Por Canuto  

Fidelity International planea abandonar su fondo minorista en China después de reunir una fracción de los activos necesarios para alcanzar la rentabilidad. Su posible salida se suma a los repliegues de Vanguard, Legal & General y Schroders, en un mercado dominado por gestores domésticos, fuertes barreras regulatorias y una competencia que ha frustrado varias apuestas extranjeras.
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  • Fidelity International habría acumulado cerca de USD $670 millones en activos, frente a los más de USD $14.000 millones que necesitaba para ser rentable.
  • Vanguard cerró su oficina de Shanghái en 2023, mientras Legal & General canceló sus planes de licencia y redujo su presencia local.
  • Los fondos domésticos chinos conservan ventajas de marca, distribución, experiencia y relaciones regulatorias frente a los nuevos vehículos extranjeros.

 


Fidelity International, conocida también como FIL, sería el más reciente gestor global de activos en preparar su retirada del negocio minorista de fondos en China. La firma estableció una filial de propiedad total en Shanghái, pero la demanda insuficiente de los inversores minoristas habría limitado el crecimiento y convertido la operación en una apuesta difícil de sostener.

La posible salida refleja un problema más amplio para las gestoras occidentales: el tamaño potencial del mercado chino no se ha traducido automáticamente en clientes, escala ni rentabilidad. Según la información difundida por Reuters y recogida por ZeroHedge, la combinación de competencia local, rotaciones frecuentes de liderazgo y dificultades persistentes para crecer convenció a ejecutivos de FIL de que su aventura minorista resultaba insostenible.

Una apuesta que no alcanzó la escala

Fidelity International administra aproximadamente USD $1,18 billones en activos a escala global, una cifra que contrasta con el desempeño de su operación china. En 2024, un documento interno visto por Reuters establecía que el fondo necesitaba superar los USD $14.000 millones en activos bajo gestión para alcanzar la rentabilidad, una meta muy distante de los resultados obtenidos.

Después de varios años, la filial habría reunido cerca de USD $670 millones, menos del 5% del objetivo señalado en ese documento. La diferencia entre ambos números ayuda a explicar por qué FIL comenzó a evaluar una salida, aunque la información disponible presenta el movimiento como un plan reportado y no como un cierre consumado.

La dificultad no radica únicamente en atraer capital extranjero, sino en persuadir a los ahorradores chinos para que elijan una marca nueva frente a administradores con décadas de presencia local. Los vehículos de reciente creación y propiedad totalmente extranjera también tendieron a ser más pequeños, registrar rendimientos inferiores y crecer con mayor lentitud que varias empresas conjuntas convertidas posteriormente en fondos bajo control foráneo.

El revés resulta significativo porque Pekín abrió en 2019, por primera vez, la posibilidad de que gestores internacionales establecieran fondos de propiedad total en el país. La invitación se presentó como parte de un acuerdo comercial y despertó el interés de firmas que buscaban participar en los USD $12,8 billones de activos invertibles del público chino.

El repliegue de otras gestoras internacionales

Fidelity no es la única firma global que ha reducido sus ambiciones en China. Vanguard cerró su oficina de Shanghái en 2023, mientras Legal & General canceló sus planes de obtener una licencia para operar en el país y recortó aproximadamente un 80% de su presencia en esa ciudad al año siguiente.

Schroders siguió una trayectoria parecida, aunque con un calendario distinto. La gestora británica, que administra USD $1,1 billones, creó en 2023 una unidad de gestión de fondos de propiedad total en China, pero tres años después solo controlaba unos USD $250 millones y, según se conoció en mayo, planeaba vender sus fondos chinos a una unidad local de propiedad total de Neuberger Berman.

BlackRock y Neuberger Berman habían recibido permisos para iniciar fondos de propiedad extranjera en 2020 y 2021, respectivamente, con operaciones vinculadas a Shanghái. BlackRock recaudó USD $1.000 millones durante la primera semana de su fondo en 2021, un debut que impresionó a otros inversores institucionales y que convirtió a la firma en el primer fondo mutuo de propiedad extranjera autorizado para vender directamente a clientes chinos.

Ese comienzo alentador no garantizó que todos los participantes repitieran el resultado. Varias gestoras compraron las participaciones de sus socios chinos para convertir empresas conjuntas en fondos de propiedad total, y esas plataformas terminaron siendo las mayores y más exitosas casas de fondos públicos bajo control completamente extranjero en China.

Fondos locales frente a marcas globales

El mercado chino de fondos públicos alcanza unos USD $5,9 billones y continúa dominado por administradores domésticos. JP Morgan Asset Management China encabeza el grupo extranjero con USD $34.000 millones en activos bajo gestión, seguida por Manulife China con USD $17.000 millones y Morgan Stanley China con USD $4.500 millones.

Las tres operaciones más grandes comenzaron como empresas conjuntas y después compraron a sus socios chinos, una ruta que les permitió acumular experiencia, distribución y reconocimiento antes de asumir el control total. Sus resultados también tienden a superar a los de las nuevas plataformas, ya que aproximadamente un tercio de sus fondos obtuvo rendimientos superiores al 10%.

