Los primeros resultados publicados sobre los dos relojes nucleares funcionales conocidos muestran una ventaja de estabilidad para el dispositivo desarrollado en China. Además, el equipo de Tsinghua informó que dos cristales cultivados por separado podían mantener la misma hora.
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- Los estudios publicados en Nature indican que el reloj nuclear chino es aproximadamente seis veces más estable que el de Viena.
- Ambos equipos usan núcleos de torio-229 incrustados en cristales, en lugar de electrones, para medir el tiempo.
- Tsinghua informó que dos cristales cultivados por separado mantenían la misma hora; el equipo de Viena buscó materia oscura sin detectar señales.
⏱️🇨🇳 Un reloj nuclear chino alcanza 6 veces más estabilidad que el de Viena
Ambos prototipos usan torio-229 para medir el tiempo desde el núcleo atómico.
Tsinghua informó que dos cristales distintos mantuvieron la misma hora. Viena buscó materia oscura, sin detectar señales.… pic.twitter.com/vy0MreAPEF
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Una nueva forma de medir el tiempo
Los primeros resultados de los dos relojes nucleares funcionales conocidos apuntan a una ventaja para el dispositivo desarrollado en China: su estabilidad es aproximadamente seis veces mayor que la del equipo creado en Viena. Los estudios aparecieron en la revista Nature, según informó South China Morning Post, y marcan una etapa inicial de evaluación para una tecnología que mide el tiempo desde el núcleo de un átomo, no desde sus electrones.
Los equipos trabajaron de forma independiente y eligieron el mismo isótopo, torio-229, cuyos núcleos incrustaron en cristales. En los relojes atómicos convencionales, la referencia para medir el tiempo proviene del comportamiento de los electrones que rodean el núcleo; en estos nuevos dispositivos, la señal relevante procede del propio núcleo, una diferencia que constituye el rasgo central de la propuesta.
La estabilidad describe qué tan constante se mantiene una señal de reloj a lo largo del tiempo, por lo que el resultado sirve para comparar la regularidad observada en los dos dispositivos. No equivale, por sí solo, a demostrar que un reloj ya ofrece una exactitud absoluta superior en cualquier condición, ni permite concluir que está listo para reemplazar tecnologías existentes.
La información disponible no presenta una cifra absoluta de estabilidad ni detalla los parámetros de las mediciones, de modo que el dato destacado es la comparación aproximada entre los equipos. Esa distinción importa: el avance señala una diferencia experimental entre los prototipos, pero no basta para establecer cómo se comportarían en otras condiciones o en aplicaciones fuera del laboratorio.
El interés por medir el tiempo con núcleos atómicos radica en probar una referencia distinta de la que emplean los relojes atómicos. Los resultados divulgados no eliminan las preguntas sobre el desempeño futuro, pero ofrecen una primera comparación entre dos grupos que consiguieron construir, por separado, dispositivos de este tipo.
Reproducibilidad y búsqueda de materia oscura
El equipo liderado por la Universidad de Tsinghua, en Pekín, añadió una prueba que va más allá de comparar la estabilidad de un solo dispositivo. Sus investigadores informaron que dos cristales cultivados por separado mantenían la misma hora, un resultado que, según el grupo, apunta a que la construcción de relojes de este tipo podría reproducirse de manera confiable.
La coincidencia entre los dos cristales resulta relevante porque una tecnología de medición necesita ofrecer resultados consistentes cuando se fabrica más de una unidad. Sin embargo, el hallazgo comunicado no equivale a una validación general de todos los procesos de fabricación ni establece por sí mismo cuántos dispositivos podrían reproducirse con resultados idénticos.
El equipo de la TU Wien, en Viena, también utilizó su reloj nuclear para buscar materia oscura, pero no informó haber detectado señales. La información disponible no ofrece detalles sobre el método, el alcance de la búsqueda o sus límites, así que el resultado debe describirse de forma acotada: en esa prueba, el equipo no encontró señales de materia oscura.
Que la búsqueda no haya dado resultado no invalida el desarrollo del reloj ni demuestra que la materia oscura no exista. Sí muestra que los investigadores pusieron el dispositivo al servicio de una exploración científica además de evaluar su estabilidad, aunque la información disponible no permite atribuir a ese ensayo una conclusión más amplia.
Cuando Nature informó en junio que los dos equipos habían desarrollado sus dispositivos por separado, Thorsten Schumm, integrante del grupo europeo, describió la situación como una “competencia global feroz pero amistosa”. Los nuevos resultados añaden una ventaja comparativa para China y una señal de reproducibilidad para Tsinghua, mientras Viena reporta una búsqueda de materia oscura sin detección; los datos, todavía iniciales, no resuelven por sí solos qué aplicaciones tendrá esta tecnología.
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