Bitcoin está subiendo en un contexto que durante años habría parecido improbable: junto a un dólar fuerte. El cambio en su correlación con el índice dólar, sumado a flujos hacia ETF y una menor sincronía con el Nasdaq, está obligando al mercado a replantear viejas tesis sobre BTC, su rol como activo de riesgo y sus posibles trayectorias de precio en 2026.
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- Bitcoin se ha mantenido entre USD $68.000 y USD $72.000 mientras el índice dólar repunta, rompiendo una relación inversa que dominó al mercado desde 2014.
- Datos de JPMorgan, CoinDesk y una encuesta de BofA muestran que la correlación entre BTC y el dólar se volvió positiva, algo poco habitual para un activo históricamente sensible a la liquidez global.
- Los traders ahora vigilan niveles como USD $74.000 y USD $80.000, junto con flujos de ETF, política de la Fed y riesgos geopolíticos, para definir el próximo movimiento del mercado.
🚀📈 Bitcoin rompe su correlación histórica con el dólar
Por primera vez desde 2014, BTC muestra una correlación positiva con el índice dólar.
En 2022, un dólar fuerte hizo caer a Bitcoin a USD $16,000.
Ahora, se mantiene entre USD $68,000 y USD $72,000, desafiando las normas… pic.twitter.com/GHdafmRzq7
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 6, 2026
Bitcoin (BTC) atraviesa un momento inusual dentro del ciclo macroeconómico de 2026.
Mientras el Índice del Dólar estadounidense, o DXY, ha repuntado hasta niveles cercanos a 99,6, la principal criptomoneda no solo evitó una caída profunda, sino que además se sostuvo sobre niveles clave de precio entre USD $68.000 y USD $72.000.
Ese comportamiento desafía un patrón que durante más de una década fue casi una regla de mercado. Desde 2014, los avances del dólar solían coincidir con retrocesos de Bitcoin, especialmente cuando la fortaleza de la divisa estadounidense venía acompañada de un endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal (FED).
Ahora el cuadro parece distinto. En vez de actuar como un activo que sufre cuando el dólar gana terreno, Bitcoin muestra señales de movimiento conjunto, al menos en ciertos tramos del mercado. Ese giro ha llamado la atención de analistas y gestores institucionales.
Para entender la magnitud del cambio, conviene recordar lo que ocurrió en 2022. Cuando el DXY escaló por encima de 114 en medio de alzas agresivas de tasas, Bitcoin cayó desde cerca de USD $47.000 hasta USD $16.000 en unos 11 meses. En ese entorno, la relación inversa entre ambos activos parecía incuestionable.
Bitcoin y dólar: se quiebra una relación de más de 10 años
El 3 de marzo, el dólar tocó un máximo de tres meses en 99,4 mientras el Nasdaq 100 retrocedía 1% y el oro caía 3,6%. Aun así, Bitcoin se mantuvo por encima de los USD $68.000, acompañado por entradas netas de capital en los fondos cotizados en bolsa (ETF) al contado por más de USD $1.000 millones, antes de un reverso en la tendencia al día siguiente.
Ese tipo de resistencia no era lo esperado bajo las reglas tradicionales del mercado. Según el análisis atribuido a JPMorgan, en 2026, la correlación de Bitcoin con el dólar ha pasado de negativa a positiva por primera vez desde antes de 2014. En términos simples, BTC dejó de moverse de forma sistemática en contra del dólar.
La explicación importa tanto como el dato. En 2022, el alza del dólar y la caída de Bitcoin respondían a la misma causa: una FED que drenaba liquidez del sistema. En 2026, una parte del fortalecimiento del dólar parece estar impulsada por flujos hacia activos estadounidenses considerados refugio relativo, en un contexto de conflicto bélico en Irán, volatilidad petrolera y las expectativas alrededor del la entrada de un presidente para la FED, con Kevin Warsh como nominado.
En ese marco, Bitcoin ya no estaría siendo tratado solo como un activo especulativo vulnerable a un dólar fuerte. Parte del mercado comienza a verlo también como un receptor de capital dentro del ecosistema financiero estadounidense, especialmente a través de ETF regulados que ya acumulan alrededor de USD $90.000 millones en activos bajo gestión (AUM), según SoSoValue.
La señal de BofA y el riesgo de interpretar mal al dólar
La otra cara de esta historia proviene del posicionamiento de los inversionistas frente a la moneda estadounidense. La encuesta de febrero de Bank of America mostró que la visión bajista sobre el dólar alcanzó su nivel más extremo desde al menos inicios de 2012, con una exposición neta en subponderación récord.
Históricamente, esa clase de apuesta habría sido leída como una buena noticia para Bitcoin. Un dólar más débil suele relajar las condiciones financieras y favorecer activos de mayor riesgo, incluidas las criptomonedas. Además, al estar denominado en dólares, BTC tiende a beneficiarse cuando la moneda estadounidense pierde fuerza relativa.
Sin embargo, el mercado ya no parece responder con esa lógica de forma automática. Desde comienzos de 2025, Bitcoin ha mostrado una correlación positiva poco común con el DXY. Según datos de TradingView citados por CoinDesk, la correlación de 90 días alcanzó 0,60 el 17 de febrero, el nivel más alto desde abril de 2025.
Esto abre un escenario paradójico. Si ese nuevo vínculo se mantiene, una caída adicional del dólar podría no impulsar a Bitcoin, e incluso podría perjudicarlo. Por el contrario, un rebote del DXY, impulsado por coberturas de posiciones cortas, podría terminar favoreciendo a BTC y añadir volatilidad al mercado.
