Por Canuto  

La alianza entre Estados Unidos y Japón para frenar la caída del yen sorprendió a los mercados. ¿Cómo se gestó este pacto inédito y qué implicaciones tiene para el Banco de Japón y los especuladores? Descúbrelo.
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  • EE. UU. y Japón coordinaron una intervención conjunta para frenar la caída del yen, con apoyo verbal del Secretario del Tesoro Scott Bessent.
  • El Banco de Japón subió las tasas al 1%, pero el mercado espera otra subida en septiembre, como señal de fortalecimiento del yen.
  • La coordinación marca un cambio en la política japonesa: menos advertencias verbales y más acción junto a Washington.


Una intervención conjunta sin precedentes

El 30 de julio, el yen alcanzó un mínimo de cuatro décadas, rondando los 162,80 por dólar. Ante ese escenario, las autoridades japonesas lanzaron una compra masiva de yenes que llevó la moneda a 157,80 en cuestión de minutos.

Lo que sorprendió no fue la intervención en sí, sino la participación activa de Estados Unidos. El Tesoro estadounidense informó a varios bancos que estaba preparado para intervenir en el mercado, y Tokio confirmó la coordinación entre ambos gobiernos.

Según Reuters, la operación fue el resultado de meses de preparación y de una rara alineación de intereses en Washington y Tokio sobre el tipo de cambio. Para Japón, un yen débil encarece las importaciones, mientras que para EE. UU. reduce la ventaja de los aranceles de Trump y puede afectar los rendimientos del Tesoro.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, apoyó abiertamente un yen más fuerte, algo inusual en la diplomacia económica estadounidense. Su respaldo verbal se convirtió en una herramienta clave para los burócratas japoneses, que en el pasado no lograban sostener la moneda con acciones unilaterales.

La intervención llegó después de que el yen mostrara una debilidad persistente a pesar de la subida de tasas del Banco de Japón (BOJ) al 1%, un máximo en 31 años. Ahora, los mercados esperan nuevos movimientos en la reunión de septiembre del banco central.

Preparación en las sombras

Las conversaciones bilaterales sobre tasas de cambio, un tema históricamente espinoso, se intensificaron a principios de 2026. El Ministerio de Finanzas de Japón sostuvo alrededor de diez reuniones con el Tesoro de EE. UU., incluyendo encuentros en línea.

La ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, reveló que habló directamente con Bessent en varias ocasiones. En mayo, cuando Bessent viajó a Japón, sostuvieron una conversación de tres horas y media, incluyendo durante una cena, según contó Katayama al anunciar la intervención conjunta.

El principal diplomático de divisas de Japón, Atsushi Mimura, cambió de táctica en los meses previos. En lugar de emitir advertencias verbales diarias contra los especuladores, se centró en trabajar entre bastidores con sus homólogos estadounidenses, según dos fuentes familiarizadas con los preparativos.

Esa estrategia permitió a Tokio mantener a los mercados adivinando sobre la posibilidad de intervención. Mimura mantuvo un perfil bajo incluso cuando Katayama y Bessent celebraron una reunión en línea a finales de junio para discutir los desarrollos del mercado financiero.

La necesidad de acción se hizo evidente en julio, cuando la preocupación por la postura fiscal y monetaria de la primera ministra Sanae Takaichi empujó al yen a nuevos mínimos. El gobierno, asediado por el aumento del costo de vida por las importaciones, vio caer su aprobación.

El informe semestral del Tesoro de EE. UU. sobre divisas, publicado el 24 de julio, resonó con la advertencia de Tokio contra la volatilidad excesiva del yen. El documento se comprometió a continuar “consultas cercanas” con Japón, señalando la normalización monetaria como un factor que ayudaría a reducir esa volatilidad.

El papel de Estados Unidos

La participación estadounidense se consideró tan pronto como en enero, cuando la Reserva Federal de Nueva York realizó raros controles de tasas para ayudar a Tokio a combatir las caídas del yen, según un funcionario del gobierno japonés.

