Por Canuto  

Los plazos de conexión a la red eléctrica británica pueden alcanzar entre 10 y 15 años, mientras que una conexión de gas suele tomar entre seis y 24 meses. Esa diferencia está llevando a promotores de centros de datos, incluidos proyectos ligados al auge de la inteligencia artificial, a considerar generadores propios y plantea un dilema entre rapidez, emisiones e infraestructura energética.
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  • Las consultas de promotores de centros de datos a las redes de gas británicas se triplicaron hasta 113 durante 2024-2025.
  • La cola de demanda de transmisión pasó de 41 GW en noviembre de 2024 a 125 GW en junio de 2025; los centros de datos representan alrededor de 50 GW.
  • Más de 100 proyectos consideran generar electricidad con gas, mientras el proyecto de Nscale en Essex espera una conexión de 90 MW que podría llegar a mediados de la década de 2030.


Los centros de datos británicos evalúan energía propia ante la larga espera de la red

El crecimiento de la computación para inteligencia artificial se enfrenta a un obstáculo físico en el Reino Unido: conectar nuevas instalaciones a la red eléctrica puede tomar entre 10 y 15 años. Frente a ese plazo, promotores de centros de datos exploran conexiones de gas, que suelen tardar entre seis y 24 meses, y algunos consideran generar su propia electricidad en lugar de esperar.

Según informó CryptoBriefing, las consultas de estos promotores a las redes de gas se triplicaron y llegaron a 113 durante 2024-2025; 46 solicitudes seguían en revisión y siete conexiones ya estaban aseguradas. En conjunto, estas últimas representan una capacidad de 15,4 TWh, equivalente, según la publicación, a la energía necesaria para calentar alrededor de 1,3 millones de hogares.

Una cola eléctrica que se amplía

El problema no se limita a un proyecto o a una sola empresa: la demanda de conexión para transmisión creció con rapidez en pocos meses. Las cifras de Ofgem citadas por CryptoBriefing muestran que la cola pasó de 41 GW en noviembre de 2024 a 125 GW en junio de 2025, un salto que refleja la competencia por capacidad en la infraestructura eléctrica.

Los centros de datos representan alrededor de 50 GW de esa demanda, de acuerdo con los datos publicados, por lo que figuran entre los mayores contribuyentes individuales al retraso. Esa cifra no significa que toda esa potencia esté consumiéndose ya, sino que corresponde a solicitudes de conexión que presionan una red cuyo desarrollo no avanza al mismo ritmo que los proyectos informáticos.

La diferencia entre los plazos de electricidad y gas ayuda a explicar por qué los promotores evalúan soluciones propias. Mientras una conexión a la red puede tardar de 10 a 15 años, una conexión de gas suele tomar entre seis y 24 meses; para una instalación que busca operar en un calendario más corto, esa brecha puede modificar la planificación desde el inicio.

El aumento de solicitudes permite observar la dimensión del desajuste entre la nueva demanda computacional y la infraestructura disponible. No demuestra por sí solo que todos los proyectos terminarán usando gas, porque 46 consultas aún estaban en revisión y las siete conexiones confirmadas no representan el conjunto de iniciativas; sí señala que los desarrolladores están incorporando esa posibilidad a sus decisiones.

Nscale y el dilema de los plazos

El caso de Nscale ilustra cómo una demora de red puede alterar los planes de un centro de datos enfocado en inteligencia artificial. La empresa británica, valorada en £11.000 millones y respaldada por Nvidia, construye una instalación de £2.000 millones en Loughton, Essex, cuya apertura estaba prevista para 2027.

El obstáculo es la conexión eléctrica prevista de 90 MW: según la información publicada, podría no estar operativa hasta mediados de la década de 2030. La distancia entre la fecha de apertura planificada y la disponibilidad de esa conexión deja a la compañía ante una decisión práctica sobre cómo abastecer la instalación durante los años de espera, aunque el reporte no afirma que Nscale haya adoptado una solución concreta.

