El cambio climático está convirtiendo el trabajo agrícola en un peligro mortal: el calor extremo aumenta la absorción de pesticidas a través de la piel y la respiración, creando una ‘tormenta perfecta’ para los 2,4 millones de jornaleros de Estados Unidos. Un nuevo estudio advierte que los riesgos se multiplican mientras las protecciones legales siguen ausentes.
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- Calor y tóxicos: el calor extremo incrementa la permeabilidad de la piel y el flujo sanguíneo, lo que acelera la absorción de pesticidas y agrava sus efectos en la salud.
- Población vulnerable: los 2,4 millones de trabajadores agrícolas, en su mayoría inmigrantes e indocumentados, enfrentan estas amenazas sin acceso a atención médica ni protecciones laborales básicas.
- Llamado a la acción: el informe insta a OSHA a emitir normas que exijan agua, sombra y descansos para los trabajadores al aire libre, mientras los grupos industriales resisten los avances regulatorios.
Un riesgo que crece con el termómetro
Para los 2,4 millones de trabajadores agrícolas de Estados Unidos, el cambio climático está a punto de agravar los peligros de la exposición a pesticidas, según muestra una nueva investigación publicada en la revista Environmental Health Perspectives. El calor extremo aumenta la absorción de químicos tóxicos a través de la piel, y el trabajo más agotador lleva a que los trabajadores agrícolas respiren más profundamente y con más frecuencia, inhalando más pesticidas del aire. El aumento de las temperaturas también puede hacer que los pesticidas sean más volátiles, incrementando la exposición por inhalación.
“El cambio climático está haciendo que el lugar de trabajo al aire libre sea más peligroso para los trabajadores agrícolas y otros trabajadores al aire libre”, dijo la autora principal del estudio, la Dra. Amy Pruden, profesora de ingeniería civil y ambiental en Virginia Tech. “Los trabajadores agrícolas están en la primera línea del cambio climático”. La investigación, que revisó décadas de estudios sobre cómo el calor y los pesticidas afectan al cuerpo humano, encontró que ambos factores pueden tener efectos sinérgicos y peligrosos en la salud de los jornaleros.
Los científicos llevan tiempo advirtiendo que el calor extremo y los pesticidas son peligrosos por separado, pero esta revisión muestra que su combinación es particularmente letal. “Es una especie de tormenta perfecta en términos de salud ocupacional”, dijo la coautora del estudio, la Dra. Patricia Díaz, investigadora postdoctoral en la Universidad de Washington. A medida que el planeta se calienta, las olas de calor se vuelven más frecuentes e intensas, y con ellas aumentan los riesgos para quienes trabajan al aire libre.
El informe fue publicado por el Sindicato de Científicos Preocupados, un grupo de defensa con sede en Cambridge, Massachusetts, en colaboración con investigadores de varias universidades. “Es realmente una llamada de atención”, dijo Sharyle Patton, directora del programa de justicia ambiental de Commonweal y coautora del estudio. “Los trabajadores agrícolas son la columna vertebral de nuestro sistema alimentario, y los estamos poniendo en peligro”. El año pasado fue el más caluroso registrado, y los científicos anticipan que fenómenos como la ola de calor que azotó el noroeste del Pacífico en 2021 serán cada vez más comunes.
¿Cómo afecta el calor a la absorción de pesticidas?
El calor extremo altera el cuerpo de maneras que aumentan la vulnerabilidad a los químicos agrícolas. Cuando la temperatura sube, la piel se vuelve más permeable y aumenta el flujo sanguíneo hacia la superficie, lo que facilita que los pesticidas penetren en el organismo. Además, el calor hace que los trabajadores suden más, y el sudor puede acelerar la absorción dérmica y aumentar el riesgo de ingestión accidental si los jornaleros se frotan los ojos o la boca.
“Es una preocupación real”, dijo el Dr. Robert Harrison, médico de salud ocupacional de la Universidad de California en San Francisco, que no participó en el informe. “La piel es el órgano más grande del cuerpo y es la vía principal de exposición a pesticidas para los trabajadores agrícolas”. El estudio también señala que el esfuerzo físico adicional que exige trabajar con calor extremo incrementa la frecuencia y profundidad de la respiración, lo que multiplica la cantidad de pesticidas inhalados del aire.
