Por Canuto  

Grandes gestores de fondos en Asia mantienen su entusiasmo por la inteligencia artificial, pero ya no compran cualquier historia ligada al sector. En Singapur, varios inversionistas dejaron claro que ahora buscan compañías capaces de beneficiarse de la IA y, al mismo tiempo, resistir su potencial disruptivo.
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  • Temasek quiere elevar su exposición a IA hasta 15% en cinco años, frente al 6% actual.
  • Goldman Sachs Asset Management apuesta por piezas más simples de la cadena, como refrigeración líquida y centros de datos.
  • Bain Capital Japan y Primavera advirtieron que no todas las inversiones en IA serán exitosas y que algunas valoraciones lucen sobreexcitadas.


La inteligencia artificial sigue marcando el pulso de los mercados globales, pero en Asia el entusiasmo ya convive con una dosis visible de cautela. Grandes gestores de capital dijeron en Singapur que buscan compañías que ganen con la expansión de la IA, sin quedar demasiado expuestas a su capacidad de alterar modelos de negocio enteros.

El cambio de tono aparece después de meses en los que las bolsas alcanzaron máximos históricos impulsadas por todo lo relacionado con IA. Sin embargo, varios inversionistas ahora se preguntan si el rápido crecimiento de utilidades podrá sostenerse y si el gasto multimillonario en infraestructura terminará generando retornos proporcionales.

Ese escepticismo se hizo evidente durante Reuters NEXT Asia, celebrado en Singapur. Allí, administradores de grandes fondos explicaron que construir carteras en la era de la IA exige mirar tanto a los ganadores obvios como a los sectores que pueden soportar mejor una eventual ola de disrupción tecnológica.

Temasek busca más exposición, pero con una mirada más selectiva

Rohit Sipahimalani, director de inversiones de Temasek, dijo que el fondo soberano de Singapur quiere aprovechar la tendencia de la IA. Pero también subrayó que existe un problema igual de grande en la forma en que esa tecnología puede afectar a muchas otras empresas.

Según explicó, Temasek ha aumentado su exposición a firmas más vinculadas a activos duros. A su juicio, ese tipo de empresas probablemente será menos perturbado por la IA que otras compañías con modelos más vulnerables a cambios rápidos en software, automatización y agentes inteligentes.

Temasek ya posee participaciones en Anthropic y OpenAI. Además, el fondo apunta a incrementar de forma importante su inversión en empresas de IA, con la meta de elevar su exposición a esa tecnología hasta 15% en cinco años, desde el 6% actual.

Sipahimalani sostuvo que la clave está en observar toda la cadena de valor. En sus palabras, hay áreas donde existen burbujas, pero también otras donde sí se observan flujos de efectivo reales y fundamentos más claros.

El ejecutivo resumió la estrategia de la firma con una idea amplia. Dijo que Temasek intenta jugar en todo el espectro, lo que sugiere un enfoque que no se limita a fabricantes de chips o desarrolladores de modelos, sino que busca exposición en distintas capas del ecosistema.

La infraestructura y las herramientas emergen como apuestas más defendibles

Una parte de los inversionistas presentes dejó entrever que, por ahora, prefiere evitar las apuestas más especulativas en aplicaciones finales. El problema, según su visión, es que todavía resulta demasiado pronto para saber qué productos de IA dominarán el mercado en el largo plazo.

Stephanie Hui, jefa de capital privado y de crecimiento para Asia-Pacífico en Goldman Sachs Asset Management, fue directa al reconocer esa incertidumbre. Señaló que no puede decir hoy qué aplicaciones serán exitosas, porque el panorama aún está en una etapa temprana.

Por eso, su firma ha invertido en una empresa especializada en refrigeración líquida, además de mirar centros de datos. Esa decisión refleja una búsqueda de exposición más indirecta, pero también potencialmente más estable, frente al crecimiento del uso intensivo de cómputo para IA.

Hui explicó que no están yendo por la parte frontal del mercado en este momento. En cambio, prefieren algo más simple que funcione como un proxy final de la adopción de IA, es decir, negocios que se beneficien si la demanda por capacidad computacional sigue subiendo.

Ese razonamiento se ha vuelto más común en el mercado. En lugar de concentrarse solo en empresas con narrativas grandilocuentes sobre asistentes, agentes o plataformas de consumo, algunos fondos están mirando a proveedores de infraestructura, enfriamiento, energía y centros de datos como piezas más tangibles del auge.

