El índice de precios al consumidor de julio llega en un momento de máxima tensión: las apuestas por una subida de tasas de la Fed están casi empatadas, el petróleo sube por tensiones geopolíticas y Bitcoin se tambalea en torno a los USD $64.000. Este dato podría reescribir la narrativa económica para el resto del año.
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- Las probabilidades de que la Fed suba o mantenga tasas en septiembre están en 50.1% vs 49.9%, un empate técnico que mantiene a los mercados en vilo.
- El informe de empleo de julio mostró pérdida de 23.000 puestos, pero la inflación subyacente sigue alta, complicando el panorama para la Reserva Federal.
- Bitcoin opera cerca de USD $64.302 y los mercados reaccionan al dato de inflación que, junto al petróleo y los rendimientos a 30 años, define la dirección de los activos de riesgo.
El miércoles por la mañana, Estados Unidos publicará el índice de precios al consumidor (IPC) de julio, un dato que tiene a Wall Street más dividido que nunca. Las probabilidades de que la Reserva Federal (Fed) suba o mantenga las tasas de interés en su próxima reunión se reparten casi en partes iguales, y los inversores se preparan para un movimiento que podría afectar desde las acciones hasta Bitcoin.
Según la herramienta CME FedWatch, hay un 50.1% de probabilidad de que la Fed mantenga las tasas sin cambios en septiembre y un 49.9% de que las suba. Hace una semana, las apuestas por un aumento alcanzaban el 58%, pero un informe de empleo débil cambió el escenario.
La economía estadounidense perdió 23.000 empleos en julio, un dato que enfrió las expectativas de un endurecimiento monetario agresivo. Sin embargo, la inflación sigue siendo el principal dolor de cabeza para la Fed, y el IPC de julio podría ser el factor decisivo.
El informe llega en un momento de gran tensión geopolítica, con el petróleo subiendo por las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el estrecho de Ormuz. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años ya se encuentran cerca de su nivel más alto desde 2007, y Bitcoin negocia con cautela en torno a los USD $64.302.
Todo el mercado parece estar esperando una señal clara. Pero lo que suceda después del dato es cualquier cosa menos seguro: una cifra moderada podría encender las compras en todos los activos de riesgo, mientras que una sorpresa alta podría sepultar las esperanzas de un recorte de tasas y avivar el temor a una estanflación.
La Fed en la cuerda floja: 50.1% vs 49.9%
Las probabilidades de decisión de tasas de la Fed están prácticamente empatadas, algo inusual en los mercados financieros. La herramienta CME FedWatch muestra que los inversionistas están repartidos casi por igual entre una pausa y una subida en la reunión de septiembre.
Hace una semana, las apuestas por una subida eran del 58%, pero el informe de empleo de julio, que mostró una pérdida de 23.000 puestos, hizo que muchos fondos de cobertura y bancos ajustaran sus posiciones. Ahora, el mercado parece esperar que la Fed se tome un respiro para evaluar más evidencia.
El clima de incertidumbre es tangible. Los principales bancos de Wall Street no logran ponerse de acuerdo: algunos esperan que la Fed mantenga las tasas hasta 2026, mientras que otros ven una subida inminente si la inflación se mantiene persistente.
La encuesta del Wall Street Journal, que incluyó a 15 bancos, pronostica una inflación general de 0.12% para julio, lo que equivaldría a un 3.4% interanual. La medida subyacente, que excluye alimentos y energía, se espera que sea de 0.22%.
Estos números son clave porque la inflación subyacente es el indicador que la Fed sigue con mayor atención. Si el dato mensual se acerca al 0.2%, se consideraría consistente con el objetivo de retorno al 2% anual. Cualquier cifra más alta podría sembrar dudas sobre la efectividad de la política monetaria actual.
El comercio de Goldilocks o el espectro de la estanflación
Los economistas de HSBC esperan que el IPC de julio sea una segunda lectura suave consecutiva, después de que los precios generales de junio cayeron un 0.42%. En ese escenario, el banco pronostica una caída en los rendimientos de los bonos y un desvanecimiento de las apuestas por subidas de tasas.
Ese resultado devolvería a los activos de riesgo su telón de fondo de “Goldilocks”, una economía que no está ni demasiado caliente ni demasiado fría. Sin embargo, una cifra firme cambiaría el guion por completo.
La inflación subyacente en el indicador preferido de la Fed, el PCE, alcanzó el 3.3% en junio, frente al 2.8% del año anterior. Esta aceleración es preocupante, y los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años ya se encuentran cerca de su nivel más alto desde 2007, lo que refleja las expectativas de una inflación persistente.
Nic Puckrin, un conocido analista de mercados, señaló que esta semana se responde una pregunta clave: “¿Se está agrietando la economía estadounidense, o solo se está enfriando?”. Advirtió que si los datos salen calientes, alimentarán el comercio de estanflación, un escenario donde la inflación alta coexiste con un crecimiento débil.
El petróleo es el comodín en esta ecuación. El crudo subió el martes por las tensiones en el estrecho de Ormuz, pero luego cayó por debajo de los USD $88 por barril tras informes de progreso en las negociaciones entre Omán e Irán. Este vaivén añade más volatilidad a los mercados y presiona los rendimientos de los bonos.
