiembro de la junta de OpenAI. Zilis, además, está prevista como testigo en la continuación del juicio.
El presidente de OpenAI también contradijo a Musk en otro aspecto sensible para la cultura tecnológica del sector. Dijo que el empresario nunca mostró interés real en publicar como código abierto la tecnología de OpenAI y que tampoco actuó formalmente para exigirlo a la organización, pese a que Musk sugirió en el estrado que el open source debía ser un principio central desde el inicio.
Una fiesta, una ruptura y el trasfondo financiero
En otro pasaje del juicio, Brockman relató una reunión celebrada en 2017 en una mansión embrujada en San Francisco, poco después de que la IA de OpenAI ganara una competición de videojuegos en Seattle contra el mejor jugador humano del mundo. Musk describió aquella victoria en un correo como un “evento detonante” que indicaba que era hora de dar el siguiente paso para OpenAI.
Según Brockman, ese encuentro tuvo un tono festivo y allí se discutió avanzar hacia una estructura con fines de lucro. Recordó que estaba claro que había habido una fiesta la noche anterior y que Amber Heard, entonces pareja de Musk, estaba presente y sirvió whisky.
Sin embargo, tras ese episodio crecieron las fracturas entre los líderes de la organización. Brockman dijo que Altman defendía una división equitativa del capital, mientras Musk argumentaba que merecía más por haber fundado algunas de las empresas de mayor valor de la historia y por aportar la mayor cantidad de dinero al arranque de OpenAI.
El frente financiero también se volvió incómodo para Brockman. Molo lo presionó por su participación accionaria en la subsidiaria con fines de lucro, valorada en aproximadamente USD $30.000 millones. El abogado remarcó que Brockman nunca concretó una oferta de donar USD $100.000 ni ninguna otra suma a la organización sin fines de lucro.
Ante preguntas sobre por qué no devolvió los otros USD $29.000 millones de su participación a la fundación, Brockman no dio una respuesta directa. Sí afirmó que pensó que habría estado “bien” con acciones por valor de USD $1.000 millones, otro punto que la defensa de Musk explotó para cuestionar sus incentivos.
El caso continuará con nuevas audiencias en Oakland. Se espera que el testimonio de otros actores cercanos a los hechos, entre ellos Shivon Zilis, ayude a aclarar si OpenAI rompió una promesa esencial a uno de sus cofundadores o si, por el contrario, la demanda de Musk responde al fracaso de su intento por controlar la empresa en una etapa decisiva de la carrera global por la inteligencia artificial.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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