Dell Technologies vive un momento estelar en Wall Street gracias al auge de servidores para inteligencia artificial, pero un contrato del Pentágono por USD $9.700 millones y la cercanía de Michael Dell con Donald Trump colocaron a la empresa bajo un intenso escrutinio político.
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- Dell Federal Systems obtuvo un contrato del Pentágono por USD $9.700 millones para proveer software al ejército estadounidense.
- La adjudicación llegó después de la donación de Michael y Susan Dell de USD $6.250 millones a las llamadas Cuentas Trump.
- Las acciones de Dell se dispararon por el crecimiento en servidores de IA, con ingresos de servidores de IA que subieron 757% en el último trimestre reportado.
Dell Technologies cerró una semana marcada por dos fuerzas que hoy dominan a Wall Street y Washington: la inteligencia artificial (IA) y la cercanía corporativa al poder político. La compañía recibió un contrato del Pentágono por USD $9.700 millones, mientras sus acciones aceleraron una racha impulsada por el negocio de servidores para IA.
El caso también abrió una discusión más incómoda. Michael Dell, fundador, presidente y CEO de Dell Technologies, apostó temprano por el segundo mandato de Donald Trump y participó en eventos clave de la Casa Blanca. Esa relación volvió a quedar bajo la lupa tras una donación familiar de USD $6.250 millones a las llamadas Cuentas Trump.
Un contrato militar que llega en un momento sensible
Según CNBC, Dell Federal Systems, la unidad enfocada en negocios con el gobierno, recibió esta semana un contrato de USD $9.700 millones del Pentágono. El acuerdo busca proveer un conjunto de software al ejército estadounidense.
El Departamento de Defensa afirmó que la adjudicación siguió un proceso competitivo. Aun así, varios expertos en gobierno cuestionaron el momento y el contexto político de la decisión.
Greg Williams, director del Center for Defense Information, parte del Project on Government Oversight, resumió la inquietud con una frase directa: “Se ve terrible, es la respuesta corta”. Para Williams, la administración ha generado la percepción de que busca contribuciones para proyectos presidenciales a cambio de acceso o resultados donde el presidente podría influir.
La crítica no se limita al contrato. El debate apunta a una dinámica más amplia en el segundo mandato de Trump, donde grandes empresas intentan acercarse a la Casa Blanca mediante donaciones, inversiones o apoyo a iniciativas con alta visibilidad política.
La Casa Blanca rechazó la idea de un trato indebido. Kush Desai, portavoz presidencial, dijo que “el único interés del presidente Trump es hacer lo mejor para el pueblo estadounidense” y que el elogio a los Dell se basa únicamente en su “contribución patriótica” a las Cuentas Trump de 25 millones de niños estadounidenses de clase trabajadora.
La donación de los Dell y el cambio en la filantropía tecnológica
Michael Dell y su esposa, Susan Dell, anunciaron en diciembre una donación de USD $6.250 millones para las Cuentas Trump. Trump presentó públicamente a la pareja durante el anuncio, realizado en la Casa Blanca.
La donación se orienta a cuentas de inversión para niños. Michael Dell dijo previamente que se interesó en aportar capital inicial a este tipo de cuentas en 2021, después de escuchar la idea de Brad Gerstner, de Altimeter Capital, años antes de que llevaran el nombre de Trump.
La cifra supera con amplitud las donaciones previas de la familia. Un portavoz de la fundación había dicho anteriormente que ese aporte fue más del doble de todas las donaciones totales realizadas por la Michael and Susan Dell Foundation.
Los Dell ya eran filántropos reconocidos antes de este episodio. Su fundación, creada en 1999, se enfocó en ayudar a niños en situación de pobreza mediante salud, educación y oportunidades financieras.
Megan Tompkins-Stange, profesora asociada de la Ford School of Public Policy de la Universidad de Michigan, señaló que la estructura de esta donación se aparta de los patrones habituales. En su opinión, lo novedoso es que los Dell no están canalizando el dinero mediante una organización sin fines de lucro o una institución intermediaria duradera, sino directamente hacia una iniciativa de marca asociada a Trump.
Tompkins-Stange también destacó otra diferencia. Muchos filántropos tecnológicos prefieren eludir programas gubernamentales por considerarlos burocráticos, y suelen buscar métricas para evaluar el impacto. En este caso, dijo, los Dell entregan USD $6.250 millones bajo la premisa de que las cuentas crecerán con el tiempo, sin puntos de referencia trimestrales para medir el efecto en los niños.
El auge bursátil de Dell se apoya en la inteligencia artificial
Más allá de la controversia política, Dell Technologies atraviesa un momento excepcional en el mercado. Sus acciones casi se triplicaron en el último año, y la compañía alcanzó una valoración superior a USD $200.000 millones.
La subida comenzó a fines de febrero. Dell informó entonces que sus ingresos crecieron casi 40% interanual, el ritmo más rápido desde su regreso al mercado público mediante una fusión inversa en 2018.
