Por Canuto  

La Reserva Federal se encamina a mantener sin cambios las tasas de interés en su reunión de marzo, mientras el conflicto entre EE. UU. e Irán impulsa el precio del petróleo y vuelve más incierto el panorama para la inflación, el crecimiento y los futuros recortes en 2026.

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  • FedWatch de CME asigna más de 99% de probabilidad a una pausa de la Fed esta semana.
  • El repunte del petróleo tras 17 días de ataques entre EE. UU., Israel e Irán complica la lectura inflacionaria.
  • Bank of America advierte que los mercados podrían estar subestimando un conflicto más largo y más dañino para el crecimiento global.

 


La Reserva Federal (FED) de Estados Unidos llega a su reunión de marzo con una expectativa casi unánime en los mercados: no habrá recorte de tasas esta semana. El contexto es especialmente delicado, porque el conflicto militar entre EE. UU., Israel e Irán ha elevado los precios del petróleo y ha añadido nuevas dudas sobre la trayectoria de la inflación.

Para los inversionistas, esta decisión importa mucho más allá de la renta fija tradicional. La política monetaria de la Fed influye sobre acciones, divisas, materias primas y también sobre activos de riesgo como Bitcoin y el resto del mercado cripto. Cuando la tasa permanece alta por más tiempo, las condiciones financieras tienden a mantenerse más estrictas.

Según reportó Fortune, Jerome Powell afronta esta cita en una etapa final de su mandato como presidente del banco central. Salvo un retraso derivado de una disputa legal relacionada con una investigación del Departamento de Justicia, Powell dejaría el cargo en mayo, y el nominado por Donald Trump, Kevin Warsh, aparece como el reemplazo más probable.

Aunque el momento político es relevante, Wall Street no espera una sorpresa importante en las reuniones que Powell todavía encabezará esta semana y en abril. La lectura dominante es que el Comité Federal de Mercado Abierto, o FOMC, mantendrá una postura de espera ante una economía que ofrece señales mixtas y un entorno externo cada vez más inestable.

Una pausa casi descontada por el mercado

Los analistas consideran que la probabilidad de una pausa es abrumadora. Al momento citado por la fuente, la herramienta FedWatch de CME mostraba una probabilidad superior al 99% de que la Fed no realice cambios en esta reunión. Eso refleja hasta qué punto el mercado cree que el banco central prefiere ganar tiempo antes de mover su política.

La razón principal es la falta de información económica suficientemente concluyente en tiempo real, combinada con un nuevo foco de presión inflacionaria. El encarecimiento del petróleo golpea directamente las expectativas de los hogares, sobre todo porque la energía tiene efectos visibles y rápidos sobre el costo de vida y sobre la percepción pública de la inflación.

En términos simples, si el petróleo sube con fuerza, la Fed enfrenta un dilema. Por un lado, una economía debilitada podría justificar recortes. Por otro, un shock energético puede volver más persistente la inflación y obligar al banco central a actuar con más cautela. En este momento, el segundo riesgo parece estar pesando más.

La cautela también se extiende a otros grandes bancos centrales. Esta semana coincide una intensa agenda monetaria con reuniones de la Fed, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra. Sin embargo, la percepción predominante entre economistas e inversionistas es que se impondrá nuevamente el enfoque de esperar y observar.

El conflicto con Irán reaviva el riesgo inflacionario

Las tensiones geopolíticas se han agravado desde que EE. UU. e Israel lanzaron ataques en Irán hace 17 días, de acuerdo con la información recogida por Fortune. Desde entonces, los mercados energéticos han reaccionado al riesgo de que el suministro regional se vea afectado, lo que ha impulsado los precios del crudo.

Ese repunte del petróleo no es un detalle menor para la Fed. En la práctica, puede trasladarse a combustibles más caros, mayores costos logísticos y una percepción renovada de inflación entre consumidores y empresas. Mientras no aparezcan señales claras de desescalada, el banco central tendrá menos incentivos para insinuar un alivio monetario cercano.

