Por Canuto  

Un conjunto de datos con información laboral de más de 40.000 empleados del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos apareció en línea. La filtración incluye registros de CBP e ICE y detalles sobre grupos de usuarios y herramientas internas, aunque Okta afirma que no tiene evidencia de que sus sistemas o datos hayan sido comprometidos.
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  • El conjunto publicado incluye más de 40.000 registros, entre ellos unos 21.000 asociados con CBP y 10.000 con ICE y su unidad HSI.
  • Los datos exponen información de contacto laboral y membresías en grupos vinculados con herramientas como Penlink, Headspace y Mobile Fortify.
  • El DHS no respondió de inmediato a la consulta periodística; Okta afirmó que no encontró indicios de que sus sistemas o datos fueran vulnerados.


Una filtración de datos laborales expone registros de empleados de varias agencias federales de Estados Unidos y ofrece indicios sobre sus accesos a herramientas internas.

Más de 40.000 registros de empleados del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) aparecieron publicados en línea después de que un hacker afirmara haber extraído información de un sistema de inicio de sesión utilizado por el organismo. El conjunto incluye nombres, cargos, correos laborales, números de teléfono móvil y ubicaciones de oficinas, además de datos sobre sistemas y aplicaciones a los que algunos trabajadores podían acceder.

Entre las personas alcanzadas figuran agentes fronterizos y de inmigración, personal de ciberseguridad y altos funcionarios. La publicación también permite observar, de manera parcial, cómo se distribuyen accesos a servicios de trabajo y herramientas de vigilancia; sin embargo, el origen técnico de la filtración y el alcance de una eventual exposición de sistemas siguen sin estar confirmados públicamente.

Una filtración que abarca varias agencias

El hacker, que usa el alias Department of Peace, aseguró que obtuvo los datos de un sistema de inicio de sesión único de Okta utilizado por el DHS. Ese sistema permite que empleados y contratistas de distintas agencias ingresen a la red central, y los registros filtrados incluyen información de cuentas, como permisos y sistemas internos asociados a sus usuarios.

La mayor parte de los registros corresponde a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP): alrededor de 21.000 personas, más de la mitad del conjunto analizado. Sus empleados trabajan en aeropuertos y otros puntos de entrada al país, por lo que la exposición comprende datos de personal con funciones fronterizas y operativas.

El conjunto incluye también registros de unos 10.000 empleados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de su unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). Además, aparecen algo menos de 1.000 personas vinculadas con la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA), junto con miles de registros de trabajadores de la sede del DHS y de otras entidades, como los Servicios de Ciudadanía e Inmigración y el Servicio de Protección Federal.

Las marcas de tiempo de los perfiles apuntan a que los registros del directorio se extrajeron alrededor de mediados de agosto, aunque la información disponible no establece con precisión cuándo ocurrió la filtración. El total equivale aproximadamente a una quinta parte de la plantilla del DHS, que ronda los 220.000 empleados, según las cifras citadas por TechCrunch.

El origen del acceso sigue sin aclararse

TechCrunch informó que su equipo verificó una parte de los datos al contrastar nombres de empleados conocidos del DHS con una copia fuera de línea de la base de datos. El medio indicó que el conjunto parecía auténtico, pero esa comprobación parcial no determina por sí sola cómo se produjo el acceso ni si el atacante pudo entrar a otros sistemas del departamento.

Department of Peace dejó junto a los archivos un mensaje que decía: «Tienen nuestra información, así que es justo que nosotros tengamos la de ellos». El hacker no respondió a las preguntas enviadas por el medio sobre el método utilizado, por lo que la afirmación sobre el sistema de Okta proviene del propio actor que publicó los datos y no de una explicación técnica confirmada por el DHS.

El departamento no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios sobre la filtración, y la información disponible tampoco aclara si la posible vulnerabilidad fue corregida o si el organismo ya conocía el robo. Okta, por su parte, dijo estar al tanto del reporte y sostuvo que la compañía es segura y que no tiene evidencia de que sus datos o sistemas hayan sido comprometidos.

La diferencia entre la afirmación del hacker y la respuesta de Okta deja sin resolver una cuestión central: que un archivo se atribuya a un entorno de autenticación no demuestra necesariamente que el proveedor haya sufrido una intrusión. La información publicada tampoco establece si se robaron contraseñas, si hubo acceso a cuentas activas o si los datos permitían ingresar a las aplicaciones mencionadas.

Los registros dejan ver herramientas y permisos

Además de identificar a empleados, el conjunto contiene información sobre su pertenencia a grupos de usuarios del Active Directory del departamento, sistema que administra accesos a herramientas internas y servicios de terceros. La mayoría de los trabajadores incluidos figuraba en grupos relacionados con Microsoft 365, Adobe Acrobat, Citrix y otros programas habituales de oficina, según el análisis citado por TechCrunch.