Los ejecutivos atribuyeron buena parte del impulso a las llamadas neoclouds. Estas empresas compran servidores de Dell equipados con unidades de procesamiento gráfico para ejecutar modelos de inteligencia artificial generativa.
Ese negocio mostró cifras extraordinarias. Las ventas de servidores de IA subieron 342% en ese periodo, mientras las ganancias aumentaron 47%. Los aumentos de precios también beneficiaron los márgenes.
El jueves, Dell reportó otro trimestre fuerte. Los ingresos totales se dispararon casi 88% y los ingresos por servidores de IA subieron 757%.
La reacción del mercado fue inmediata. La acción saltó 39% en operaciones extendidas hasta USD $441,56. Excluyendo ese movimiento fuera de horario, los títulos ya habían subido alrededor de 179% en un año, frente a un avance de 28% del S&P 500 y de 41% del Nasdaq en el mismo periodo.
Este desempeño explica por qué Dell volvió a ocupar un lugar central en la conversación sobre IA. Aunque la empresa sigue vendiendo computadoras portátiles, equipos de escritorio, monitores y cámaras web, el negocio de consumidores representa hoy solo 3,6% de sus ingresos.
Las compras de acciones de Trump añaden otra capa al caso
La historia incluye otro dato sensible. Trump compró entre USD $1 millón y USD $5 millones en acciones de Dell el 10 de febrero, de acuerdo con una declaración de ética gubernamental citada por CNBC.
Ese día, la acción cerró en USD $126,01. El mandatario también realizó otras tres compras mucho más pequeñas de acciones de Dell en marzo, según la misma declaración.
Si Trump conservó las acciones compradas el 10 de febrero, tendría una ganancia en papel de entre USD $1,5 millones y USD $7,5 millones. Esa estimación considera el fuerte avance posterior de la acción.
La Trump Organization ha dicho que las cuentas de Trump son administradas por instituciones financieras externas sin aportes de Trump, su familia o la organización. La Casa Blanca también indicó que los activos del presidente están en un fideicomiso administrado por sus hijos.
El dato de las acciones resulta relevante porque Trump recomendó públicamente este mes a los estadounidenses “salir y comprar una Dell”. La frase llegó en medio del repunte bursátil de la compañía y antes de que el contrato del Pentágono intensificara el escrutinio.
Michael Dell, una fortuna en expansión y más compromisos benéficos
Michael Dell fundó Dell en 1984. Hoy es el mayor accionista individual de Dell Technologies, con una participación valorada en casi USD $6.000 millones al cierre del jueves, según FactSet.
Su patrimonio neto casi se cuadruplicó en los últimos cinco años hasta USD $196.000 millones, de acuerdo con Bloomberg. La mayor parte de ese incremento ocurrió en los últimos dos años, impulsada por el repunte tecnológico vinculado a la IA.
Los compromisos filantrópicos de la pareja también crecieron. En abril, Michael y Susan Dell anunciaron USD $750 millones para la Universidad de Texas en Austin, alma mater de Michael Dell, destinados a un nuevo campus médico.
Ese anuncio elevó sus compromisos filantrópicos a más de USD $10.000 millones. Cuando CNBC le preguntó por qué él y su esposa habían hecho donaciones tan grandes en pocos meses, Michael Dell respondió que ahora tienen más recursos para apoyar causas de larga data.
“Los temas en los que hemos estado son en gran medida los temas en los que hemos estado durante décadas”, dijo en abril. Añadió que la escala aumentó porque ahora tienen más capacidad para generar impacto.
Dell Technologies y la Michael and Susan Dell Foundation no respondieron a solicitudes de comentarios para la historia original. Esa falta de respuesta dejó sin una explicación directa de la empresa sobre el contrato, la donación y las críticas de apariencia de conflicto.
Un caso que combina IA, mercados y poder político
Para los inversionistas, Dell representa una de las historias más rentables del auge de infraestructura para inteligencia artificial. El salto en servidores de IA muestra cómo la demanda por cómputo transforma compañías tradicionales de hardware en piezas clave del ecosistema tecnológico.
Para los observadores de gobierno, el caso plantea una pregunta distinta. La preocupación no gira solo en torno a la legalidad del contrato, sino a la apariencia de impropiedad cuando una empresa vinculada a una donación presidencial recibe una adjudicación federal masiva.
La administración Trump también ha buscado inversión privada para otros proyectos, como el salón de baile de la Casa Blanca, encargado por el presidente sin financiación ni aprobación del Congreso. Varias grandes tecnológicas han aportado a ese esfuerzo.
El resultado es una historia donde la frontera entre filantropía, lobby, mercado bursátil y política pública se vuelve más difícil de leer. Dell sigue beneficiándose del ciclo de IA, pero su cercanía con Trump convirtió una victoria corporativa en un caso de escrutinio nacional.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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