Por Canuto  

Anthropic afirma que usuarios vinculados con Rusia, China, Irán y Yemen intentaron utilizar Claude para desarrollar sistemas militares, vigilancia masiva, armas biológicas y operaciones de hackeo. El informe también revela los límites de las salvaguardas cuando las herramientas de IA se despliegan fuera del control directo de sus creadores.

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  • Usuarios en Rusia intentaron crear software para enjambres autónomos de drones kamikaze entrenados con imágenes de combate ucranianas.
  • Anthropic identificó casos relacionados con misiles, vigilancia de millones de teléfonos y posibles investigaciones biológicas de doble uso.
  • Grupos de hackers vinculados con Rusia, China y el crimen organizado usaron Claude para acelerar malware, phishing y robo de credenciales.

 


 

Anthropic afirma que su modelo de inteligencia artificial Claude fue utilizado indebidamente en intentos de desarrollar aplicaciones militares y de seguridad con potencial destructivo.

Entre los casos identificados aparecen enjambres de drones kamikaze, sistemas de navegación para misiles, investigaciones biológicas y herramientas de vigilancia, en una señal de que los modelos de propósito general ya forman parte de la competencia estratégica entre Estados y actores clandestinos.

La compañía publicó el 10 de septiembre de 2026 un informe de inteligencia de amenazas que cubre actividades detectadas entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. Usuarios ubicados en Irán, Rusia, China y Yemen aparecen entre los señalados, aunque Anthropic aclara que ninguno de los episodios involucró a sus modelos más avanzados, Fable y Mythos, y que algunos de los estudios biológicos presentaban ambigüedades compatibles con una intención científica legítima.

Claude quedó expuesto a proyectos militares

La compañía sostiene que usuarios en Rusia, a quienes no vinculó directamente con el Estado, intentaron emplear Claude para crear software destinado a un enjambre de drones kamikaze autónomos con visión en primera persona. El sistema habría sido entrenado con imágenes de combate procedentes de Ucrania, una referencia que muestra cómo los datos de conflictos recientes pueden convertirse en insumos para automatizar capacidades militares.

El reporte no afirma que esos usuarios hayan completado un arma operativa ni que el enjambre haya sido desplegado. Su relevancia, según la descripción de Anthropic, está en la asistencia que un modelo conversacional puede prestar para integrar componentes de software, procesar imágenes y acelerar etapas de desarrollo que antes exigían equipos especializados y más tiempo.

Actores ubicados en el norte de Yemen, una zona controlada por los hutíes, también utilizaron Claude para crear software relacionado con varios tipos de misiles. Anthropic indicó que no encontró evidencia de que los involucrados hubieran logrado desplegar un dispositivo operativo, una precisión importante porque el informe documenta intentos y capacidades potenciales, no necesariamente resultados militares confirmados.

La empresa afirma que los usuarios intentaron evadir las salvaguardas del modelo u ocultar su ubicación para mantener sus actividades fuera de los controles habituales. Esa conducta plantea un desafío técnico y regulatorio: bloquear una cuenta puede detener el acceso directo, pero no impide que el código o la arquitectura desarrollada se copie, se ejecute localmente o se combine con otras herramientas.

Biología, vigilancia y control social

Anthropic identificó cinco estudios de caso en los que Claude pudo haber contribuido a investigaciones relacionadas con armas biológicas. Uno de ellos involucró a virólogos patrocinados por un Estado que buscaban crear una versión mejorada del chikungunya, un virus debilitante transmitido por mosquitos, mediante una solicitud para redactar una propuesta de subvención destinada a un instituto militar de un país no identificado.

La empresa subrayó que todos los casos biológicos descritos eran ambiguos y podían corresponder a investigaciones con fines científicos benignos. Esa cautela evita presentar como armas confirmadas actividades que podrían pertenecer a programas de salud o virología, pero también muestra por qué los modelos de IA enfrentan dificultades para distinguir entre una consulta legítima y una operación con intención dañina cuando ambas utilizan conocimientos similares.

En otro episodio, una operación vinculada con China usó Claude para rastrear, perfilar y reclutar a uigures que formaban parte del ejército sirio. Una unidad iraní, por su parte, habría construido software de vigilancia disfrazado como una herramienta para registrar horarios de oración, lo que evidencia cómo una aplicación con apariencia civil puede ocultar funciones de seguimiento y recopilación de información personal.

El informe también describe a un consultor que probablemente trabajaba para una agencia estatal de inteligencia en Malí y que utilizó Claude para construir un sistema capaz de monitorear aproximadamente 25 millones de teléfonos móviles. La herramienta podía generar expedientes de inteligencia sobre cualquier número especificado sin una orden judicial; Anthropic prohibió la cuenta, pero reconoció que el sistema se había desplegado localmente y quedaba fuera de su control completo.

La IA también acelera el cibercrimen

El uso indebido documentado por Anthropic no se limita a armas y vigilancia, sino que incluye operaciones para robar información sensible. La empresa señaló que presuntos servicios de inteligencia patrocinados por Rusia y China, hacktivistas y ciberdelincuentes emplearon Claude para aumentar la velocidad y la escala de sus campañas, aunque el informe no identificó una vulnerabilidad nueva o peligrosa en sistemas críticos.

Uno de los casos involucra a Midnight Blizzard, el grupo de hackers que Microsoft vincula con los servicios de inteligencia de Rusia. De acuerdo con Anthropic, la organización automatizó muchas etapas del desarrollo de software malicioso mediante IA y utilizó la herramienta para redactar correos de phishing dirigidos contra objetivos relacionados con la inteligencia militar y la defensa.

El documento también menciona a ShinyHunters, una banda conocida por sus operaciones de extorsión cibernética, que habría utilizado IA para buscar credenciales de seguridad filtradas y emplearlas en el robo de datos de organizaciones afectadas. El valor de estos modelos para los atacantes no reside necesariamente en inventar técnicas nuevas, sino en reducir el tiempo requerido para investigar objetivos, escribir código y adaptar mensajes fraudulentos.

Anthropic describió los episodios publicados como los usos indebidos más destacados y novedosos identificados hasta ahora, no como ejemplos representativos de toda la actividad abusiva en su plataforma. La empresa también mencionó estafas y herramientas de hackeo, lo que amplía el debate sobre si las barreras de seguridad deben concentrarse únicamente en solicitudes explícitas de armas o abarcar cadenas completas de acciones que, combinadas, pueden producir daños.

La disputa por los límites de la IA

Anthropic sostiene que los riesgos aumentarán a medida que los modelos sean más capaces, salvo que los desarrolladores y los defensores de la sociedad mejoren las medidas de seguridad. La advertencia llega en un contexto donde las empresas estadounidenses compiten por desplegar sistemas de frontera y mantener una ventaja frente a China, mientras intentan impedir que sus productos se utilicen en operaciones militares, represivas o criminales.

La posición de Anthropic también desencadenó una disputa con el Pentágono por los límites de uso de Claude. La empresa se negó a permitir aplicaciones relacionadas con vigilancia masiva o sistemas de armas autónomas y, posteriormente, el presidente Donald Trump ordenó a las agencias federales estadounidenses cesar de inmediato el uso de Anthropic. El episodio refleja una tensión difícil de resolver: los gobiernos consideran estratégica la IA avanzada, pero las compañías deben decidir hasta dónde aceptan que sus modelos participen en misiones de seguridad nacional.

Los casos descritos también revelan una limitación estructural de los controles basados exclusivamente en plataformas. Anthropic puede detectar patrones, cerrar cuentas y bloquear solicitudes, pero pierde capacidad de supervisión cuando una herramienta desarrollada con ayuda del modelo se instala en servidores locales o cuando los usuarios combinan sus resultados con código propio y otros sistemas disponibles.

Por ahora, el informe presenta principalmente intentos, asistencia técnica y señales de abuso, no una lista de armas operativas creadas por Claude. Sin embargo, la capacidad de acelerar proyectos de drones, misiles, vigilancia, biología y ciberataques refuerza la preocupación de que la carrera por modelos más potentes avance más rápido que los mecanismos destinados a controlar su uso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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