China ha inaugurado la primera escuela vocacional del mundo para robots humanoides en Hangzhou, donde 30 máquinas se entrenan en habilidades técnicas, enfermería, artes y deportes. La iniciativa busca certificar robots para trabajar en fábricas, servicios, seguridad y entretenimiento, transformando el mercado laboral y la adopción de IA corpórea.
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- China abrió la primera escuela vocacional para robots humanoides en Hangzhou, con 30 máquinas matriculadas en cuatro especialidades.
- Los robots deben aprobar exámenes de certificación antes de ser desplegados en fábricas, servicios, seguridad y entretenimiento.
- La Base Piloto Nacional para Aplicaciones de IA Corpórea alberga más de 140 robots en 40 escenarios laborales, con empresas y universidades colaborando.
China ha dado un paso sin precedentes en la integración de la inteligencia artificial en el mundo laboral al abrir la primera escuela vocacional del mundo para robots humanoides. La institución, ubicada en Hangzhou, provincia de Zhejiang, matricula a 30 máquinas en su clase inaugural, según informó el medio Cryptopolitan.
Estos robots recibirán entrenamiento práctico y deberán superar exámenes de certificación antes de ser autorizados a trabajar en fábricas, servicios, seguridad y entretenimiento. Esta medida busca estandarizar la preparación de los humanoides para su despliegue comercial.
El plan de estudios abarca cuatro áreas principales: habilidades técnicas, enfermería y cuidados, artes y deportes. Los robots son evaluados inicialmente por sus capacidades físicas, y luego reciben lecciones adaptadas a su hardware específico, como el rango de movimiento y fuerza de agarre.
Los desarrolladores esperan cambiar el actual modelo de venta, donde los compradores reciben una máquina experimental. Ahora, las empresas podrán adquirir robots ya entrenados y certificados para tareas concretas.
La instalación fue establecida en colaboración con el Instituto de Robótica de la Universidad de Zhejiang y otros socios del sector. Este proyecto es parte de un esfuerzo más amplio por liderar la robótica humana a nivel global.
Un plan de estudios centrado en la práctica
El entrenamiento en la escuela de Hangzhou se enfoca en el movimiento fluido y el razonamiento técnico. Los robots operan con una IA que fusiona visión, lenguaje y acción, permitiéndoles interpretar obstáculos y trazar planes en tiempo real.
Las lecciones se personalizan según las capacidades de cada robot, lo que optimiza su desempeño en entornos reales. Las máquinas practican tareas manuales y luego son sometidas a exámenes de certificación profesional.
Este enfoque contrasta con las demostraciones típicas donde los robots saludan o realizan funciones simples. La escuela pretende formar operarios confiables para industrias que demandan precisión y adaptabilidad.
Los robots no solo aprenden a mover objetos, sino a procesar instrucciones complejas y adaptarse a cambios inesperados. La IA integrada les permite leer obstáculos desconocidos y decidir el mejor curso de acción.
Según los desarrolladores, el objetivo es lograr un movimiento natural y una toma de decisiones autónoma, reduciendo el margen de error en trabajos delicados. Este entrenamiento busca maximizar la utilidad de los humanoides en la economía.
La Base Piloto Nacional para Aplicaciones de IA Corpórea
La escuela de Hangzhou es parte de la Base Piloto Nacional para Aplicaciones de IA Corpórea, inaugurada el 16 de mayo. Este complejo alberga a más de 140 robots en formación, distribuidos en más de 40 entornos laborales distintos.
Los escenarios incluyen cocinas inteligentes, almacenes, granjas y un túnel minero simulado. Aproximadamente 40 empresas de IA y más de 10 universidades colaboran en el proyecto, compartiendo recursos y datos.
Zhang Haiwei, fundador de la empresa de captura de movimiento Chingmu, explicó que crear un escenario de aplicación solía costar más de 10 millones de yuanes (alrededor de USD $1,5 millones) solo en datos de entrenamiento. Ahora, esos costos se reparten entre las empresas participantes.
Un ejemplo es el almacén gestionado por la empresa de logística Transfar y el fabricante de robots Unitree. En este espacio, humanoides con ruedas recogen, escanean y transportan mercancías con una precisión de 1 milímetro en las carretillas elevadoras.
