Por Canuto  

Uzbekistán pidió unirse a Pax Silica, la iniciativa de Washington sobre cadenas de suministro de inteligencia artificial, poco más de un mes después de incorporarse al agrupamiento global de IA impulsado por China. La maniobra expone la presión que enfrentan los países de Asia Central para elegir entre dos visiones tecnológicas rivales.
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  • Uzbekistán notificó formalmente al Departamento de Estado de EE.UU. su intención de unirse a Pax Silica.
  • La solicitud llegó poco más de un mes después de que Tashkent se sumara a la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial de China.
  • El embajador Furqat Sidikov defendió que los países puedan participar en cualquier forma de cooperación internacional.


Uzbekistán solicitó formalmente a Estados Unidos incorporarse a Pax Silica, la iniciativa de Washington enfocada en las cadenas de suministro de inteligencia artificial, poco más de un mes después de sumarse al agrupamiento global de IA promovido por China. La decisión coloca a Tashkent en una posición singular dentro de la competencia tecnológica entre las dos potencias, porque busca participar simultáneamente en estructuras asociadas con ambos países. El movimiento también refleja la presión creciente que enfrentan las naciones de Asia Central, llamadas cada vez con mayor insistencia a escoger un lado.

El embajador uzbeko en Estados Unidos, Furqat Sidikov, afirmó que Tashkent envió la semana pasada una nota diplomática al Departamento de Estado para comunicar su solicitud. Según explicó en Washington el jueves, su país está preparado para firmar si las autoridades estadounidenses confirman la incorporación, aunque la información disponible no indica que esa aprobación ya se haya producido. Por ahora, el paso concreto corresponde a una petición formal y a la espera de una respuesta de Washington.

La solicitud adquiere relevancia por su proximidad temporal con la entrada de Uzbekistán a la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, conocida por sus siglas en inglés como Waico. El país centroasiático se integró a ese agrupamiento global de China poco más de un mes antes de acercarse a Pax Silica, una secuencia que sugiere una estrategia de apertura hacia ambos espacios en lugar de una alineación exclusiva con uno de ellos.

La información fue reportada por South China Morning Post en una publicación fechada el 28 de agosto de 2026, con declaraciones recogidas en Washington. El caso no demuestra que Uzbekistán haya obtenido acceso a la iniciativa estadounidense, pero sí confirma, según ese reporte, que Tashkent intenta mantener abiertas sus opciones mientras la disputa por la IA deja de ser únicamente una carrera empresarial y se convierte también en una competencia diplomática.

Una solicitud con mensaje diplomático

Sidikov defendió públicamente la posibilidad de que los países participen en distintos formatos de cooperación internacional. El embajador sostuvo que establecer líneas rojas sobre quién puede integrarse a determinadas iniciativas sería contraproducente, una posición que presenta la participación simultánea como una oportunidad y no como una contradicción diplomática.

“Ahora, Estados Unidos debe confirmar. Estamos listos para firmar”, declaró Sidikov en Washington, de acuerdo con el reporte. La frase transmite disposición a avanzar rápidamente, aunque también deja claro que el siguiente movimiento depende de la evaluación de las autoridades estadounidenses y de las condiciones que puedan acompañar una eventual incorporación a Pax Silica.

El diplomático describió el escenario como una “buena competencia” y afirmó que esa dinámica ofrece oportunidades para Uzbekistán. Su argumento sitúa a Tashkent como un participante que busca beneficios de la rivalidad entre Washington y Pekín, en vez de aceptar que la competencia de las potencias obligue automáticamente a renunciar a una de las dos vías de cooperación.

La postura también contiene una advertencia política para los dos bloques. Si las iniciativas de IA se convierten en espacios cerrados, diseñados para excluir a los países que mantienen vínculos con el rival, las naciones de Asia Central podrían considerar que pierden margen de maniobra; si, en cambio, conservan una puerta abierta, Uzbekistán podría aprovechar la competencia para ampliar sus opciones de colaboración.

La disputa por las cadenas de suministro de IA

Pax Silica aparece en la noticia como la iniciativa insignia de Washington para las cadenas de suministro de inteligencia artificial. Esa descripción es importante porque la competencia entre Estados Unidos y China no se limita al desarrollo de modelos o aplicaciones, sino que incluye las redes de producción, abastecimiento y cooperación necesarias para sostener el avance de la tecnología.

