Por Canuto  

El temor a nuevas confiscaciones, la desaceleración económica y las dudas sobre el sistema bancario están llevando a varios de los rusos más ricos a trasladar miles de millones hacia criptomonedas, oro, propiedades y fondos en el extranjero.
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  • Varios multimillonarios rusos aceleraron durante el último año el traslado de activos hacia Dubái, Turquía, Arabia Saudita, Chipre y otros destinos.
  • Las confiscaciones ordenadas desde 2024 y la presión para financiar al Estado aumentaron la preocupación entre los empresarios cercanos al Kremlin.
  • La criptomoneda, el oro, los bienes raíces y la stablecoin A7A5 aparecen entre las rutas utilizadas para mover capital fuera de Rusia.


La élite rusa traslada miles de millones más allá del alcance de Putin

El temor a perder la riqueza acelera las salidas

Varios de los rusos más ricos, incluidos empresarios cercanos al presidente Vladimir Putin, trasladaron miles de millones de dólares al extranjero durante el último año. La decisión refleja una creciente preocupación por la economía rusa, el presupuesto estatal y el riesgo de que el Kremlin amplíe su control sobre las fortunas privadas.

Seis rusos adinerados y otras personas familiarizadas con las decisiones de varios multimillonarios describieron un aumento de la cautela. Según sus testimonios, los confiscamientos de activos de alto perfil elevaron el temor a que el Estado se apropie de más bienes o limite la capacidad de los magnates para proteger sus patrimonios.

Documentos corporativos y registros de compra de propiedades revisados por Bloomberg News muestran movimientos adicionales de activos fuera de Rusia. Las operaciones se aceleraron en los últimos meses, en un contexto de dudas sobre la salud del sector bancario y la evolución de las finanzas públicas.

Algunos empresarios modificaron sus carteras para incluir más criptomonedas, oro, propiedades extranjeras y fondos de inversión privada. El Golfo, especialmente los Emiratos Árabes Unidos, aparece como uno de los principales destinos para ese capital.

Las estimaciones sobre estos flujos resultan difíciles porque muchas operaciones no aparecen en los datos oficiales. Dos personas familiarizadas con las decisiones de inversión de varios multimillonarios calculan que el dinero que sale de Rusia por vías informales alcanza decenas de miles de millones de dólares durante 2026.

Confiscaciones y presión política sobre los magnates

Durante décadas, la élite multimillonaria rusa encontró en Occidente un espacio para desarrollar negocios, comprar propiedades y exhibir un estilo de vida lujoso. La invasión a gran escala de Ucrania, ordenada por Putin en febrero de 2022, rompió esa dinámica y llevó las relaciones con Estados Unidos y Europa a su nivel más bajo desde la Guerra Fría.

Las sanciones internacionales obligaron a muchos magnates a regresar activos a Rusia y a volver a registrar sus empresas dentro del país. Al mismo tiempo, varios vieron congeladas sus propiedades en el extranjero, lo que redujo sus opciones para administrar sus fortunas desde jurisdicciones occidentales.

Dentro de Rusia surgieron riesgos diferentes. Desde 2024, las autoridades intensificaron los confiscamientos contra empresarios de alto perfil, incluidos algunos que conservaron vínculos con el exterior mediante una doble nacionalidad o que habían ocupado cargos oficiales.

Entre los magnates que perdieron activos ante el Estado figuran Vadim Moshkovich, fundador de Ros Agro Plc; Konstantin Strukov, quien controlaba una de las mayores compañías rusas de minería de oro; y Dmitry Kamenshchik, que perdió el aeropuerto Domodedovo de Moscú.

El fiscal general ruso Alexander Gutsan afirmó en marzo que los fiscales garantizaron durante el año anterior el regreso al Estado de activos valorados en más de RUB 4 billones, equivalentes a USD $51.500 millones. Para los empresarios, esa cifra refuerza la percepción de que la propiedad privada enfrenta una presión creciente.

La inquietud también aumentó después de una reunión privada entre Putin y magnates celebrada en marzo. En ese encuentro, el multimillonario Suleiman Kerimov propuso que los asistentes hicieran una contribución sustancial al Estado, en reconocimiento a la forma en que construyeron sus negocios durante la década de 1990.

Putin recibió con agrado la iniciativa de Kerimov, aunque el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, negó posteriormente que el presidente hubiera pedido a los magnates realizar contribuciones. Peskov no respondió a una solicitud de comentarios sobre los traslados de capital descritos en la información.

Criptomonedas, propiedades y nuevas rutas financieras

La economía rusa comenzó a desacelerarse desde 2025, según la información disponible, y esa tendencia redujo las ganancias de algunos grandes empresarios. También limitó las oportunidades para preservar o aumentar la riqueza dentro del país, justo cuando el Gobierno busca recaudar más dinero.

