Por Canuto  

En una charla de Y Combinator, la diseñadora Susan Kare repasó su histórico trabajo en los iconos y tipografías del Macintosh original, revelando los principios de simplicidad y metáfora que convirtieron sus diseños en estándares de la interfaz gráfica. Desde el Happy Mac hasta la tecla comando, Kare compartió anécdotas y consejos que siguen vigentes en la era de la inteligencia artificial.
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  • Susan Kare, art historian and self-taught pixel artist, became the iconographer of the original Macintosh, designing icons and fonts that defined Apple’s early GUI.
  • Her design philosophy emphasized simplicity, metaphor, and memorability, as seen in the Happy Mac, the command key, and the bomb icon that caused a user panic.
  • Kare’s work extended beyond Apple to Microsoft, Swatch, Facebook, and Pinterest, and she continues to influence modern interface design.


En una charla reciente de Y Combinator titulada Susan Kare: Designing Icons & Graphics For the Original Mac, la diseñadora gráfica Susan Kare repasó su carrera y, en particular, su trabajo en la creación de los primeros iconos y tipografías de la computadora Macintosh de Apple. Kare, conocida como la “iconógrafa” de Apple, compartió anécdotas, principios de diseño y consejos que han influenciado a generaciones de diseñadores. La charla, dirigida a una audiencia de emprendedores, resaltó la importancia de la simplicidad y la significación en el diseño de interfaz.

Kare comenzó su relato describiendo su formación: doctora en historia del arte, sin ningún conocimiento técnico de computadoras, y trabajando como soldadora de un jabalí de tamaño real para un museo cuando su amigo de secundaria Andy Hertzfeld, programador de sistemas en Apple, la invitó a colaborar en un nuevo proyecto. Hertzfeld le mostró una pantalla sin carcasa y le pidió que diseñara “símbolos pequeños” y tipografías. Aceptó, y para prepararse visitó la biblioteca de Palo Alto y llevó libros de muestras tipográficas a su entrevista, bajo el brazo, para aparentar conocimientos que no tenía.

Su llegada a Apple marcó el inicio de una etapa creativa que transformaría la forma en que las personas interactúan con las computadoras. En su primer día, le mostraron una pantalla con íconos de disquete y rectángulos redondeados, y le dijeron que su trabajo sería mejorar ese aspecto. Kare recordó que cambiaron “do it” por “okay” porque “do it” parecía obsceno, y que el objetivo era hacer una computadora que cualquiera pudiera usar, sin manual. Esa misión se convirtió en su norte, y con restricciones de 16×16 píxeles en blanco y negro, comenzó a diseñar herramientas artísticas como el lazo y el pincel.

Kare desarrolló la primera fuente del sistema, Chicago, a partir de la observación de que las letras pixeladas se veían dentadas. Al usar horizontales, verticales y ángulos de 45 grados, logró un aspecto más limpio. También creó fuentes proporcionadas, como Nueva York y Ginebra, inspiradas en Times Roman y Helvetica, y una fuente llamada “ransom” que imitaba recortes de periódico. Steve Jobs pasó una tarde, sugirió que los nombres de ciudades no eran adecuados y propuso usar nombres de ciudades de clase mundial, lo que llevó a los nombres finales.

Uno de los iconos más emblemáticos fue el Happy Mac, la cara sonriente que aparecía al arrancar el sistema. Kare la diseñó en 32×32 píxeles, inspirada en un botón que había recibido a los 14 años. También creó el icono de la tecla comando, que originalmente iba a ser una manzana, pero Jobs insistió en que el logo de Apple debía ser respetado. Kare encontró en un libro de símbolos un símbolo de “feature” que parecía un trébol de cuatro hojas, fácil de dibujar en 16×16. Años después descubrió que ese símbolo se deriva del castillo de Borgholm en Suecia, un detalle que la maravilló.

La charla también incluyó momentos de humor y honestidad. Kare recordó que el icono de la bomba para fallas de sistema causó que un usuario llamara a Apple preocupado de que su computadora explotara. La moraleja, dijo, es que “la iteración es clave”. Mencionó que el editor de iconos de Andy Hertzfeld fue “mágico” porque permitía alternar bits y generar automáticamente código hexadecimal, maravillosa para la época.

