Por Canuto  

Un estudio de la Consumer Technology Association calcula que fabricar íntegramente en Estados Unidos diez categorías de dispositivos exigiría hasta USD $230.000 millones en inversión y cientos de miles de trabajadores adicionales. El plan también podría elevar los precios al consumidor, mientras la asociación propone comenzar por el ensamblaje y mantener exenciones arancelarias para componentes de aliados.
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  • La CTA estima que producir diez categorías tecnológicas íntegramente en Estados Unidos para 2031 requeriría entre USD $185.000 y USD $230.000 millones en inversión de capital.
  • Los smartphones encabezan los aumentos de costos estimados, con un alza de 152%; la CTA calcula que los precios de los diez productos subirían en promedio entre 27% y 55% si las empresas trasladan parte del gasto.
  • Como alternativa, la asociación propone priorizar el ensamblaje nacional y reducir aranceles a componentes de socios comerciales y aliados de confianza.

 


Sumario: La Consumer Technology Association advierte que producir diez categorías de dispositivos íntegramente en Estados Unidos para 2031 demandaría una inversión y una fuerza laboral difíciles de reunir, con posibles aumentos de precios para los consumidores.

La idea de fabricar dentro de Estados Unidos cada componente de los dispositivos de uso cotidiano enfrenta obstáculos concretos de costo, empleo y energía, según un análisis de la Consumer Technology Association (CTA), reseñado por ArsTechnica. La asociación calcula que llevar diez categorías de productos a una producción totalmente nacional para 2031 exigiría entre USD $185.000 y USD $230.000 millones en inversión de capital, además de incorporar entre 555.000 y 668.000 trabajadores a tiempo completo.

El plan también consumiría entre 19.100 y 19.500 millones de kilovatios-hora de electricidad al año, en un periodo en que los centros de datos de inteligencia artificial aumentan sus propias necesidades energéticas. En un informe reseñado por Ars Technica, la CTA sostiene que las metas de repatriación tecnológica necesitan considerar cuánto costaría cada producto, qué capacidad industrial habría que construir y quién asumiría la factura.

Una meta que exige inversión, trabajadores y electricidad

La CTA evaluó diez productos habituales en los hogares estadounidenses: monitores de computadora, laptops, aspiradoras robóticas, altavoces inteligentes, smartphones, relojes inteligentes, televisores, consolas de videojuegos, audífonos y auriculares inalámbricos. El escenario estudiado supone que toda la cadena de fabricación de cada categoría se traslada a Estados Unidos antes de 2031, no solo el ensamblaje final. Esa diferencia importa porque producir en el país cada componente requiere capacidades industriales más amplias que montar allí un producto cuyas piezas llegan del exterior.

La asociación compara la necesidad de entre 555.000 y 668.000 trabajadores adicionales con la fuerza laboral que hoy fabrica computadoras y productos electrónicos en Estados Unidos. Según su análisis, la cifra superaría más de dos veces ese contingente actual, lo que convierte la disponibilidad de empleados en uno de los mayores desafíos del plan. La CTA plantea así que no bastaría con ofrecer incentivos financieros: las empresas también tendrían que encontrar y formar personal a una escala difícil de alcanzar.

La electricidad suma otra presión a la cuenta. La fabricación nacional de las diez categorías consumiría de 19.100 a 19.500 millones de kilovatios-hora anuales, justo cuando el desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial demanda más energía. El informe no presenta esa competencia como una solución tecnológica sencilla, sino como un choque entre grandes necesidades de electricidad que coincidirían en el mismo periodo.

El presidente Donald Trump ha defendido ampliar la manufactura nacional y repatriar cadenas de suministro. En paralelo, el 24 de noviembre de 2025 firmó una orden ejecutiva para crear la Misión Génesis, una iniciativa destinada a acelerar los descubrimientos científicos mediante inteligencia artificial. La orden también menciona la innovación en semiconductores y computación de alto rendimiento. La misión, por tanto, se enfoca en la investigación científica y la tecnología; no equivale por sí misma al plan de trasladar a Estados Unidos la fabricación completa de las diez categorías de productos analizadas por la CTA.

El costo recaería con más fuerza en los dispositivos esenciales

Los smartphones aparecen en una categoría aparte dentro de las estimaciones de la CTA: producirlos por completo en Estados Unidos elevaría su costo de fabricación 152%, incluso considerando los aranceles vigentes en el escenario analizado. La asociación los describe como el producto más caro de fabricar localmente y, al mismo tiempo, uno de los que los consumidores menos pueden dejar de comprar. Esa combinación vuelve especialmente delicado trasladar el gasto al precio final.

Las laptops también afrontarían un incremento elevado, de 93% en su costo de fabricación, mientras que producir relojes inteligentes subiría 97%. En el otro extremo, el costo de fabricar televisores íntegramente en el país aumentaría 41%. La brecha entre categorías muestra que una política uniforme de repatriación podría cargar gastos muy distintos sobre productos de los que muchos hogares dependen para comunicarse, estudiar o trabajar.

