Por Canuto  

Una encuesta de MSCI revela que los ETF activos podrían ganar una participación significativa en las carteras de asesores de Estados Unidos y Europa, mientras los fondos mutuos pierden terreno y los activos privados enfrentan dudas por su liquidez.

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  • El 71% de los asesores consultados planea aumentar el uso de ETF activos durante los próximos dos años.
  • El 58% considera que un nuevo ETF activo podría desplazar un fondo mutuo o una posición UCITS existente.
  • Solo el 16% cree que los mercados privados son adecuados para una estructura ETF, principalmente por los riesgos de liquidez y valoración.

 


Los fondos cotizados en bolsa (ETF) activos se perfilan como uno de los instrumentos con mayor capacidad de expansión dentro de las carteras administradas por asesores financieros.

Una encuesta de MSCI a 450 profesionales de Estados Unidos y Europa encontró que el 71% planea aumentar su uso durante los próximos dos años, una señal de que la estructura dejó de ser una alternativa marginal frente a los vehículos pasivos.

El sondeo también mostró que el mercado ya cuenta con una base amplia de usuarios, pues el 87% de los asesores consultados indicó que actualmente invierte en ETF activos. Al mismo tiempo, el 62% afirmó que pretende elevar sus asignaciones a ETF pasivos, lo que sugiere que ambos formatos podrían crecer dentro de las carteras, aunque con funciones distintas y una competencia cada vez más visible por el capital disponible.

Los ETF activos combinan la negociación intradía de un fondo cotizado con decisiones de inversión que no siguen necesariamente un índice de referencia. Para los asesores, esa combinación puede facilitar la implementación de estrategias diferenciadas, siempre que el producto ofrezca liquidez, eficiencia operativa y una propuesta de valor suficientemente clara frente a los fondos tradicionales.

Jana Haines, directora global de índices de MSCI, describió el cambio como una discusión sobre los usos concretos de la estructura y no únicamente sobre su adopción. Según Haines, los ETF pasivos todavía forman la base de la mayoría de las carteras, pero los activos se están volviendo convencionales y la pregunta ahora es dónde aportan mayor valor.

Fondos mutuos bajo presión

La encuesta apunta a que el crecimiento de los ETF activos no dependería solamente de dinero nuevo entrando al mercado. El 58% de los participantes señaló que un ETF activo lanzado por un gestor que ya utiliza probablemente desplazaría un fondo mutuo existente o una posición UCITS, lo que plantea una transformación de formato más que una expansión puramente incremental.

La permanencia del gestor resulta relevante porque reduce una de las barreras habituales para cambiar de producto. En muchos casos, el asesor no tendría que abandonar una estrategia conocida ni modificar por completo su evaluación del administrador, sino trasladar una exposición existente hacia una clase con negociación bursátil y características operativas diferentes.

La mitad de los encuestados afirmó que cambiaría hacia una versión ETF activa de una estrategia que ya posee. Entre los selectores de fondos, el 85% mostró apertura a utilizar una clase de acciones ETF de esa misma estrategia, un dato que refuerza la posibilidad de que los administradores aprovechen productos conocidos para atraer activos hacia nuevos envoltorios.

Los cambios regulatorios mencionados en la encuesta también ampliaron el margen de maniobra de los gestores. En marzo, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos concedió el último fragmento de exención necesario para que los intermediarios negocien acciones ETF de fondos con múltiples clases, permitiendo combinar clases de acciones de fondos mutuos y ETF dentro de una misma cartera.

Liquidez y mercados privados

El entusiasmo por los ETF activos no se extiende de manera automática a cualquier tipo de activo subyacente. Aunque el 49% de los asesores dijo que accedería a activos privados o menos líquidos mediante un ETF, solo el 16% consideró que los mercados privados son adecuados para este formato, una diferencia que expone las limitaciones estructurales de empaquetar inversiones difíciles de negociar.

La principal preocupación se relaciona con el posible desajuste entre la liquidez del ETF y la de los activos que mantiene. El 62% de los participantes identificó ese riesgo, mientras que el 50% expresó inquietudes sobre la transparencia de las valoraciones y el 44% mencionó la falta de un historial suficiente para evaluar el desempeño del vehículo.

La liquidez y la eficiencia de negociación ocuparon un lugar central en las prioridades de los asesores, con un 68% situándolas entre los factores más importantes. Esa exigencia ayuda a explicar por qué existe mayor aceptación para estrategias activas sobre activos negociables, pero persiste la cautela cuando el fondo depende de instrumentos cuyo precio se determina con menor frecuencia o mediante estimaciones.

El precio también cambia según la dificultad de acceso a la estrategia. Solo el 12% de los consultados estaría dispuesto a pagar una comisión superior por una exposición de beta central, mientras que el 58% aceptaría una prima cuando el producto ofrece acceso a estrategias difíciles de alcanzar, una diferencia que puede influir en el diseño y la distribución de futuros ETF activos.

Más interés por mercados emergentes

La encuesta registró además una orientación internacional en las decisiones futuras de asignación. Cerca del 45% de los asesores espera ampliar sus posiciones en renta variable, y dentro de ese grupo el 39% prefiere los mercados emergentes, frente al 24% que se inclina por los mercados desarrollados.

Estos porcentajes no describen una salida de los mercados desarrollados ni una recomendación universal para aumentar la exposición emergente. Reflejan, más bien, que una parte de los asesores observa oportunidades adicionales fuera de sus mercados locales y puede considerar que un ETF activo ofrece flexibilidad para seleccionar compañías, sectores o regiones dentro de esos universos.

MSCI no reveló cómo se distribuyeron las 450 respuestas entre Estados Unidos y Europa, por lo que la encuesta no permite determinar si la preferencia por mercados emergentes se concentra en una región específica. Esa limitación también aconseja interpretar los resultados como una señal agregada de sentimiento profesional, no como una medición uniforme de cada mercado.

El panorama que surge combina dos tendencias simultáneas: los ETF activos ganan legitimidad como herramientas para complementar las estrategias pasivas, mientras los asesores mantienen criterios estrictos para aceptar activos menos líquidos. La expansión dependerá de que los nuevos productos demuestren una negociación eficiente, valoraciones transparentes y ventajas suficientemente claras frente a fondos mutuos y ETF tradicionales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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