El diésel estadounidense bajó de su máximo reciente, pero sigue 71% por encima de hace un año y su encarecimiento alimenta la preocupación por la inflación y los rendimientos de los bonos. Las medidas anunciadas por Donald Trump, incluido un acuerdo para liberar combustible ruso en los mercados, podrían ofrecer un alivio limitado.
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- El precio promedio nacional del diésel ronda los USD 6,28 por galón, frente a un máximo reciente de USD 6,53, según AAA.
- Desde mayo, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se ha correlacionado más estrechamente con el diésel que con el crudo, de acuerdo con Amrita Sen.
- Expertos advierten que aplazar el impuesto al diésel teñido y liberar combustible ruso podrían no reducir de forma significativa los costos.
🚨 Diésel en EE.UU.: alivio limitado y presión inflacionaria
El galón promedia USD 6,28, un 71% más que hace un año, según AAA.
Desde mayo, el bono del Tesoro a 10 años se ha correlacionado más con el diésel que con el crudo.
El aplazamiento de un impuesto y el acuerdo sobre… pic.twitter.com/iuEEPUysGj
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El diésel presiona la inflación y los bonos mientras Trump busca alivio
El combustible que se filtró a toda la economía
El precio del diésel en Estados Unidos retrocedió desde su máximo reciente, pero continúa en niveles que inquietan a empresas, mercados y consumidores. El promedio nacional ronda los USD 6,28 por galón, frente al máximo de USD 6,53, y permanece 71% por encima del registrado hace un año, según AAA.
El precio del crudo por sí solo no refleja toda la presión que soportan los mercados de combustibles refinados. Los daños a la capacidad de refinación en Medio Oriente y Rusia han contribuido a restringir la oferta de diésel, según reportes recientes.
El diésel es un insumo central para la manufactura, la agricultura y la logística, por lo que su costo no se queda en las estaciones de servicio. Los últimos índices de precios al consumidor y al productor mostraron aumentos en los costos de transporte, mientras encuestas a gerentes de compras registraron fuertes alzas en los precios que pagan las empresas.
Amrita Sen, directora de inteligencia de mercado y cofundadora de Energy Aspects, sostuvo en el Financial Times que los productos refinados se han negociado durante meses al doble del precio del crudo, una situación que describió como inédita. A su juicio, son el diésel y la gasolina, más que el petróleo sin refinar, los que terminan impulsando la inflación.
La conexión con los rendimientos de los bonos
Cuando los costos del combustible elevan las expectativas de inflación, algunos inversionistas pueden anticipar una política monetaria más restrictiva. Esa posibilidad podría contribuir a presionar al alza los rendimientos de los bonos, mientras los mercados evalúan las perspectivas de las tasas de interés.
El aumento de los rendimientos también encarece el financiamiento para consumidores, lo que puede sumar presión a hogares que ya enfrentan precios más altos en bienes y transporte. La relación habitual entre el crudo y los productos refinados, que durante años permitió usar al petróleo como indicador de los costos energéticos, se ha debilitado en medio de la crisis de refinación.
Sen señaló que, desde mayo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años mantiene una correlación más estrecha con el precio del diésel que con el del crudo. La analista describió ese vínculo como algo que ocurre por primera vez, una señal de cuánto pesa el combustible refinado en las expectativas económicas actuales.
La correlación no significa por sí sola que el diésel determine los rendimientos ni que ambos precios siempre se muevan juntos. Sí muestra, según el análisis citado por Fortune, que los mercados observan con atención los combustibles que llegan a la economía real, pues sus costos pueden influir en las previsiones de inflación y en las apuestas sobre las tasas.
Las medidas de Trump y sus límites
La Casa Blanca ha prestado más atención al costo del diésel mientras aumenta la presión por la asequibilidad. El lunes, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para aplazar hasta fin de año el impuesto federal de 24,4 centavos por galón sobre el diésel teñido. Los estados mantienen gravámenes propios.
El viernes, Trump anunció además un acuerdo con Vladimir Putin para liberar diésel ruso en el mercado estadounidense y mundial, un giro notable tras años de presión estadounidense contra Moscú por la invasión de Ucrania. Según las cantidades anunciadas, Rusia suministraría más de 300.000 toneladas de inmediato, otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón de toneladas después.
La noticia contrasta con la ley de sanciones de amplio alcance que Trump firmó el mes anterior, la cual establece aranceles severos para los principales compradores de energía rusa.
Sin embargo, agricultores y camioneros han dicho que aplazar el impuesto ofrecería poco alivio, porque el diésel cuesta USD 2,60 más por galón que hace un año y el gravamen federal equivale a solo 24,4 centavos. La diferencia entre el aumento anual del combustible y el ahorro fiscal previsto limita el alcance inmediato de la medida para quienes dependen de él.
Un posible alivio con impacto incierto
Los expertos en energía también dudan que el acuerdo con Rusia cambie de forma sustancial el precio que pagan los consumidores. Michael Lynch, distinguido fellow de la Energy Policy Research Foundation, dijo a Associated Press que el suministro podría limitarse a redirigir cargamentos: los compradores actuales de Rusia buscarían combustible en otros mercados, con un efecto neto reducido sobre los precios.
La objeción apunta a la diferencia entre anunciar más volumen y aumentar efectivamente la oferta disponible para el mercado mundial. Si los cargamentos rusos ya estaban destinados a otros clientes, su llegada a Estados Unidos no necesariamente representaría una expansión equivalente del suministro total, según el razonamiento de Lynch.
La lectura política tampoco garantiza que una caída de los combustibles se traduzca en más apoyo electoral. Una encuesta de Politico encontró que solo 10% de los votantes indecisos dijeron que serían más propensos a votar por un republicano si la gasolina bajara USD 1 por galón; 29% afirmó que no cambiaría su decisión y 57% no sabía.
Las respuestas fueron similares cuando se consultó por el posible efecto de terminar la guerra con Irán y de una fuerte caída de la inflación en las preferencias para las elecciones de medio término. Un operador republicano que trabaja en contiendas de estados clave dijo a Politico que Trump podría tener dificultades para convencer a los votantes, incluso si lograra avances, porque muchos ya no confiarían en sus promesas.
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