Alrededor de 4.500 usuarios aparecían en un grupo llamado «Headspace_users», entre ellos agentes de ICE y funcionarios de deportación. Headspace tuvo un contrato federal de USD $82.500 con ICE, destinado a software de salud mental para empleados de la unidad de operaciones de deportación, que concluyó en 2023; un portavoz de la empresa dijo que no presta servicios al DHS ni a ICE desde ese año.

Los archivos también incluyen decenas de grupos relacionados con Penlink, empresa de vigilancia web que afirma ofrecer tecnología para rastrear datos de ubicación de cientos de millones de dispositivos móviles. Penlink mantiene desde hace años un contrato con ICE, y uno de los grupos identificados hace referencia a PLX, una herramienta que la compañía describe como capaz de captar y analizar información en tiempo real de llamadas, mensajes de texto, actividad web y redes sociales.

Un portavoz de Penlink no respondió a la solicitud de comentarios. Los grupos asociados con sus productos variaban desde unos pocos usuarios en oficinas locales hasta más de 2.000 integrantes en la unidad HSI a escala nacional, una diferencia que muestra la amplitud de los permisos registrados, aunque no confirma qué empleados utilizaron efectivamente esas herramientas ni con qué propósito.

Vigilancia, investigación y riesgos para el personal

Entre los grupos identificados también había más de 200 usuarios de CBP asociados con Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial utilizada por agentes de CBP e ICE para identificar personas y verificar información y estatus migratorio. La presencia de ese acceso en los registros permite conocer una asociación con la herramienta, pero no revela qué datos biométricos se consultaron ni describe operaciones concretas realizadas mediante la aplicación.

El directorio menciona además a empleados con acceso a ChatGPT, incluidos altos funcionarios del DHS, y a grupos vinculados con investigaciones sobre Salt Typhoon y Volt Typhoon, dos colectivos de hackers respaldados por China, según la descripción de la fuente. Estos registros muestran asociaciones con determinados servicios y actividades de investigación, pero no aportan por sí solos detalles sobre el contenido de las consultas ni sobre los casos investigados.

Para investigadores de transparencia, los correos laborales y teléfonos pueden facilitar solicitudes de información pública cuando una petición necesita identificar oficinas o responsables específicos. Ryan Shapiro, director ejecutivo de Property of the People, dijo que esos datos pueden marcar la diferencia entre una solicitud vaga que queda bloqueada y otra que consigue resultados, y sostuvo que su utilidad aumenta ante la falta de transparencia que atribuye a la administración Trump.

Emma Best, cofundadora de DDoSecrets, organización sin fines de lucro que alojó una copia del conjunto tras recibirlo de la periodista y hacker maia arson crimew, calificó los datos como un posible catalizador para investigaciones periodísticas, consultas del Congreso, impugnaciones legales, acciones comunitarias y solicitudes amparadas por la Ley de Libertad de Información. La difusión abre posibles rutas de indagación, pero también expone información identificable de trabajadores que podrían enfrentar riesgos de privacidad o contacto no solicitado.

Una serie de incidentes y preguntas pendientes

El episodio se suma a otras brechas gubernamentales reportadas en meses recientes, entre ellas el robo de miles de registros de personal del FBI y la exposición de información personal de millones de militares activos y retirados desde la unidad de recursos humanos del Pentágono. También sería la segunda filtración vinculada con el DHS este año: el mismo hacker había afirmado previamente que obtuvo miles de contratos entre el departamento y empresas privadas, incluidas firmas de defensa y proveedores de vigilancia.

El reporte sitúa la publicación en un momento en que las actuaciones del DHS, incluidas deportaciones y detenciones, son objeto de debate político y de escrutinio público. Esa relevancia no elimina la necesidad de distinguir entre los datos verificados, las afirmaciones del atacante y las acusaciones más amplias sobre el funcionamiento de las agencias; el conjunto es incompleto y no establece por sí solo conductas específicas de cada empleado.

Por ahora, siguen abiertas preguntas sobre cómo se obtuvieron los registros, qué medidas tomó el departamento y si hubo accesos no autorizados a sistemas más allá del directorio. La respuesta de Okta indica que la compañía no tiene evidencia de un compromiso de sus sistemas o datos, pero no aclara cómo llegó a manos del hacker el archivo que el medio contrastó ni si el DHS corrigió la vía de acceso alegada.

La combinación de datos de contacto y referencias a permisos internos puede servir tanto para investigaciones de interés público como para intentos de suplantación, acoso o ingeniería social, aunque el reporte no documenta que esos usos ya hayan ocurrido. La filtración, por tanto, plantea dos asuntos distintos: el valor informativo de los registros para examinar el funcionamiento de las agencias y la responsabilidad de limitar la exposición de quienes aparecen en ellos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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