El calor no solo incrementa la absorción: también agrava los efectos de la intoxicación. Los trabajadores agrícolas que sufren golpes de calor, calambres o agotamiento pueden ver comprometida su capacidad para procesar los químicos, y quienes padecen enfermedades crónicas como problemas renales, diabetes o dolencias cardiovasculares enfrentan un riesgo aún mayor. Estos padecimientos son prevalentes en la población agrícola, según datos del propio informe.
Los autores del estudio revisaron cientos de investigaciones y encontraron que las temperaturas más altas también hacen que los pesticidas sean más volátiles, lo que incrementa su concentración en el aire. Esto significa que los trabajadores no solo reciben dosis mayores a través de la piel, sino que también respiran más toxinas mientras realizan jornadas extenuantes en los campos.
Una población vulnerable en el centro de la crisis
Los trabajadores agrícolas son desproporcionadamente inmigrantes, a menudo indocumentados, y enfrentan condiciones laborales precarias con muy pocas protecciones legales. Están excluidos de la Ley de Normas Laborales Justas, que garantiza el pago de horas extra, y de la mayoría de las leyes estatales de compensación laboral. Además, con frecuencia no tienen acceso a atención médica y enfrentan barreras idiomáticas y de otro tipo para denunciar violaciones a sus derechos.
“Estos son los trabajadores más vulnerables de nuestra nación y están experimentando la peor parte del cambio climático”, dijo la Dra. Cecilia Sorensen, directora del Centro de Salud, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Universidad de Colorado, que no participó en el estudio. La vulnerabilidad se ve agravada por el hecho de que muchos jornaleros dependen de sus salarios diarios para sostener a sus familias, por lo que no pueden darse el lujo de tomar descansos o buscar atención médica cuando enferman.
Jeannie Economos, coordinadora de salud y seguridad de la Asociación de Trabajadores Agrícolas de Florida, describió la situación como “una crisis de injusticia ambiental”. “Estos trabajadores son esenciales para nuestra economía y nuestra alimentación, pero se les paga tan poco que no pueden darse el lujo de enfermarse”, señaló. “Y con el cambio climático, están atrapados entre el calor y los pesticidas”.
El informe del Sindicato de Científicos Preocupados subraya que la combinación de calor y exposición a químicos no solo incrementa el riesgo de enfermedades agudas, sino que también puede provocar daños crónicos que permanecen mucho después de que el trabajador abandona el campo. Los efectos acumulativos de años de exposición a pesticidas en condiciones de calor extremo son una preocupación creciente para los investigadores.
Un llamado a OSHA en medio de la resistencia
El informe del Sindicato de Científicos Preocupados llega en un momento en que el gobierno federal está considerando nuevas reglas para proteger a los trabajadores del calor. La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) ha dicho que planea emitir una norma que requeriría que los empleadores proporcionen agua, sombra y descansos a los trabajadores al aire libre cuando las temperaturas alcancen un cierto umbral. Sin embargo, el proceso ha sido lento y los grupos de la industria han resistido las medidas.
“Necesitamos que OSHA actúe ahora”, dijo Patton. “Cada día de retraso es un día en que los trabajadores agrícolas corren un mayor riesgo”. La lentitud del proceso regulatorio contrasta con la urgencia que describen los científicos, quienes insisten en que la exposición al calor y a los pesticidas es un problema que ya está cobrando un precio en la salud de los jornaleros.
Los autores del informe hacen varias recomendaciones para reducir los riesgos, desde garantizar el acceso a agua y sombra hasta establecer descansos obligatorios en días de calor extremo. También piden que se monitoree más de cerca la exposición a pesticidas en el campo y que se proporcione capacitación adecuada sobre los riesgos del cambio climático a los trabajadores y empleadores.
La falta de acción regulatoria deja a los trabajadores agrícolas en una situación de riesgo que, según los investigadores, no tiene justificación ética ni práctica. “El cambio climático es un problema que ya no se puede ignorar cuando hablamos de salud ocupacional”, concluyó la Dra. Pruden. “Proteger a los trabajadores agrícolas es proteger nuestra seguridad alimentaria y nuestra responsabilidad como sociedad”.
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