Malasia evalúa utilizar aceleradores Ascend 910C de Huawei en un programa de inteligencia artificial soberana valorado en RM 2.000 millones, una decisión que podría desafiar las advertencias de Washington y redefinir la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
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- El gobierno malasio analiza hardware de Huawei para un programa de IA soberana valorado en RM 2.000 millones, equivalentes a unos USD $494 millones.
- Washington advirtió que el uso del chip Ascend 910C podría infringir sus controles de exportación, aunque Malasia todavía no ha tomado una decisión definitiva.
- Telekom Malaysia, socio de Huawei y operador elegido para el proyecto, podría enfrentar una segunda licitación en la que Nvidia compita directamente.
🇲🇾⚙️ Malasia evalúa chips Huawei para su IA soberana
Proyecto de RM2.000 millones, unos US$494 millones.
🇺🇸 Washington advierte posibles infracciones a sus controles de exportación.
Una segunda licitación permitiría competir a Nvidia. No hay contrato firmado. pic.twitter.com/PleGy4pmC0
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 8, 2026
Malasia analiza la posibilidad de utilizar aceleradores de inteligencia artificial de Huawei para un programa nacional valorado en RM 2.000 millones, equivalentes a unos USD $494 millones. La deliberación, reportada por Bloomberg y recogida por The Next Web, convertiría al país en el primer gobierno extranjero que elige públicamente hardware chino de IA en lugar de alternativas estadounidenses, aunque todavía no existe un contrato firmado.
El equipo que está bajo consideración es el Ascend 910C, uno de los principales aceleradores de Huawei mencionados en el proceso. La decisión tiene un alcance que supera la compra de servidores, porque Washington ha advertido que utilizar ese chip en cualquier lugar podría infringir las normas estadounidenses de exportación, incluso cuando la transacción ocurre entre Malasia y China.
Una apuesta tecnológica todavía abierta
Las personas familiarizadas con las conversaciones indicaron que el gobierno malasio evalúa seriamente el hardware de Huawei, pero no precisaron cuántos chips adquiriría ni confirmaron que la empresa china vaya a recibir el contrato. The Next Web señaló que no pudo verificar de forma independiente el reporte, mientras que una segunda licitación todavía podría abrir la puerta a Nvidia.
El Ascend 910C no pertenece a la línea Ascend 950, que continúa en una fase de producción limitada, y su selección tampoco parece casual. La administración estadounidense mencionó específicamente ese modelo al advertir que su uso podría activar restricciones con alcance extraterritorial, una interpretación que pondría a prueba la disposición de otro gobierno a desafiar públicamente la política de Washington.
En términos de capacidad, los aceleradores de Huawei todavía se encuentran muy por detrás de los productos de Nvidia, según el contexto presentado en el reporte. Huawei ha pasado años enfrentando las limitaciones estadounidenses sobre las herramientas de fabricación que necesita, aunque uno de sus científicos sostuvo en agosto que Nvidia podría encontrarse eventualmente con un obstáculo tecnológico similar, una afirmación sobre el futuro y no sobre el rendimiento actual.
El posible acuerdo tampoco representa una decisión basada únicamente en precio o disponibilidad de cómputo. Malasia cuenta con uno de los ecosistemas de centros de datos para inteligencia artificial de más rápido crecimiento del mundo, construido en buena medida por compañías estadounidenses, y el Sudeste Asiático planea multiplicar por cuatro la capacidad que opera actualmente.
Datos soberanos frente a la nube estadounidense
La razón central de la iniciativa es mantener dentro de Malasia la información utilizada por el gobierno, incluidos materiales militares y de inteligencia. El primer ministro Anwar Ibrahim ha cuestionado el alcance de la Ley Cloud de Estados Unidos, que permite a tribunales estadounidenses exigir a empresas tecnológicas de ese país que entreguen datos aunque estén almacenados en el extranjero.
«No considero razonable esa ley, pero ¿cómo se discute con el presidente Trump?», dijo Anwar en abril durante una intervención ante estudiantes universitarios, según el reporte. La declaración resume el dilema malasio: las empresas estadounidenses ofrecen capacidad avanzada, pero su vínculo jurídico con Washington puede generar preocupaciones sobre quién podría acceder a información sensible.
Para operar el programa, el gobierno eligió mediante una licitación pública a Telekom Malaysia, una compañía vinculada al Estado que ya mantiene una relación comercial con Huawei. La empresa utiliza tecnología de Huawei en su infraestructura de nube, aunque su actual servicio de cómputo para inteligencia artificial funciona con chips de Nvidia.
Telekom Malaysia no respondió a las solicitudes de comentarios citadas en el reporte, y tampoco lo hicieron Huawei, la Oficina del Primer Ministro ni el Ministerio de Digital. Esa ausencia de confirmación mantiene abierta la posibilidad de que el proyecto cambie de proveedor, se divida entre varias compañías o permanezca en una etapa preliminar de evaluación.
