Por Canuto  

El Salvador mantiene una reserva nacional superior a 7.600 BTC, según registros y reportes recientes, mientras conserva una estrategia de compras periódicas pese a las condiciones asociadas a su acuerdo de financiamiento con el FMI.

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  • Registros y reportes recientes sitúan la reserva nacional de El Salvador por encima de 7.600 BTC.
  • El valor de las tenencias cambia con la cotización de bitcoin y no puede fijarse sin un precio de mercado actualizado y verificable.
  • Reportes sobre el acuerdo de financiamiento con el FMI señalan límites a las compras públicas de bitcoin, mientras el gobierno mantiene su acumulación.

 


El Salvador mantiene una reserva nacional de Bitcoin superior a 7.600 bitcoins (BTC), de acuerdo con registros y reportes recientes sobre las tenencias del país.

Las cifras divulgadas públicamente de forma oficial por la Oficina de Bitcoin de El Salvador reportan tenencias de 7.762,37 BTC. Los datos muestran que cada día, la nación añade 1 BTC a sus reservas, con la última compra reportada con fecha del 1 de septiembre.

La acumulación continúa mientras el Fondo Monetario Internacional, FMI, ha expresado condiciones y recomendaciones relacionadas con las compras públicas del activo digital. La situación vuelve a colocar en primer plano la tensión entre la estrategia de largo plazo del gobierno de Nayib Bukele y las exigencias vinculadas al programa de financiamiento internacional.

Una acumulación que no se detiene

La política salvadoreña busca agregar bitcoin de manera periódica, una estrategia que el gobierno ha presentado como una forma de aumentar gradualmente la cantidad de monedas en la reserva. El país comenzó este proceso después de convertirse, en 2021, en el primero en reconocer bitcoin como moneda de curso legal.

Reportes recientes también señalan que el gobierno incorporó más de 1.600 BTC entre enero y abril de 2025. Esa expansión ocurrió pese a las críticas sobre la volatilidad de bitcoin y sobre el uso de recursos públicos para adquirir un activo cuyo precio puede cambiar con rapidez. La información disponible no demuestra que las autoridades hayan abandonado el mecanismo de compras periódicas.

La estrategia se basa en comprar de manera recurrente, en lugar de intentar identificar el máximo o el mínimo del mercado. Desde la perspectiva del gobierno, la variación de una jornada concreta no altera la tesis central, porque la prioridad consiste en aumentar la cantidad de monedas acumuladas. Ese enfoque convierte cada adquisición en una decisión programada, incluso cuando el valor de la reserva cambia de forma significativa.

El presidente Nayib Bukele ha descrito la reserva como una posición de largo plazo, una explicación que ayuda a entender por qué las compras continúan durante periodos de presión externa. Sus defensores consideran que un país pequeño puede beneficiarse de acumular un activo escaso con potencial de apreciación. Sus críticos, en cambio, advierten que esa convicción no elimina los riesgos financieros ni el costo político de mantener una política cuestionada por el FMI.

El desacuerdo con el FMI

La acumulación ocurre en el marco de un acuerdo de financiamiento del FMI cuyo monto ha sido reportado de forma diferente por las fuentes consultadas: el organismo publicó un acuerdo por USD 1.000 millones, mientras otros reportes lo describen como un programa de hasta USD 1.400 millones. En consecuencia, no es conveniente presentar una sola cifra como definitiva sin precisar el documento o la modalidad del financiamiento.

Los reportes sobre las condiciones del programa señalan límites para las compras de bitcoin realizadas por el sector público y una reducción del papel obligatorio del activo en la economía. La evidencia disponible confirma que El Salvador aprobó en 2025 reformas que hicieron voluntaria la aceptación de bitcoin y retiraron su carácter de moneda de curso legal, pero no demuestra que la reserva nacional haya sido eliminada.

La diferencia entre retirar el curso legal y conservar las compras resulta central para comprender la situación actual. El Salvador redujo el alcance obligatorio de bitcoin en la economía, pero mantuvo la tesis de que el Estado debe conservar una posición en el activo. Así, la reserva funciona como una apuesta separada de la utilización cotidiana de la criptomoneda por parte de comerciantes y consumidores.