Jim Reid, estratega de Deutsche Bank, dijo a clientes que su equipo solo espera ajustes menores en el comunicado de la Fed. Entre ellos mencionó un lenguaje más suave sobre los datos recientes del empleo, especialmente después de los reportes contradictorios de nóminas de enero y febrero, además de una referencia a los riesgos geopolíticos.

Reid añadió que esos cambios probablemente subrayen la incertidumbre y la presión alcista de corto plazo sobre la inflación. También estimó que Powell enfatizará que los acontecimientos recientes se transmiten sobre todo a través de las condiciones financieras, en particular mediante los precios del petróleo, sin señalar todavía un cambio importante en la perspectiva inmediata de política monetaria.

Powell, el FOMC y un camino cada vez menos claro para 2026

En los últimos meses, el FOMC ha mostrado divisiones sobre la velocidad y profundidad de eventuales recortes de tasas, e incluso sobre si estos deberían producirse. Esa falta de consenso no parece haberse reducido con el nuevo escenario geopolítico. Más bien, el conflicto en Oriente Medio hace todavía más difícil consolidar una visión común sobre el rumbo económico.

Algunos analistas ya han planteado que es totalmente plausible que no haya recortes en todo 2026. Esa idea se apoya en que un eventual nuevo presidente con sesgo más acomodaticio seguiría siendo apenas un voto dentro del comité. En otras palabras, un relevo en la jefatura de la Fed no garantiza por sí solo una política más blanda.

Sin embargo, tampoco todos aceptan sin matices el escenario de tasas altas por más tiempo. Antonio Gabriel, de Global Research de Bank of America, sostuvo que el mercado podría estar saturado de lecturas agresivas sobre inflación y que esa visión puede estar distorsionando el análisis del camino que queda por delante para la Fed.

En su evaluación, asumir que la Reserva Federal no recortará depende de la idea de que las tensiones geopolíticas serán transitorias y de que el efecto inflacionario representará solo un contratiempo de corto o mediano plazo. El problema, según BofA, es que ese supuesto podría resultar demasiado optimista si la guerra se extiende más de lo esperado.

Bank of America ve riesgos que el mercado no estaría valorando

Gabriel señaló que una resolución rápida del conflicto sigue siendo posible, pero no es el único escenario razonable. Desde la perspectiva de Bank of America, que la confrontación se prolongue hasta el segundo trimestre es un desenlace igualmente probable, y tampoco puede descartarse una guerra aún más larga.

El punto central de esa advertencia es que los mercados, por ahora, parecen descontar un shock mayormente transitorio. Para BofA, esa lectura deja poco espacio a escenarios más disruptivos para la actividad global, aun cuando el conflicto ya está afectando variables tan sensibles como el dólar, el petróleo y las expectativas sobre la trayectoria de las tasas.

Gabriel observó que el dólar estadounidense se ha fortalecido, mientras el índice S&P 500 se ubica apenas un 4% por debajo de su pico. Al mismo tiempo, los mercados de tasas han descontado alrededor de 35 puntos básicos de recortes de la Fed para finales de año, a pesar de las preocupaciones inflacionarias derivadas del nuevo entorno geopolítico.

En opinión del estratega, esa combinación sugiere que los inversionistas aún no han incorporado plenamente los escenarios más adversos para el crecimiento global. Si el conflicto se agrava o se prolonga, el costo para la economía internacional podría ser mayor al que hoy reflejan los precios de mercado.

Para los participantes del ecosistema cripto, el mensaje es relevante. Una Fed inmóvil, con inflación sensible al petróleo y con riesgos globales al alza, puede traducirse en más volatilidad para Bitcoin y otros activos digitales. No porque la reunión cambie por sí sola el mercado, sino porque condiciona la liquidez, el apetito por riesgo y las expectativas para el resto de 2026.

Por ahora, la conclusión dominante sigue siendo la misma: Jerome Powell probablemente usará su penúltima reunión al frente de la Fed para reforzar la prudencia. En un entorno marcado por guerra, inflación y señales económicas mixtas, la prioridad parece ser evitar mensajes prematuros sobre recortes que luego puedan quedar desmentidos por los acontecimientos.

La próxima reunión del FOMC de la FED está programada para el 17 y 18 de marzo de 2026.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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