La CTA no prevé que las compañías trasladen de inmediato cada dólar adicional al comprador, pero estima que podrían repercutir entre 25% y 50% del aumento de costos. Bajo ese supuesto, el precio promedio ponderado de los diez productos subiría entre 27% y 55%. Para un hogar que reemplace un teléfono, una laptop y un televisor durante un ciclo habitual de renovación, el incremento se acumularía en cada compra, mientras las familias con presupuestos estrechos ya lidian con alquileres, alimentos y combustible más caros.

La asociación también advierte que el alza podría reducir la demanda y presionar los márgenes de las empresas si los consumidores aplazan compras. Algunas personas pueden postergar la renovación de dispositivos, aunque los smartphones sean más difíciles de reemplazar por alternativas o de dejar de usar durante mucho tiempo. Si las compañías venden menos unidades mientras absorben costos mayores, la rentabilidad podría deteriorarse y preocupar a inversionistas, con lo que la inversión necesaria para trasladar las cadenas de suministro se volvería todavía más difícil de sostener.

La CTA propone empezar por el ensamblaje y revisar los aranceles

En lugar de trasladar de una vez toda la fabricación de componentes, la CTA propone comenzar por el ensamblaje final dentro de Estados Unidos. Para ese escenario, estima una inversión de entre USD $16.000 y USD $19.000 millones, muy por debajo del costo calculado para repatriar las cadenas completas. El cambio no elimina los aumentos: fabricar smartphones bajo ese esquema todavía costaría 67% más y producir laptops, 50% más, según el análisis.

La asociación considera que esa ruta permitiría a las empresas ensamblar productos en el país mientras mantienen vínculos con proveedores, socios comerciales y aliados de confianza para obtener componentes. Después, cada firma podría evaluar qué productos está en condiciones de producir localmente en su totalidad. La propuesta busca escalonar la transformación, en vez de exigir que todas las partes de todas las cadenas estén dentro de Estados Unidos en un plazo acelerado.

Para reducir la factura de ese primer paso, la CTA recomienda frenar los aranceles a piezas y componentes, y plantea considerar exenciones para productos procedentes de socios comerciales y aliados de confianza. A juicio de la asociación, los gravámenes encarecen el ensamblaje estadounidense frente a la combinación actual de importaciones y elevan especialmente el costo de bienes importantes para los consumidores. El planteamiento intenta preservar el acceso a suministros de países aliados sin depender en exceso de mercados que la administración considere menos estables, como China.

La propuesta contrasta con las exigencias de rapidez de Trump, quien, según la información citada, ha pedido que Estados Unidos repatríe 50% de la manufactura de semiconductores antes de que termine su mandato. Gary Shapiro, presidente ejecutivo de la CTA, dijo que no es realista esperar que el país supere esa proporción en aproximadamente dos años. Añadió que el objetivo sería físicamente imposible por la falta de mano de obra y que incluso invertir grandes sumas de inmediato no resolvería esa limitación.

La presión sobre Apple y las pequeñas empresas

Apple ha enfrentado presión para comprometerse a fabricar iPhones en Estados Unidos, aunque la compañía no comentó oficialmente las amenazas arancelarias descritas en la fuente. En la primavera de 2025, Trump amenazó con imponer un arancel de 25% a la empresa después de que anunciara planes para fabricar smartphones en India. Analistas de Wall Street calcularon entonces que un iPhone producido en Estados Unidos podría costar entre USD $1.500 y USD $3.500, un rango que, según advirtieron, pondría en riesgo el acceso de clientes y la amplia presencia del dispositivo.

Matthew Moore, exingeniero de manufactura de Apple, dijo a Bloomberg que resultaría imposible contratar suficientes trabajadores estadounidenses para fabricar iPhones que cubrieran la demanda global. Apple tampoco confirmó públicamente que fuera a trasladar la producción de sus teléfonos; en cambio, regaló a Trump una estatua con una base de oro de 24 quilates y la inscripción Hecho en Estados Unidos. Desde entonces, la empresa ha recibido críticas por el precio inicial de USD $2.000 del iPhone Duo plegable y por una opción de almacenamiento de 2 TB para el iPhone 17 Pro Max, también cercana a los USD $2.000.

Apple ha negado que esos precios respondan a los aranceles de Trump, aunque críticos cuestionan que los gravámenes no hayan influido en sus decisiones. También se ha planteado si la compañía anticipa mayores presiones sobre sus costos mientras invierte en repatriar otras cadenas de suministro y prueba cuánto pagarían sus clientes por sus modelos más avanzados. PC Mag defendió el precio del iPhone Duo al señalar que la escasez de memoria encarece los nuevos productos tecnológicos y que un dispositivo plegable podía atraer compradores incluso con un precio alto.

La CTA subraya que las pequeñas empresas, que representan 80% de sus miembros, no cuentan necesariamente con la misma capacidad de maniobra que Apple y otros gigantes tecnológicos. Un aumento de sus costos podría tener un efecto medible en la inflación estadounidense, que, según la asociación, ya supera el objetivo y va en aumento. La CTA concluye que tratar todos los productos de consumo como un único objetivo de repatriación impondría las mayores cargas precisamente en categorías esenciales, como smartphones y laptops, cuya producción nacional completa presenta algunos de los incrementos más pronunciados.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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