Por Canuto  

El auge de los centros de datos para inteligencia artificial está tensionando la red eléctrica de Estados Unidos más allá del consumo energético: también está vaciando inventarios de transformadores, interruptores y equipos de conmutación, elevando costos y obligando a utilities y desarrolladores a comprar con años de anticipación.
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  • La capacidad de centros de datos en EE. UU. podría subir de 24 GW a 110 GW hacia 2030, según Wood Mackenzie.
  • Los tiempos de entrega de algunos transformadores de alto voltaje ya se miden en años, no en meses, y los precios siguen al alza.
  • Utilities como Roseville Electric Utility ya aseguran equipos con hasta cinco años de anticipación para evitar retrasos.


La expansión acelerada de los centros de datos asociados a inteligencia artificial está profundizando una escasez que ya golpeaba a la infraestructura eléctrica de Estados Unidos. El problema no se limita al mayor consumo de energía, sino también a la disponibilidad de equipos críticos para transportar y distribuir esa electricidad.

Transformadores, interruptores automáticos y equipos de conmutación enfrentan plazos de entrega cada vez más largos. Esa presión está elevando costos, alterando cronogramas de proyectos y forzando a utilities y desarrolladores a asegurar pedidos con mucha mayor anticipación que hace apenas unos años.

Según Reuters, la escasez de transformadores ha persistido durante los últimos cinco años. La demanda comenzó a recuperarse más rápido que la oferta tras los confinamientos vinculados al COVID-19, y el rápido despliegue de infraestructura para IA ahora está agravando todavía más ese desbalance.

Para quienes siguen el cruce entre energía, centros de datos e IA, el cuello de botella es relevante porque la capacidad computacional depende de dos capas físicas. Una es el chip y la otra es la red eléctrica capaz de alimentar instalaciones cada vez más densas y exigentes.

La situación ya complica la carrera de la industria eléctrica por sumar nueva oferta y contener el alza de precios. El mes pasado, reguladores federales ordenaron a operadores de red investigar nuevos protocolos para conectar más rápido a centros de datos y otros grandes consumidores de energía.

La red eléctrica entra en una nueva fase de tensión

Los transformadores son equipos esenciales porque permiten elevar o reducir el voltaje de la electricidad según la etapa del sistema. Sin ellos, la energía no puede moverse de manera eficiente entre generación, transmisión, subestaciones y consumo final.

Ben Boucher, analista senior de Wood Mackenzie, dijo que la disponibilidad de equipos se está convirtiendo en la mayor preocupación para los desarrolladores. Según explicó, el tiempo de llegada al mercado pesa mucho en las decisiones de inversión y ejecución de proyectos.

Aunque los grandes transformadores eléctricos concentran la escasez más pronunciada del mercado, no son el único foco del problema. Boucher añadió que la construcción de centros de datos también está empujando la demanda de interruptores automáticos y equipos de conmutación.

En esos segmentos, incluso podrían aparecer déficits de mercado todavía mayores. Eso implica que no basta con conseguir capacidad de generación o permisos, porque la falta de componentes puede retrasar igualmente la entrada en operación de nuevas instalaciones.

El trasfondo es un cambio estructural en el perfil de consumo. Los centros de datos de IA requieren potencia estable, escalable y disponible en plazos cortos, lo que crea una competencia intensa por activos industriales cuya fabricación no puede expandirse de un día para otro.

Plazos más largos y precios más altos

Wood Mackenzie estima que la capacidad de centros de datos en Estados Unidos llegará a 110 GW en 2030, frente a cerca de 24 GW en la actualidad. Durante ese período, ese segmento consumiría ocho veces más electricidad que los vehículos eléctricos, según el análisis citado.

La consultora también proyecta que la participación de los centros de datos en el mercado de equipos eléctricos podría subir al 40% bajo escenarios acelerados. En 2020, ese peso era de poco menos del 2%, lo que ilustra el cambio de escala.

