Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Una antigua billetera de Bitcoin que permanecía sin realizar transferencias desde septiembre de 2013 movilizó 411,45 BTC, valorados en aproximadamente USD $33,4 millones. El movimiento adquiere especial relevancia porque la dirección figura entre las miles de billeteras incluidas en una demanda presentada en Nueva York, cuyos promotores buscan reclamar alrededor de 3,8 millones de BTC bajo el argumento de que sus propietarios los abandonaron. La transacción plantea nuevas dudas sobre esa interpretación jurídica.

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  • Una dirección Bitcoin inactiva desde septiembre de 2013 transfirió 411,45 BTC, equivalentes a unos USD $33,4 millones.
  • Los fondos permanecieron inmóviles durante más de 13 años y acumularon una apreciación estimada superior al 64.000%.
  • La billetera figura entre 39.069 direcciones incluidas en una demanda que pretende reclamar aproximadamente 3,8 millones de BTC como propiedad abandonada.
  • La dirección también había recibido pequeñas transacciones asociadas con una campaña de mensajes dirigida a billeteras antiguas.
  • Galaxy Research advierte que los movimientos de Bitcoin procedentes de direcciones señaladas en la demanda están aumentando.

 

Una de las antiguas ballenas de Bitcoin volvió a despertar después de más de trece años de inactividad, movilizando una fortuna acumulada durante los primeros años de existencia de la criptomoneda. Sin embargo, esta vez el movimiento no solamente llama la atención por la cantidad transferida o las ganancias potenciales, sino por su relación con una controvertida demanda que pretende reclamar millones de bitcoins supuestamente abandonados.

Según datos de Galaxy Research, reseñados por Decrypt, una dirección que comienza con los caracteres 13Coop transfirió el domingo 411,45 BTC, valorados en aproximadamente USD $33,4 millones. La billetera había recibido sus fondos originales el 11 de septiembre de 2013 y, desde entonces, no había registrado ninguna transferencia saliente.

Los registros de la plataforma de análisis Blockchain Arkham muestran que la totalidad de los fondos terminó en una nueva dirección, donde permanecían al momento del reporte. Como el destino no está identificado como perteneciente a un exchange, no existen indicios suficientes para concluir que el propietario pretenda vender sus bitcoins.

La operación coincide con una tendencia observada durante 2026, cuando varias billeteras históricas han comenzado a movilizar grandes cantidades de BTC después de permanecer inactivas durante años. En este caso, además, la transacción podría tener implicaciones para una disputa judicial que cuestiona qué significa realmente abandonar criptomonedas.

Una inversión de USD $54.000 convertida en más de USD $33 millones

Cuando la dirección recibió sus bitcoins en septiembre de 2013, la principal criptomoneda cotizaba alrededor de USD $130 por unidad, según los datos históricos citados por Arkham. A ese precio, los 411,45 BTC representaban aproximadamente USD $54.000, una cantidad considerable para la época, pero muy inferior a su valoración actual.

Galaxy Research estima que el costo promedio de adquisición fue cercano a USD $127 por bitcoin, lo que implicaría una apreciación acumulada superior al 64.000%. Aunque esta cifra no necesariamente representa una ganancia realizada, ilustra el extraordinario crecimiento experimentado por Bitcoin desde sus primeros años de comercialización.

El propietario habría conservado sus monedas durante múltiples ciclos de mercado, incluyendo períodos de fuertes caídas, expansiones históricas y cambios profundos en la infraestructura del ecosistema. Sin embargo, la ausencia de movimientos durante tanto tiempo no permite determinar si los fondos fueron mantenidos deliberadamente, si su titular perdió temporalmente el acceso o si existieron otras circunstancias.

La transferencia reciente demuestra que alguien consiguió autorizar el movimiento de las monedas utilizando las credenciales criptográficas correspondientes. No obstante, tampoco permite establecer públicamente quién controla la nueva dirección ni si se trata del propietario original.

La billetera figura en una demanda por 3,8 millones de BTC supuestamente abandonados

Lo que distingue esta operación de otras transferencias realizadas por ballenas antiguas es que la dirección aparece identificada por Galaxy Research como “Noah Doe #970”, una referencia a una demanda presentada este año ante un tribunal de Nueva York.

El proceso fue promovido por un demandante que utiliza el seudónimo Noah Doe, junto con dos compañías constituidas en Wyoming. Los demandantes incluyeron 39.069 direcciones Bitcoin que, según su interpretación, podrían considerarse abandonadas debido a su prolongada inactividad.

En conjunto, estas billeteras contienen aproximadamente 3,8 millones de BTC, una cantidad equivalente a más del 18% del suministro máximo de 21 millones de bitcoins previsto por el protocolo. A los precios utilizados en el reporte, esos fondos representarían cientos de miles de millones de dólares.

Los promotores de la demanda sostienen que las monedas podrían reclamarse bajo disposiciones de la legislación de Nueva York relacionadas con bienes perdidos o abandonados. Su planteamiento busca aplicar principios jurídicos tradicionales de propiedad a activos digitales cuyos propietarios no han realizado transacciones durante períodos prolongados.

Sin embargo, existe una dificultad fundamental: los demandantes no poseen las claves privadas necesarias para movilizar los bitcoins que pretenden reclamar.

