Por Canuto  

Las cancelaciones de contratos con Flock Safety se multiplicaron en agosto, mientras crecen las acusaciones sobre vigilancia excesiva, uso indebido de datos y costos elevados.
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  • Secure Justice registró 214 ciudades y condados que han abandonado Flock desde 2021, incluidos 90 casos registrados en agosto de 2026.
  • La empresa afirma que las nuevas alianzas superan aproximadamente diez a una a las no renovaciones durante 2026.
  • Las críticas aumentaron tras denuncias de uso policial indebido, investigaciones políticas y cuestionamientos al alcance de la vigilancia con inteligencia artificial.


Las localidades estadounidenses están cancelando sus contratos con Flock Safety a un ritmo que ha intensificado el debate público, según datos recopilados por Secure Justice, una organización de Oakland que combate la vigilancia excesiva. El grupo identificó 214 ciudades y condados que han terminado su relación con la compañía desde 2021, y registró 90 de esas cancelaciones durante agosto de 2026. La cifra equivale a un promedio cercano a tres localidades por día durante el periodo contabilizado.

Las razones expuestas por las comunidades incluyen preocupación por una vigilancia considerada descontrolada, el intercambio no deseado de información, los costos elevados y reportes sobre policías que habrían utilizado indebidamente las herramientas. Entre los lugares que abandonaron Flock aparecen Lansing, en Michigan, y Pflugerville, en Texas, en una señal de que el debate ya alcanza a municipios con perfiles políticos y geográficos diversos.

Brian Hofer, director ejecutivo de Secure Justice y expresidente de la Comisión Asesora de Privacidad de Oakland hasta 2025, describió el crecimiento de las cancelaciones como una curva que se volvió parabólica. El activista reconoció que una cifra cercana a 210 localidades todavía puede parecer pequeña frente a la cantidad total de clientes de la empresa, pero sostuvo que el ritmo observado durante 2026 podría convertir el fenómeno en un problema financiero relevante si continúa durante otro año.

Cancelaciones aceleradas y respuesta empresarial

Los registros de Secure Justice muestran que agosto marcó un salto abrupto frente al mes anterior: las 90 cancelaciones representaron un aumento de cuatro veces en comparación con julio. Hofer señaló que 165 de las cancelaciones contabilizadas desde 2021 se concentraron en los primeros casi ocho meses de este año, una concentración que, en su opinión, demuestra que el rechazo dejó de ser una serie de decisiones aisladas.

La compañía no expresó preocupación cuando Ars Technica le presentó los datos. Courtney Terlecki, portavoz de Flock Safety, afirmó por correo electrónico que durante 2026 las nuevas alianzas con ciudades han superado aproximadamente diez a una a las no renovaciones, aunque no precisó cuántos clientes nuevos incorporó la empresa en el año.

Terlecki también sostuvo que no todas las comunidades tomarán la misma decisión y añadió que la tecnología para la seguridad pública merece una discusión cuidadosa, junto con la participación de las comunidades. Flock ha declarado que más de 6.000 comunidades y más de 5.000 organismos policiales han elegido su plataforma, una cifra que la empresa utiliza para presentar las cancelaciones como una fracción de una base de clientes mucho más amplia.

La diferencia entre ambas lecturas revela el principal conflicto sobre el futuro de Flock: las autoridades locales evalúan contratos individuales y riesgos concretos, mientras la compañía destaca la expansión agregada de su negocio. Aunque las cifras corporativas sugieren que la red continúa creciendo, el aumento de las cancelaciones puede elevar el costo político de adoptar cámaras capaces de recopilar y analizar grandes volúmenes de información vehicular.

Privacidad y alcance de las cámaras con IA

Flock Safety comercializa cámaras lectoras automáticas de matrículas, conocidas por sus siglas en inglés ALPR, que registran vehículos y permiten consultar información asociada a sus desplazamientos. La discusión se intensificó porque las capacidades de inteligencia artificial pueden transformar una herramienta enfocada en matrículas en una infraestructura para buscar patrones, personas o palabras dentro de redes de cámaras.

Jake Laperruque, subdirector del Proyecto de Seguridad y Vigilancia del Center for Democracy and Technology, explicó que la expansión de la inteligencia artificial está modificando la percepción pública de estos sistemas. A su juicio, las cámaras pueden dejar de parecer dispositivos aislados instalados en un semáforo y convertirse, en la práctica, en una red de vigilancia masiva con capacidad para relacionar distintos movimientos.

Laperruque mencionó que Flock permite buscar sus cámaras mediante palabras clave y personas, mientras algunas ciudades incorporan reconocimiento facial en tiempo real a sus redes de cámaras. También señaló que la Patrulla Fronteriza utiliza inteligencia artificial para analizar datos de ALPR en busca de patrones de conducción y detener a personas cuando el sistema considera que su comportamiento resulta sospechoso.

Estas capacidades plantean una discusión que va más allá de la eficacia policial o de la prevención del delito. El punto central es quién puede consultar los datos, durante cuánto tiempo se conservan, con qué propósito pueden compartirse y qué controles existen cuando un funcionario usa la herramienta para investigar a alguien por motivos personales o ajenos a una orden legítima.

Reformas de Flock y presión política

Después de recibir críticas durante un periodo prolongado, el director ejecutivo de Flock, Garrett Langley, anunció en una publicación reciente que la compañía reduciría de 30 días a siete días la retención predeterminada de datos, entre otros cambios orientados a la privacidad. La medida busca limitar el tiempo durante el cual la información permanece disponible, aunque no elimina por sí sola las preguntas sobre las búsquedas, los permisos de acceso o el intercambio entre agencias.

El principal abogado de Flock comunicó posteriormente que los términos de uso modificados prohíben de manera expresa que clientes o usuarios utilicen los servicios para engañar, acosar, perseguir o vulnerar los derechos legales de otra persona. El cambio intenta responder a los reportes de abuso, pero su efecto dependerá de la capacidad de la empresa y de las autoridades contratantes para detectar conductas prohibidas y aplicar consecuencias.

Las modificaciones no detuvieron el escrutinio político. El senador Josh Hawley, republicano por Misuri, anunció que investiga la recopilación, conservación y difusión de los datos generados por las cámaras de vigilancia con inteligencia artificial de Flock, una revisión que coloca el debate sobre la compañía en el ámbito federal.

La presión también llegó desde Florida después de reportes sobre el arresto de un agente de policía acusado de utilizar Flock de manera indebida para rastrear a una expareja. En un discurso pronunciado el miércoles, el gobernador republicano Ron DeSantis cuestionó públicamente qué ocurría cuando un agente empleaba el sistema para seguir a una expareja y advirtió sobre los riesgos de estas cámaras.

Un rechazo que cruza líneas partidistas

La controversia ha adquirido un carácter bipartidista debido a varios incidentes difundidos públicamente, aunque las objeciones no se limitan a una sola corriente ideológica. Catherine Crump, profesora de Derecho de la Universidad de California en Berkeley, recordó que la oficina de un sheriff en Texas utilizó el sistema para buscar a una mujer que había abortado, mientras agentes federales propusieron emplearlo fuera de exhibiciones de armas.

Esos ejemplos alimentan el temor de que una herramienta presentada como mecanismo de seguridad pueda terminar apoyando investigaciones sobre decisiones personales, actividades políticas o movimientos que no constituyen delito. También muestran por qué las políticas de retención y los términos de uso, aunque importantes, no resuelven completamente el problema si las agencias conservan amplias facultades para iniciar búsquedas.

Crump describió Flock como otro producto de Silicon Valley que nadie pidió y que amenaza con modificar la vida de las personas. Su crítica apunta a una preocupación más amplia: las ciudades pueden adquirir sistemas tecnológicos antes de que exista un consenso público sobre sus límites, y luego normalizar su uso mediante contratos, integraciones y acuerdos de intercambio de datos.

La expansión de los lectores automáticos de matrículas comenzó antes de Flock, pero la inteligencia artificial amplió la escala y la sofisticación del análisis. Para las comunidades, la pregunta ya no consiste únicamente en si una cámara ayuda a identificar un vehículo, sino en si la red completa permite reconstruir desplazamientos, inferir relaciones y tomar decisiones policiales a partir de patrones que los ciudadanos no pueden revisar.

El crecimiento simultáneo de nuevos contratos y cancelaciones deja abierta una disputa sobre el rumbo del mercado de vigilancia tecnológica. Flock sostiene que la adopción continúa con fuerza, mientras Secure Justice observa una aceleración del rechazo local; el resultado dependerá de las decisiones municipales, las investigaciones políticas y la confianza pública en los controles de privacidad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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