Los tiempos de entrega muestran con claridad el deterioro del mercado. Para transformadores generadores, los plazos superaron las 160 semanas en el primer trimestre de 2026, frente a un promedio de 143 semanas en 2024.

En el caso de los interruptores automáticos de alto voltaje, los tiempos de entrega subieron a 125 semanas en la segunda mitad del año pasado. En 2023, ese mismo indicador se ubicaba en 77 semanas, de acuerdo con Boucher.

El aumento de la demanda también está elevando los precios. Boucher señaló que los costos de los transformadores podrían subir entre 4% y 10% durante el próximo año, dependiendo del tipo de equipo de que se trate.

Los contratos de suministro a largo plazo pueden aliviar parte de la presión, pero no resuelven todo el problema. Louis Finkel, vicepresidente senior de relaciones gubernamentales de la Asociación Nacional de Cooperativas Eléctricas Rurales, advirtió que las utilities más pequeñas no siempre tienen la escala necesaria para beneficiarse igual.

Cómo responden utilities y desarrolladores

Frente a este escenario, utilities y desarrolladores están modificando sus estrategias de compra. Entre las medidas adoptadas figuran adquirir equipos con más anticipación, reacondicionar transformadores antiguos, pedir prepagos a clientes y diversificar las fuentes de suministro.

Roseville Electric Utility, en California, es uno de los casos más ilustrativos. Su director ejecutivo, Dan Beans, explicó que antes la empresa compraba equipos para proyectos con cerca de un año de anticipación.

Ahora, esa utility está trabajando con un horizonte de tres años para asegurar todos los suministros que necesita. El ajuste refleja cómo los plazos de entrega se han extendido hasta volver insuficiente la planificación tradicional.

Beans añadió que, dado que los grandes transformadores para subestaciones superan ya los tres años de espera, la empresa está comprando equipos para proyectos que sabe que llegarán con cinco años de anticipación. Ese nivel de previsión habría parecido extremo en otra etapa del mercado.

Los desarrolladores también están recurriendo a múltiples proveedores en distintas geografías para no depender de una sola región o fabricante. Miska Pukkila, gerente senior de abastecimiento estratégico de Wärtsilä Energy Storage, dijo que además están asegurando entregas mediante acuerdos de largo plazo.

En algunos casos, utilities y desarrolladores también ofrecen mejores términos de pago o pagan por adelantado. Según Pukkila, ese tipo de esquema les ayuda a asegurar espacios de producción tempranos y a reducir tiempos de entrega.

El giro hacia proveedores extranjeros y los límites del sistema

A medida que la escasez de transformadores se volvió más aguda, el grupo de proveedores dispuesto a vender a Roseville Electric Utility se desplazó hacia el exterior. Dan Beans indicó que cerca de tres cuartas partes de las ofertas provienen ahora de fuentes extranjeras como China y Corea del Sur.

El contraste con el mercado doméstico es relevante para entender la presión actual. Beans señaló que los proveedores nacionales suelen cotizar tiempos de entrega más largos y precios más altos que sus contrapartes extranjeras.

Eso abre una tensión industrial y estratégica para Estados Unidos. Por un lado, la demanda de infraestructura crítica se acelera por la IA; por otro, una parte creciente de la respuesta comercial proviene de fabricantes fuera del país.

El problema no termina en la compra de equipos. Los largos tiempos de entrega se suman a otros retrasos ya conocidos, como las extensas colas para conectarse a la red, que llevan años dificultando la entrada de nueva generación y grandes cargas.

A largo plazo, utilities e industria están evaluando varias salidas para contener esa fricción. Entre ellas figuran retrasar el cierre de plantas eléctricas y ampliar la capacidad de manufactura nacional de transformadores y otros componentes críticos.

En la práctica, el auge de la IA está revelando que la carrera por más potencia computacional también depende de cadenas de suministro industriales muy concretas. Si la oferta de equipos no acelera, la expansión de centros de datos podría chocar no con la demanda digital, sino con límites físicos de la red.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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