Covenant salió del modo sigiloso con una fábrica de 105.000 pies cuadrados en Dallas, USD $250 millones de financiamiento y un ambicioso plan para fabricar misiles Anthem de bajo costo para Estados Unidos.
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- Covenant construirá una planta en Dallas con capacidad inicial para producir 1.000 misiles Anthem durante su primer año.
- La startup cuenta con el respaldo de Andreessen Horowitz, Founders Fund, 8VC, Lux, Aleph y Lightspeed.
- La compañía anunció acuerdos con el Ejército y la Marina de Estados Unidos para acelerar pruebas y adaptar el misil a operaciones marítimas.
🚀🇺🇸 Covenant sale del sigilo: fábrica de misiles en Dallas.
🏭 Planta de 105.000 pies² y USD 250 millones recaudados. Busca producir 1.000 Anthem en 2027 y escalar a 5.000 anuales.
🤝 Acuerdos con Ejército y Marina de EE. UU. para pruebas y adaptación marítima. pic.twitter.com/SknZvNn5BW
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 9, 2026
Covenant, una startup de tecnología de defensa respaldada por algunos de los fondos de capital de riesgo más influyentes de Silicon Valley, anunció una fábrica de 105.000 pies cuadrados en Dallas para fabricar misiles de bajo costo destinados al ejército de Estados Unidos. La compañía también abandonó oficialmente el modo sigiloso y reveló que ha recaudado USD $250 millones a través de tres rondas de financiamiento.
La planta tiene como objetivo comenzar la producción en serie del misil de crucero Anthem durante el primer trimestre de 2027. Covenant prevé fabricar 1.000 unidades en el primer año de operaciones y aumentar gradualmente la capacidad hasta alcanzar 5.000 misiles anuales, una escala que colocaría a la empresa emergente en competencia con proveedores tradicionales de sistemas militares.
Una fábrica para acelerar la producción
El anuncio representa un cambio importante para una compañía fundada en 2024 que hasta ahora había operado con un perfil bajo. Covenant, con sede en Washington y más de 200 empleados en todo el mundo, busca posicionarse como un nuevo participante en un mercado dominado por grandes contratistas de defensa, entre ellos RTX, fabricante del misil Tomahawk.
Abby Denburg, presidenta y directora de crecimiento de Covenant, dijo a CNBC que existe una comprensión creciente sobre el papel que pueden desempeñar las empresas nuevas dentro del ecosistema de defensa. Según su argumento, la administración estadounidense está mostrando mayor apertura hacia estos participantes, algo que podría facilitar la entrada de startups en programas que históricamente estuvieron reservados para proveedores establecidos.
La empresa no divulgó en el material disponible el costo unitario exacto del Anthem, pero sostiene que el misil representa una fracción del precio de los sistemas heredados. Esa promesa de reducción de costos forma parte central de su propuesta, especialmente en un momento en que los gobiernos buscan ampliar sus arsenales sin depender exclusivamente de plataformas caras y de fabricación lenta.
El plan de Dallas también refleja una apuesta por combinar capacidad industrial con velocidad de despliegue. Si Covenant cumple sus objetivos, la diferencia entre producir cientos y miles de misiles podría modificar la forma en que las fuerzas armadas evalúan el equilibrio entre precisión, carga útil, alcance y disponibilidad de municiones.
El espacio entre drones y armas estratégicas
El Anthem pertenece a la categoría de misiles de crucero de largo alcance y carga pesada, un segmento que ofrece a las fuerzas armadas una alternativa adicional frente a los sistemas heredados. Covenant afirma que su diseño busca mantener una capacidad de carga significativa mientras reduce el costo de fabricación, aunque la información divulgada no detalla las especificaciones técnicas completas del arma.
Denburg describió un vacío entre los drones de corto alcance y baja carga, que han ganado protagonismo en la guerra entre Rusia y Ucrania, y las armas estratégicas de mayor precio. A juicio de la ejecutiva, ese espacio requiere sistemas asequibles que puedan producirse en masa y, al mismo tiempo, conservar un alcance suficiente para operaciones de mayor profundidad.
La discusión sobre la producción masiva adquiere una dimensión especialmente sensible por el desgaste de los arsenales estadounidenses. Informes recientes han señalado que el conflicto con Irán ha presionado las reservas de armas de Estados Unidos, una situación que incrementa la atención sobre proveedores capaces de entregar grandes volúmenes.