El rendimiento del Tesoro a 10 años alcanzó el 4.699% el martes, antes de moderarse ligeramente. Estos niveles no se veían desde hace años y están directamente influenciados por las expectativas de inflación y la política de la Fed.
Bitcoin negocia la tensión
Las criptomonedas ya están sintiendo el pulso de este momento crucial. Bitcoin se negociaba cerca de USD $64.302 el martes, con un aumento del 0.8% en las últimas 24 horas, según datos de BeInCrypto Markets.
El activo digital sigue altamente correlacionado con los mercados tradicionales y con la política monetaria. Una postura de la Fed más dura de lo esperado suele ser negativa para Bitcoin, mientras que una pausa o un recorte podrían darle un impulso alcista.
Los analistas señalan que el nivel de USD $64.000 es importante por ser un área de soporte y resistencia clave en los últimos meses. Si el IPC de julio es suave, es probable que Bitcoin intente un avance hacia los USD $70.000, pero si el dato es elevado, podría sufrir una corrección.
Además, el clima geopolítico añade presión. El conflicto en Oriente Medio y las tensiones con Irán pueden afectar el precio del petróleo, y esto tiene un efecto dominó en la inflación y en las decisiones de la Fed.
Los traders de criptomonedas están atentos a cualquier señal que les permita ajustar sus posiciones. El volumen de operaciones ha aumentado en las últimas horas, y los contratos de opciones en el mercado de derivados muestran una mayor demanda de cobertura.
La volatilidad implícita en los próximos días es alta, lo que sugiere que el mercado espera movimientos bruscos. Bitcoin, con su alta beta al riesgo, será uno de los activos más afectados por la decisión sobre las tasas.
Kevin Warsh y la presión política
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha hecho de la reducción de la inflación su promesa distintiva. Sin embargo, su conferencia de prensa de julio dejó a los inversores inseguros sobre si realmente tomará medidas concretas.
Los rendimientos a largo plazo subieron mientras hablaba, lo que sugiere que el mercado no está convencido de su determinación. El comité de la Fed está lejos de estar unido: tres funcionarios disintieron a favor de una subida en la reunión de julio, y al menos seis votantes han señalado que podrían respaldar un endurecimiento si la inflación se mantiene firme.
La presión política también es un factor. El presidente Trump, quien nombró a Warsh, ha presionado públicamente por tasas más bajas para estimular la economía. Pero Warsh tiene que equilibrar esa presión con la necesidad de controlar la inflación.
El calendario es un factor determinante. La próxima reunión de la Fed después de septiembre cae justo antes de las elecciones de mitad de período. Si la Fed pausa en septiembre, podría retrasar cualquier primera subida hasta diciembre, lo que sería un gesto políticamente conveniente.
Una lectura moderada del IPC de julio le daría a Warsh espacio para establecer la agenda en el simposio de Jackson Hole a finales de este mes. Por el contrario, un dato firme lo forzaría a elegir entre subir las tasas ahora o arriesgarse a que se cuestione su compromiso con la inflación.
El número del miércoles decidirá a qué historia se despiertan los mercados: la de una economía que se enfría gradualmente y permite una pausa de la Fed, o la de una economía que se sobrecalienta y exige un endurecimiento inmediato.
Implicaciones para los mercados globales
Este dato no solo afecta a Estados Unidos. Los mercados de todo el mundo están pendientes, ya que las tasas de interés de la Fed influyen en los flujos de capital globales, las monedas de economías emergentes y el precio de las materias primas.
Un escenario de tasas altas por más tiempo podría fortalecer al dólar, lo que presiona a los mercados de deuda y a las criptomonedas, que suelen tener una relación inversa con el billete verde. Por otro lado, una postura más dovish (flexible) podría debilitar al dólar y dar soporte a los activos de mayor riesgo.
Los analistas recomiendan a los inversores diversificar sus carteras y estar preparados para la volatilidad. La historia reciente ha demostrado que los datos de inflación pueden generar movimientos bruscos del 2% o 3% en los principales índices, y de más del 5% en Bitcoin.
El informe del IPC de julio es, sin duda, el evento macroeconómico más importante de la semana, y su impacto podría extenderse más allá de los próximos días. Las decisiones de la Fed sobre las tasas de interés afectan a los costos de financiamiento de empresas y consumidores, a la valoración de las acciones y a la rentabilidad de los bonos.
En el sector de las criptomonedas, la incertidumbre es un arma de doble filo. Mientras algunos ven en la baja del mercado una oportunidad de compra, otros prefieren esperar a que se aclare el panorama. Lo que es seguro es que la publicación de este miércoles será un catalizador para el siguiente movimiento.
Los inversores de largo plazo parecen mantenerse firmes, pero los traders de corto plazo están ajustando sus estrategias en cada vencimiento de datos económicos. El nivel de atención sobre el dato de inflación es comparable al de las reuniones de la Fed o los anunciones de empleo.
En conclusión, el IPC de julio no es un dato más. Es un punto de inflexión que podría redefinir la política monetaria de la Fed, el rumbo de los mercados y la trayectoria de Bitcoin en el segundo semestre. Todo está por decidirse, y la moneda sigue en el aire.
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