El Tesoro de EE. UU. no hizo comentarios fuera del horario laboral en Washington, pero el respaldo de Bessent fue explícito. En su cuenta de X, Bessent publicó el domingo: “Apoyamos firmemente los decisivos pasos de mercado y monetarios de Japón para corregir la subvaluación sustancial del yen”.

Además, una fotografía de Reuters mostró a Bessent con un bloc de notas en una reunión de gabinete, donde aparecía la frase “Comprar yen japonés (JPY) $5-10 mil millones”. Ese detalle, junto con la notificación a los bancos, confirmó que Washington no solo apoyaba la intervención, sino que estaba dispuesto a ejecutarla.

La coordinación también se reflejó en la reacción de los mercados. La acción se llevó a cabo a última hora del 30 de julio, en plena reunión de política de dos días del BOJ, lo que intensificó su impacto.

El viernes siguiente, tras la conferencia de prensa del gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, el yen volvió a dispararse en lo que los mercados sospecharon fue otra intervención coordinada. El Tesoro de EE. UU. ya había avisado a los bancos que estuvieran listos para futuras acciones, según una fuente.

Reacción del Banco de Japón

El Banco de Japón subió las tasas de interés al 1% en junio, un paso histórico hacia la normalización de la política monetaria. Sin embargo, los costos reales de endeudamiento siguen siendo profundamente negativos, lo que no logró dar un impulso duradero a la moneda en declive.

Durante la reunión de política de la semana pasada, Ueda comunicó sus planes de manera más agresiva que nunca. Leyendo un guion preparado, enfatizó la vigilancia necesaria “más que nunca” contra los riesgos de precios al alza, interpretado por los analistas como una confirmación casi absoluta de un aumento en septiembre.

Ese mensaje fue elogiado en Washington. Bessent, en una publicación separada en X, dijo que se reuniría con Ueda en una reunión de líderes financieros del G20 organizada por EE. UU. a finales de agosto, que precede a la próxima reunión de política del BOJ el 17 y 18 de septiembre.

Los mercados ya consideran esa reunión como un evento clave. Yuki Kimura, estratega de bonos en Okasan Securities, señaló: “Dado que Japón se movió para prevenir caídas del yen con la cooperación de EE. UU., hay una pregunta de si el BOJ puede permitirse dejar de aumentar las tasas en septiembre”.

Naomi Muguruma, estratega principal de bonos en Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, lo ve casi como un hecho consumado. “Las intervenciones solo tienen un efecto temporal en frenar los movimientos de la moneda. Probablemente se necesitan aumentos de tasas más rápidos para establecer un piso duradero en el yen. No tendría sentido que el BOJ esperara hasta octubre y provocara otra ronda de caídas del yen”.

Análisis y perspectivas

La intervención conjunta de EE. UU. y Japón marca un hito en la política monetaria global. Por primera vez, Washington apoyó activamente a Tokio para frenar al yen, en lugar de insistir en que el mercado determinara el tipo de cambio.

Para Japón, el apoyo estadounidense le da una nueva herramienta en su lucha contra la especulación. Atsushi Mimura, el principal diplomático de divisas, dijo que el gobierno alineará su política de divisas con la política monetaria del BOJ para abordar la debilidad del yen, señalando la posibilidad de un aumento de tasas a corto plazo.

La coordinación también podría tener implicaciones para Estados Unidos. Un yen más fuerte reduce la presión inflacionaria al encarecer las importaciones japonesas, pero también puede afectar los rendimientos de los bonos del Tesoro si los inversores japoneses cambian sus carteras.

La estrategia de Japón de reducir las advertencias verbales y aumentar la acción coordinada parece haber confundido a los especuladores. La intervención fue efectiva a corto plazo, pero analistas advierten que se necesitan más aumentos de tasas para un impacto duradero.

En septiembre, el BOJ tendrá que decidir si sube las tasas a un 1,25%, una medida que muchos ven inevitable. La cooperación con EE. UU. podría seguir presionando al banco central para actuar con mayor rapidez, cambiando el equilibrio en los mercados de divisas.

La noticia, reportada por Reuters, profundiza en los detalles de una operación que combina política, economía y estrategia de mercado. La alianza transpacífica podría ser la nueva herramienta para estabilizar el yen en un entorno de alta volatilidad.


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