El reportaje presenta a Waico como el agrupamiento global de China en materia de inteligencia artificial. La incorporación de Uzbekistán a esa organización y su posterior solicitud ante Pax Silica muestran cómo las estructuras internacionales vinculadas con la IA pueden convertirse en instrumentos de influencia, especialmente en regiones donde los gobiernos intentan atraer oportunidades sin romper relaciones existentes.

La rivalidad también abarca la definición de estándares tecnológicos y la construcción de alianzas estratégicas. Washington y Pekín promueven visiones contrapuestas para moldear esas reglas, de modo que la decisión de un país sobre dónde cooperar puede afectar su acceso a cadenas de suministro, sus vínculos diplomáticos y su capacidad para participar en la evolución de una tecnología considerada estratégica.

En ese contexto, la petición uzbeka funciona como una prueba para ambos enfoques. Si Estados Unidos acepta la solicitud, podría enviar la señal de que Pax Silica conserva una lógica de expansión incluso cuando un país mantiene vínculos formales con una iniciativa china; si la rechaza, Tashkent y otros gobiernos podrían interpretar que la rivalidad impone límites más estrictos a la cooperación internacional.

El margen de maniobra de Asia Central

Los países de Asia Central enfrentan una presión creciente para elegir entre Washington y Pekín en la carrera por el dominio de la inteligencia artificial, según el reporte. La región aparece así como un espacio donde las grandes potencias intentan consolidar estándares, cadenas de suministro y alianzas, mientras los gobiernos locales procuran evitar que la competencia externa reduzca sus alternativas.

Uzbekistán no presentó su iniciativa, según la información disponible, como una ruptura con China ni como una adhesión exclusiva a Estados Unidos. Al contrario, el orden de los acontecimientos muestra que Tashkent desea conservar la participación en el agrupamiento de IA asociado con Pekín y, al mismo tiempo, obtener la posibilidad de integrarse a la propuesta liderada por Washington.

La estrategia puede ofrecer oportunidades, pero también expone al país a decisiones difíciles si ambos bloques endurecen sus criterios de participación. La advertencia de Sidikov sobre las líneas rojas refleja precisamente ese riesgo: para un gobierno que desea mantener relaciones abiertas, las reglas de exclusión podrían convertir una política de diversificación en una fuente de presión diplomática.

Por ahora, el elemento pendiente es la respuesta estadounidense a la nota diplomática enviada la semana pasada. Esa decisión permitirá observar si Pax Silica acepta el enfoque de cooperación amplia defendido por Uzbekistán o si la iniciativa establece límites vinculados con la pertenencia previa de Tashkent a Waico, aunque la noticia no adelanta cuál será el resultado.

Qué revela el movimiento de Tashkent

La solicitud no representa por sí sola una resolución de la disputa global por la IA, pero sí ilustra cómo los países intermedios intentan desenvolverse en un entorno de competencia tecnológica. Uzbekistán busca que la rivalidad entre las potencias se traduzca en más opciones para su propia política exterior, en lugar de aceptar una elección binaria entre dos centros de influencia.

La posición de Tashkent también subraya que la diplomacia tecnológica tiene una dimensión práctica. Participar en iniciativas internacionales puede influir en la relación de un país con estándares, suministros y alianzas estratégicas, por lo que las decisiones sobre IA ya forman parte de una agenda más amplia que incluye comercio, seguridad económica y cooperación internacional.

La declaración de Sidikov añade un componente normativo al caso: los países, en su opinión, deberían tener la oportunidad de formar parte de cualquier tipo de cooperación internacional. Esa defensa de la apertura busca cuestionar la idea de que una nación deba quedar automáticamente excluida de un bloque por mantener vínculos con el competidor de la potencia que lo dirige.

El desenlace dependerá ahora de Washington, mientras Uzbekistán mantiene su apuesta por participar en ambos espacios. La respuesta estadounidense mostrará hasta qué punto la competencia por la inteligencia artificial permite zonas de cooperación compartida o termina convirtiéndose en una nueva frontera de alineamiento geopolítico.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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