Por Canuto  

Irán y Omán negocian un corredor de navegación temporal y un mecanismo permanente para administrar el estrecho de Ormuz, mientras el petróleo cae y Estados Unidos evita por ahora ampliar sus sanciones ante la advertencia de China.
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  • Irán y Omán dijeron que trabajan en un corredor temporal y en un acuerdo permanente para garantizar la navegación por Ormuz.
  • Solo cinco buques cruzaron el estrecho el martes, frente a un promedio reciente de 15, según datos preliminares de Kpler.
  • Estados Unidos no ha aplicado sanciones secundarias significativas contra otros países, después de que China amenazara con represalias.


Irán y Omán afirmaron que avanzan hacia un acuerdo para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio energético mundial. El anuncio coincidió con nuevas caídas del petróleo, aunque el tráfico marítimo permaneció muy por debajo de sus niveles habituales, y con la decisión de Estados Unidos de no imponer por ahora sanciones secundarias significativas contra otros países que comercian con Teherán.

Los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países discutieron un marco que contempla un corredor de navegación temporal conjunto y un proyecto para limpiar el estrecho de minas, según un comunicado emitido el martes. El documento también planteó negociaciones técnicas para definir una ruta permanente, la administración futura de la vía marítima y los mecanismos de intercambio de información, gestión del tráfico y prestación de servicios de navegación y seguridad.

Un corredor ante el desplome del tráfico

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y concentra una parte decisiva del flujo mundial de hidrocarburos. Antes del conflicto con Irán, aproximadamente una quinta parte del crudo global transitaba normalmente por esa vía, por lo que cualquier interrupción prolongada puede elevar los costos de energía y aumentar la incertidumbre para los mercados financieros.

Los datos preliminares de Kpler mostraron que apenas cinco buques de carga atravesaron Ormuz el martes, frente a un promedio de 15 durante los 10 días anteriores. La cifra equivale a cerca de dos tercios de ese promedio, una contracción que contrasta con la reacción favorable de los precios del petróleo al comunicado diplomático de Irán y Omán.

El crudo Brent, referencia internacional, cayó por debajo de USD $90 por barril durante la noche y extendió las pérdidas acumuladas en la semana. La cotización refleja la expectativa de algunos participantes del mercado de que un corredor seguro, un alto el fuego o una menor escalada militar puedan permitir una recuperación gradual de la navegación, aunque el tráfico registrado todavía no confirma una normalización.

La propuesta omaní-iraní no representa todavía un acuerdo definitivo ni garantiza que las compañías navieras retomen inmediatamente sus rutas habituales. Las partes deben resolver asuntos técnicos sobre desminado, coordinación, intercambio de información y servicios de seguridad, mientras las operaciones militares y las amenazas relacionadas con el conflicto continúan condicionando las decisiones de los transportistas.

La presión económica de Washington

El desarrollo diplomático ocurrió después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunciara el lunes la intención de lanzar un denominado “Día D económico” contra el régimen iraní. La estrategia busca presionar a los facilitadores y socios comerciales de Teherán, con una lista inicial de 60 individuos, entidades y buques señalados por su relación con el comercio iraní.

Sin embargo, Estados Unidos se ha abstenido hasta ahora de aplicar sanciones secundarias significativas contra otras naciones, incluidos fondos de inversión chinos sospechosos de facilitar las ventas petroleras de Irán. Este tipo de medidas puede afectar a empresas o instituciones de terceros países que mantengan negocios con el objetivo sancionado, por lo que su alcance amenaza con extender el conflicto económico más allá de las fronteras iraníes.

“¿Por qué querría hacer estallar el sistema financiero global? Creemos que es importante establecer una línea de base y dar a la gente un período de gracia, pero deben saber que esto se moverá muy rápidamente y que hablamos en serio”, dijo Bessent el lunes. La declaración combina una advertencia de futuras acciones con el reconocimiento de que una presión excesiva podría generar consecuencias amplias para las finanzas internacionales.

La moderación temporal de Washington también coincide con señales de que Estados Unidos habría comenzado a devolver a sus diplomáticos a los Estados del Golfo. Ese movimiento sugiere que la administración estadounidense no espera actualmente una escalada militar inmediata, aunque no elimina el riesgo de nuevos ataques ni modifica por sí solo las condiciones de seguridad que enfrentan los buques en Ormuz.

China eleva el costo de las sanciones

China, que compra alrededor del 90% del petróleo iraní, advirtió el martes que responderá si Estados Unidos incrementa la presión económica sobre los países que comercian con Teherán. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que Pekín “tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”, sin detallar cuáles serían esas acciones.

La advertencia china introduce un límite político y financiero a la campaña estadounidense, porque las sanciones secundarias podrían afectar directamente a actores vinculados con uno de los principales compradores del crudo iraní. Para los mercados, el riesgo no se reduce únicamente al volumen de petróleo disponible, sino también a la posibilidad de que una disputa entre Washington y Pekín altere pagos, seguros, transporte y acceso al sistema financiero.

Bessent había descrito la necesidad de establecer una línea de base y conceder un período de gracia antes de acelerar las medidas, una postura que ayuda a explicar por qué Washington no ha anunciado todavía una expansión significativa de las sanciones secundarias. La ausencia de nuevas restricciones no equivale a un levantamiento de las existentes, pero sí mantiene abierta una ventana para la negociación con socios comerciales y aliados.

El caso chino resulta especialmente sensible porque Pekín concentra una proporción dominante de las compras de petróleo iraní mencionada en la información disponible. Cualquier intento estadounidense de castigar a fondos, empresas o intermediarios relacionados con esas operaciones podría provocar represalias comerciales y añadir una segunda fuente de volatilidad a un mercado ya alterado por la menor navegación en Ormuz.

Una posible salida, todavía sin confirmar

La agencia rusa RIA Novosti informó el martes por la noche que Estados Unidos e Irán podrían anunciar un nuevo acuerdo de alto el fuego en los próximos días, citando fuentes iraníes y paquistaníes. Según ese reporte, el entendimiento incluiría la libertad de navegación por Ormuz, pero la información no pudo verificarse de manera independiente.

La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios de MS Now sobre ese posible anuncio. Por ello, el reporte debe diferenciarse del comunicado oficial de Irán y Omán, que sí confirmó la existencia de conversaciones sobre un corredor temporal, aunque no estableció que Washington y Teherán hubieran alcanzado un acuerdo de alto el fuego.

La posibilidad de un entendimiento más amplio ayuda a explicar por qué los precios del petróleo han retrocedido con fuerza durante la semana, pese a la caída del tránsito marítimo. Los inversores suelen anticipar cambios antes de que se materialicen, pero el desempeño del mercado también puede revertirse rápidamente si fracasan las negociaciones, aumentan los ataques o persisten los obstáculos para la navegación.

El siguiente paso será observar si las conversaciones técnicas producen un mecanismo operativo y si las empresas navieras consideran suficiente la protección ofrecida para volver al estrecho. Mientras tanto, Irán y Omán intentan convertir una ruta temporal en un arreglo permanente, Washington mantiene la amenaza de sanciones y China deja claro que una escalada económica tendría un costo internacional.

La aparente calma de los precios no debe confundirse con una recuperación plena del comercio por Ormuz, porque la cifra de buques sigue mostrando una interrupción considerable. El mercado necesita una mejora verificable de la seguridad marítima antes de asumir que el riesgo energético quedó atrás.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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