Por Canuto  

Bitcoin se acercó a USD $65.000 después de que los datos de inflación de Estados Unidos sorprendieran a la baja, pero el repunte activó ventas entre titulares de largo y corto plazo. El petróleo, la guerra y el miedo extremo mantienen abierta la duda sobre la duración del avance.

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  • Los titulares de largo plazo que compraron cerca de máximos anteriores están vendiendo con pérdidas durante el rebote.
  • Los inversores de corto plazo obtienen ganancias superiores a USD $4 millones diarios, en niveles similares a los observados en mayo.
  • El IPC estadounidense de junio cayó por debajo de las expectativas, aunque analistas advierten que el repunte del petróleo puede cambiar la lectura de julio.

 


Bitcoin (BTC) recuperó terreno esta semana y se acercó a USD $65.000, después de avanzar desde aproximadamente USD $61.500. El movimiento recibió un impulso importante tras la publicación de datos de inflación de Estados Unidos más moderados de lo esperado.

Sin embargo, la recuperación también activó ventas entre dos grupos identificados mediante datos en cadena. La presión proviene tanto de inversores que mantienen monedas desde hace varios meses como de participantes que compraron durante los mínimos recientes.

Glassnode define como titulares de largo plazo a las direcciones o carteras que conservan sus activos durante al menos cinco meses. Según el análisis citado por CoinDesk, varios de estos inversores adquirieron bitcoin cerca de los máximos del año pasado.

Una parte de esos titulares está capitulando o utiliza el rebote para vender con pérdidas. En lugar de esperar una recuperación más profunda, sus operadores parecen preferir asegurar una pérdida menor que la registrada cuando bitcoin cotizaba por debajo de USD $60.000.

El comportamiento sugiere que la confianza de quienes todavía arrastran pérdidas del ciclo anterior continúa debilitada. La subida del precio no ha sido suficiente para convencerlos de mantener sus posiciones durante una posible nueva caída.

El segundo grupo corresponde a los titulares de corto plazo que compraron cerca de los mínimos recientes. Estos inversores están realizando ganancias a un ritmo superior a USD $4 millones por día, según la información disponible.

La intensidad de esas ventas recuerda a la observada en mayo. En aquella ocasión, bitcoin avanzó brevemente hasta su promedio móvil de 200 días, situado por encima de USD $82.000, antes de enfrentar una toma de ganancias significativa.

Cuando ambos grupos venden al mismo tiempo, el mercado recibe un suministro adicional justo cuando intenta romper al alza. Esa coincidencia puede ralentizar el avance, aunque por sí sola no determina si la tendencia cambiará de forma definitiva.

Qué muestran las métricas de largo y corto plazo

Las pérdidas realizadas de los titulares de largo plazo aumentan a medida que bitcoin se acerca a USD $66.000. La métrica refleja que compradores de la parte alta del ciclo están utilizando el repunte como una oportunidad de salida.

El analista citado en el informe señaló que esos inversores están asegurando pérdidas menores que las sufridas durante los mínimos inferiores a USD $60.000. La decisión revela una convicción agotada entre los participantes que aún no recuperan su inversión.

Vender durante una subida suele indicar una prioridad defensiva. El inversor no espera necesariamente capturar el máximo, sino reducir su exposición mientras encuentra un precio más favorable que el observado durante la fase de debilidad.

La conducta de los titulares de corto plazo presenta una señal diferente, aunque produce el mismo efecto sobre la oferta disponible. Quienes compraron cerca de los mínimos ahora convierten parte de sus ganancias en efectivo.

La toma de ganancias no implica que todos esos operadores abandonen el mercado. Algunos pueden vender solo una fracción de sus monedas para proteger capital, mientras mantienen el resto por si la recuperación continúa.

La referencia a niveles similares a los de mayo ayuda a dimensionar la magnitud del movimiento. En ese momento, la subida hacia el promedio de 200 días coincidió con una ola de ventas de participantes que habían comprado más abajo.

Para el mercado, la combinación actual crea una tensión entre compradores y vendedores. Los datos macroeconómicos favorecen el apetito por riesgo, pero la actividad en cadena muestra que varios participantes aprovechan la fortaleza para reducir posiciones.

El analista resumió el patrón como una venta en la fortaleza. Esa estrategia contrasta con la expectativa de quienes prefieren esperar una recuperación completa antes de desprenderse de monedas adquiridas cerca de los máximos.

