Por Canuto  

BYD inauguró su estación de carga Flash número 10.000 en China y busca duplicar la red antes de terminar el año, con una potencia anunciada de hasta 1.500 kW por conector y planes para instalar 300 estaciones en el Reino Unido.
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  • BYD alcanzó las 10.000 estaciones Flash el 28 de agosto, tras desplegar la red en alrededor de seis meses y más de 300 ciudades chinas.
  • La empresa aspira a llegar a 20.000 estaciones antes de terminar el año, con el apoyo de socios energéticos y tecnológicos.
  • La potencia anunciada de un conector Flash supera el requisito de potencia total previsto para determinados emplazamientos europeos en 2027.

 


BYD inauguró el 28 de agosto su estación de carga Flash número 10.000 en Shenzhen, China.

El hito se alcanzó después de alrededor de seis meses de despliegue y extendió la red a más de 300 ciudades del país. La compañía anuncia una potencia de hasta 1.500 kW por conector para su tecnología Flash Charging. Según BYD, una batería Blade de segunda generación puede pasar del 10% al 97% en nueve minutos cuando utiliza uno de estos puntos.

El crecimiento no se limita al número alcanzado, sino también al ritmo que la empresa pretende imprimir durante los próximos meses. BYD fijó como objetivo llegar a 20.000 estaciones antes de terminar el año. Para cumplirlo, tendría que acelerar de forma considerable el promedio de instalación alcanzado durante la primera etapa del despliegue. The Next Web recogió los datos de la expansión y el cálculo del ritmo necesario para cumplir la meta, una diferencia que muestra la presión operativa detrás de la promesa.

Una red que crece con socios

Los primeros seis meses de funcionamiento ofrecieron cifras concretas sobre el uso de la red. BYD indicó que sus estaciones entregaron 210 millones de kWh a 1,83 millones de conductores, mientras que cerca de un tercio de esos usuarios no conducía un automóvil de la marca. Ese dato sugiere que la infraestructura busca funcionar como una red abierta y no únicamente como un servicio asociado a las ventas de BYD.

La mayor parte de las nuevas instalaciones tampoco se financiaría exclusivamente con capital propio de BYD. De las 20.000 estaciones contempladas, alrededor de 18.000 se construirían junto con socios como Sinopec, PetroChina, CNOOC, Teld y JD.com, de acuerdo con la información disponible. La participación de grandes empresas energéticas y tecnológicas puede acelerar el despliegue, al tiempo que integra la carga de vehículos eléctricos en espacios que durante décadas estuvieron dominados por los combustibles tradicionales.

El modelo basado en socios permite a BYD ampliar la cobertura sin desarrollar por sí sola cada terreno, conexión y operación local. También vincula la expansión de la carga rápida con empresas que ya poseen activos estratégicos, como estaciones de servicio, terrenos y redes de atención al público.

Además de la red china, la compañía prevé instalar 300 estaciones Flash en el Reino Unido. La expansión británica será una prueba visible porque trasladará una tecnología desarrollada a gran escala en China a un entorno con reglas, redes eléctricas y hábitos de conducción diferentes. Si el plan se materializa, BYD no solo exportará vehículos, sino también parte de la infraestructura que acompaña su uso.

El contraste con las metas europeas

El contraste con Europa aparece al comparar la potencia anunciada por BYD con los objetivos de la regulación europea para la infraestructura de combustibles alternativos. El marco comunitario establece para los corredores principales una potencia total de 400 kW en una primera etapa y eleva el objetivo a 600 kW en 2027, con al menos dos puntos capaces de entregar individualmente 150 kW.

La comparación no significa que todos los conectores europeos deban igualar de inmediato la capacidad de un cargador Flash. Sí revela, sin embargo, una diferencia considerable entre la potencia máxima anunciada por BYD para un solo conector y la potencia total exigida a determinados emplazamientos europeos en 2027. En términos nominales, 1.500 kW equivalen a dos veces y media esos 600 kW.

La potencia nominal del cargador no resuelve por sí sola el desafío de construir una red funcional. La instalación de equipos de alta potencia también depende de la conexión disponible, la capacidad de la red eléctrica, el almacenamiento, los permisos y la demanda local. Por eso, la cifra máxima del cargador no debe interpretarse automáticamente como la velocidad que obtendrá cualquier vehículo en todas las condiciones.

Europa combina la necesidad de cargadores rápidos en las carreteras troncales con la de puntos destinados a quienes estacionan sus vehículos en la calle. Los usuarios urbanos y quienes realizan viajes largos enfrentan problemas distintos. La existencia de una red residencial lenta no elimina la urgencia de ampliar la carga rápida, del mismo modo que los cargadores de megavatios no sustituyen la infraestructura cotidiana de los barrios.

La competencia por el ecosistema eléctrico

La expansión de BYD lleva la competencia del sector eléctrico más allá del precio, la autonomía y el diseño de los vehículos. También se extiende a los lugares donde los propietarios pueden recargar. Una compañía que ayuda a construir esos puntos puede influir en la experiencia del usuario mucho después de que se concrete la venta del automóvil.

El modelo de alianzas amplía esa disputa hacia empresas que ya poseen activos estratégicos. Sinopec, PetroChina y CNOOC aportan una presencia vinculada al suministro energético, mientras que Teld y JD.com aparecen entre los aliados mencionados para el despliegue de la red. La combinación de fabricantes, petroleras y compañías tecnológicas puede acelerar la transición, aunque también aumenta la importancia de quién establece los estándares operativos y comerciales.

El objetivo de 20.000 estaciones exige elevar con rapidez el ritmo de instalación alcanzado hasta ahora. Además de los equipos, el despliegue requiere coordinación en almacenamiento, permisos y conexiones eléctricas. BYD todavía debe demostrar que puede mantener ese ritmo sin que la capacidad anunciada quede concentrada en determinadas ciudades o dependa demasiado de los socios disponibles.

La apertura de 300 emplazamientos en el Reino Unido será un indicador concreto de la internacionalización de esta estrategia. Allí la discusión dejará de centrarse exclusivamente en las especificaciones técnicas de los vehículos y pasará a incluir preguntas sobre quién construyó la estación, cómo se gestiona la energía y qué tan accesible resulta para conductores de distintas marcas. La carrera eléctrica, en consecuencia, se libra tanto sobre el asfalto como alrededor de la infraestructura que hace posible cada viaje.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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