Una encuesta de Epoch AI e Ipsos revela que el 20% de los trabajadores estadounidenses ahora delegan tareas a la inteligencia artificial que antes hacían colegas o contratistas. El estudio, basado en 1.106 entrevistas, muestra que el desarrollo de software y el análisis de datos son los campos con mayor adopción, aunque la tecnología todavía actúa como apoyo parcial en la mayoría de los casos.
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- El 20% de los trabajadores de EE. UU. delega al menos una tarea laboral a la IA.
- La adopción es más alta en desarrollo de software (57%) y análisis de datos (46%).
- Cuando la IA hace la mayor parte del trabajo, el 53% de los casos reporta ahorro de tiempo.
🚨 1 de cada 5 trabajadores en EE. UU. delega tareas a la IA 🚨
Estudio revela que el 20% de los empleados ya utilizan inteligencia artificial en su trabajo.
Las áreas con mayor adopción son desarrollo de software (57%) y análisis de datos (46%).
Al modificar tareas, el 53%… pic.twitter.com/iw0g2bsJss
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) August 16, 2026
La delegación de tareas a la IA se generaliza
Una encuesta representativa de Epoch AI en colaboración con la firma de sondeos Ipsos reveló que el 20 por ciento de los trabajadores estadounidenses ahora delegan al menos una tarea laboral a la inteligencia artificial (IA), una labor que antes era realizada por un compañero de trabajo o un contratista externo. El estudio, que entrevistó a 1.106 adultos empleados entre el 10 y el 19 de julio de 2026, muestra una adopción creciente de herramientas de IA en el entorno laboral, aunque con matices importantes sobre el nivel de autonomía que se le otorga a la tecnología.
Los investigadores seleccionaron diez tareas comunes extraídas de datos del Departamento de Trabajo de EE. UU., elegidas para reflejar el trabajo de conocimiento típico. Los resultados indican que la IA se utiliza en todas las tareas examinadas, pero con tasas de adopción muy dispares: el desarrollo de software lidera con un 57 por ciento, seguido del análisis de datos con un 46 por ciento y la lectura de documentos de trabajo con un 39 por ciento. En el extremo opuesto, el mantenimiento de registros solo registra un 25 por ciento de uso de IA.
Sin embargo, utilizar IA no significa que la máquina se haga cargo por completo de la tarea. En la mayoría de los casos, los trabajadores describen a la IA como un apoyo parcial. La finalización completa o casi completa de la tarea por parte de la IA alcanza el 10 por ciento únicamente en desarrollo de software, y se mantiene por debajo del 7 por ciento para todas las demás tareas. Cuando se analiza la sustitución del trabajo humano, el análisis de datos es el área donde la IA ha tomado más tareas que antes manejaban personas, con un 7,1 por ciento, seguido de la lectura de documentos de trabajo con 5,7 por ciento y mantenimiento de registros con 5,3 por ciento.
Epoch AI enfatiza que esta sustitución de tareas no significa automáticamente que los trabajadores estén siendo desplazados por completo. La IA se posiciona como una herramienta versátil pero generalmente no autosuficiente, y los datos apuntan más hacia una redistribución de tareas entre humanos y máquinas que hacia una automatización integral de puestos de trabajo.
Adopción por tarea: software lidera, mantenimiento queda atrás
El uso de IA es más alto en sistemas informáticos y desarrollo de software, donde el 57 por ciento de los trabajadores que realizan esa tarea emplea IA. El análisis de datos llega al 46 por ciento y la lectura de documentos de trabajo al 39 por ciento. El mantenimiento de registros se encuentra en la parte inferior, con solo el 25 por ciento de los trabajadores afectados usando IA. Estas cifras reflejan una tendencia clara: las tareas que requieren mayor complejidad cognitiva son las que más se benefician de la asistencia de la IA.
Pero incluso en el desarrollo de software, la IA no actúa sola en la mayoría de los casos. Los trabajadores reportan que la IA completa o casi completa la tarea en solo el 10 por ciento de las ocasiones, mientras que en el resto funciona como un apoyo parcial. Los investigadores señalan que la adopción de IA no es uniforme y que su aplicación depende tanto de la naturaleza de la tarea como de la disposición del trabajador a integrarla en su flujo de trabajo.
El estudio también revela que cuando la IA maneja la mayor parte o toda una tarea, los trabajadores reportan ahorro de tiempo en el 53 por ciento de los casos, en comparación con el 37 por ciento cuando la IA proporciona asistencia parcial. No obstante, no se puede determinar si un mayor uso de la IA realmente hace a las personas más rápidas o si los trabajadores simplemente se apoyan más en la IA cuando quieren ahorrar tiempo. La relación causal, advierten los autores, no puede establecerse solo a partir de los datos.
La IA tampoco siempre acelera las cosas. Aproximadamente una de cada seis tareas asistidas por IA ahora lleva más tiempo que antes, según la encuesta. Los investigadores sugieren que esto puede deberse a que interactuar con la IA consume tiempo, o a que los trabajadores utilizan la capacidad liberada para realizar las tareas de manera más completa o con mayor calidad, lo que añade pasos que alargan el proceso.
