El dólar estadounidense retrocedió luego de tocar un máximo de seis semanas, presionado por expectativas de un posible acuerdo entre Washington y Teherán que reduciría la tensión geopolítica. Aun así, el trasfondo sigue siendo complejo: las actas de la Reserva Federal mostraron mayor apoyo a una eventual subida de tasas, mientras el yen volvió a acercarse al nivel que ya provocó intervención oficial en Japón.
***
- El índice del dólar cayó 0,21% hasta 99,10 tras señales de avances en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
- Las actas de abril de la Fed reflejaron más apoyo interno para preparar el terreno hacia una posible subida de tasas.
- El yen se ubicó en 158,82 por dólar, cerca del nivel de 160 que detonó intervención japonesa semanas atrás.
El dólar estadounidense retrocedió el miércoles desde un máximo de seis semanas, en un movimiento que combinó alivio geopolítico, corrección técnica y un ajuste en los rendimientos de la deuda soberana de Estados Unidos. El cambio de tono llegó cuando crecieron las esperanzas de que Washington esté más cerca de un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
En los mercados globales, el dólar suele actuar como refugio en momentos de tensión. Por eso, cualquier señal de distensión en un frente bélico relevante puede reducir parte de esa demanda defensiva. En esta ocasión, el efecto también se vio reforzado por una caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro, una variable que ha mantenido una relación estrecha con la fortaleza reciente del billete verde.
Según reportó Reuters, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las negociaciones con Irán estaban en sus etapas finales. Al mismo tiempo, advirtió que podría haber nuevos ataques si Teherán no acepta un acuerdo. Esa combinación de presión y expectativa de cierre fue suficiente para cambiar el ánimo del mercado durante la jornada.
El índice del dólar, que compara a la divisa estadounidense frente a una cesta de monedas que incluye al euro y al yen, cayó 0,21% hasta 99,10. El euro subió 0,21% hasta USD $1,1628, mientras la libra esterlina avanzó 0,37% hasta USD $1,3442. El dólar australiano, seguido de cerca como termómetro del apetito por el riesgo, ganó 0,63% y llegó a USD $0,5871.
Rendimientos, refugio y cambio de expectativas
Para entender el movimiento del dólar, conviene observar el mercado de bonos. Cuando los rendimientos del Tesoro suben, los activos denominados en dólares suelen volverse más atractivos para los inversionistas globales. Si esos rendimientos bajan, la presión compradora sobre la moneda también puede moderarse, sobre todo cuando coincide con una menor aversión al riesgo.
Eso fue justamente lo que ocurrió tras las declaraciones de Trump. Los rendimientos de la deuda estadounidense cayeron con fuerza, golpeando al dólar. La corrección resultó relevante porque venía después de un avance sostenido de la moneda, que ya se acercaba a niveles técnicos que sugerían una pausa o retroceso.
Marc Chandler, estratega jefe de mercado de Bannockburn Global Forex, señaló que el dólar se estaba aproximando a referencias técnicas que hacían probable una corrección. El comentario ayuda a explicar por qué el mercado reaccionó con rapidez, incluso sin una confirmación definitiva sobre un acuerdo entre Washington y Teherán.
Detrás del trasfondo macroeconómico persiste otro factor clave: la guerra con Irán ha alimentado preocupaciones de inflación más persistente en el gasto básico del consumidor. Esa presión de precios ha impulsado expectativas de tasas de interés más altas y una postura más agresiva por parte de los bancos centrales, en especial de la Reserva Federal.
Antes de la corrección del miércoles, los rendimientos de referencia de los bonos del Tesoro a 10 años habían alcanzado el martes un máximo de 16 meses. En paralelo, el rendimiento a 30 años tocó su nivel más alto desde 2007. Esos movimientos reflejan un mercado que reevalúa con fuerza el costo futuro del dinero en Estados Unidos.
La Fed endurece el tono y cambia el mapa de tasas
Las actas de la reunión de abril de la Reserva Federal, publicadas el miércoles, añadieron otra capa de presión para los operadores. El documento mostró que un número creciente de funcionarios consideró que el banco central debería comenzar a sentar las bases para una posible subida de tasas.
