El oro cayó por debajo de USD $4.000 y registró su primera señal semanal roja desde octubre de 2023. La combinación de petróleo caro, mayores expectativas de inflación y apuestas por una subida de tasas de la Reserva Federal amenaza con prolongar la presión sobre el metal, aunque una divergencia alcista en el RSI todavía deja abierta la posibilidad de un rebote.
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- El oro cotiza 28% por debajo de su récord de enero, situado en USD $5.598, y perdió el nivel de USD $4.000.
- El canal gaussiano semanal cambió a rojo por primera vez desde octubre de 2023, mientras USD $3.552 aparece como soporte clave.
- Una divergencia alcista del RSI podría impulsar un rebote hacia USD $4.300-$4.400, aunque la Fed y el estrecho de Ormuz definirán el rumbo.
El oro cayó por debajo de USD $4.000 el jueves y amplió su distancia frente al récord de enero, ubicado en USD $5.598. El metal acumula una pérdida del 28% desde ese máximo, una magnitud que supera el umbral habitual para hablar de un mercado bajista.
La debilidad también apareció en el gráfico semanal. El canal gaussiano imprimió su primera barra roja desde octubre de 2023, cuando comenzó el régimen que llevó al oro desde menos de USD $2.000 hasta su máximo histórico.
El deterioro ocurre mientras continúan los ataques aéreos de Estados Unidos contra sitios militares iraníes. Sin embargo, el conflicto y el cierre del estrecho de Ormuz no han reactivado la demanda tradicional de oro como activo de refugio, detalla Yahoo Finance.
El petróleo y la Reserva Federal cambian la dinámica del refugio
Los ataques aéreos estadounidenses golpearon sitios militares iraníes por cuarto día consecutivo durante esta semana. Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz permaneció cerrado al tráfico mercante, lo que mantuvo elevada la tensión en los mercados energéticos.
El precio del petróleo subió más del 9% en cinco días. En circunstancias normales, una escalada militar de este tipo podría favorecer al oro, porque los inversionistas suelen buscar activos considerados defensivos durante periodos de incertidumbre.
Esta vez, la transmisión funciona en sentido contrario. El petróleo caro incrementa las expectativas de inflación, y una inflación más persistente puede llevar a la Reserva Federal a mantener una postura monetaria restrictiva.
Los mercados asignan ahora una probabilidad aproximada del 76% a una subida de tasas en septiembre. Esa estimación era del 57% una semana antes, según los datos de CME FedWatch.
Las minutas de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de junio también aumentaron la presión sobre el metal. Los funcionarios se dividieron nueve contra ocho a favor de al menos una subida de tasas durante 2026.
Además, la previsión de inflación subyacente medida por el índice de precios de los gastos de consumo personal subió al 3,3%. Una lectura de inflación más elevada refuerza la expectativa de rendimientos reales superiores.
Los rendimientos reales representan el retorno de los bonos después de descontar la inflación. Cuando aumentan, el oro pierde atractivo relativo porque no genera intereses ni dividendos.
El colapso del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán mantiene tensos los mercados de energía. Hasta que el estrecho de Ormuz vuelva a abrirse o los datos de inflación se moderen, el oro podría continuar atrapado entre el riesgo geopolítico y la presión monetaria.
El gráfico semanal confirma un deterioro estructural
El gráfico semanal muestra una ruptura estructural, en lugar de una corrección rutinaria. El cambio de color del canal gaussiano puso fin al régimen alcista que acompañó el avance del oro desde menos de USD $2.000 hasta USD $5.598.
El precio también cayó por debajo del propio canal. Esa ruptura indica que el movimiento bajista no solo afecta una zona puntual, sino que también compromete la tendencia que dominó el comportamiento del metal desde 2023.
El oro perdió además el retroceso de Fibonacci de largo plazo de 0,382, ubicado en USD $4.333. Los retrocesos de Fibonacci se utilizan para identificar posibles áreas de soporte y resistencia dentro de movimientos amplios del mercado.
La antigua zona de soporte entre USD $4.300 y USD $4.400 ahora funciona como resistencia. Este cambio confirma el daño sufrido por la estructura alcista, ya que los compradores deben recuperar ese rango antes de mejorar el panorama técnico.
El precio prueba actualmente el retroceso de Fibonacci de 0,5, situado cerca de USD $3.943. Si ese nivel no logra contener las ventas, el siguiente soporte relevante aparece en el retroceso de 0,618, cerca de USD $3.552.
La zona de USD $3.552 representa el llamado bolsillo dorado, un área que el análisis identifica como el próximo soporte importante. Desde los niveles actuales, una caída hasta ese punto implicaría una pérdida adicional aproximada del 11,4%.
El mapa técnico también contempla una región entre USD $3.300 y USD $3.400. Más abajo, la franja de USD $2.575 a USD $2.750 completa el conjunto de zonas potenciales de soporte.
La magnitud de la caída ya supera el criterio común de una pérdida del 20% desde el máximo para definir un mercado bajista. Aun así, una clasificación formal no elimina la posibilidad de recuperaciones temporales ni determina por sí sola la duración del descenso.
El análisis firmado por Jakub Dziadkowiec señala que la recuperación de USD $4.300 a USD $4.400 debilitaría la tesis de ruptura. En cambio, un rechazo en esa zona dejaría el control del mercado en manos de los vendedores.
El RSI deja abierta la posibilidad de un rebote
El gráfico diario refuerza parte de la lectura bajista. La media móvil de 50 días cruzó por debajo de la media móvil de 200 días el 26 de junio, formando una llamada cruz de la muerte.
Los operadores suelen interpretar esa configuración como una señal de debilidad prolongada. Sin embargo, una media móvil describe el comportamiento pasado y no garantiza que el precio continúe descendiendo.
El oro también se mueve dentro de un canal paralelo descendente. Actualmente cotiza entre la línea media y la banda superior del canal, una ubicación que podría permitir un repunte de alivio antes de que el mercado defina una nueva dirección.
El impulso muestra una señal menos negativa. El índice de fuerza relativa diario registró mínimos más altos durante finales de junio y julio, mientras el precio marcaba mínimos más bajos.
Esta formación constituye una divergencia alcista. En términos técnicos, indica que la presión vendedora pierde fuerza relativa, aunque todavía no confirma un cambio de tendencia.
La divergencia podría preceder un rebote hacia la resistencia situada entre USD $4.300 y USD $4.400. Esa región se encuentra aproximadamente un 7% por encima de los niveles actuales.
La banda superior del canal descendente coincide en esa zona con la media móvil de 50 días, que mantiene una pendiente descendente. La coincidencia concentra varios obstáculos técnicos para cualquier recuperación del oro.
La cuenta de datos de mercado Barchart resumió la tensión mediante un comentario breve. El mercado debe elegir entre una recuperación que cuestione la ruptura y un rechazo que reactive el objetivo de USD $3.552.
La decisión de la Reserva Federal en septiembre podría influir directamente en ese desenlace. Una mayor probabilidad de subida de tasas favorecería los rendimientos reales y aumentaría el costo de oportunidad de mantener oro.
El estrecho de Ormuz también puede alterar las expectativas. Una reapertura podría reducir la prima energética y aliviar la presión inflacionaria, mientras que un cierre prolongado mantendría el petróleo elevado y complicaría la recuperación del metal.
Por ahora, USD $4.300 a USD $4.400 es la resistencia decisiva. Mientras el oro permanezca por debajo de ese rango, el escenario bajista conserva ventaja, aunque la divergencia del RSI mantiene abierta la puerta a un rebote técnico.
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