Después de Apple, Kare trabajó en Microsoft Windows 3.0, donde pudo usar 16 colores y aplicar tramados para que no parecieran un tablero de ajedrez. Creó el Solitario, que causó adicción en muchos. Colaboró con General Magic, Facebook (donde vendió íconos por un dólar y aprendió que lo lindo vende más que lo caro), Pinterest y Swatch. En Swatch, desarrolló opciones para el icono de alarma, iterando desde un reloj hasta una versión abstracta y ruidosa.

Filosofía de diseño: la metáfora y la simplicidad

Kare compartió su visión sobre el diseño de iconos: “un detalle saliente o dos, pero no cargarlo con muchas cosas extra”, como los letreros de tráfico que usan siluetas simples para reconocimiento instantáneo. Citó a Paul Rand, diseñador del logo de NeXT, quien abogaba por integrar el nombre en el logo y evitar símbolos aleatorios que requieran millonarias campañas de asociación. Rand le recomendó usar pocas fuentes: “no necesitas muchas, solo sabes cómo usarlas bien”, junto con colores específicos que Kare adoptó.

Kare también explicó que un icono no debe mostrar un producto específico, sino una metáfora universal, como el uso de un lápiz sencillo en lugar de una placa cromada. Destacó el valor de los iconos como “verbos” y “sustantivos”, como en MacPaint y el papel, que emparejaban acción y objeto. La claridad visual, dijo, permite que personas de todas las edades y culturas entiendan la función sin leer manuales.

En la época del Macintosh, solo había media docena de aplicaciones, por lo que los iconos podían ser relativamente genéricos. Kare recordó que diseñó un icono de impresora con papel de piñones, detalle que pronto quedó obsoleto; en retrospectiva, habría simplificado más. Concluyó que los diseñadores deben evitar atarse a la tecnología contemporánea y optar por imágenes que perduren.

La charla incluyó consejos de otras figuras: Paul Saffo, futurista, dice que “siempre lleva el doble de tiempo”; su padre, director del Monell Center, le aconsejó “no tomes el no como algo personal”; y el arquitecto Daniel Nord sugería “hazlo visual, muestra, no digas”. Kare añadió que la colaboración y el consenso son posibles hasta 15 personas, como en el grupo original de Macintosh, y que Steve Jobs cambiaba de opinión si veías varias opciones, en lugar de una sola.

Legado y vigencia en la era digital

Kare destacó que el diseño de iconos sigue siendo relevante, pero ahora con mayor complejidad por los miles de aplicaciones. Reflexionó sobre la evolución de los iconos, desde la Mac hasta la IA, y citó a Paul Rand: “haz las cosas significativas y memorables”. Aunque la tecnología cambie, los principios de claridad, simplicidad y metáfora continúan guiando el diseño de interfaces.

En su trabajo más reciente, Kare diseñó insignias para la billetera de criptomonedas Ledger, un logo para una firma de capital de riesgo que evoca el trabajo al aire libre, y avatares para juegos. Celebró que sus diseños originales de Mac se encuentren en el MoMA, y comentó con ironía que “definitivamente aferrarse a las cosas” puede pagar dividendos, incluso décadas después.

La charla de Y Combinator cerró con un mensaje para emprendedores: la buena idea es la base, luego la forma sigue. Kare instó a los creativos a iterar, a buscar inspiración en la historia del arte y a no temer a las restricciones, porque “puedes ser creativo en cualquier restricción”. Su historia demuestra que una formación en humanidades no es un obstáculo, sino una ventaja para entender la esencia de la comunicación visual.

Susan Kare fue una pionera que humanizó la computadora personal. Sus iconos no solo sirvieron para la Mac original, sino que sentaron las bases del lenguaje visual de la informática moderna. Su legado perdura en cada tecla de comando, en cada carita sonriente y en cada diseño que busca ser intuitivo y memorable.


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