La propuesta también expone una tensión entre soberanía digital y rendimiento computacional. Un sistema cerrado dentro del territorio puede ofrecer mayor control sobre los datos, pero la elección de un proveedor con aceleradores menos competitivos podría elevar los costos operativos o limitar la capacidad disponible para entrenar y ejecutar modelos avanzados.
La presión de Washington y el precedente regional
Un portavoz del Departamento de Estado describió a Malasia como un socio importante y vinculó la relación con el acuerdo comercial recíproco alcanzado por ambos países en 2025. El funcionario afirmó que la tecnología segura es la base de una economía próspera y advirtió que proveedores considerados poco confiables pueden ser manipulados o controlados por regímenes autoritarios, sin mencionar directamente a China ni a Huawei.
La presión estadounidense se concentra especialmente en el posible acceso del equipo de Huawei a material de inteligencia, incluida información sensible compartida por gobiernos extranjeros. Funcionarios del consejo de seguridad nacional de Malasia tienen previsto viajar a Washington a finales de este mes, en un contexto donde algunos representantes estadounidenses también expresaron frustración porque las compañías de su país no habrían tenido una oportunidad justa en la licitación inicial.
El gobierno de Anwar discute ahora un segundo proceso que permitiría a Nvidia competir de forma más directa, de acuerdo con el reporte. Nvidia y AMD no respondieron a las solicitudes de comentarios, por lo que todavía no está claro si la nueva licitación modificaría el diseño técnico del proyecto, el reparto de proveedores o solamente las condiciones comerciales.
La disputa ilustra la parte más difícil de la estrategia estadounidense para los chips de IA. Washington ha utilizado el acceso a hardware, software y financiamiento como herramienta diplomática y prepara paquetes para países del Sur Global, pero una cosa es ofrecer incentivos y otra muy distinta es convencer a un gobierno de que renuncie a una alternativa china por razones de seguridad.
Malasia ya protagonizó un episodio similar en mayo de 2025, cuando su viceministra de Comunicaciones anunció que un sistema nacional de inteligencia artificial funcionaba con 3.000 chips Ascend de Huawei. Su oficina retiró la declaración casi de inmediato y no explicó el motivo, mientras que el Ministerio de Inversión sostuvo que se trataba de un proyecto privado sin respaldo gubernamental.
Algunos funcionarios de la administración de Trump interpretaron aquella retractación como evidencia de que la advertencia estadounidense había funcionado. El Ministerio de Inversión ofreció una lectura distinta: Malasia mantenía su compromiso con el cumplimiento de los controles de exportación, pero reafirmaba «su derecho soberano a formular sus políticas en línea con el interés nacional».
Dieciséis meses después, el mismo modelo vuelve a estar sobre la mesa y el gobierno no se está distanciando públicamente de la posibilidad. Una persona familiarizada con las conversaciones dentro de la administración de Anwar dijo que Malasia considera la decisión un asunto puramente comercial, aunque el viaje de funcionarios de seguridad a Washington muestra que las consecuencias diplomáticas también forman parte del cálculo.
Qué significaría una elección de Huawei
Huawei lleva tiempo buscando clientes internacionales para sus aceleradores y sistemas de inteligencia artificial, especialmente en mercados donde la autonomía tecnológica tiene un valor político. La empresa participa en conversaciones para construir centros de datos de IA en Egipto y ha cortejado a compradores de Oriente Medio y el Sudeste Asiático, mientras su demanda interna aumenta.
DeepSeek planea realizar un pedido importante de chips de Huawei para un nuevo centro de datos, según el contenido citado en el reporte. Sin embargo, esos negocios no equivalen al respaldo visible de un gobierno soberano, que es precisamente el tipo de cliente que Huawei necesita para demostrar que sus productos pueden sostener infraestructuras nacionales fuera de China.
Si Malasia escoge el Ascend 910C, el precedente tendría un peso mayor que el valor financiero del programa. El país ya alberga centros de datos construidos en buena medida alrededor de tecnología estadounidense, por lo que una decisión oficial a favor de Huawei mostraría que la preocupación por la custodia de los datos puede superar la ventaja de rendimiento asociada con Nvidia.
El resultado, sin embargo, sigue siendo incierto y una segunda licitación podría entregar el proyecto a Nvidia. La experiencia de 2025 demuestra que una declaración sobre Huawei puede desaparecer en cuestión de días, pero la actual deliberación parece más estructurada porque el proveedor, el presupuesto y el objetivo de soberanía digital ya forman parte de una discusión gubernamental.
Para Washington, el caso será una prueba de la eficacia real de sus controles de exportación fuera de sus fronteras. Para Malasia, será una decisión sobre la relación entre seguridad de los datos, capacidad de cómputo y autonomía política; para Huawei, podría convertirse en la señal pública que confirme su entrada en el mercado soberano de inteligencia artificial.
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