Putin intenta proteger el gasto en defensa mientras busca reducir otras partidas presupuestarias. Funcionarios de finanzas le advirtieron que el gasto de guerra en Ucrania avanza por una trayectoria insostenible, una situación que podría aumentar la presión sobre los multimillonarios para que aporten recursos al Estado.

Un empresario reconoció que trasladaba dinero hacia Chipre y los Emiratos Árabes Unidos por temor a una mayor presión estatal. Otros dos indicaron que invertían en los Emiratos Árabes Unidos, Turquía o Arabia Saudita en volúmenes similares a los de años anteriores, mientras un cuarto afirmó que había comenzado a invertir en África.

El mercado inmobiliario de Dubái registra más compras de alto nivel por parte de ciudadanos rusos. Varias personas familiarizadas con estos arreglos también señalaron un interés creciente por propiedades en Turquía y Mónaco.

Los métodos para sacar riqueza del país evolucionaron debido a la necesidad de evitar tanto las sanciones occidentales como la atención del Kremlin. El papel de Dubái como centro de criptomonedas facilita el movimiento de fondos entre distintas jurisdicciones, aunque esas operaciones pueden enfrentar riesgos legales y regulatorios.

Otras rutas informales ganaron popularidad en Armenia, Kazajistán y Kirguistán. En este último país opera A7A5, una stablecoin desarrollada por A7, compañía de pagos transfronterizos propiedad del banquero moldavo prófugo Ilan Shor y del prestamista estatal ruso Promsvyazbank, una entidad fuertemente sancionada.

A7 afirma en su sitio web que puede realizar pagos el mismo día hacia cualquier país del mundo. En septiembre, el vicepresidente de Promsvyazbank, Mikhail Dorofeev, dijo que A7 procesó RUB 7,5 billones, unos USD $96.000 millones, durante la primera mitad de 2025, según el servicio de noticias RBC.

La fuga de capitales y el riesgo bancario

La salida de capitales constituye un problema persistente para Rusia desde el inicio de la guerra. El banco central calculó que, bajo una medida amplia, alrededor de USD $250.000 millones abandonaron el país durante el primer año del conflicto.

La cifra actual resulta más difícil de determinar porque las transacciones cripto opacas y otros movimientos informales no siempre aparecen en las estadísticas oficiales. Personas familiarizadas con las decisiones de inversión de varios multimillonarios sostienen que los flujos de 2026 superan los registrados durante el año anterior.

Mientras una parte importante de la población enfrenta dificultades económicas, la riqueza de los multimillonarios rusos aumentó durante el último año. Esa divergencia genera más presión política para que los empresarios asuman una parte mayor del costo financiero de la guerra y de las necesidades presupuestarias del Gobierno.

Las dudas sobre los bancos rusos también contribuyeron a modificar las decisiones de inversión. Desde el verano pasado, funcionarios del sector bancario expresaron preocupación por el nivel de deuda en los balances y advirtieron que las perspectivas podían ser más graves de lo que las autoridades habían reconocido públicamente.

En mayo, el Centro de Análisis Macroeconómico y Pronóstico a Corto Plazo, un centro de pensamiento favorable al Kremlin, alertó sobre señales de una posible crisis bancaria sistémica inminente. Esa advertencia aumentó el incentivo para que algunos grandes patrimonios buscaran activos fuera del sistema financiero nacional.

El traslado de capital no implica necesariamente una ruptura política con Putin ni una salida completa de Rusia. Muchos empresarios continúan operando dentro del país, pero buscan diversificar sus activos para reducir la exposición a confiscaciones, sanciones, controles estatales y turbulencias económicas.

La combinación de criptomonedas, oro, inmuebles y fondos privados ofrece a los magnates distintas formas de conservar valor. Sin embargo, cada ruta enfrenta sus propios riesgos, desde la volatilidad de los activos digitales hasta la posibilidad de nuevas sanciones o controles sobre las transferencias internacionales.

Para el Kremlin, la tendencia representa un desafío doble. El Gobierno necesita el dinero de la élite para sostener el gasto público y militar, pero la presión sobre los magnates puede impulsar más salidas de capital y debilitar la confianza en el sistema financiero ruso.

La información sobre estos movimientos procede de testimonios anónimos, documentos corporativos y registros inmobiliarios, por lo que el volumen total permanece incierto. Aun así, el patrón descrito apunta a una transformación silenciosa de las carteras de los rusos más ricos, que buscan colocar parte de su patrimonio fuera del alcance inmediato del Estado.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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