Ese matiz es importante porque marca un giro nítido en la narrativa del mercado. Antes del inicio de la guerra con Irán, a finales de febrero, la expectativa dominante era que la Fed aplicaría dos recortes de tasas durante este año. Ahora, esa visión se ha invertido de manera drástica.
Los operadores de futuros sobre fondos federales descuentan actualmente cerca de 50% de probabilidad de que la Fed suba las tasas para enero. El cambio obedece no solo al repunte de la inflación vinculada al conflicto, sino también a una economía que sigue acelerándose y a un mercado laboral que ha mostrado resiliencia.
Con crecimiento más firme y empleo sólido, se reducen los argumentos a favor de recortes en el corto plazo. En ese contexto, el próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, heredaría un comité cada vez más inclinado hacia una línea agresiva, si la trayectoria actual se mantiene.
Trump reconoció en una entrevista con la revista Fortune, publicada el lunes, que podría tener que esperar a que termine la guerra con Irán antes de que un escenario de recortes de tasas vuelva a ser factible. Esa declaración refuerza la idea de que la política monetaria está profundamente condicionada por la evolución del conflicto.
El yen regresa a la zona que inquieta a Tokio
Mientras el dólar cedía en términos generales, la atención del mercado volvió a concentrarse en el yen japonés. La reciente fortaleza del billete verde había empujado nuevamente a la moneda japonesa hacia el umbral de 160 por dólar, el nivel que llevó a las autoridades de Japón a intervenir el mes pasado por primera vez en casi dos años.
En la jornada del miércoles, el yen avanzó 0,14% frente al dólar, hasta 158,82 por unidad estadounidense. Aunque la variación diaria fue modesta, el punto de fondo sigue siendo delicado: la divisa japonesa venía de registrar siete sesiones consecutivas de caída frente al dólar, su racha más larga desde octubre.
Ese deterioro ha devuelto al mercado a una lógica de vigilancia. Cuando el yen se debilita con demasiada rapidez, Tokio suele aumentar el tono verbal o intervenir de forma directa para frenar la volatilidad. Ya ocurrió a finales de abril y a comienzos de mayo, cuando, según fuentes citadas por Reuters, Japón ejecutó varias rondas de intervención.
Sin embargo, el efecto fue temporal. La fortaleza del yen duró poco, lo que refleja la magnitud de las fuerzas externas que presionan al mercado cambiario. Mientras los rendimientos estadounidenses se mantengan elevados y el dólar conserve apoyo estructural, la defensa oficial japonesa enfrenta límites claros.
Marc Chandler resumió esa tensión con una frase directa: “Estamos esperando la respuesta japonesa. Estamos tanteando su umbral de dolor”. La observación ilustra cómo los participantes del mercado intentan medir hasta qué punto las autoridades tolerarán una mayor depreciación antes de volver a actuar.
También desde Washington llegaron señales relevantes. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo el martes que confiaba en que el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, haría “lo que necesita hacer” si recibe suficiente independencia por parte del gobierno japonés. La frase fue interpretada como una señal del deseo estadounidense de que el banco central japonés aplique nuevas subidas de tasas.
Christopher Wong, estratega de divisas en OCBC, advirtió que el riesgo de intervención debería volver más cautos a los mercados a la hora de seguir empujando al alza el cruce dólar-yen. No obstante, también señaló que, si los rendimientos del Tesoro y el dólar en general no se debilitan, la acción oficial podría limitarse a desacelerar el movimiento, en lugar de revertirlo.
En otras palabras, el mercado cambiario sigue atrapado entre dos fuerzas. Por un lado, las esperanzas de una desescalada con Irán restan apoyo al dólar como refugio. Por otro, la perspectiva de tasas más altas en Estados Unidos y un Banco de Japón aún condicionado sostienen la presión sobre el yen y mantienen abierta la posibilidad de nuevos episodios de intervención.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Criptomonedas
Legisladores en EEUU presentan nueva reforma fiscal para criptomonedas
Estados Unidos
Senado de EEUU pone bajo presión a Kalshi y a Crypto.com por mercados de predicción
Estados Unidos
La FED anticipa posible alza de tasas si la inflación sigue alta por guerra con Irán
Empresas