El argumento de Covenant no implica que los misiles baratos sustituyan todas las plataformas existentes. Más bien, la compañía intenta presentar al Anthem como una pieza intermedia dentro de una arquitectura militar que combine drones, armas de precisión y sistemas de largo alcance, con una estructura de costos capaz de soportar campañas prolongadas.
Acuerdos con el Ejército y la Marina
Junto con la presentación de la fábrica, Covenant anunció dos acuerdos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El primero busca acelerar un programa de pruebas y calificación con el Ejército, un paso necesario para validar el sistema antes de que pueda incorporarse a operaciones militares o a adquisiciones de mayor escala.
El segundo acuerdo se firmó con la Marina y contempla adaptar el Anthem para uso marítimo. La compañía no ofreció detalles adicionales sobre las modificaciones, el calendario de evaluación ni el alcance potencial del programa, por lo que el anuncio debe entenderse como una fase de desarrollo y validación, no como una confirmación de compras masivas.
Covenant ya opera instalaciones de producción en Alemania y en el norte de Israel, además de preparar su expansión industrial en Texas. Esa presencia internacional podría darle acceso a distintas capacidades manufactureras, aunque la información presentada no especifica cómo se distribuirá la producción entre esas instalaciones ni qué componentes se fabricarán en cada país.
La meta de 5.000 misiles al año dependerá de que la compañía supere varias etapas técnicas, regulatorias y contractuales. Las pruebas militares, la calificación del sistema, la estabilidad de la cadena de suministro y la obtención de pedidos sostenidos serán determinantes para saber si la promesa industrial puede transformarse en entregas concretas.
El papel del capital de riesgo en la defensa
La financiación anunciada muestra hasta qué punto el capital de riesgo tecnológico está entrando en la industria militar. Andreessen Horowitz, Founders Fund de Peter Thiel, Lux, 8VC, Aleph y Lightspeed respaldan a Covenant, una combinación de firmas que conecta el financiamiento de startups con una agenda centrada en innovación, producción acelerada y modernización de la defensa.
La influencia de estos inversionistas también tiene una dimensión política en Washington. Thiel, fundador de PayPal y Palantir, ha ampliado su presencia en la capital tras la elección del presidente Donald Trump; además, respaldó la campaña presidencial de Trump en 2016 y la candidatura al Senado de JD Vance en 2022.
Vance trabajó anteriormente en Mithril Capital, una firma de capital de riesgo cofundada por Thiel. Por su parte, Marc Andreessen fue designado durante el verano para integrar el consejo de política de defensa del Pentágono junto con Blake Masters, vinculado a Thiel Capital, y anunció este año un fondo multimillonario dedicado por completo a la industria aeroespacial y de defensa de Estados Unidos.
Estos vínculos no prueban por sí mismos que Covenant obtendrá contratos futuros, pero ayudan a explicar el entorno favorable para las startups de defensa. La empresa deberá demostrar que puede convertir el respaldo financiero y político de sus inversionistas en una plataforma confiable, certificada y capaz de cumplir con los estándares operativos del Departamento de Defensa.
Una industria bajo presión para producir más
La apuesta de Covenant ocurre mientras Estados Unidos y sus aliados revisan la capacidad de sus cadenas de suministro militares. Las guerras recientes han mostrado que el consumo de municiones puede superar con rapidez las previsiones de tiempos de paz, lo que vuelve más importante la velocidad de fabricación y la disponibilidad de sistemas relativamente asequibles.
Para los grandes contratistas, el desafío consiste en ampliar la producción sin alterar programas costosos y complejos que requieren años de desarrollo. Para las startups, la oportunidad está en diseñar plataformas desde el principio con una fabricación más sencilla, aunque esa ventaja debe probarse frente a exigencias militares que incluyen fiabilidad, seguridad, interoperabilidad y resistencia operativa.
Covenant intenta aprovechar esa oportunidad con una combinación de financiamiento privado, acuerdos de prueba y una fábrica dedicada a la producción en volumen. El resultado dependerá menos del anuncio inicial que de la capacidad de la empresa para entregar sus primeros 1.000 misiles, cumplir el calendario de 2027 y sostener una expansión posterior hasta 5.000 unidades por año.
La salida del modo sigiloso, por tanto, marca el comienzo de una etapa más exigente para Covenant. El mercado, los inversionistas y el Departamento de Defensa podrán evaluar públicamente si la promesa de misiles Anthem de bajo costo ofrece una respuesta real al desgaste de los arsenales y al vacío entre los drones ligeros y las armas estratégicas.
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