La resistencia comunitaria contra los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial se intensificó en Estados Unidos: 45 proyectos valorados en USD $68.000 millones fueron bloqueados o retrasados entre abril y junio, mientras las preocupaciones por el agua, la electricidad, el ambiente y el empleo se extienden a otros países.
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- Unos 45 proyectos de centros de datos, valorados en USD $68.000 millones, fueron bloqueados o retrasados en Estados Unidos durante el segundo trimestre.
- Alrededor de 30 congresos estatales impulsaron normas sobre ubicación, electricidad y agua, mientras se contabilizaron 843 grupos opositores en 49 estados.
- La oposición comienza a coordinarse fuera de Estados Unidos, con campañas reportadas en Europa, Australia, Sudáfrica y otras regiones.
⚡ Centros de datos por USD 68.000 millones enfrentan oposición en EE. UU.
45 proyectos fueron bloqueados o retrasados entre abril y junio de 2026.
843 grupos operan en 49 estados y 30 congresos estatales impulsan normas sobre agua, energía y ubicación.
La oposición ya se… pic.twitter.com/UUn89z3Bjg
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 21, 2026
La expansión de la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial enfrenta una resistencia cada vez más organizada en Estados Unidos. Unos 45 proyectos de centros de datos, con un valor conjunto de USD $68.000 millones, fueron bloqueados o retrasados por oposición local entre abril y junio de 2026, según datos citados por Bloomberg a partir de una investigación de Data Center Watch.
El conflicto se concentra en instalaciones que requieren grandes cantidades de electricidad, agua y suelo para operar clústeres de computación. Mientras las empresas tecnológicas presentan esos complejos como piezas esenciales para competir en la carrera global de la IA, comunidades locales advierten sobre el impacto ambiental y la presión que podrían ejercer sobre recursos públicos.
La resistencia golpea nuevos proyectos
Las comunidades estadounidenses están aprobando moratorias sobre nuevas construcciones, en algunos casos antes de que los desarrolladores puedan presentar solicitudes formales de permisos. Esta estrategia permite a los gobiernos locales ganar tiempo para evaluar el consumo energético, la disponibilidad de agua, el ruido y los efectos de las obras antes de comprometerse con instalaciones de gran escala.
El grupo de investigación señaló que cerca de 30 congresos estatales introdujeron o aprobaron normas relacionadas con la ubicación de centros de datos, el acceso a la electricidad y el uso del agua. Las medidas muestran que la discusión dejó de ser exclusivamente municipal y comenzó a trasladarse a los órganos legislativos, donde puede afectar de manera más amplia los planes de expansión de la industria tecnológica.
Data Center Watch registró 843 grupos de oposición en 49 estados, con Hawái como la única excepción mencionada en el informe. Miquel Vila, analista principal del proyecto, afirmó que siguen apareciendo nuevas organizaciones, que la resistencia alcanza una amplia variedad de estados y jurisdicciones, y que las firmas de peticiones digitales continúan aumentando.
El número de iniciativas afectadas varía de un trimestre a otro, pero el segundo trimestre mantuvo una presión significativa sobre los nuevos desarrollos. Los 45 proyectos cuestionados representaron más de la mitad de todos los proyectos de gran escala que Data Center Watch comenzó a seguir durante ese periodo, una proporción que refleja el alcance de la oposición frente al ritmo de construcción.
Agua, electricidad y temor por la IA
La preocupación de los residentes no se limita a la presencia física de los edificios. Los críticos sostienen que los centros de datos pueden aumentar la demanda eléctrica, competir por el suministro de agua y obligar a las comunidades a adaptar redes e infraestructura para atender sistemas de computación cuyo beneficio económico local todavía genera debate.
La expansión también ocurre en un momento de creciente ansiedad sobre las consecuencias sociales de la inteligencia artificial. Para algunos grupos, la construcción acelerada de clústeres informáticos representa la materialización de una tecnología que podría transformar empleos y medios de vida, mientras consume recursos para sostener aplicaciones cuyo impacto cotidiano aún resulta incierto.
La oposición pública y el uso de redes sociales han amplificado esas preocupaciones. Una petición contra un proyecto en Tennessee reunió más de 500.000 firmas en Change.org, cifra que representó más de un tercio de todas las firmas registradas en esa plataforma de activismo durante el segundo trimestre, de acuerdo con Data Center Watch.
La magnitud de esa campaña ilustra cómo una disputa local puede convertirse en un movimiento de alcance nacional. Las peticiones digitales permiten que residentes, organizaciones ambientales y grupos críticos de la IA coordinen mensajes y presionen a funcionarios, aunque cada proyecto continúa enfrentando condiciones específicas de permisos, consumo de recursos y planificación territorial.
La respuesta de las grandes tecnológicas
Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet, consideradas empresas hiperescaladoras, sostienen que necesitan construir estas instalaciones para competir con China en el desarrollo de una inteligencia artificial potencialmente transformadora. Desde esa perspectiva, retrasar los centros de datos podría reducir la capacidad estadounidense para entrenar y operar modelos avanzados, además de limitar la inversión tecnológica asociada a esa carrera.
El argumento empresarial choca con una reacción política y social que, según la investigación, atraviesa líneas partidistas. Los opositores cuestionan que la urgencia geopolítica justifique posibles daños ambientales o una asignación de electricidad y agua que, a su juicio, podría beneficiar principalmente a grandes compañías mientras los costos recaen sobre las comunidades cercanas.
El presidente Donald Trump ha desestimado la oposición a los centros de datos y las preocupaciones sobre los avances de la IA, calificándolas como una “conspiración enfermiza”. También ha dicho que “el único que se alegra de ello es China”, una respuesta que coloca el debate dentro de la competencia tecnológica entre ambas potencias y resta importancia a las objeciones locales.
Los datos del primer trimestre muestran que el conflicto no comenzó en abril. Durante los primeros tres meses de 2026 se registraron 75 proyectos por aproximadamente USD $130.000 millones que enfrentaban oposición en Estados Unidos, una cifra superior a la del trimestre siguiente tanto en cantidad de iniciativas como en valor acumulado.
Una disputa que cruza fronteras
Por primera vez desde que inició su investigación hace dos años, Data Center Watch reportó protestas contra centros de datos fuera de Estados Unidos. El seguimiento incluyó oposición en países europeos, Australia, Sudáfrica y otros lugares, lo que sugiere que el choque entre expansión digital y recursos locales no se limita al mercado estadounidense.
Las campañas internacionales comparten varios rasgos con las estadounidenses: se enfocan en proyectos específicos, cuestionan autorizaciones de planificación y expresan preocupación por el consumo de agua y otros recursos. En algunos casos, los grupos locales también se coordinan a escala nacional para aumentar la presión sobre gobiernos y desarrolladores.
Vila afirmó que Estados Unidos suele estar a la vanguardia de muchas tendencias, pero que la oposición a los centros de datos se vuelve cada vez más global. El analista anticipó que el fenómeno ganará mayor visibilidad a medida que la construcción de instalaciones se expanda por todo el mundo, especialmente si la demanda de computación para IA continúa creciendo.
Para la industria tecnológica, el desafío consistirá en demostrar que los beneficios de la infraestructura justifican sus costos territoriales y ambientales. Para las comunidades, la discusión apenas comienza: la velocidad de la carrera por la IA tendrá que medirse no solo en capacidad de cómputo, sino también en legitimidad social, acceso a recursos y transparencia en la planificación.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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