Eamonn Sheridan, analista jefe de divisas para Asia-Pacífico de InvestingLive, advirtió que unas posiciones cortas récord aumentan el riesgo de volatilidad en los principales pares del dólar. En ese entorno, datos débiles de Estados Unidos podrían extender la caída del billete verde, pero el hacinamiento en la operación también deja espacio para repuntes bruscos por cobertura.
Bitcoin, Nasdaq, oro y derivados: un mercado que se reordena
El cambio no se limita al frente cambiario. Bitcoin también muestra señales de desacople frente a las acciones tecnológicas. La correlación de 30 días con el Nasdaq 100 cayó de 92% a 69%, luego de pasar gran parte de 2025 moviéndose casi al mismo ritmo.
Ese descenso sugiere que la narrativa dominante vuelve a fragmentarse. En algunos momentos, BTC actúa como activo de riesgo; en otros, como receptor de flujos institucionales; y en ciertos episodios, como un instrumento que responde a dinámicas propias del mercado de criptomonedas y no solo a Wall Street.
La comparación con el oro también es reveladora. El metal precioso ha subido alrededor de 77% en el último año y cotiza por encima de USD $5.000, absorbiendo buena parte de la demanda asociada al miedo geopolítico. En contraste, la principal criptomoneda ha perdido un 21% en lo que va de año. El ratio BTC-oro, según se observa, tocó su punto más bajo registrado a inicios de 2026.
Eso refuerza la idea de una separación funcional entre ambos activos. Mientras el oro capta la demanda de protección pura ante crisis, Bitcoin estaría capturando exposición a flujos de capital, sobre todo en su formato regulado vía ETF. Algunos analistas ya describen esta dinámica como un “gran desacoplamiento”.
En derivados, la lectura también es de cautela constructiva. El interés abierto de futuros de Bitcoin aumentó hasta 680.000 BTC, el nivel más alto en casi dos semanas, una señal que confirma el avance del precio al contado. Mientras tanto, la actividad en futuros vinculados a tokens respaldados por oro, como Tether Gold y PAXG, siguió cayendo. Esto sugiere una posible rotación desde posiciones defensivas hacia criptomonedas de mayor beta, aunque el mercado sigue sin asumir todavía una actitud plenamente agresiva.
Bitcoin se acercó a USD $74.000 y el dólar también sube
En la jornada del 5 de marzo, Bitcoin osciló cerca de los USD $72.700 y conservó el umbral de USD $70.000 tras la ruptura previa. En otro seguimiento del mismo día, llegó a rozar la zona de USD $74.000, mientras el DXY avanzaba más de 1% en la semana y tocaba 99,68, su nivel más alto desde noviembre.
La demanda desde Estados Unidos parece haber ganado fuerza. El índice de prima de Coinbase, que mide la diferencia entre los precios de esa plataforma y Binance, subió a 0,0227%, el valor más alto desde diciembre, según datos de Coinglass citados en la cobertura. Usualmente, una prima positiva se interpreta como señal de compras más activas por parte de inversionistas estadounidenses.
El mercado, no obstante, sigue atento a una serie de catalizadores macro. Entre ellos destacan el informe de empleo de febrero en Estados Unidos previsto para el 6 de marzo, el dato de inflación del 11 de marzo y la reunión del FOMC del 17 y 18 de marzo. Todos pueden alterar la expectativa sobre tasas de interés y, con ello, la dirección de los activos de riesgo.
Bitcoin retrocedió este viernes por debajo de los USD $69.000 en una caída de 5%, pero se mantuvo dentro del rango alto reciente, después de un informe laboral débil en febrero, que mostró que el mercado de EE. UU. perdió 92.000 empleos y que el desempleo subió a 4,4%. Las declaraciones de Trump en la última escalada de conflicto con Irán también contribuyeron a la presión bajista.
Tensiones geopolíticas y escenarios para 2026
También persiste la variable geopolítica. Las acciones subieron tras reportes de que Irán se acercó a Estados Unidos en busca de un acuerdo que ayude a terminar la guerra a cambio de limitar su producción de misiles. Ese alivio redujo temporalmente la presión sobre el dólar, aunque el conflicto sigue siendo una fuente de riesgo para inflación, petróleo y expectativas de la FED.
En cuanto a proyecciones, el escenario alcista descrito en la nota de referencia contempla un rango entre USD $120.000 y USD $150.000 si el DXY retrocede hacia 95 o 96, se moderan las tensiones geopolíticas y la Fed adopta paciencia bajo Kevin Warsh. Standard Chartered mantiene una meta de USD $150.000 para fin de año, mientras Grayscale espera un nuevo máximo histórico en la primera mitad.
El escenario base ubica a Bitcoin entre USD $65.000 y USD $90.000 si el índice dólar se mantiene entre 97 y 100. Allí, el mercado dependería de una estabilización de flujos y de un mejor tono bursátil, dado que la correlación con el S&P 500 sigue alrededor de 0,55.
En el caso bajista, un DXY sostenido por encima de 100 y señales de nuevas alzas de tasas devolverían al mercado a una lógica parecida a la de 2022. Bajo ese marco, otra ola de salidas desde ETF podría llevar a Bitcoin hacia USD $62.300 y, si ese soporte cede, hasta USD $56.000.
Por ahora, la gran conclusión es que la antigua fórmula de “dólar fuerte igual a Bitcoin débil” ya no alcanza para leer el mercado. BTC sigue siendo sensible a la liquidez global, pero también responde a flujos institucionales, expectativas regulatorias y cambios en la geopolítica. En 2026, entender esa mezcla puede ser más importante que seguir cualquier correlación del pasado.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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