Esta infraestructura permite acelerar el desarrollo y la implementación de robots humanoides en el país. La colaboración entre el sector privado y las universidades es clave para la innovación en IA corpórea.
Expansión de la robótica en China
En junio, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China y el regulador de activos estatales lanzaron un programa para 2026, enfocado en promover la formación en escenarios reales y el despliegue regular de robots humanoides. Esta política busca consolidar el liderazgo del país en el sector.
La primera norma local para la industria entró en vigor el 1 de mayo en Hangzhou, estableciendo estándares para la seguridad y el rendimiento. La ciudad cuenta con más de 700 empresas de robótica, y su clúster de IA corpórea generó 106,8 mil millones de yuanes en 2025.
China envió alrededor de 13.000 robots humanoides en 2025, aunque muchos se utilizan en demostraciones o para saludar a compradores. Los que llegan a fábricas mueven cajas a una velocidad del 30 % o 40 % en comparación con los humanos, lo que indica un margen de mejora.
La escuela de Hangzhou y la base piloto representan un esfuerzo por acelerar la mejora de estas capacidades. La meta es que los robots alcancen un desempeño competitivo en tareas físicas, reduciendo la brecha con la mano de obra humana.
La iniciativa podría transformar industrias como la manufactura, la logística y los servicios, donde la escasez de mano de obra es un problema creciente. China busca posicionarse como el proveedor global de robots humanoides certificados.
El impacto potencial es enorme, no solo para la economía china sino para el mercado mundial de automatización. La estandarización de la formación podría acelerar la adopción de robots en otros países.
A pesar de las ventajas, aún existen desafíos técnicos y éticos que resolver. La velocidad de trabajo actual de los robots en fábricas es significativamente inferior a la humana, pero se espera que mejore con la experiencia acumulada.
La colaboración entre instituciones académicas y empresas privadas fomentará la innovación y reducirá los costos de desarrollo. Los datos compartidos en la base piloto permiten a las empresas probar sus robots en condiciones realistas sin invertir millones.
Según Zhang Haiwei, la sinergia entre los actores del ecosistema es crucial para superar las barreras técnicas. La escuela de Hangzhou es solo el comienzo de un plan más ambicioso para integrar la robótica en la vida cotidiana.
Las autoridades chinas han mostrado un fuerte compromiso con la IA corpórea, incluyéndola en sus planes de desarrollo nacional. La creación de esta escuela es un testimonio de la visión del país para el futuro del trabajo.
El modelo de certificación podría convertirse en un estándar internacional, similar a las credenciales profesionales para humanos. A medida que los robots se vuelven más capaces, la demanda de operarios calificados aumentará.
Los próximos años serán decisivos para observar si estos humanoides logran integrarse exitosamente en la fuerza laboral. La escuela de Hangzhou es un experimento que podría redefinir la relación entre humanos y máquinas.
Sin embargo, los críticos señalan que el reemplazo de empleos humanos podría tener consecuencias sociales y económicas profundas. La transición deberá manejarse con políticas que mitiguen el impacto en los trabajadores.
China, al igual que otras naciones, enfrenta un envejecimiento poblacional que hace atractiva la automatización. Los robots podrían llenar vacíos en sectores donde escasean trabajadores jóvenes.
La escuela de Hangzhou es un paso audaz hacia esa dirección, pero el éxito dependerá de la calidad del entrenamiento y la fiabilidad de los robots. Las empresas ya muestran interés en adquirir estos humanoides certificados.
La inversión en investigación y desarrollo es evidente, con más de 40 empresas de IA activas en la base. La colaboración entre sectores está acelerando el ciclo de innovación.
El programa del gobierno para 2026 busca ampliar el despliegue regular de robots humanoides, lo que generará más datos y mejorará su desempeño. China se prepara para liderar una revolución robótica.
El ejemplo de Hangzhou podría inspirar iniciativas similares en otros países. La estandarización de la formación sería beneficiosa para la industria global de robótica.
En conclusión, China está estableciendo un nuevo estándar para la preparación de robots humanoides. La escuela de Hangzhou no solo educa máquinas, sino que transforma el mercado laboral y la economía futura.
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