En Bitcoin, el control de los fondos depende de la capacidad de producir firmas criptográficas válidas. Por ello, una eventual decisión judicial sobre derechos de propiedad no permitiría, por sí sola, transferir monedas desde direcciones cuyos mecanismos de autorización permanecen fuera del alcance de los demandantes.

La distinción entre propiedad legal y control criptográfico constituye uno de los aspectos más complejos de cualquier intento de aplicar normas tradicionales sobre bienes abandonados a una red descentralizada.

Los movimientos de billeteras antiguas cuestionan el argumento del abandono

La transferencia de los 411,45 BTC representa un nuevo elemento que podría debilitar la premisa de que la inactividad prolongada equivale necesariamente al abandono de los fondos.

Una dirección puede permanecer sin realizar transacciones durante más de una década por decisión de su propietario, especialmente cuando se trata de inversionistas que mantienen Bitcoin como reserva de valor a largo plazo. También es posible que una billetera permanezca inmóvil por dificultades de acceso, herencias pendientes o pérdida de claves, situaciones que no necesariamente tienen las mismas consecuencias jurídicas.

En este caso, el movimiento demuestra que los bitcoins asociados con la dirección señalada en la demanda podían ser transferidos. Aunque eso no resuelve automáticamente todas las preguntas sobre su titularidad, sí constituye evidencia de que la ausencia de actividad anterior no era suficiente para concluir que los fondos fueran inaccesibles o estuvieran definitivamente abandonados.

Galaxy Research también identificó que la dirección había recibido pequeñas cantidades de BTC durante una campaña realizada en 2025, dirigida específicamente a billeteras antiguas.

Esta práctica, conocida como dusting, consiste en enviar cantidades mínimas de criptomonedas a determinadas direcciones. En ocasiones se utiliza para analizar movimientos posteriores y relacionar billeteras, aunque también puede emplearse para distribuir mensajes o ejecutar intentos de fraude.

Según Galaxy, algunas de las transacciones de aquella campaña contenían mensajes incorporados a las operaciones y podrían haber servido como preparación para el argumento de abandono presentado posteriormente. Los registros de Arkham muestran varios de esos depósitos, algunos identificados como posibles intentos de phishing.

La existencia de estas transacciones no demuestra que los destinatarios las hayan solicitado o siquiera observado. En Bitcoin, cualquier persona puede enviar fondos a una dirección pública sin contar con autorización de su propietario.

Las ballenas históricas de Bitcoin están despertando en 2026

El movimiento de la billetera identificada como Noah Doe #970 forma parte de una tendencia más amplia detectada por Galaxy Research. Según la firma, durante 2026 se ha observado un incremento inusual de actividad entre direcciones que llevaban muchos años sin movilizar sus fondos.

Apenas una semana antes, una billetera asociada con bitcoins minados en 2010, durante la denominada era de Satoshi, realizó su primera transferencia en aproximadamente 16 años. A finales de septiembre también se registraron movimientos de monedas con más de una década de antigüedad por un valor conjunto cercano a USD $161 millones, distribuidos durante unas dos semanas.

Más recientemente, otra ballena movilizó aproximadamente USD $377 millones en BTC después de mantener sus fondos durante varios ciclos de mercado desde 2020.

Alex Thorn, director de investigación de Galaxy, ha señalado que el ritmo de movimientos procedentes de direcciones incluidas en la demanda de Noah Doe está aumentando mes tras mes. Este comportamiento podría resultar relevante para evaluar el alcance real de las reclamaciones, aunque cada dirección presenta circunstancias particulares que no pueden determinarse únicamente mediante el análisis de su historial de transacciones.

Los movimientos tampoco implican necesariamente una presión vendedora inmediata. Los propietarios pueden trasladar sus monedas por motivos de seguridad, reorganización patrimonial, cambios de custodia o actualización de sus mecanismos de almacenamiento, sin que exista una intención de liquidarlas en el mercado.

¿Puede considerarse abandonado un Bitcoin que no se mueve?

La controversia pone sobre la mesa una pregunta que podría adquirir mayor importancia a medida que Bitcoin envejece: ¿cuánto tiempo debe permanecer inactiva una dirección para que alguien pueda afirmar que sus fondos fueron abandonados?

A diferencia de una cuenta bancaria, una billetera Bitcoin no depende de una institución que mantenga registros completos de identidad o pueda determinar administrativamente si su titular continúa activo. La red tampoco incorpora una fecha de vencimiento para los fondos ni un mecanismo que permita reclamarlos automáticamente después de cierto período.

Esta característica dificulta trasladar directamente conceptos tradicionales de propiedad abandonada al funcionamiento de las criptomonedas. La inactividad observable en Blockchain no equivale necesariamente a la pérdida de las claves privadas, al fallecimiento del propietario o a una renuncia voluntaria a sus derechos.

La reciente transferencia de 411,45 BTC refuerza precisamente esa distinción. Después de trece años sin movimientos salientes, las monedas fueron trasladadas mediante una transacción válida, demostrando que la historia de una dirección puede cambiar incluso después de largos períodos de silencio.

Por ahora, el destino final de los fondos permanece desconocido y la demanda continúa planteando interrogantes sobre los límites de la propiedad digital. Sin embargo, el episodio ofrece un recordatorio importante: en Bitcoin, una billetera que parece abandonada puede simplemente pertenecer a alguien que todavía no ha decidido mover sus monedas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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