La inflación impulsa el precio, pero el petróleo introduce dudas

El avance de bitcoin ocurrió después de que el índice de precios al consumidor de Estados Unidos aumentara 3,5% interanual en junio. La cifra quedó por debajo del pronóstico de consenso de 3,8% y representó un enfriamiento notable frente a los meses anteriores.

El IPC básico, que excluye alimentos y energía, registró un aumento interanual de 2,6%. Además, la lectura mensual se mantuvo plana, un resultado que redujo la preocupación por nuevas presiones inflacionarias inmediatas.

El índice de precios al productor de junio también se ubicó por debajo de las expectativas. Ese indicador ofrece pistas sobre la inflación futura, por lo que su lectura reforzó inicialmente la percepción de que las presiones sobre los precios estaban moderándose.

Los datos redujeron los temores sobre posibles aumentos de las tasas de interés de la Reserva Federal. En respuesta, el índice del dólar cayó medio punto porcentual durante la semana, hasta 100,48.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense también disminuyeron. Un dólar más débil y menores rendimientos suelen mejorar las condiciones para los activos considerados de riesgo, entre ellos bitcoin.

No obstante, algunos observadores cuestionan la vigencia de esa interpretación. Su argumento central es que la caída del precio de la gasolina explicó buena parte del menor crecimiento del costo de vida registrado en junio.

Ryan Lee, analista jefe del exchange de criptomonedas Bitget, explicó que la gasolina cayó 10% durante junio. Según su evaluación, ese movimiento ya se había revertido antes de que se publicara el informe.

Lee también señaló que el crudo Brent alcanzó un máximo de un mes mientras se intensificaba la situación en el estrecho de Ormuz. Por esa razón, considera que los mercados están reaccionando a una fotografía de junio mientras julio se desarrolla bajo condiciones distintas.

El analista añadió que el dato de julio será el primero que incorpore la prima asociada con la guerra. Esto podría alterar la lectura de inflación y modificar las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.

Guerra, miedo extremo y sostenibilidad del avance

La recuperación de bitcoin no ocurre en un entorno completamente favorable. Los ataques de Estados Unidos contra Irán continuaban por cuarto día consecutivo, según el contexto citado en el informe.

Jasper De Maere, operador de mercados extrabursátiles en Wintermute, reconoció que los datos de inflación resultaron constructivos. También observó que los titulares positivos ofrecieron un alivio después de varias sesiones de presión.

De Maere pidió cautela porque el escenario geopolítico todavía no se ha despejado. Para el operador, un dato de inflación moderado no equivale a un cambio permanente en el apetito por riesgo cuando continúa una escalada militar activa.

El índice de Miedo y Codicia apenas pasó de 22 a 25 durante la semana. Ambas lecturas permanecen dentro de la categoría de miedo extremo, lo que muestra que el repunte no ha transformado el ánimo general del mercado.

La reacción limitada del indicador contrasta con la recuperación del precio. Bitcoin avanzó desde USD $61.500 hasta casi USD $65.000, pero los participantes todavía muestran cautela frente a la posibilidad de una nueva corrección.

El mercado también debe evaluar el efecto de los precios energéticos sobre los próximos datos económicos. Un petróleo más caro puede elevar las expectativas de inflación y presionar nuevamente al dólar y a los rendimientos de los bonos.

Si esa dinámica se materializa, el argumento de una política monetaria más flexible podría perder fuerza. En ese escenario, bitcoin enfrentaría un entorno menos favorable justo cuando los titulares de largo plazo ya están aprovechando el rebote para vender.

La presión vendedora tampoco elimina la posibilidad de que el precio continúe subiendo. Si entran suficientes compradores y la oferta disponible se absorbe, las ventas de ambos grupos podrían funcionar como una fase de redistribución antes de otro movimiento alcista.

Por ahora, los datos en cadena apuntan a una convicción inestable. Los compradores de máximos reducen pérdidas y los compradores de mínimos aseguran ganancias, mientras los operadores macroeconómicos intentan determinar si el alivio inflacionario será duradero.

La proximidad de bitcoin a USD $65.000 convierte ese nivel en un punto de observación relevante para el mercado. La evolución de las ventas, el petróleo, el conflicto en Oriente Medio y las próximas cifras de inflación definirán si el rebote logra consolidarse.


Imagen de Unsplash.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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