La continuidad de las compras también muestra que las recomendaciones de un acreedor internacional no se han traducido en un cambio completo de rumbo. El gobierno no ha anunciado una interrupción de la política y los registros citados por distintos medios siguen mostrando nuevas adquisiciones. La controversia, por tanto, no gira únicamente alrededor del precio de BTC, sino también de la autonomía con la que el país administra su estrategia financiera.

El valor de una reserva volátil

El valor en dólares de las tenencias no puede fijarse de manera permanente. Si bitcoin sube, la reserva aumenta en términos de mercado sin que el gobierno agregue nuevas monedas; si cae, la valoración se reduce aunque la cantidad de BTC permanezca intacta. La valoración exacta depende tanto de la cifra de monedas confirmada como de la cotización utilizada en el momento del cálculo.

La lógica de compras periódicas intenta disminuir la importancia de acertar el momento exacto de entrada. En vez de concentrar toda la estrategia en una sola operación, el gobierno distribuye las adquisiciones a lo largo del tiempo y acepta que algunas se ejecuten a precios mayores o menores. El resultado se parece a una política de promedio de costo, aunque su conveniencia financiera no puede concluirse únicamente a partir del crecimiento de la reserva.

Las mismas más de 7.600 unidades pueden tener valoraciones muy distintas según el precio de bitcoin. Las fluctuaciones de corto plazo no modifican necesariamente la cantidad acumulada, pero sí alteran el balance de la reserva y la percepción pública de la estrategia. Por eso, cualquier cifra expresada en dólares debe presentarse como una estimación fechada y no como un valor permanente.

Una estrategia de largo plazo tampoco elimina la necesidad de evaluar sus consecuencias fiscales, diplomáticas y económicas. Los críticos señalan que la fricción con el FMI tiene un costo potencial para un país que depende de un acuerdo de financiamiento, mientras que los defensores interpretan la persistencia de Bukele como una señal de convicción frente a la presión externa. La información disponible confirma el crecimiento de la reserva, pero no permite concluir por sí sola si la apuesta producirá beneficios definitivos.

Una apuesta más amplia por las criptomonedas

La reserva representa solo el componente más visible de la estrategia cripto impulsada por El Salvador. El país también promovió el uso cotidiano de bitcoin mediante la billetera Chivo, concebida como una herramienta para facilitar los pagos y ampliar la adopción. La experiencia, no obstante, estuvo marcada por dificultades operativas y por una recepción accidentada, elementos que limitaron el alcance práctico de la iniciativa.

El retiro del curso legal modificó de manera importante el marco original, aunque no desmanteló todas las piezas de la política. La aceptación voluntaria por parte de los comerciantes redujo el carácter obligatorio del activo, mientras la reserva siguió registrando nuevas compras. Esa combinación deja a El Salvador con una relación más selectiva con bitcoin: menos exigente para la economía diaria, pero todavía ambiciosa en la administración de sus activos nacionales.

La reserva también cumple una función simbólica para el gobierno, porque mantiene vigente el experimento que convirtió al país en un caso singular dentro de las políticas públicas sobre criptomonedas. Cada nueva moneda refuerza la imagen de continuidad y permite presentar la reserva como un patrimonio estratégico, incluso cuando el entorno institucional exige mayor prudencia. Para el mercado, el movimiento ofrece otro ejemplo de cómo un Estado puede tratar a BTC como activo de tesorería.

Por ahora, los registros recientes no muestran señales claras de reducción de la reserva y el gobierno conserva su política de acumulación periódica. La cotización determinará el valor en dólares de las tenencias, pero no parece estar modificando la meta de aumentar la cantidad de monedas. El próximo capítulo dependerá de si El Salvador logra sostener esta política mientras gestiona las condiciones del FMI, la volatilidad de bitcoin y las lecciones pendientes de su experiencia con Chivo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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