El temor a la burbuja no desaparece, aunque la convicción sobre la IA sigue viva

La preocupación principal no es si la IA transformará la economía, sino si todos los precios actuales reflejan expectativas demasiado optimistas. Tras las fuertes subidas en acciones relacionadas con IA y semiconductores, los cuestionamientos sobre una nueva burbuja especulativa volvieron a ganar espacio.

Reuters señaló que los inversionistas han sido escépticos desde hace tiempo frente a las ganancias astronómicas en esas acciones. Las valoraciones elevadas y los retrocesos repentinos se han vuelto más comunes, lo que alimenta dudas sobre la sostenibilidad del rally.

Fred Hu, presidente de Primavera Group en China, dijo que cree firmemente en la revolución de la IA. Aun así, advirtió que el continuo aumento de las valoraciones y la llegada de cada vez más capital al sector obliga a plantear una pregunta incómoda sobre cuánto es suficiente.

Su observación apunta a una tensión central del mercado actual. La IA puede ser una revolución genuina y, al mismo tiempo, contener segmentos sobrecalentados donde el entusiasmo de corto plazo desborda la capacidad real de generar utilidades consistentes.

Ese doble mensaje fue recurrente en Singapur. Los gestores no descartaron el potencial estructural de la IA, pero tampoco quisieron avalar una narrativa según la cual cualquier empresa que se vincule con el tema merezca múltiplos crecientes de forma indefinida.

Los usuarios finales y los ganadores habilitados por IA entran al centro del análisis

Satoshi Ueyama, de Bain Capital Japan, dijo que existen muchas oportunidades de inversión en este terreno. Sin embargo, añadió una advertencia clave: para que las apuestas en infraestructura de IA tengan sentido, deben existir usuarios finales que justifiquen ese despliegue de capital.

Ese comentario apunta a un factor esencial para evaluar el ciclo actual. Los centros de datos, los sistemas de enfriamiento y la capacidad de cómputo pueden vivir un auge, pero si la adopción comercial o de consumo no escala al ritmo esperado, parte de esa inversión podría resultar excesiva.

Ueyama explicó que el enfoque de Bain está en identificar ganadores habilitados por IA. Entre ellos incluyó compañías de servicios y aplicaciones de consumo, es decir, negocios capaces de traducir la tecnología en productos usados por clientes reales.

También afirmó que la IA es real, pero que no se puede negar que algunas partes de los mercados están sobreexcitadas. En esa misma línea, remarcó que no todas las inversiones en IA van a ser exitosas en esta etapa del desarrollo del sector.

Para lectores del ecosistema tecnológico y financiero, ese matiz es importante. La historia reciente de mercados muestra que una tendencia transformadora puede crear enorme valor agregado, pero también destruir capital cuando las expectativas se concentran en activos que no logran monetizar el relato.

Una cadena de valor más amplia redefine cómo se construyen las carteras

La discusión en Asia sugiere que la inversión en IA ya no se limita a perseguir a los nombres más visibles del mercado. Los grandes fondos parecen estar ampliando su análisis hacia toda la cadena de valor, desde infraestructura física hasta empresas capaces de resistir mejor el impacto de la automatización.

Esa lógica también puede resonar entre inversionistas que siguen sectores como blockchain, minería digital, centros de datos y hardware especializado. En todos esos segmentos, la pregunta no es solo quién se beneficia del auge tecnológico, sino qué modelos de negocio conservan resiliencia cuando cambian los patrones de demanda.

En el caso descrito en Singapur, la preferencia por activos duros y por herramientas que habilitan el crecimiento de la IA revela una búsqueda de equilibrio. Los fondos quieren exposición a una megatendencia, pero sin depender únicamente de promesas difíciles de valorar en etapas tempranas.

El mercado global sigue premiando todo lo relacionado con IA, y eso no ha cambiado. Lo que sí empieza a cambiar es la calidad del filtro aplicado por los gestores, que ahora distinguen con más claridad entre narrativa, infraestructura útil, generación de caja y riesgo de disrupción.

Por ahora, la señal desde Asia no es de retirada, sino de selección más estricta. La convicción en la IA permanece intacta, pero el capital institucional parece decidido a perseguir menos humo y más negocios capaces de sostenerse cuando pase la euforia inicial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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