Por Canuto  

Bitcoin apenas retrocede mientras los ataques de EE. UU. contra Irán sacuden las acciones, disparan el petróleo y reavivan el debate sobre la fortaleza del activo digital ante un escenario de tasas más altas y tensión geopolítica.

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  • BTC cotizó cerca de USD $78.623 y acumuló una ganancia superior al 24% en agosto, su mejor mes desde 2017.
  • El petróleo WTI subió 2,6% hasta USD $85,60, mientras el S&P 500 y el Nasdaq Composite terminaron en terreno negativo.
  • El mercado espera ahora el informe laboral de EE. UU. del viernes y el dato de inflación CPI previsto para el 11 de septiembre.

 


 

Bitcoin (BTC) comenzó la semana con una resistencia destacable frente a un escenario que normalmente golpea a los activos de riesgo.

La criptomoneda más grande cotizó alrededor de USD $78.623, con una caída de apenas 0,7% en 24 horas, después de marcar un mínimo intradía cercano a USD $77.162 según los datos de CoinMarketCap. Al mismo tiempo, los nuevos ataques militares de Estados Unidos contra Irán presionaron las acciones y elevaron el precio del petróleo.

El comportamiento de BTC contrasta con la reacción inmediata de otros mercados financieros, que reflejaron una mayor aversión al riesgo ante la posibilidad de nuevas interrupciones para el transporte energético. Pese al retroceso de la jornada, Bitcoin se encaminaba a cerrar agosto con una ganancia superior al 24%, un rendimiento que convertiría al mes en el mejor para el activo desde 2017 y que mantiene vigente el interés de los operadores, señaló Decrypt.

La tensión geopolítica golpea a los mercados

El intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana representó el primero de este tipo desde finales de julio, de acuerdo con la información de origen. La nueva escalada reavivó la preocupación por el tránsito de barcos a través del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial de energía, y llevó a los participantes del mercado a descontar un posible aumento de las primas de riesgo.

El petróleo respondió con una subida contundente, aunque todavía no existe en la noticia una confirmación de una interrupción efectiva del suministro. Los futuros del West Texas Intermediate avanzaron 2,6% hasta situarse alrededor de USD $85,60 por barril, una reacción que refleja el temor a que el conflicto afecte las rutas marítimas o complique el flujo de crudo en una región clave.

Las bolsas estadounidenses también comenzaron la semana bajo presión, en contraste con la relativa estabilidad de Bitcoin. El S&P 500 retrocedió 0,5% hasta aproximadamente 7.673 puntos, mientras el Nasdaq Composite perdió 0,4% y se ubicó cerca de 26.289 unidades, con los inversionistas evaluando simultáneamente el riesgo militar y el panorama de tasas de interés.

El oro tampoco logró beneficiarse plenamente de su tradicional papel como refugio, pues descendió hasta cerca de USD $4.440. Ese movimiento sugiere que, durante la sesión descrita, la expectativa de una política monetaria más restrictiva pesó más que la demanda defensiva asociada con la tensión internacional, una combinación que también condiciona la lectura de Bitcoin como activo alternativo.

Bitcoin resiste frente a una Reserva Federal más estricta

Iliya Kalchev, analista de Nexo Dispatch, consideró que la compostura de Bitcoin constituye el elemento más revelador de la jornada. Según su lectura, una Reserva Federal con un tono agresivo y una escalada geopolítica activa rara vez presionan a los activos de riesgo durante la misma semana, por lo que la capacidad de BTC para conservar su posición frente a ambos factores podría resultar más significativa que su propia ganancia mensual.

La interpretación de Kalchev no equivale a una confirmación de que Bitcoin haya dejado de reaccionar a las condiciones macroeconómicas. Más bien, plantea que el activo está absorbiendo dos fuentes de presión al mismo tiempo sin repetir la magnitud de las caídas observadas en otros segmentos, aunque su permanencia sobre USD $78.000 todavía depende de que no aumente la liquidación entre los operadores apalancados.

Los datos de derivados apuntan a un proceso de reposicionamiento y no necesariamente a la entrada de capital nuevo, según el análisis citado. El volumen de negociación en 24 horas se más que duplicó hasta USD $183.000 millones, mientras el interés abierto permaneció prácticamente plano, una divergencia que sugiere mayor actividad entre posiciones existentes en lugar de una expansión clara de la exposición total.

El otro foco de presión provino del discurso de tono agresivo pronunciado por Kevin Warsh en Jackson Hole. La intervención elevó aproximadamente de 35% a 58% las probabilidades de una subida de tasas en septiembre, y esa posibilidad ayuda a explicar por qué los mercados exigieron una reevaluación de los activos sensibles a la liquidez, incluso cuando Bitcoin había acumulado un avance mensual excepcional.

El mercado cripto mira los próximos datos

El avance de agosto no fue lineal y perdió impulso al final de la semana pasada, cuando los comentarios de Warsh cambiaron el balance de expectativas monetarias. La pausa ocurrió después de un tramo sólido para las criptomonedas, por lo que el resultado mensual combina una apreciación significativa con una mayor sensibilidad a las señales provenientes de la Reserva Federal y de la economía estadounidense.

Los fondos cotizados en bolsa de Bitcoin al contado también mostraron una señal menos favorable en la última parte del periodo. Estos productos interrumpieron una racha de nueve días de entradas de capital, mientras los fondos de Ethereum continuaron atrayendo dinero, una diferencia que indica que el interés institucional no se distribuyó de manera uniforme entre los principales criptoactivos.

Ethereum (ETH) cotizó cerca de USD $2.448, con una leve caída durante la sesión, pero mantenía el camino para cerrar agosto con una ganancia cercana al 30%. Su desempeño mensual superaba el de Bitcoin en términos porcentuales dentro de la información disponible, aunque la comparación no elimina la diferencia de tamaño, liquidez y sensibilidad que existe entre ambos mercados.

La atención de los operadores se desplaza ahora hacia dos referencias macroeconómicas concretas de Estados Unidos. El informe de empleo previsto para el viernes y la lectura del CPI de agosto, programada para el 11 de septiembre, podrían modificar las expectativas sobre las tasas y, con ellas, la demanda por activos de riesgo como BTC y ETH.

Para Bitcoin, la pregunta inmediata no consiste únicamente en si puede conservar la ganancia de agosto, sino en si su estabilidad actual resistirá una combinación más severa de inflación, tasas elevadas y conflicto internacional. El mercado deberá distinguir entre una verdadera demanda defensiva por el activo y un simple reacomodo temporal de posiciones, especialmente mientras el volumen crece sin que el interés abierto acompañe ese movimiento.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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