Por Canuto  

La presión eléctrica de los centros de datos está impulsando planes para devolver a la red tres reactores nucleares cerrados en Estados Unidos. Los proyectos, vinculados a Microsoft y Google en dos de los casos, sumarían 2,25 GW, aunque sus calendarios y aprobaciones todavía difieren.
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  • Palisades, Crane Clean Energy Center y Duane Arnold proyectan aportar en conjunto 2,25 GW, con fechas de entrada previstas entre 2027 y 2029.
  • Microsoft respaldará la energía de Crane con un contrato de 20 años, mientras Google participa en el proyecto de Duane Arnold.
  • Las previsiones de demanda para centros de datos en los tres estados son amplias y dependen de proyectos que podrían construirse, retrasarse o no concretarse.


Estados Unidos avanza con planes para recuperar tres reactores nucleares que dejaron de operar, una decisión que busca sumar electricidad a una red bajo presión por la expansión de los centros de datos y la inteligencia artificial. Según Tom’s Hardware, las centrales Palisades, en Michigan; Crane Clean Energy Center, en Pensilvania; y Duane Arnold, en Iowa, podrían aportar en conjunto 2,25 GW, aunque sus cronogramas van de 2027 a 2029.

El regreso no responde a una sola fórmula: los proyectos tienen distintos operadores, clientes, necesidades de inversión y etapas regulatorias. La apuesta refleja un cambio en el valor económico de la energía nuclear, que antes llevó al cierre de las tres instalaciones por sus costos laborales y de mantenimiento, pero que ahora puede resultar atractiva para grandes consumidores que priorizan asegurar electricidad.

Tres proyectos y una capacidad de 2,25 GW

El proyecto más avanzado de los tres, de acuerdo con la información publicada, es el de Palisades, en Michigan, operado por Holtec Palisades. La central, que había iniciado un proceso activo de desmantelamiento, proyecta entregar 800 MW alrededor de marzo de 2027; la nota señala que cargó combustible en agosto de 2026, un hito que convertiría su retorno en el primer caso de un reactor que vuelve a operar después de comenzar su desmantelamiento.

La situación de Palisades distingue el proyecto de una simple reactivación de equipos en reserva, porque su operador debe revertir un proceso que ya había comenzado. Holtec obtuvo un préstamo de USD 1.520 millones del Departamento de Energía de Estados Unidos para el proyecto. La agencia anunció el cierre del financiamiento en septiembre de 2024, a través de su programa de reinversión en infraestructura energética (Energy Infrastructure Reinvestment).

En Pensilvania, Constellation Energy trabaja para recuperar la Unidad 1 de Three Mile Island, rebautizada como Crane Clean Energy Center. La empresa anunció en 2024 que invertiría USD 1.600 millones en el proyecto y luego consiguió un préstamo de USD 1.000 millones del Departamento de Energía en 2025, dentro de un impulso de financiamiento nuclear de la administración Trump, según el reporte.

Crane proyecta incorporar 835 MW en algún momento de 2027, mientras que Duane Arnold Energy Center, en Iowa, apunta a sumar 615 MW en 2029. La suma de las tres capacidades previstas alcanza 2.250 MW, o 2,25 GW; los calendarios distintos significan que la potencia no estaría disponible al mismo tiempo ni de manera inmediata para responder al crecimiento del consumo.

Microsoft y Google buscan asegurar suministro

Microsoft firmó un contrato de compra de energía de 20 años con Constellation para respaldar el proyecto Crane, según anunció la empresa. El acuerdo ofrece una demanda de largo plazo para la central, aunque la información publicada no precisa qué proporción de los 835 MW recibirá Microsoft ni cómo se distribuirá la energía restante.

La alianza de Iowa reúne a NextEra Energy y Google para devolver a la red el centro Duane Arnold. John Ketchum, CEO de NextEra, dijo que la compañía estaba satisfecha con el acuerdo de cooperación porque, según sus palabras, ninguno de los costos recaería sobre los clientes residenciales de Iowa; esa declaración expresa la posición de la empresa sobre el esquema del proyecto. NextEra y Google anunciaron su colaboración en octubre de 2025.

