Bank of America anticipa que el oro podría cotizar por debajo de USD $4.000 en los próximos meses, aunque conserva una perspectiva alcista para 2027.
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- El banco calcula un promedio de USD $4.000 por onza para el cuarto trimestre de 2026 y proyecta USD $5.000 para el segundo y tercer trimestre de 2027.
- La demanda de compradores clave cayó 16,6% interanual, mientras los ETF de oro mantienen una tenencia récord de 4.256 toneladas métricas.
- El análisis técnico identifica USD $3.950 como un posible objetivo bajista y ubica una zona de soporte entre USD $3.900 y USD $4.000.
🚨 BofA prevé que el oro caiga por debajo de USD 4.000
El banco espera un promedio de USD 4.000 en el cuarto trimestre de 2026 y USD 5.000 en 2027.
La demanda de compradores clave bajó 16,6%. Los ETF mantienen un récord de 4.256 toneladas. pic.twitter.com/K2xvKiAapp
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 14, 2026
El oro enfrenta una combinación de menor demanda física, señales técnicas débiles y expectativas de tasas que todavía podrían favorecer al dólar. Bank of America (BofA) espera que el metal cotice por debajo de USD $4.000 durante los próximos tres meses y estima un promedio de USD $4.000 por onza en el cuarto trimestre de 2026, pese a que mantiene una visión más optimista para el próximo año.
El miércoles 14 de octubre, el oro rondaba los USD $4.100 por onza, después de que se publicaran datos de inflación de Estados Unidos superiores a las previsiones. Ese nivel lo dejaba aproximadamente 27% por debajo del máximo histórico de USD $5.598 alcanzado a finales de enero. La coincidencia temporal no confirma que el dato de inflación haya causado el retroceso del oro; unas expectativas de tasas más altas podrían ejercer presión sobre el metal, pero el movimiento también puede responder a otros factores.
Una previsión cautelosa para el cierre de 2026
La proyección de BofA plantea un período de debilidad a corto plazo, no necesariamente un cambio definitivo en las perspectivas de largo plazo. El banco anticipa que el precio podría mantenerse por debajo de USD $4.000 durante los próximos tres meses y sitúa en ese mismo nivel el promedio esperado para el cuarto trimestre, una estimación que deja al oro cerca de una zona técnica relevante.
El oro todavía cotizaba alrededor de USD $4.100 cuando se difundió el análisis, pero la cifra no elimina el riesgo de una nueva caída si persisten los factores que señala el banco. La distancia frente al récord de enero también ilustra que el mercado ya ha corregido con fuerza, aunque el reporte no presenta ese retroceso como prueba de que el metal haya encontrado un piso definitivo.
La inflación estadounidense de septiembre sorprendió al alza: los precios al consumidor aumentaron 3,7% interanual, frente a una previsión de 3,6%, mientras la inflación subyacente llegó a 2,6%, también por encima de lo esperado. El dato puede complicar las expectativas de una política monetaria menos restrictiva y, por esa vía, ser un factor plausible de presión sobre el oro; no permite, por sí solo, confirmar la causa de su movimiento.
El reporte publicado por BeInCrypto recoge la lectura de BofA sobre varios riesgos que coinciden en el horizonte inmediato: menor actividad de algunos compradores, posibles ventas de fondos y bancos centrales, y un entorno de tasas todavía exigente. La suma de esos elementos explica por qué el banco conserva cautela para el cierre de 2026, aunque sus objetivos posteriores apuntan a una recuperación del precio.
Demanda física más débil y tenencias récord en ETF
El seguimiento de BofA indica que las compras de compradores clave disminuyeron 16,6% interanual. Entre los cambios más marcados, las importaciones de India cayeron 77,8%, mientras que las de China aumentaron 39,3%, un contraste que muestra cómo la demanda del oro no se mueve de manera uniforme entre los principales mercados consumidores.
La joyería también mostró señales de enfriamiento durante el segundo trimestre, de acuerdo con los datos del World Gold Council citados en el análisis. Las compras asociadas a ese segmento retrocedieron 25% en Estados Unidos, 15% en India y 28% en China; para BofA, estas cifras añaden presión porque reducen una fuente de demanda física que suele acompañar al mercado.
Al mismo tiempo, los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro mantienen una tenencia récord de 4.256 toneladas métricas. Esa cifra representa una posición elevada de los inversores en esos vehículos, pero el banco advierte que también puede convertirse en un factor de riesgo: si los participantes comienzan a liquidar sus tenencias, las ventas podrían aumentar la presión sobre el precio.
Los bancos centrales forman otra parte de la ecuación, aunque sus operaciones recientes presentan señales mixtas. Turquía había vendido un neto de 82 toneladas y Rusia 56 toneladas hasta agosto, según el World Gold Council, mientras que los bancos centrales en conjunto sumaron 39 toneladas netas solo durante ese mes, de modo que las ventas de algunos países no se tradujeron en una reducción general de las compras oficiales.
La Fed y la inflación, piezas centrales del panorama
La Reserva Federal elevó las tasas de interés a un rango de 3,75% a 4% en septiembre y sus funcionarios señalaron que podría producirse otro aumento durante este año. En el planteamiento de BofA, el oro encontraría un piso cuando la Fed salga de su ciclo de endurecimiento, porque una política menos restrictiva podría aliviar parte de la presión que enfrentan los activos sin rendimiento.
La inflación de septiembre mantiene abierta la discusión sobre cuánto margen tiene la autoridad monetaria para cambiar de rumbo. El aumento interanual de 3,7% en los precios al consumidor superó el pronóstico de 3,6%, y la inflación subyacente de 2,6% también rebasó las expectativas; el reporte vincula esas sorpresas con la cautela de BofA sobre el precio del metal.
El banco también considera que una pausa en el repunte del dólar contribuiría a estabilizar el oro, junto con una disminución de las preocupaciones por la guerra con Irán. La nota del 12 de octubre advirtió, además, que la escalada del conflicto en Medio Oriente podría llevar a los bancos centrales a reanudar las ventas, un riesgo geopolítico que se suma a las señales de demanda y política monetaria.
Existe, sin embargo, una vía alternativa para que el oro vuelva a ganar impulso: el temor a la pérdida de valor de las monedas. El análisis señala que los renovados temores de devaluación monetaria podrían favorecer al metal y que algunos operadores interpretan la cautela de BofA como una señal contraria, aunque esa lectura del mercado no modifica las proyecciones oficiales del banco ni garantiza un repunte.
El análisis técnico señala soporte cerca de USD $3.950
La lectura del gráfico diario refuerza el escenario prudente de corto plazo. El oro se ha negociado mayormente por debajo de un indicador Supertrend bajista desde enero, salvo por un giro breve en agosto; además, entre agosto y septiembre se formó una figura de cabeza y hombros, cuyo soporte o línea de cuello se quebró a mediados de septiembre.
La ruptura de esa línea, situada cerca de USD $4.330, proyecta un objetivo aproximado de USD $3.950, de acuerdo con el análisis técnico recogido en el reporte. Ese nivel coincide con el retroceso de Fibonacci de 0,5, ubicado en USD $3.943, por lo que ambas referencias señalan una zona próxima que los operadores podrían observar si continúa la presión vendedora.
La franja entre USD $3.900 y USD $4.000 ya funcionó como soporte durante junio y julio, pese a ventas anteriores, mientras que la resistencia aparece entre USD $4.300 y USD $4.400. En esta última banda se agrupan el nivel de Fibonacci de 0,382 en USD $4.333, la media móvil de 50 días y el Supertrend, una coincidencia de indicadores que el análisis presenta como un obstáculo para una recuperación inmediata.
Una caída por debajo de USD $3.900 podría abrir espacio para una tendencia bajista más profunda, y BofA había señalado previamente un posible mínimo de USD $3.750 para el cuarto trimestre. El índice de fuerza relativa marcaba 39 y seguía descendiendo, aunque podría surgir una divergencia alcista si el precio prueba USD $3.950 mientras el RSI se mantiene en un nivel superior.
La perspectiva mejora en 2027, pero quedan pruebas próximas
La visión de BofA cambia de tono al pasar de finales de 2026 al año siguiente. El banco proyecta USD $4.750 por onza para el primer trimestre de 2027 y USD $5.000 para el segundo y el tercero, una trayectoria que sugiere una recuperación posterior, aunque no descarta antes un descenso hacia los niveles de soporte descritos en el análisis.
Goldman Sachs mantiene una perspectiva parcialmente comparable, según el reporte. En septiembre recortó su objetivo para finales de 2026 a USD $4.650, pero conservó una meta de USD $5.400 para 2027; las cifras muestran que ambos bancos contemplan niveles superiores el próximo año, aunque difieren en sus estimaciones y horizontes de corto plazo.
Si el oro logra recuperarse desde los soportes, el análisis técnico ubica una primera zona de resistencia entre USD $4.750 y USD $4.800, cerca del pronóstico de BofA para el primer trimestre de 2027. La referencia no significa que el metal vaya a alcanzar automáticamente esos precios: el reporte la presenta como un área que podría entrar en juego en un escenario de recuperación.
La próxima señal inmediata, de acuerdo con el artículo, serían los datos de precios al productor previstos para el jueves, que podrían influir en la dirección del oro. Para los inversores, el panorama combina niveles técnicos definidos y proyecciones de bancos de inversión, pero la evolución de la inflación, las decisiones de la Fed, la demanda y las ventas oficiales seguirá condicionando cualquier intento de estabilización.
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