Apple amplió su ofensiva legal contra OpenAI al enviar cartas de preservación de documentos a alrededor de 40 ex empleados, mientras sostiene que la supuesta apropiación de secretos comerciales podría involucrar a más personas.
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- Apple envió cartas legales a unos 40 ex empleados que ahora trabajan en OpenAI.
- La empresa acusa a OpenAI de beneficiarse de diseños, procesos de fabricación y otra información confidencial.
- OpenAI rechazó las acusaciones, mientras Apple busca detener el uso de sus datos en un dispositivo de hardware de IA.
📢 Urgente: Apple intensifica su batalla legal con OpenAI.
La compañía envió cartas de preservación a 40 ex empleados en OpenAI.
Apple acusa a OpenAI de apropiarse de secretos comerciales vinculados con su hardware.
OpenAI rechaza las alegaciones, afirmando que no hay… pic.twitter.com/SX2omtvGEJ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 17, 2026
Apple informó que envió cartas legales a docenas de ex empleados que ahora trabajan en OpenAI. Los documentos les solicitan preservar archivos, mensajes y otras comunicaciones que podrían resultar relevantes para la demanda por secretos comerciales.
El desarrollo ocurre después de que Apple presentara una demanda contra OpenAI la semana pasada. La compañía sostiene que existió un esfuerzo coordinado para obtener información confidencial vinculada con su ingeniería de hardware y el desarrollo de productos.
Según un reporte del Financial Times citado por MacRumors, Apple dirigió cartas de preservación legal a alrededor de 40 ex empleados. La empresa considera que la supuesta apropiación indebida de información podría extenderse más allá de las personas mencionadas en su denuncia original.
Una carta de preservación legal no constituye por sí misma una acusación formal contra cada persona que la recibe. Su objetivo consiste en evitar que documentos o comunicaciones potencialmente relevantes desaparezcan, se modifiquen o se destruyan durante un litigio.
La estrategia muestra que Apple intenta ampliar la revisión de los movimientos de personal entre ambas compañías. La empresa busca determinar si la información que considera confidencial llegó a OpenAI mediante un grupo más amplio que el incluido inicialmente en la demanda.
Apple afirma que la evidencia reunida hasta ahora podría representar solo “la punta del iceberg”. Esa expresión refleja la expectativa de la compañía de encontrar más información durante el proceso judicial, aunque todavía tendrá que demostrar sus alegaciones ante el tribunal.
La disputa se desarrolla en un sector donde el talento especializado puede trasladarse rápidamente entre grandes empresas tecnológicas. Los ingenieros con experiencia en diseño de productos, sistemas eléctricos y fabricación suelen manejar conocimientos técnicos acumulados durante años de trabajo.
Los ejecutivos señalados y la disputa por el hardware de IA
La demanda menciona de forma destacada a los ex ejecutivos de Apple Tang Tan y Chang Liu. Apple sostiene que OpenAI reclutó a ingenieros clave y que pudo beneficiarse de diseños, procesos de fabricación y otros secretos comerciales propios.
Tang Tan ocupa el cargo de director de hardware de OpenAI. Antes de incorporarse a la empresa de inteligencia artificial, trabajó durante 24 años en Apple y lideró el diseño de productos.
Chang Liu forma parte del equipo de hardware de OpenAI. Su experiencia anterior en Apple incluyó el puesto de ingeniero eléctrico de sistemas senior.
Apple también demanda a Tan y Liu por incumplimiento de contrato. La compañía afirma que ambos violaron acuerdos de empleo, aunque la información disponible no detalla en esta etapa todos los términos contractuales que fundamentan esa parte del caso.
El hardware de inteligencia artificial concentra especial interés estratégico para las empresas tecnológicas. En este contexto, los diseños, los procesos industriales y los métodos de desarrollo pueden influir en la creación de nuevos dispositivos y en la capacidad de llevarlos al mercado.
Apple solicitó una orden judicial que obligue a OpenAI a detener el uso de cualquier información de Apple durante el desarrollo de su dispositivo de hardware de IA. También busca una compensación económica por los daños que atribuye a la conducta denunciada.
La denuncia afirma que más de 400 ex empleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI. Esa cifra no implica que todos estén involucrados en la controversia, pero Apple la utiliza para argumentar que el supuesto problema podría superar las acciones aisladas de unos pocos individuos.
OpenAI negó las acusaciones en una declaración entregada a Bloomberg esta semana. La empresa afirmó que “no tiene conocimiento de ninguna evidencia que indique que esta denuncia tiene fundamento”.
La respuesta de OpenAI establece una diferencia clara entre las alegaciones de Apple y la posición de la compañía demandada. El litigio deberá determinar si existió un uso indebido de información protegida y si ese uso produjo algún beneficio para el desarrollo del hardware de OpenAI.
Por ahora, las cartas de preservación aumentan la presión sobre los empleados que cambiaron de empresa. También podrían ampliar el volumen de documentos, comunicaciones y testimonios que las partes deberán revisar durante la disputa.
El caso combina tres asuntos sensibles para la industria tecnológica: la movilidad del talento, la protección de secretos comerciales y la competencia por los dispositivos de inteligencia artificial. Cualquier resolución podría influir en la forma en que las compañías gestionan las contrataciones de personal especializado.
Apple intenta proteger información vinculada con productos y procesos internos, mientras OpenAI desarrolla una estrategia de hardware propia. La tensión entre ambos objetivos explica por qué la compañía de Cupertino busca medidas judiciales antes de que el nuevo dispositivo llegue al mercado.
La demanda todavía presenta acusaciones que OpenAI rechaza. Por ello, la existencia de cartas legales, la contratación de ex empleados o la mención de diseños técnicos no demuestra por sí sola que haya ocurrido una apropiación indebida.
El proceso también podría aclarar qué límites aplican a los conocimientos adquiridos por los trabajadores durante su trayectoria profesional. La experiencia general de un ingeniero puede acompañarlo al cambiar de empresa, pero los documentos y procesos propietarios pueden recibir una protección contractual y legal distinta.
La información disponible no establece cuándo terminará la disputa ni qué decisión tomará el tribunal. El siguiente paso dependerá de la respuesta de OpenAI, de la revisión de los materiales preservados y de las pruebas que Apple presente para respaldar sus reclamaciones.
Mientras tanto, alrededor de 40 ex empleados recibieron instrucciones para conservar información potencialmente relevante. Esa medida marca una nueva fase en una batalla que podría crecer conforme avance la investigación sobre los vínculos entre Apple y OpenAI.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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