Los acuerdos con grandes tecnológicas ilustran por qué algunas instalaciones nucleares que antes no resultaban competitivas ahora pueden atraer capital y clientes. Los centros de datos necesitan una oferta eléctrica considerable y, ante las dificultades para obtener conexiones a la red, sus operadores pueden estar dispuestos a pagar una prima por asegurar energía antes, en lugar de esperar décadas a que se construyan nuevas fuentes de suministro.

Ese interés corporativo no elimina los trámites ni las incertidumbres de cada central. Los proyectos siguen sujetos a sus calendarios, a la disponibilidad de equipos y a las condiciones económicas, mientras que Crane aún necesita una aprobación clave de la Comisión Reguladora Nuclear antes de cargar combustible; el respaldo de un cliente o de un prestamista, por sí solo, no equivale a autorización para operar.

La seguridad y los permisos siguen en el centro

El nombre de Three Mile Island remite al accidente de 1979, cuando la Unidad 2 sufrió una fusión parcial del núcleo. El proyecto actual busca restaurar la Unidad 1, una unidad distinta que, según la nota, no tuvo problemas significativos antes de su cierre en 2019; la fuente describe las consecuencias ambientales del accidente de la Unidad 2 como relativamente moderadas.

La Comisión Reguladora Nuclear inspeccionó la Unidad 1, pero todavía debe dar su aprobación antes de que Crane comience a cargar combustible. Esa revisión resulta central para el cronograma de 2027, pues el proyecto debe completar tanto los trabajos de recuperación como los requisitos de seguridad antes de aportar los 835 MW previstos.

Palisades presenta otro desafío regulatorio y operativo: la central había entrado en proceso de desmantelamiento, una condición que vuelve inusual su plan de retorno. El reporte considera que sería la primera vez que un reactor nuclear vuelve a operar después de que comenzó su desmantelamiento, y ubica a esta instalación como la más adelantada de las tres en su proceso de reapertura.

Los antecedentes de cierre también recuerdan que la energía nuclear no se convirtió de pronto en una opción barata. Las tres instalaciones dejaron de operar en distintos momentos porque los gastos de personal y mantenimiento hacían que su electricidad costara más que la de otras fuentes; el nuevo escenario de demanda modifica el cálculo comercial, pero no borra los costos ni las exigencias de seguridad.

Demanda estimada, no consumo garantizado

Las proyecciones estatales citadas por Tom’s Hardware muestran rangos amplios para las necesidades de los centros de datos alrededor de 2030. Michigan podría requerir entre 1,2 y 2,3 GW, Pensilvania entre 0,8 y 3,4 GW, e Iowa entre 1,55 y 2,8 GW; estas cifras aproximadas no describen un consumo ya contratado, sino escenarios asociados con proyectos previstos.

La amplitud de esos rangos deja claro que la demanda futura no está asegurada. Algunos centros de datos planeados pueden no construirse, mientras que otros podrían retrasarse por las condiciones económicas, la disponibilidad de hardware o la resistencia pública a grandes desarrollos, de modo que las necesidades efectivas podrían apartarse de las previsiones citadas.

La conexión a la red aparece como uno de los principales obstáculos para levantar nuevos centros de datos, según el reporte. En ese contexto, recuperar reactores existentes puede ofrecer una alternativa a esperar por nuevas instalaciones de generación, aunque los tres proyectos tienen fechas de entrada diferentes y requieren completar sus propios trabajos, financiamiento y procesos de autorización.

La vuelta de Palisades, Crane y Duane Arnold apunta a una intersección entre infraestructura energética y expansión tecnológica: la IA aumenta la atención sobre el suministro, y las empresas buscan fórmulas para cubrir su consumo previsto. Los 2,25 GW anunciados constituyen una capacidad proyectada, no una garantía de entrega inmediata ni una prueba de que toda esa electricidad vaya directamente a centros de datos.


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