Resultados de la IA: dos tercios se usan con pocas ediciones
Otro hallazgo clave se refiere a cómo manejan los trabajadores los resultados generados por IA. El 66 por ciento de los resultados se utiliza sin cambios o con solo pequeños ajustes, mientras que solo el 6 por ciento se usa sin ninguna modificación. En el otro extremo, el 5 por ciento de los resultados se rehace en gran medida o se reescribe en su mayoría. Esta baja tasa de edición sugiere que los trabajadores confían en la calidad del producto generado por la IA, al menos en la mayoría de las situaciones.
Los investigadores advierten que un bajo esfuerzo de edición no es una medida directa de la calidad del resultado de la IA. Además, no encontraron un vínculo consistente entre el ahorro de tiempo reportado y la cantidad de edición que hicieron los trabajadores. Esto implica que la confianza en la IA no siempre se traduce en una ganancia de eficiencia tangible, lo que plantea preguntas sobre los criterios que utilizan los empleados para decidir cuándo delegar tareas a la tecnología.
El análisis de Epoch AI concluye que la IA actúa como una “herramienta de trabajo versátil pero generalmente no autosuficiente”. Los datos apuntan más hacia una redistribución de tareas entre humanos y IA que hacia la automatización completa de trabajos enteros. Casi uno de cada cinco adultos empleados en EE. UU. ahora delega al menos una de las diez tareas examinadas a la IA, lo que confirma una transformación silenciosa pero profunda del mercado laboral.
Contexto y encuestas previas: tendencia consistente
Los resultados de esta encuesta se alinean con otros estudios anteriores. Una encuesta de Gallup de agosto de 2025 encontró que el 45 por ciento de los trabajadores de EE. UU. usan IA en el trabajo, aunque solo el 10 por ciento la utiliza diariamente. Esta diferencia sugiere que la adopción generalizada no se traduce automáticamente en un uso intensivo, y que muchos trabajadores todavía experimentan con la tecnología de manera intermitente.
Otra encuesta reciente de Anthropic, realizada entre aproximadamente 9.700 usuarios de Claude, mostró que alrededor de la mitad de los encuestados creían que la IA ya podía manejar el 50 por ciento o más de su trabajo. Sin embargo, esa muestra consistió en usuarios de un producto de IA específico, no en una sección transversal representativa de la población, por lo que sus resultados no son generalizables. Estos datos, aunque no comparables directamente, refuerzan la idea de que la IA está ganando terreno en el entorno laboral de manera rápida y con implicaciones que aún no se comprenden del todo.
El estudio de Epoch AI e Ipsos, que sí es representativo de la población empleada en EE. UU., aporta una perspectiva más sólida sobre la magnitud real de la delegación de tareas a la IA. La coexistencia de ahorro de tiempo en algunos casos y de aumento de tiempo en otros sugiere que la integración de la IA está lejos de ser uniforme y que depende de múltiples factores, incluyendo la naturaleza de la tarea y la familiaridad del trabajador con la herramienta.
Implicaciones para el futuro del trabajo
Los hallazgos tienen profundas implicaciones para el debate sobre el futuro del empleo. Si la IA continúa asumiendo tareas que antes realizaban colegas, es razonable esperar que la dinámica de los equipos de trabajo cambie, con una mayor orientación hacia la supervisión y la colaboración con máquinas. Sin embargo, los datos también muestran que la IA no es una solución mágica: en una de cada seis tareas asistidas por IA, el tiempo de ejecución aumenta, lo que sugiere que la tecnología no siempre reduce la carga laboral.
Los investigadores de Epoch AI señalan que la redistribución de tareas entre humanos y IA podría generar nuevos roles y responsabilidades, pero también podría acelerar la obsolescencia de ciertos puestos. La encuesta no mide el impacto en la contratación ni en la pérdida de empleos, por lo que es prematuro concluir que hay un desplazamiento masivo. Lo que sí es evidente es que la IA ya no es una herramienta marginal, sino una parte integral de la actividad laboral para una quinta parte de los trabajadores estadounidenses.
En el horizonte, será fundamental que las empresas y los trabajadores comprendan mejor cuándo la IA aporta valor real y cuándo simplemente añade complejidad. La clave estará en encontrar el equilibrio entre delegar tareas a la IA y mantener el control humano sobre los procesos, especialmente en áreas donde la calidad y la precisión son críticas. Mientras tanto, los resultados del estudio invitan a una reflexión más amplia sobre cómo la tecnología está redefiniendo no solo las tareas, sino también las relaciones laborales y la estructura de los equipos de trabajo.
La metodología auto-reportada de la encuesta tiene limitaciones, pero ofrece una radiografía útil de la adopción de IA en el mundo real. Los investigadores esperan que futuros estudios profundicen en los efectos de la IA sobre la productividad y la satisfacción laboral, así como en las estrategias que los trabajadores usan para integrar la tecnología en sus rutinas diarias. Por ahora, la evidencia indica que la IA llegó para quedarse, y que su papel en el trabajo no hará más que crecer.
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