El entusiasmo de los trabajadores estadounidenses por la inteligencia artificial se está convirtiendo en frustración, presión y temor a los despidos. Un análisis de reseñas laborales muestra una caída drástica del sentimiento positivo, fuertes diferencias entre generaciones y género, y una brecha cada vez mayor entre ejecutivos y empleados.
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- El sentimiento positivo hacia la IA cayó del 81% en 2019 al 43% en mayo de 2026, mientras las opiniones negativas alcanzaron el 53%.
- Solo el 21% de los comentarios de mujeres de la Generación Z fueron positivos, frente al 42% entre los hombres de la misma generación.
- Los ejecutivos son los más optimistas, mientras los ajustadores de seguros, escritores y representantes de servicio al cliente expresan críticas generalizadas.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa abstracta para convertirse en una experiencia cotidiana dentro de las empresas estadounidenses, y esa transición está modificando la percepción de quienes deben utilizarla. Un análisis de reseñas de empleadores publicadas en Glassdoor revela que el sentimiento positivo de los trabajadores hacia la IA cayó del 81% en 2019 al 43% en mayo de 2026, mientras las opiniones negativas subieron hasta el 53%.
El deterioro no se explica únicamente por el temor a perder el empleo. Las reseñas también describen herramientas con errores, imposición de sistemas que los empleados no consideran útiles, vigilancia interna, expectativas de productividad poco realistas y una experiencia del cliente que puede empeorar cuando la automatización desplaza el criterio humano.
La experiencia laboral define la percepción de la IA
Los ejecutivos aparecen como el grupo más favorable a la inteligencia artificial, una diferencia que refleja su posición frente a los beneficios y costos de la adopción tecnológica. En las reseñas analizadas, los cargos de liderazgo califican la IA con el sentimiento positivo más alto, mientras que los empleados situados en la operación diaria suelen describir problemas concretos de implementación.
Los arquitectos de software mencionan la IA con mayor frecuencia que cualquier otro cargo y, en términos generales, lo hacen de manera positiva. La situación cambia entre los ingenieros de software, cuyo trabajo se concentra más en escribir y revisar código: el 57% de sus comentarios relacionados con la IA tiene un tono negativo, según el análisis correspondiente al periodo entre junio de 2025 y mayo de 2026.
En el extremo más crítico se encuentran los ajustadores de reclamos de seguros, quienes califican los esfuerzos de IA de sus empleadores como casi completamente negativos. Sus reseñas suelen cuestionar que la gerencia imponga herramientas con errores, una experiencia que transforma la promesa de eficiencia en más trabajo, correcciones y tensión para el personal.
Los escritores, contadores y representantes de servicio al cliente también presentan una relación ampliamente negativa con la tecnología, con una proporción aproximada de cuatro comentarios críticos por cada comentario favorable. En el caso de los trabajadores de reclamos de seguros y los periodistas, el sentimiento negativo llega hasta el 98% y el 81%, respectivamente, aunque ambos grupos tienen niveles distintos de exposición potencial a la automatización.
Más adopción no significa mayor satisfacción
Los trabajos que apenas tienen contacto con la IA, como los de carniceros y electricistas, rara vez mencionan el tema en sus reseñas. Sin embargo, cuando una ocupación alcanza un nivel moderado de exposición, las referencias a la tecnología aparecen en casi todas las profesiones, independientemente de cuánto amenace realmente la automatización a ese puesto.
La frecuencia de esas menciones creció 240% entre mayo de 2025 y mayo de 2026, según Glassdoor. En una perspectiva más amplia, la proporción de reseñas estadounidenses que incluían términos como IA, LLM, GPT, inteligencia artificial u OpenAI pasó de menos del 0,2% en enero de 2019 a más del 2,3% en mayo de 2026.
Entre los comentarios positivos detallados, dos tipos de experiencia concentran la mayoría de las respuestas favorables. El 44% corresponde a trabajadores de empresas que se benefician directamente del auge de la IA, identificados en el análisis como ganadores de la IA, mientras que otro 41% elogia a empleadores que entregan herramientas, capacitación y apoyo durante la adopción.
Alrededor del 27% de las reseñas positivas, no obstante, contiene únicamente elogios genéricos y carece de detalles sobre una mejora concreta. Esa diferencia importa porque sugiere que la satisfacción no depende simplemente de anunciar una estrategia de IA, sino de demostrar que la tecnología aporta recursos, formación y respaldo a las personas que deben usarla.
Las causas del malestar van más allá de los despidos
El miedo a perder el empleo es la queja individual más frecuente entre los comentarios negativos y representa el 20% del total. Aunque la cifra confirma la preocupación por la sustitución laboral, también muestra que cuatro de cada cinco críticas negativas apuntan a otros problemas vinculados con la forma en que las empresas introducen y administran estas herramientas.
