Por Canuto  

Mientras muchos inversionistas siguen mirando a Nvidia y a los gigantes tecnológicos, una canasta de acciones vinculadas a energía e infraestructura para inteligencia artificial habría duplicado el capital en 12 meses. Al mismo tiempo, Wall Street evalúa una megafusión entre utilities, el auge del LNG en Estados Unidos y el impacto de un petróleo más caro sobre bonos y acciones.
***

  • Una canasta de empresas ligadas a infraestructura y energía para IA subió cerca de 100% en 12 meses, por encima de los hyperscalers.
  • NextEra Energy quiere comprar Dominion Energy de Virginia en una operación valorada en torno a USD $67.000 millones, aunque enfrenta un complejo camino regulatorio.
  • El mercado también sigue de cerca el petróleo, los rendimientos del Tesoro y el boom del LNG en Texas y Luisiana como piezas clave del ciclo de inversión en IA.

 


La narrativa bursátil alrededor de la inteligencia artificial está empezando a desplazarse. Durante meses, la conversación se concentró en fabricantes de chips y grandes tecnológicas, pero ahora una parte del mercado está poniendo el foco en un cuello de botella menos glamoroso y más físico: la energía, la infraestructura eléctrica y los activos industriales que permiten operar centros de datos a gran escala.

Ese giro ha producido una diferencia notable en los retornos. Según la información publicada por CNBC, una canasta de empresas vinculadas a infraestructura de IA y fuentes de energía habría duplicado el dinero de los inversionistas en los últimos 12 meses. En ese mismo período, una cesta equiponderada de los llamados gigantes de la IA avanzó alrededor de 43%, y apenas cerca de 7% en lo que va de año.

El contraste es relevante para cualquier lector que siga mercados tecnológicos, acciones de crecimiento o incluso tesis de inversión relacionadas con minería digital y centros de datos. La conclusión de fondo es simple: sin electricidad, redes, refrigeración y capacidad industrial, el boom de la IA no puede sostenerse.

Entre los nombres destacados dentro de esa canasta aparecen TeraWulf, Equinix, Eaton y Trane. El reporte subraya que TeraWulf aportó la mayor parte de las ganancias, aunque Equinix como constructor y operador de centros de datos, Eaton en ingeniería y gestión de energía, y Trane en soluciones de refrigeración también registraron un desempeño sólido.

La rotación de capital hacia la infraestructura de IA

Este cambio de liderazgo bursátil sugiere que el mercado empieza a valorar más a las compañías que hacen posible el despliegue físico de la inteligencia artificial. Meta y Microsoft, dos de las firmas más agresivas en gasto de capital para IA, aparecen incluso más bajas en el último año dentro de esta comparación. Nvidia, por su parte, es descrita como estancada tras sus resultados más recientes.

Para inversionistas acostumbrados a seguir ciclos tecnológicos, la lectura no implica que los fabricantes de chips hayan perdido importancia. Más bien indica que el mercado está ampliando su tesis. Cuando el gasto de capital de cientos de miles de millones de dólares se concentra en nuevos centros de datos, aparecen oportunidades en utilities, energía, refrigeración, transmisión y construcción especializada.

Ese fenómeno también tiene ecos en sectores cercanos al universo cripto. La demanda por energía firme, capacidad de cómputo y terrenos con acceso eléctrico ha sido un tema central en minería de Bitcoin y en el auge de infraestructura digital. Aunque la nota no hace una conexión directa con criptoactivos, sí refuerza una idea conocida en ese ecosistema: la infraestructura física termina capturando buena parte del valor en ciclos de expansión computacional.

Por ahora, el dinero parece haber rotado hacia esas capas menos visibles del stack tecnológico. Esa rotación no garantiza que continúe, pero sí muestra que el mercado está buscando exposición a los beneficiarios indirectos del auge de la IA, incluso por encima de los nombres más mediáticos.

La apuesta de NextEra por Dominion y el reto regulatorio

En paralelo, el sector energético estadounidense recibió una sacudida con el anuncio de una megafusión propuesta entre NextEra Energy y Dominion Energy de Virginia. La operación, totalmente en acciones, está valorada en alrededor de USD $67.000 millones. Si se aprueba, la empresa combinada tendría un valor empresarial cercano a USD $420.000 millones y se convertiría en la mayor utility de Estados Unidos.

Sin embargo, el mercado no da por hecho que el acuerdo se concrete. Jefferies advirtió que NextEra no tiene un gran historial de aprobación regulatoria y considera que la transacción podría ser rechazada. La firma también señaló que Dominion no era una empresa especialmente querida en Virginia, lo que podría ayudar a explicar su disposición a aceptar un comprador potencial.

Otra fuente del sector citada en el reporte calificó la venta como sorprendente y sostuvo que lograr la aprobación en múltiples jurisdicciones estatales será un proceso complejo. Desde el lado de NextEra, la lógica sería fortalecer su base de utility regulada y aprovechar el buen desempeño reciente de su acción para cubrir parte del costo de la operación.

Del lado de Dominion, la lectura es menos obvia. La misma fuente describió la decisión como desconcertante y sugirió que podría responder a una junta directiva frustrada por las políticas de Virginia y atraída por la posibilidad de un gran pago para sus ejecutivos. Esa apreciación no equivale a un hecho probado, pero ilustra el escepticismo que rodea el acuerdo.

Evercore ISI puso el acento en la magnitud del escrutinio regulatorio. El analista Nick Amicucci recordó que la fusión requeriría la aprobación de la Comisión Federal Reguladora de Energía, la Comisión Reguladora Nuclear, alguna combinación de la FTC y el DOJ, además de las tres comisiones estatales vinculadas a Dominion.

