Un experimento liderado por el Banco de Pagos Internacionales concluyó que la tokenización de reservas de bancos centrales y depósitos bancarios podría aliviar varios de los problemas estructurales de los pagos transfronterizos. Tras la fase de simulación, Project Agorá se prepara para avanzar hacia pruebas con valor real junto a grandes bancos centrales y más de 40 instituciones financieras privadas.
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- Project Agorá concluyó que las reservas tokenizadas de bancos centrales y los depósitos de la banca comercial podrían mejorar la velocidad y la fiabilidad de los pagos internacionales.
- El proyecto, apoyado por siete bancos centrales y más de 40 instituciones privadas, avanzará ahora a pruebas con transacciones de valor real.
- Los hallazgos llegan mientras la tokenización gana fuerza en Wall Street y el BIS mantiene sus advertencias sobre los riesgos de las stablecoins.
Un experimento coordinado por el Banco de Pagos Internacionales, conocido por sus siglas BIS, concluyó que la tokenización podría ayudar a corregir algunos de los mayores problemas de los pagos transfronterizos. Entre ellos figuran la lentitud en la liquidación, la dependencia de múltiples intermediarios y los costos asociados a la conciliación entre bancos de distintos países.
La iniciativa se llama Project Agorá y reunió al BIS, a siete bancos centrales y a más de 40 instituciones financieras privadas. Según reportó CoinDesk, el proyecto determinó que las reservas tokenizadas de los bancos centrales y los depósitos tokenizados de la banca comercial pueden servir como base para liquidaciones más eficientes entre distintas monedas y jurisdicciones.
Para lectores menos familiarizados con el tema, la tokenización consiste en representar activos financieros mediante registros digitales en infraestructura blockchain u otros sistemas programables similares. En la práctica, esto busca que el dinero y otros instrumentos puedan moverse con mayor rapidez, trazabilidad y automatización dentro de redes compartidas.
En pagos internacionales, el problema es bien conocido. Una transferencia puede pasar por varios bancos corresponsales antes de llegar a su destino final. Ese proceso suele tardar días, genera fricción operativa y aumenta la posibilidad de errores, retrasos o pagos fallidos en alguna etapa de la cadena.
Qué concluyó Project Agorá
El hallazgo central del proyecto es que la combinación de reservas tokenizadas de bancos centrales y depósitos bancarios tokenizados podría respaldar la llamada liquidación atómica. Ese concepto describe transacciones de “todo o nada”, en las que una operación solo se completa si todas sus partes se ejecutan correctamente al mismo tiempo.
En el contexto de pagos transfronterizos, esa mecánica es importante porque reduce el riesgo de que una parte del pago se liquide mientras la otra falle. En sistemas fragmentados y con varios intermediarios, ese tipo de descalce puede generar exposición operativa y financiera para las instituciones involucradas.
El informe del proyecto mostró que el uso de tokenización y rieles blockchain podría traducirse en menos retrasos y menos pagos fallidos dentro del sistema financiero internacional. No se trata solo de velocidad. También apunta a mejorar la confiabilidad de la infraestructura con la que los bancos liquidan dinero entre países.
Otro punto relevante es que Project Agorá ya no se quedará únicamente en simulaciones. Los participantes planean avanzar hacia pruebas con valor real, lo que implica ensayar transacciones concretas entre algunas monedas e instituciones. Ese paso suele considerarse clave para evaluar si una arquitectura experimental puede funcionar fuera del laboratorio.
Quiénes participan en la iniciativa
La iniciativa contó con la participación de algunos de los bancos centrales más influyentes del mundo. Entre ellos están el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo, además de otras autoridades monetarias que no fueron detalladas en el reporte resumido.
Junto a esas instituciones también participaron grandes bancos comerciales y firmas financieras privadas. En total, el proyecto sumó a más de 40 entidades del sector privado, una señal de que el interés por explorar infraestructuras tokenizadas ya no se limita a equipos de investigación o pilotos académicos.
Además, esta misma semana se incorporó el Banco de Canadá a la iniciativa. Esa adhesión amplía el peso institucional del proyecto y sugiere que el trabajo del BIS en esta materia sigue atrayendo a más bancos centrales en un momento de creciente competencia tecnológica dentro de las finanzas globales.
El BIS suele ser descrito como el banco central de los bancos centrales. Por eso, sus experimentos y marcos de análisis tienen un impacto relevante en la dirección que puede tomar la modernización de los sistemas de pago y liquidación a escala internacional.
Por qué la tokenización gana impulso
Los resultados de Project Agorá aparecen en un momento en que la tokenización gana espacio entre bancos globales, gestores de activos y operadores de mercado. La idea de mover activos tradicionales sobre rieles blockchain ha pasado de ser una promesa teórica a un objetivo cada vez más visible en la agenda de Wall Street.
Entre los ejemplos citados se encuentra DTCC, la cámara de compensación de Wall Street, que planea lanzar infraestructura de liquidación tokenizada para acciones, ETF y bonos del Tesoro de Estados Unidos. Ese movimiento apunta a una transformación más amplia en los mercados de capitales y no solo en el segmento de pagos.
También Nasdaq e Intercontinental Exchange, propietaria de la Bolsa de Nueva York, están desarrollando sistemas basados en blockchain para acciones tokenizadas. Esa convergencia entre bancos centrales, infraestructuras de mercado y actores privados ayuda a explicar por qué la tokenización dejó de verse como un experimento de nicho.
En este contexto, los pagos transfronterizos se han convertido en uno de los casos de uso más observados. Son costosos, lentos y complejos frente a otros flujos financieros domésticos. Por eso, cualquier mejora verificable en ese frente podría tener implicaciones amplias para bancos, empresas y usuarios institucionales.
El contraste con las stablecoins
El avance del BIS en tokenización convive con una postura cautelosa frente a las stablecoins. La institución ha advertido que estas monedas digitales vinculadas a dinero fíat, emitidas en blockchain por empresas privadas, podrían plantear riesgos para el sistema financiero si su expansión no se acompaña de regulación adecuada.
Ese contraste ayuda a entender la lógica del organismo. El BIS no rechaza la infraestructura programable ni el uso de blockchain para representar dinero o activos. Lo que busca es un marco donde el núcleo monetario siga anclado a instituciones reguladas, como bancos centrales y entidades bancarias sujetas a supervisión.
Desde esa óptica, Project Agorá encaja con una visión de innovación controlada. La promesa es combinar la eficiencia técnica de la tokenización con la seguridad jurídica e institucional del dinero emitido y administrado dentro de la arquitectura financiera tradicional.
Queda por ver si las pruebas con valor real confirman los resultados de la etapa de simulación. Si eso ocurre, el proyecto podría convertirse en una referencia importante para el rediseño de los pagos internacionales en los próximos años, especialmente en un entorno donde la competencia por modernizar la infraestructura financiera se acelera.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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