La diferencia de desempeño se hizo especialmente visible en junio, cuando la mayoría de los nuevos fondos extranjeros de propiedad total registró retornos interanuales inferiores al 5%. En contraste, las 11 principales gestoras chinas administraban cada una más de USD $147.000 millones, mientras Yicai señaló que los 15 fondos domésticos con mejor desempeño habían logrado rendimientos de al menos 90%.

La ventaja local combina factores financieros y comerciales que no se compran fácilmente con una licencia. Las gestoras chinas poseen mayor reconocimiento de marca, canales de distribución establecidos mediante bancos e internet, además de negocios de índices y fondos del mercado monetario de bajo costo que permanecen dominados por actores nacionales.

Regulación, localización y tensiones geopolíticas

Una fuente citada por Yicai Global sostuvo que las gestoras domésticas llevan décadas construyendo líneas completas de productos, desarrollando experiencia, acumulando historiales reconocibles para los inversores y formando redes de ventas locales. También conocen mejor las preferencias de los ahorradores chinos, una ventaja que puede pesar tanto como la rentabilidad cuando las familias comparan fondos similares.

Analistas citados en la información consideran que las firmas extranjeras necesitarían localizar de forma más profunda sus equipos de gestión, investigación, inversión y ventas para competir. La presencia de ejecutivos internacionales y modelos diseñados para otros mercados no basta cuando la distribución, las relaciones comerciales y la lectura de los hábitos locales determinan el acceso al cliente minorista.

El entorno regulatorio añade otra dificultad para las compañías occidentales que operan en China. La evolución de las normas sobre negociación algorítmica y otras actividades financieras introduce incertidumbre adicional; aunque las reglas también pueden afectar a operadores domésticos, las firmas extranjeras deben adaptar sus modelos a un marco regulatorio que conocen menos que sus competidores locales.

La información también plantea un argumento más amplio sobre el acceso desigual al mercado. Los gestores domésticos mantienen vínculos más estrechos con agencias del régimen y relaciones con las bolsas, lo que puede facilitar su acceso a datos de mercado y a apoyos regulatorios, mientras las firmas extranjeras enfrentan una combinación de sobrerregulación y un posible sesgo institucional en favor de los participantes locales.

Un patrón con antecedentes históricos

El repliegue actual tiene precedentes en la historia financiera de Shanghái. Los bancos británicos fueron pioneros de la banca moderna en la ciudad durante los siglos XIX y comienzos del XX, y después llegaron instituciones de Alemania, Francia, Japón y Estados Unidos con la expectativa de participar en un centro comercial de creciente importancia.

Tras la revolución de 1949, el Partido Comunista Chino se apoderó de los negocios más lucrativos de los bancos extranjeros y los obligó a conservar trabajadores ociosos, según el relato citado. La presión llevó a la mayoría de esas entidades a abandonar el país durante la década de 1950, mientras Standard Chartered, bajo un nombre anterior, y HSBC permanecieron, aunque perdieron participación de mercado.

A partir de 1979, el Partido Comunista Chino reabrió gradualmente el sector financiero a entidades internacionales, pero mantuvo la primacía de los bancos domésticos. Esa apertura controlada creó oportunidades reales para el capital extranjero, aunque dentro de un marco donde el acceso, las reglas y la escala continuaron favoreciendo a las instituciones nacionales.

La experiencia de los fondos de inversión muestra que un mercado enorme no equivale necesariamente a una oportunidad rentable para todos los participantes. Para Fidelity, Schroders, Vanguard y Legal & General, las cifras de crecimiento no justificaron sus planes iniciales, mientras las plataformas extranjeras más grandes conservaron una posición gracias a sus antiguos vínculos con socios chinos.

El significado para los inversores internacionales

La retirada de fondos pequeños no implica que todos los gestores occidentales estén abandonando China ni que el mercado haya dejado de ser relevante. JP Morgan Asset Management China, Manulife China y Morgan Stanley China todavía representan operaciones de tamaño considerable, pero su desempeño ilustra que la experiencia acumulada mediante empresas conjuntas puede ser decisiva.

El caso también advierte sobre los riesgos de proyectar el potencial de activos invertibles sin medir la capacidad de distribución y la confianza del público. La estimación de USD $5 billones de activos bajo gestión que un ejecutivo de Vanguard para Asia mencionó en 2018 quedó muy lejos de la decisión posterior de cerrar la oficina de Shanghái.

Para las gestoras que permanezcan, competir exigirá probablemente combinar capital internacional con equipos locales, productos ajustados a las preferencias chinas y redes de venta capaces de rivalizar con las plataformas domésticas. Esa adaptación puede mejorar las probabilidades comerciales, aunque no elimina las tensiones geopolíticas ni la incertidumbre sobre futuras reglas regulatorias.

La conclusión para los inversores occidentales es menos dramática que definitiva: China sigue ofreciendo un mercado gigantesco, pero entrar resulta mucho más sencillo que alcanzar escala y rentabilidad. La fuga de varias firmas globales sugiere que, en este caso, el tamaño del premio no compensa por sí solo un terreno competitivo y regulatorio que consideran desigual.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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