Aun con esos obstáculos, el simple anuncio ya movió las fichas del sector. Jefferies afirmó que, si se busca una forma de operar este evento, es probable que parte del mercado impulse al alza a Duke Energy y Southern Company como alternativas más seguras en el corto plazo. En otras palabras, la operación NextEra-Dominion podría beneficiar también a sus pares por comparación.

LNG, Texas, Luisiana y la nueva frontera energética

El reporte también se adentra en el mercado de gas natural licuado, un negocio que gana importancia a medida que Estados Unidos amplía su capacidad exportadora y la IA incrementa las necesidades energéticas internas. La cobertura incluyó una visita a la nueva instalación de exportación Golden Pass, en Port Arthur, Texas, un proyecto de Exxon Mobil cuyo propietario principal es QatarEnergy.

La seguridad en el sitio se volvió una prioridad adicional luego de que activos de QatarEnergy en Medio Oriente fueran alcanzados por Irán. En ese contexto, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, expresó optimismo sobre la posibilidad de que China se convierta en un comprador mayor de crudo estadounidense.

Wright también sostuvo que pronto habrá más petróleo estadounidense disponible para exportación desde Alaska. Esa visión coincide con una expectativa más amplia de aumento de oferta energética, aunque todavía depende de desarrollos logísticos y productivos concretos.

Luego de la parada en Texas, la cobertura se trasladó a Cameron, Luisiana, para la colocación de la primera piedra de la nueva instalación exportadora de Commonwealth LNG en Calcasieu Pass. Se trata de un proyecto de más de USD $10.000 millones y de casi una década de preparación, según la información reseñada.

El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, defendió el papel de su estado como motor del liderazgo exportador estadounidense en LNG. Al ser consultado sobre si Luisiana dispone de suficiente gas natural para sostener al mismo tiempo el auge exportador y la creciente demanda eléctrica de la IA, respondió que sí.

Esa afirmación es importante porque resume una de las preguntas clave del mercado. Si la inteligencia artificial va a exigir volúmenes masivos de electricidad y refrigeración, los estados con gas, redes, puertos y permisos podrían quedar en el centro de una nueva ola de inversión. Ahí convergen infraestructura digital y energía tradicional.

Petróleo, bonos y el riesgo para el rally bursátil

Otro eje del análisis es el cruce entre petróleo, inflación y rendimientos de la deuda pública. Aunque los precios del crudo bajaron desde los máximos semanales, la lectura presentada es que el verdadero catalizador de esa baja no fueron las declaraciones de Donald Trump sobre negociaciones con Irán en su etapa final, sino el aumento del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz.

Según esa visión, los fondos de cobertura empezaron a ver más movimiento de barcos por el estrecho antes de que aparecieran los titulares políticos, y el mercado reaccionó de inmediato. La implicación es que, al menos en este episodio, la logística real pesó más que el ruido informativo.

La energía, además, está liderando el mercado accionario este año. El sector acumula una suba promedio de 35%, más del doble que Tecnología de la Información, que avanza 16%. ETFs como XLE, XOP y OIH figuran entre los vehículos que mejor capturaron ese movimiento.

El problema para las acciones es que un petróleo más alto suele trasladarse a la inflación y, con ello, a mayores rendimientos de los bonos. Esta semana, el Treasury estadounidense a 30 años tocó 5,17%, su mayor nivel desde justo antes de la crisis subprime de 2007. Bespoke Investment Research indicó que el componente energético del IPC se disparó a una tasa anualizada de 130% en apenas dos meses, el segundo peor salto de dos meses en la historia reciente tras la reacción posterior al huracán Katrina en 2005.

Ese telón de fondo plantea una batalla entre dos fuerzas. Por un lado, el riesgo de inflación más persistente y tasas altas. Por el otro, un superciclo de gasto derivado de la IA que podría seguir sosteniendo ganancias corporativas y demanda de infraestructura.

Goldman Sachs señaló que el rally reciente ha coincidido con estimaciones de utilidades de corto plazo al alza, que suben 8% en lo que va de año. Aun así, la firma advirtió que podría aparecer debilidad de mediano plazo. Desde 1980 solo se han visto 11 repuntes bursátiles similares, y en esos casos el mercado tendió a subir por un corto tiempo antes de enfrentar meses de retornos débiles.

Julien Emanuel, estratega de Evercore ISI, se mostró más optimista. Mantiene un objetivo de fin de año de 7.750 puntos para el S&P 500, aunque también contempla un escenario extremadamente alcista de 9.000. Su argumento es que la pandemia alteró la dinámica del mercado y elevó la probabilidad de resultados extremos en ambos sentidos.

En ese contexto, recomendó observar el mercado de opciones y mencionó específicamente la compra del collar SPY julio 775C/725P si en el corto plazo tanto el mercado de bonos como el petróleo registran un alza difícil de imaginar. Es una visión táctica para un entorno donde energía, tasas e IA se están moviendo al mismo tiempo.

En síntesis, la historia no trata solo de una operación bursátil que superó a Nvidia. Habla de un cambio más profundo en la forma en que Wall Street está valorando la revolución de la IA: menos como un asunto exclusivo de software y chips, y más como una carrera por asegurar electricidad, gas, centros de datos, equipos térmicos y permisos regulatorios.

Para los inversionistas, eso abre oportunidades, pero también nuevos riesgos. Si el costo energético sigue subiendo y los bonos permanecen bajo presión, el mercado podría volverse más selectivo. Aun así, mientras el gasto en infraestructura para IA no muestre señales claras de frenarse, las empresas que suministran energía y capacidad física seguirán siendo candidatas naturales a capturar buena parte del próximo tramo del ciclo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín