Por Canuto  

Lucid retiró 27.185 sedanes Air después de identificar una falla en el fusible controlado por software que podía mantener energizados ciertos circuitos y provocar sobrecalentamiento. La compañía registró incendios, humo y daños en cableado, mientras miles de vehículos ya habían recibido la actualización antes del anuncio formal.
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  • Lucid retiró 27.185 sedanes Air porque un fusible electrónico podía permitir un exceso de corriente en circuitos de iluminación exterior.
  • El expediente registra tres incendios, cuatro incidentes de humo y 33 reclamos de garantía por daños en el cableado de las luces de freno.
  • La empresa actualizó 20.719 vehículos antes de presentar formalmente el retiro el 13 de agosto y pidió estacionarlos lejos de estructuras.


Lucid retiró 27.185 sedanes Air debido a una falla en el fusible electrónico que protege algunos circuitos de iluminación exterior. Según el expediente citado por The Next Web, la lógica del sistema podía mantener energizado un circuito cuando la corriente superaba el nivel permitido, lo que elevaba el riesgo de sobrecalentamiento. Como medida preventiva, la compañía indicó a los propietarios que estacionen los vehículos lejos de estructuras hasta completar la actualización de software.

El problema no está en una pieza convencional que el conductor pueda identificar a simple vista, sino en la programación de un sistema que reemplaza los fusibles tradicionales. Lucid emplea un eFuse controlado por software para los circuitos de la luz de combinación delantera y de la tercera luz de freno, ubicada en la ventana trasera. Aunque esos componentes de iluminación son comunes, la protección digital que debía interrumpir la corriente no actuó como correspondía.

Un retiro vinculado a incendios y humo

El expediente consigna tres incendios, cuatro incidentes de humo y 33 reclamos de garantía relacionados con daños en el arnés de cableado de la luz de freno. No se reportan lesiones asociadas con estos hechos, pero el registro muestra que la anomalía no se limitó a una posibilidad teórica de sobrecalentamiento. La combinación de corriente excesiva, cableado dañado y componentes de iluminación convirtió una función aparentemente menor en un asunto de seguridad vehicular.

El primer caso mencionado ocurrió en junio de 2023, cuando un Lucid Air 2023 propiedad de la empresa se incendió en la esquina delantera izquierda. Otro vehículo de un cliente se quemó en marzo de 2025, mientras que los demás incidentes consignados en el expediente contribuyeron a que la compañía investigara el comportamiento del circuito. La información disponible no atribuye lesiones a los incendios ni detalla daños personales.

Lucid publicó la solución en julio y presentó formalmente el retiro el 13 de agosto, de acuerdo con los datos difundidos en la noticia. Para entonces, 20.719 vehículos ya habían recibido la actualización, una cifra que equivale a aproximadamente tres cuartas partes de las unidades incluidas en el expediente. La secuencia refleja una particularidad de los defectos basados en software: el remedio puede distribuirse antes de que el proceso administrativo del retiro llegue a su anuncio público.

InsideEVs reportó que se trata del retiro más grande emitido por Lucid y del cuarto que afecta al Air en el año. La escala del llamado contrasta con el volumen anual de la compañía, que vendió 15.841 vehículos durante todo el año pasado. El número de unidades retiradas supera así las ventas anuales citadas en la información, aunque el expediente no indica que todos los autos afectados hayan presentado daños.

Cuando el fusible se convierte en código

Un fusible tradicional corta físicamente el paso de corriente cuando la carga supera un límite, mientras que un eFuse puede ejecutar esa decisión mediante sensores, controladores y reglas programadas. Esa arquitectura permite gestionar funciones del vehículo con mayor flexibilidad y facilita corregir ciertos comportamientos mediante una actualización remota o instalada en el automóvil. También introduce un riesgo distinto: un error lógico puede impedir que el mecanismo digital cumpla una tarea de protección que antes dependía de un componente físico.

En el caso del Air, los circuitos involucrados corresponden a la lámpara combinada delantera y a la luz de freno central montada en alto. El expediente señala que la lógica permitió que el circuito siguiera energizado con un amperaje excesivo, una condición capaz de producir calor y deteriorar el cableado. El problema, por tanto, no consiste en que las luces utilicen una tecnología extraordinaria, sino en que el sistema encargado de limitar su alimentación no respondió correctamente.

La solución publicada por Lucid fue una actualización de software, y 20.719 automóviles la habían recibido antes del retiro formal. Ese dato muestra la ventaja operativa de poder modificar una función electrónica sin sustituir cada fusible o rehacer físicamente todos los circuitos afectados. Sin embargo, también plantea una exigencia de comunicación: los propietarios necesitan saber qué cambió, por qué deben instalarlo y qué precauciones tomar mientras el vehículo continúa pendiente de corrección.

La advertencia de estacionar lejos de estructuras mantiene el foco en la prevención mientras los vehículos reciben el remedio. La información disponible no establece que cada auto retirado tenga un defecto visible ni que todos enfrenten el mismo nivel de riesgo inmediato, por lo que la recomendación funciona como una medida general para la flota identificada. La ausencia de lesiones reportadas no elimina la importancia del aviso, especialmente porque el expediente documenta incendios, humo y daños en el arnés.

La nueva supervisión para las actualizaciones

El caso también coincide con el marco regulatorio internacional aplicado a los vehículos vendidos en la Unión Europea. La Regulación ONU n.º 156 establece requisitos para las actualizaciones de software vehicular y para los sistemas de gestión de esas actualizaciones; sus exigencias de aprobación y certificación comenzaron a aplicarse de forma progresiva, incluida una etapa relevante desde julio de 2024.

Ese marco exige evaluar si una actualización modifica aquello para lo que el vehículo fue aprobado originalmente. La pregunta resulta especialmente relevante cuando el software controla una función de seguridad, como la interrupción de corriente en un circuito eléctrico. Una corrección distribuida por internet deja de ser una tarea técnica invisible y pasa a formar parte de un proceso documentado, con responsabilidades de validación y trazabilidad para el fabricante.

La experiencia de Lucid ilustra la tensión entre la velocidad de una solución digital y la formalidad de un retiro de seguridad. La empresa pudo corregir una parte importante de los vehículos antes de presentar el aviso, pero el expediente todavía tuvo que registrar los incidentes, las reclamaciones de garantía y las instrucciones para quienes no habían instalado la actualización. En los mercados donde estas normas aplican, la autoridad puede examinar tanto el comportamiento del automóvil como el sistema utilizado para modificarlo.

El episodio también ofrece una señal para la industria de vehículos definidos por software, en la que funciones cada vez más amplias dependen de código y conectividad. La digitalización puede simplificar reparaciones, reducir intervenciones físicas y acelerar la respuesta ante un defecto, pero no reemplaza las pruebas de seguridad ni la comunicación clara con los propietarios. En este retiro, el fusible se convirtió en código, el fallo también y los incidentes registrados muestran el costo de que una protección electrónica no corte la energía cuando debe hacerlo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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