La escala del proyecto pone en evidencia que la disponibilidad de electricidad puede ser tan decisiva como el capital o el acceso a equipos para desarrollar infraestructura de IA. Una instalación diseñada para procesar grandes cargas de cómputo necesita una fuente de energía compatible con su calendario operativo, pero el caso de Nscale también muestra que anunciar una fecha de apertura no garantiza que la red llegue a tiempo.

En el conjunto del país, más de 100 proyectos de centros de datos consideran activamente la generación con gas, según el reporte. Para algunos promotores, esta opción puede formar parte de la planificación del suministro ante los plazos de la red, aunque la información disponible no establece cuántos proyectos la adoptarán ni si sería una solución temporal o permanente.

Una alternativa rápida, con costos climáticos

Generar electricidad en el propio emplazamiento puede reducir la dependencia inmediata de una conexión de red demorada, pero no elimina el costo ambiental asociado al combustible. El gas natural produce dióxido de carbono, de modo que sustituir la espera por generación propia puede resolver una necesidad operativa sin resolver la tensión entre expansión de centros de datos y reducción de emisiones.

El reporte señala que las celdas de combustible de óxido sólido, como las fabricadas por Bloom Energy, son más eficientes que los generadores de gas tradicionales y producen menos emisiones directas por unidad de energía. Sin embargo, también funcionan con gas natural y siguen generando emisiones de dióxido de carbono; la eficiencia cambia la intensidad de esas emisiones, pero no convierte al combustible en una fuente libre de carbono.

La misma congestión afecta a proyectos de energía renovable: los desarrollos eólicos y solares también pueden pasar años a la espera de una conexión. Por eso, el giro de algunos centros de datos hacia el gas no ocurre en un vacío, sino en una red donde distintas inversiones compiten por capacidad y donde los retrasos pueden dificultar tanto la expansión de nueva demanda como la incorporación de generación limpia.

Ese cruce de intereses abre una cuestión de planificación energética, más que un debate limitado a la decisión de un promotor. Si las nuevas instalaciones de cómputo encuentran una salida más rápida en el gas mientras los proyectos renovables siguen en lista de espera, la composición futura del suministro podría verse influida por las diferencias de calendario; la información disponible no permite cuantificar cuánto cambiarían las emisiones ni cuántos proyectos finalmente operarán con ese combustible.

La infraestructura detrás del auge de la IA

Las solicitudes de conexión a gas también muestran que la expansión digital depende de activos físicos que suelen quedar fuera de la conversación sobre inteligencia artificial. Centros de datos, tuberías, redes de transmisión y generación eléctrica forman parte de una misma cadena de suministro, y la falta de capacidad en uno de sus componentes puede retrasar proyectos aun cuando los desarrolladores dispongan de inversión y equipos.

El salto de 113 consultas, con 46 aún bajo revisión y siete conexiones ya aseguradas, ofrece una fotografía de decisiones en distintas etapas, no una predicción de que todos esos proyectos se materializarán. La capacidad combinada de 15,4 TWh asociada a las conexiones aseguradas dimensiona la relevancia energética de la tendencia, pero no debe confundirse con una medida de energía consumida actualmente por todos los centros de datos británicos.

Para los operadores, el gas ofrece una vía que puede ajustarse mejor al calendario de construcción que una espera de más de una década por la red eléctrica. Para el sistema energético, en cambio, esa rapidez plantea cómo equilibrar la demanda de cómputo, los límites de la infraestructura y los objetivos de reducción de emisiones, sin asumir que una sola tecnología resolverá todos esos frentes.

La noticia central es, por tanto, una respuesta posible a un cuello de botella: ante conexiones eléctricas que podrían llegar demasiado tarde, algunos promotores evalúan alternativas basadas en gas. El rumbo de cada proyecto dependerá de sus decisiones y de la disponibilidad de infraestructura, pero la multiplicación de consultas ya revela que los plazos de la red están influyendo en cómo se planifica la próxima generación de centros de datos en el Reino Unido.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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