Otro 14% de los comentarios cuestiona que las compañías obliguen a sus trabajadores a utilizar IA, incluso cuando los sistemas no parecen maduros o adecuados para la tarea. Un 13% considera que la tecnología distrae del negocio principal o deteriora la experiencia del cliente, especialmente cuando la automatización añade fricciones en lugar de resolverlas.
El uso interno de la IA también genera críticas por su carácter alienante, una categoría que representa el 10% de los comentarios negativos e incluye referencias a vigilancia laboral y mensajes automatizados de la gerencia. Además, el 8% describe como poco realistas las metas de productividad establecidas por los jefes después de incorporar sistemas de inteligencia artificial.
Existe, sin embargo, un segmento de trabajadores críticos que no rechaza la tecnología, sino que reclama una adopción más rápida o mejores herramientas. Cerca del 10% de los comentarios negativos se queja de que la empresa avanza demasiado lentamente en IA o no proporciona los recursos necesarios, lo que revela que el tono desfavorable no siempre equivale a una postura anti-IA.
Una brecha generacional y de género cada vez más visible
Los hombres califican positivamente la IA en el 45% de las ocasiones, frente al 32% entre las mujeres. Por generaciones, la Generación X registra la mayor proporción de comentarios positivos, con 47%, seguida por los millennials con 40% y la Generación Z con 33%.
La distancia más marcada aparece entre los trabajadores jóvenes. Solo el 21% de los comentarios sobre IA publicados por mujeres de la Generación Z es positivo, mientras que entre los hombres de esa generación alcanza el 42%, una diferencia que duplica prácticamente la aceptación registrada entre ambos grupos.
El análisis señala que las diferencias de industria y ocupación pueden ayudar a explicar la brecha de género entre los trabajadores de la Generación X. Para la Generación Z, en cambio, esos factores no explican por sí solos la distancia observada, lo que deja abierta la necesidad de estudiar otras experiencias laborales y percepciones sobre el futuro profesional.
La industria tecnológica concentra la mayor cantidad de menciones a la IA y muestra un balance aproximadamente equilibrado entre opiniones positivas y negativas. Los trabajadores de medios y comunicaciones también hablan de la tecnología con frecuencia, aunque tienden a evaluarla de manera más crítica, mientras que las artes y las organizaciones sin fines de lucro registran las percepciones más negativas.
El tamaño de la empresa también cambia el resultado
La escala del empleador aparece como otro factor relacionado con el sentimiento hacia la inteligencia artificial. En compañías con menos de 200 trabajadores, el 51% de los comentarios relacionados con IA es negativo, mientras que en empresas con más de 10.000 empleados la proporción asciende al 67%.
El dato sugiere que las grandes organizaciones pueden estar introduciendo la tecnología con una intensidad capaz de hacer más visibles sus costos internos. También es posible que la presión sobre la productividad, los procesos automatizados y las comunicaciones corporativas tenga una presencia más constante en compañías con estructuras laborales de gran tamaño.
Glassdoor advierte que sus reseñas no representan a toda la fuerza laboral de Estados Unidos y que los empleados insatisfechos podrían tener mayor disposición a publicar opiniones. Por esa razón, la evolución a lo largo del tiempo resulta más informativa que las cifras brutas, siempre que el sesgo de negatividad de la plataforma se haya mantenido relativamente estable durante el periodo analizado.
El panorama descrito por Glassdoor coincide con una brecha más amplia en la percepción de la tecnología. El Índice de IA de Stanford 2026 señala que el 73% de los expertos espera un impacto positivo de la IA en la forma de realizar el trabajo, frente a solo el 23% del público.
La percepción de los ejecutivos contrasta con la del público
El Índice de IA de Stanford 2026 documenta así una brecha amplia entre la opinión de los expertos y la del público. El 73% de los expertos considera positivo el impacto de la IA sobre la forma en que las personas realizan sus trabajos, pero solo el 23% del público comparte esa evaluación.
La diferencia ayuda a explicar por qué las empresas pueden acelerar sus planes de automatización mientras una parte importante de sus empleados expresa desconfianza. Quienes toman decisiones estratégicas suelen observar oportunidades de crecimiento, ahorro o expansión, mientras que los trabajadores enfrentan de inmediato los errores de las herramientas, la supervisión y los cambios en sus responsabilidades.
Las reseñas analizadas muestran que la aceptación aumenta cuando las compañías ofrecen capacitación, herramientas funcionales y apoyo durante la transición. En contraste, la imposición de sistemas defectuosos, las metas desmedidas y la automatización de la comunicación gerencial convierten la IA en un símbolo de presión, incluso para empleados que no se oponen a la tecnología.
El resultado plantea un desafío para las empresas que pretenden aprovechar la inteligencia artificial sin deteriorar la confianza interna. La reacción de los trabajadores indica que la adopción no se medirá solo por cuántas herramientas se implementen, sino también por si esas herramientas mejoran realmente el trabajo, protegen las capacidades profesionales y ofrecen un beneficio visible para quienes las utilizan.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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